CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Promocionar una película de ambiente navideño en pleno
verano no es algo que sedujera demasiado a los espectadores,
quienes contemplaban atónitos imágenes relacionadas con esta
conocida fiesta en una época dominada por el calor y la playa.
Quizás la Warner se equivocó al enfocar el contenido de aquellos
primeros tráilers en gigantescos árboles de refulgentes
ornamentaciones y en reconocibles sones navideños en vez de
centrarse en la verda-dera temática de "Polar Express": la
pérdida de la inocencia. Siem-pre revolucionario,
Zemeckis ha
invertido varios años de su vida en sacar adelante este
proyecto, empleando para ello una esplendoro-sa técnica que deja
al público con la boca abierta.
Ahora
bien, la historia que se encuentra detrás de la última
aparatosidad visual del realizador de "Contact" no es apta para
todos los públicos, y no me refiero a su edad, sino a la empatía
que se sienta o no hacia la Navidad y, sobre todo, a la
pervivencia de esa necesaria llama de candidez que no todo el
mundo conserva con el paso de los años. De eso trata "Polar
Ex-press", es un cuento infantil aderezado con algún que otro
elemen-to dirigido a los adultos que, en manos de otro cineasta,
probable-mente teminaría convirtiéndose en el guión de un
telefilm de bajo presupuesto o, peor aún, en una sosa comedia al
servicio de un de-terminado actor (eso sucedió, por ejemplo, con
"El Grinch" o "Elf").
Zemeckis
no tiene dudas a la hora de apabullarnos con determi-nadas
secuencias de acción que, desde luego, sólo podrán ser
ple-namente disfrutadas en salas de cine equipadas con el
conocidísi-mo formato IMAX, consiguiendo con ello un ritmo
frenético durante los noventa minutos que aproximadamente dura
este largometraje. Sin embargo, el director sabe que únicamente
con la tecnología o con un relato más bien sencillito no puede
ganarse las simpatías del espectador, de ahí que precise
exteriorizar las emociones de los personajes y transmitirlas a
la platea. Así, los minutos inicia-les de la cinta son
magníficos, un auténtico ejercicio de ma-estría por parte del
autor de "Náufrago". El niño protagonista de la historia se está
distanciando de sus ilusiones, algo que se acentúa en esa noche
mágica que para él debería ser la Navidad.
Es por
ello que si tuviera que resal-tar algunas escenas del filme no
vaci-laría a la hora de quedarme con las que muestran un mayor
intimismo (la recogida del niño que vive en un barrio pobre y
que se refugia en un solitario vagón del tren, la canción que
resume lo que hasta entonces significaba pa-ra él la Navidad o,
especialmente, la metáfora del cascabel, el perfecto re-sumen de
lo que se pretende con es-ta narración, tal y como podemos
comprobar en su fabulosa conclu-sión). Y es que, por mucho que a
unos cuantos les moleste, Robert Ze-meckis, al igual que su
mentor, Steven Spielberg, sabe cómo llegar al corazón de
aquellos que quieren dejarse imbuir por la magia de su cine. Por
supuesto que en "Polar Express" predominan los com-ponentes
infantiles, pues para ello esta cinta pertenece a dicho gé-nero,
de ahí que el lector tenga que tener en cuenta este dato a la
hora de decidirse a ver este filme, si bien siempre puede
disfrutar con las preciosistas imágenes que recorren la pantalla
y asombrar-se por el riesgo que ha corrido la Warner al producir
una obra tan costosa como ésta y que, con otros medios más
limitados, quizás no resultara tan cara.
Tom Hanks
da vida aquí a cinco personajes, vislumbrándose su personalidad
en todos ellos a pesar del maquillaje digital (salvo en el caso
del niño, cuyos amigos también están interpretados por ac-tores
adultos). Por supuesto, sería injusto no citar a
Michael Je-ter,
quien realizó aquí uno de sus últimos trabajos antes de
falle-cer. La música de Alan Silvestri, quien también compone
algunas canciones, es realmente recomendable, porque, aparte de
escu-charse típicas piezas navideñas, el compositor consigue
hacernos vibrar con los fragmentos de acción o conmovernos en
aquellos otros en los que los protagonistas expresan sus
sentimientos, aun-que sólo sea con una mirada.
En
definitiva, "Polar Express" irritará a muchos por su temática y
por poseer un guión pueril (de eso se trata) y demasiado
predecible, pero se nota que Zemeckis ha puesto toda su al-ma en
la película y que confía en ella, aparte de demostrarnos una vez
más que es un genio a la hora de aplicar nuevas tecnolo-gías en
casi todas sus obras. Para finalizar, tan sólo una curiosi-dad:
¿para qué se molestan los grandes estudios en traducir al
español los carteles o titulares de prensa que aparecen en
algunas de sus películas si luego vienen en inglés cuando las
distribuyen en DVD?
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "Polar Express" - Copyright © 2004 Castle Rock
Entertainment, Shangri-La Entertainment, Playtone, ImageMovers y
Golden Mean. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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