CÓMO SE HIZO "POLAR
EXPRESS"
Notas de producción
© 2004
Warner Sogefilms
2. Crear un paisaje visual tan
mágico como la propia historia
A Zemeckis le cautivaron
igualmente las magníficas y delicadas ilustraciones del libro.
Una auténtica calidez emana de los rostros de los niños en el
acogedor compartimento del Polar Express mientras, en el
exterior, el cambiante paisaje parece simultáneamente misterioso
y atrayente con sus espesos y oscuros bosques y sus montañas
nevadas.
“Las ilustraciones de Chris
son honestas y familiares, y al mismo tiempo maravillosamente
trascendentes”, comenta Zemeckis, que trató de recrear esa
cualidad en la pantalla, ofreciendo a los espectadores la
oportunidad de experimentar cómo podría ser un viaje a
medianoche al Polo Norte a través de los ojos de un niño. “Es
fácil verte a ti mismo, a tus hijos, o a los niños con los que
creciste en los rostros y las personalidades de estos
personajes, y el paisaje que atraviesa el tren es como los
sueños que todos hemos tenido sobre lugares lejanos en los que
podrían suceder cosas mágicas y apasionantes”.
“Hay algo absolutamente
evocador en sus ilustraciones”, comenta Hanks. “Tienen una
sensación táctil que es realmente la emoción que él comunica a
través de las propias ilustraciones. Cuando está hablando del
niño tumbado tranquilamente en la cama, la imagen te transmite
realmente esa sensación. Cuando el tren se detiene delante de su
casa se puede oír el resoplido y el vapor”. Como recuerda Hanks,
él y Zemeckis acordaron que sería una buena idea “recrear cada
pintura del libro en algún momento a lo largo de la película.
Podíamos crear una película elegante que presentara el espíritu
de la Navidad de un modo totalmente nuevo”.
Zemeckis añade, “Queríamos
ofrecer la belleza y la riqueza de las ilustraciones de Chris
para el libro como si se tratase de una pintura al óleo en
movimiento, con toda la calidez, la inmediatez y las sutilezas
de una interpretación humana”. ¿Pero cómo? Una película de
acción real de paisajes tan trascendentales no sólo sería
sorprendentemente poco práctica por no decir imposible, sino que
carecería de la luminosa textura que los realizadores estaban
comprometidos a recrear. Otra opción posible – la animación –
tenía sus propias limitaciones. “El problema con la animación
tradicional para una película como ésta”, dice Zemeckis, que no
tiene inconveniente en emplear la técnica en su justo lugar, “es
que no consigue representar personajes humanos auténticos. Con
imágenes exageradas, fantasías como Blancanieves y los siete
enanitos, o dibujos animados, es estupenda. Pero yo buscaba algo
más realista y vivo”.
Zemeckis planteó su
excepcional reto al mago de los efectos visuales Ken Ralston,
ganador de varios Premios de la Academia por su trabajo y
actualmente supervisor jefe de efectos visuales en Sony Pictures
Imageworks, uno de los líderes de la industria en producción
digital. La colaboración creativa de Ralston con Zemeckis se
remonta a la comedia de ciencia ficción de 1985 Regreso al
futuro, una película que se recuerda tanto por su contenido y su
hábil narrativa como por sus impresionantes efectos especiales.
Ralston propuso la “motion
capture”, un proceso mediante el cual la interpretación real de
un actor es captada digitalmente por cámaras computerizadas y se
convierte en un cianotipo humano para crear personajes
virtuales. Zemeckis estaba familiarizado con la técnica pero no
hubiese esperado que le sirviese para The Polar Express,
basándose en las aplicaciones que había visto. Pero no era la
“motion capture” normal lo que su amigo tenía en mente. Tendría
que ser un paso gigantesco más allá de los estándares actuales
para conseguir la profundidad y la complejidad visual que
necesitaba Zemeckis.
Casualmente, Ralston y su
colega de Imageworks, el supervisor de efectos visuales Jerome
Chen, habían estado haciendo un trabajo preliminar en un proceso
así de avanzado, que iba a ser la siguiente generación de
“motion capture”, mucho más sofisticado que cualquier otra cosa
antes vista.
Más allá del simple
movimiento, este sistema altamente desarrollado fue diseñado
para captar todos los movimientos apreciables y la sutileza de
la expresión humana en la interpretación de un actor, hasta el
más leve matiz o la oscilación de un párpado. Además, a
diferencia de los sistemas de “motion capture” existentes que
son limitados en su alcance, podía grabar simultáneamente
movimientos faciales y corporales de múltiples actores en tres
dimensiones y alta fidelidad mediante un sistema de cámaras
digitales que proporcionaban una cobertura completa de 360
grados.
Trabajando juntos, los
equipos de The Polar Express e Imageworks realizaron una prueba
práctica del proceso, utilizando a Tom Hanks como su primer
tema.
