CRÍTICA
por
Almudena Muñoz Pérez
Resulta difícil comenzar el despiece de
"Primer" hasta que uno se fija en el título: el origen, el
inicio, la base primigenia, es la clave para atornillar una
película que, sin embargo, pres-cinde de toda estructura
habitual. El principio de una idea, de una crea-ción, de un
deseo, de un aconteci-miento, de un día cualquiera; todos los
pequeños momentos cotidianos en que se da pie a algo sin
saberlo, todas esas piezas tan ínfimas unen episodios caóticos
en la vida de Abe y Aaron. La complejidad surge cuan-do se desea
comprender una historia sin cronología cuando desde siempre nos
han enseñado a seguir un orden. Si el cerebro humano tiende a
completar formas, preferirá la barbarie alienígena de "La
guerra de los mundos" a la que se podría denominar sci-fi
casera de "Primer". Aquí se abre la grieta entre los
supuestos esnobs que persiguen estas corrientes y quienes se
amodorran ante una foto-grafía temblorosa. Sin caer en esos dos
extremos, es posible dis-frutar de "Primer" sin entender
nada y jugando a vislumbrar acerti-jos.
De entrada, la enorme carga de lenguaje
técnico-físico-cuántico en los diálogos no aleja al espectador
que desde hace años haya abandonado la vía de los números y las
ciencias. Más como un apoyo real que como una bandera de
superioridad, el guión de Shane Carruth utiliza ese lenguaje
para dotar a la historia de una cercanía sorprendente, porque
las fórmulas y las sustancias quími-cas se entremezclan con el
tintineo de los platos en el lavavajillas, los pasos de los
niños en el pasillo y la respiración de quien duer-me en el otro
lado de la cama. El resultado es un camino más "realista" para
la ciencia-ficción, un mundo sin naves, ni androi-des, ni héroes
armados; sólo un par de hombres de vida encorbata-da con un
hallazgo casual, como casi todas las cosas de importan-cia. A
partir de aquí, el tema de los viajes espacio-temporales, las
cabinas, los cambios del pasado y las consecuencias en el futuro
resulta trillado y vuelto a sembrar, pero, al contrario de obras
más moralistas como "El efecto mariposa",
"Primer" se
debate entre la opresión casi física y el desorden visual,
apuntando unas líneas filo-sóficas básicas para que cada uno se
rompa luego la cabeza.
Con una estética asombrosamen-te mimada,
Carruth intenta inau-gurar también sus primeros pasos en el cine
de forma diferente y funcional: una banda sonora sim-ple y con
los mismos ritmos coti-dianos que su guión, una voz en off
puntual, útil para atar cabos; planos que se repiten por ahorro
y por afán de simetría, la misma que buscan los protagonistas
en sus vidas. Aunque su
condición de mate-mático se deja oler, Carruth ha sabido edificar
una historia sin recurrir a la perfección de las fórmulas y las
ecua-ciones, jugando con la idea de que el mayor placer de todo
científi-co es el problema sin resolver, con la respuesta más
obvia planean-do ante sus ojos. El público, en su mayoría, no es
científico y no dedica sus horas de ocio a descifrar tales
incógnitas. Por suerte "Primer" toma una apariencia mucho
más humana que los signos extraños en una pizarra, y sus dos
protagonistas, Abe y Aaron, cuales hermanos de "Al este del
Edén", luchan por saciar su curio-sidad sin sacrificarse el
uno al otro. Es fácil comprender sus deci-siones, sus fallos, no
sus cavilaciones y sus discursos. Parece que el nuevo cine más
arriesgado impone tal precio y sacrifica al entendimiento del
público una parte de sí mismo. Sin ánimo de ofender, ya que los
caminos por una tela de araña son múltiples y concéntricos:
siempre llevarán al mismo sitio, aunque el especta-dor audaz se
quede pegado en algún tramo del lienzo.
La mayor incógnita de este Babel no es el
conflicto ético o cientí-fico del argumento de "Primer",
sino cómo afectarán los cambios de este tipo de películas en el
futuro, mirando también al pasado. Dentro de este género o no,
desde las primeras tentaciones de di-rectores arriesgados muchos
se siguen preguntando quién ganará la batalla: humanos o
replicantes. Como en "Blade Runner", "Me-mento" o
"Donnie Darko",
sigue despierta la incógnita, si tendrán razón los replicantes
que alaban este tipo de experimentos o los humanos que denuncian
una tomadura de pelo. Como todo, el futu-ro lo dirá, a menos que
alguien saque a la luz, con menos enredos que "Primer", la
soñada máquina del tiempo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Primer" - Copyright © 2004 ThinkFilm y ERBP Production.
Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos
reservados.
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