CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Hay tráilers que describen a la perfección algunas
películas, bien sea porque nos narran toda la historia que
encontraremos en las mismas o bien porque nos dejan una
sensación de indiferencia que no invita precisamente a que
acudamos a verlas al cine. Este es el caso de "Ocean's twelve",
filme en el que Terry Benedict pretende recuperar su honor
obligando a Danny Ocean y a su equipo a que le devueltan el
dinero que en su día le sustrajeron, incluyendo ade-más los
intereses (y ello a pesar de que el seguro le ha cubierto las
pérdidas que le ocasionaron con el robo de su casino).
Obvia-mente, Ocean y sus hombres, a los que habría que añadir a
Tess, saben que en Estados Unidos son muy conocidos, de ahí que
via-jen hasta Europa para dar otro gran golpe que evite que se
hagan efectivas las amenazas de Benedict si no le entregan la
cantidad que les demanda.
Todo esto sucede durante la media hora inicial de "Ocean's
twelve", una cinta que carece de todas las virtudes que poseía
su predecesora, ya que aunque no era ninguna maravilla, al menos
se dejaba ver con agrado. Sin embargo, esta secuela de
Steven Soderbergh no tiene un
argumen-to por el que el espectador llegue a sentir algo de
empatía; al con-trario, el aburrimiento pronto hace mella en el
público, quien observa con desgana todo lo que acontece en
la pantalla. Es más, da la impresión de que los actores están
improvisando y de que no trabajan con un guión definido, de ahí
que no existan gags inteligentes o situacio-nes de riesgo que
podrían calificarse de intensas o emocionantes.
Es tal la
simplicidad del libreto que se recurre a artefactos
tecno-lógicos más propios de un videojuego o de la saga de James
Bond, caso de las imágenes holográficas o del uso de haces de
luz que detectan la presencia de una persona si ésta los toca.
También se añade un final que, en teoría, tendría que
sorprendernos, pero dado que nos hallamos ante un largometraje
cuya estructura es dema-siado embarullada durante alrededor de
noventa minutos de las dos horas que dura, no es algo que
provoque un enorme entusiasmo en el respetable, demasiado
cansado ya tras haber presenciado tan-tos desatinos.
Por si
fuera poco, detesto la forma que tiene Soderbergh de rodar
algunos de sus últimos filmes, de ahí que pocos podrían adivinar
que el responsable de "Ocean's twelve" es el mismo que en su día
nos maravilló con "El rey de la colina". Utiliza con profusión
la cá-mara en mano, en mi opinión un símbolo de comodidad por
parte de cualquier realizador, que deja el peso de la narración
en los ac-tores (algo que estaría bien si éstos tuvieran en sus
manos un tex-to brillante). Por si esto no bastara, la
fotografía resulta completa-mente inadecuada e incluso se
desperdicia la belleza de algunos de los escenarios por los que
transitan los protagonistas.
Por supuesto, lo más destacable de "Ocean's twelve" es su
variopinto re-parto, percibiéndose en algunas esce-nas que todos
los que forman parte de él se lo están pasando en grande. Me
molesta que Brad Pitt
acapare un mayor protagonismo que
George Clooney, pues aquí vuelve a "regalar-nos" sus
habituales y exageradas gesticulaciones, por no hablar de las
risibles expresiones faciales que se dibujan de vez en cuando en
su ros-tro. Matt Damon está
completamente desaprovechado, mientras que
Julia Roberts es el ejemplo
perfecto de lo perplejos que en ocasiones nos deja esta
película, pues en un ins-tante dado su personaje, Tess, tiene
que hacerse pasar por... ¡Julia Roberts! Esto provoca la
aparición de unas secuencias cómicas que no casan con lo que
debería ofrecernos esta cinta, que por mo-mentos alcanza cotas
de auténtico surrealismo (Tess hablando con Julia Roberts a
través del teléfono de Bruce Willis,
que se interpre-ta a sí mismo).
Lo mejor
del reparto es, sin duda, la presencia de
Catherine Zeta-Jones, si bien
Andy Garcia está muy correcto y
cotenido. Al igual que sucede con Damon, no se aprovecha a
actores como Elliott Gould o
Carl Reiner, mientras que
Vincent Cassel parece haberse
encasillado en cierto tipo de papeles, seguramente debido a su
peculiar físico. La música de David
Holmes es bastante dis-creta y, desde luego, no creo
que le haya llevado mucho tiempo el componerla. Por tanto, y en
resumen, los impulsores de este pro-yecto han conseguido su
objetivo, ya que el público ha picado el anzuelo y ha ido a ver
en masa "Ocean's twelve". Sin embargo, con semejante engaño
también han conseguido que ya no queramos saber nada de una
posible tercera parte, a no ser que dejen la va-gancia a un lado
y sus deseos de cobrar un suculento cheque y se pongan a
trabajar en un guión serio y creíble.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "Ocean's twelve" - Copyright © 2004 Warner Bros.
Pictures, Village Roadshow Pictures, Jerry Weintraub Productions
y Section Eight. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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