“No sabía nada de esto”, dice
Zemeckis a propósito del innovador proceso, que al final – y de
manera apropiada – bautizaron como “performance capture”.
“Cuando hicimos la prueba y llegaron los resultados, resultó ser
la manera perfecta para hacer The Polar Express. “De hecho”,
admite, “si esto no hubiese sido posible, o no hubiese
evolucionado hasta este punto, probablemente no hubiese seguido
adelante con el proyecto”.
Aquí había una manera – la
única manera – de conseguir las imágenes de pinturas al óleo de
las ilustraciones de Van Allsburg en la pantalla al tiempo que
se mantenía la inmediatez de las interpretaciones humanas
reales.
Tal como Ralston lo describe,
“La ‘performance capture’ ofrece una vívida interpretación del
mundo de Van Allsburg al tiempo que infunde una sensación de
realismo acentuado a las interpretaciones. Es como poner el alma
de una persona viva en un personaje virtual”.
El proceso no sólo aumenta de
manera exponencial la cantidad de material en directo que se
puede captar e interpretar digitalmente, sino que también
proporciona una versatilidad sin precedentes en las elecciones
narrativas del director. Mientras que el montaje tradicional de
una película depende del alcance de la cobertura o de los
ángulos desde los que se fotografían las escenas durante la
producción, la tecnología de la “performance capture” ofrecía
una cobertura completa e ilimitada que permitió a Zemeckis crear
literalmente tomas a medida durante el proceso de montaje. Podía
elegir entre una gama de profundidades y perspectivas y mover a
los personajes en relación con sus ciber-entornos para realzar
matices de expresión u otros detalles, todo ello con movimientos
de cámara naturales.
El efecto de pintura al óleo,
tan esencial para Zemeckis, se realzaría por niveles durante la
fase posterior a la interpretación, mediante un vanguardista
sistema de reproducción por ordenador.
The Polar Express es la primera película rodada totalmente en
“performance capture”.
Los que han visto las
imágenes finales afirman que son indescriptibles. Las
comparaciones familiares se quedan cortas. A menudo se describe
en términos de lo que no es – como en no animación tradicional,
no simplemente “motion capture” y no estrictamente acción real.
Una forma artística por derecho propio, la “performance capture”
de hecho abre nuevos caminos para ofrecer imágenes que no tienen
nada que ver con lo visto hasta ahora.
Zemeckis, que nunca introduce
una nueva técnica en su cine porque sí, tiene a sus espaldas una
carrera como director marcada por muchas y sorprendentes
innovaciones, con la certeza de que todas y cada una de las
veces que abría nuevos caminos creativos lo hacía al servicio de
una historia.
En Forrest Gump, por ejemplo,
Tom Hanks en el papel del Gump de ficción aparece de manera
casual y perfecta en imágenes de archivo auténticas en las que
se le ve interactuando con figuras históricas como el presidente
Kennedy. Recordando ese sorprendente efecto, Zemeckis dice
ahora, con total naturalidad, “Bueno, teníamos una historia
sobre un tipo que había conocido presidentes. Estaba en el
guión. Se asumió que él estaría en la película en esos
encuentros, por lo que conseguimos imágenes de noticiarios de
auténticas apariciones presidenciales y luego ideamos una manera
de hacerlo con el ordenador. “Ahora es fácil hacer ese tipo de
cosas”, admite. “Pero entonces, fue difícil”.
Antes de Forrest Gump,
Zemeckis había cautivado a los espectadores con una animada
combinación de acción real y frenética animación en la clásica
comedia de acción de 1988 ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, otro
nuevo uso de la tecnología que el director simplemente reconoce
como un simple caso de “utilizar las modernas herramientas que
teníamos para integrar un personaje de dibujos animados en dos
dimensiones en un mundo en 3 dimensiones”.
“Bob hará una película para
probar una forma artística, o para luchar con algún aspecto
emocional o de la naturaleza humana”, dice Hanks. “No se toma su
trabajo a la ligera. Está interesado en hacer películas que de
alguna manera rompan moldes o supongan un reto no sólo para sí
mismo como realizador, sino también en cierto sentido para toda
la obra cinematográfica”.
Lo que más importa es contar
una historia de la mejor manera posible. En esencia, cree, con o
sin efectos vanguardistas, que “todo el espectáculo del cine es
ilusión. Incluso las técnicas más básicas son ilusión – un
corte, un primer plano, todo es falso. Es magia. No existe en la
vida real. Así que, si lo consideras de ese modo, todas las
películas son ilusiones, y algunas de las cosas que yo hago son
simplemente prolongaciones de eso. Eso es lo que tiene de
divertido ser director de cine”.
3.
El proceso
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Imágenes y notas
de cómo se hizo "Polar Express" - Copyright © 2004 Castle Rock
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