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STEAMBOY


Dirección: Katsuhiro Ôtomo.
País:
Japón.
Año: 2004.
Duración: 126 min.
Género: Animación, aventuras.
Personajes: Ray, Scarlett, Lloyd, Eddie, Robert, David, Simon, Alfred.
Guión: Sadayuki Murai y Katsuhiro Ôtomo.
Producción: Shinji Komori y Hideyuki Tomioka.
Música: Steve Jablonsky.
Montaje:
Takeshi Seyama.
Dirección artística: Shinji Kimura.
Estreno en Japón: 17 Julio 2004.
Estreno en España: 22 Abril 2005.

 

CRÍTICA
por Tònia Pallejà

De hierro y vapor

  El estreno de "Steamboy" se reviste de acontecimiento cinematográfico al suponer el regreso, después de dieci-séis años de relativo silencio, de Kat-suhiro Ôtomo a la dirección del ani-me de gran formato. Ôtomo, que junto a nombres como Hayao Miyazaki ("El viaje de Chihiro"), Mamoru Oshii ("Ghost in the shell"), Tarô Rin / Rin-taro ("Metrópolis de Osamu Tezuka") o Isao Takahata ("La tumba de las lu-ciérnagas") es considerado como uno de los grandes maestros de la anima-ción tradicional japonesa de nuestros días, fue el responsable de la funda-cional "Akira", un sofisticado y críptico film de ciencia-ficción mile-narista que aunaba arte y entretenimiento con unos complejos con-tenidos filosóficos orientados al público adulto, y que no tardó en convertirse en cinta de culto y referente ineludible para todos los aficionados a este campo. "Steamboy" comparte con la post-apocalíptica "Akira" la espectacularidad de unas imágenes que dan buena fe del oficio de su responsable, así como ese fondo reflexivo en torno a los avances tecnológicos y una de-rivación hacia al catastrofismo, sin embargo se trata de una película mucho más llana y convencional en cuanto a entrama-do se refiere, y su ambientación en la Inglaterra victoriana ha forza-do un mayor grado de naturalismo, si bien en litigio con sus ele-mentos futuristas. En cualquier caso, cabe advertir a los padres que no nos encontramos ante un producto confeccionado para los más pequeños de la casa, en la línea de Disney o de la reciente "Robots", o que permitan una doble lectura paralela para mayores y niños como algunas de las producciones de Pixar y DreamWorks, sino de un largometraje dirigido en especial a un espectador de más edad por su tono predominantemente circunspecto y su crítico mensaje adulto, pese a algunas eventuales concesiones más lige-ras de escaso peso.

  No conviene desvelar excesivos detalles sobre un argumento que, en realidad, es más simple de lo que cabría esperar, pero que por sus componentes de intriga y ciencia-ficción es mejor conocer por cuenta propia. "Steamboy" nos traslada a la Inglaterra de finales del siglo XIX, durante la celebración de la Exposición Universal, cuando su joven protagonista, Ray Steam, un aventajado inventor hijo de dos generaciones de prestigiosos científicos, recibe una misteriosa bola de metal llena de vapor que resulta ser una pieza clave para un artefacto de inimaginable alcance. A partir de aquí, Ray penetrará en un universo secreto dominado por una turbia y po-derosa fundación,  descubrirá los conflictos que enfrentan a su fa-milia, e irá encontrándose con distintos personajes que ocultan du-dosos intereses e insospechados aliados.

  Desde una fórmula clásica que com-bina aventuras, acción, espionaje, suspense, fantástico y drama con le-ves —pero no demasiado efectivos— toques de humor, "Steamboy" es un relato que cuestiona el uso partidista de la ciencia y los progresos técni-cos, no en favor del bienestar común, sino del beneficio de unos cuantos con la intención de ganar prestigio, enriquecerse o controlar y destruir a los más débiles —cuestiones que, desgraciadamente, cobran especial sentido para los japoneses por la he-rida abierta tras las tragedias que azotaron a la población civil en Hiroshima y Nagasaki—, así como lanza una advertencia sobre el poder incontrolado de los descubri-mientos y la megalomanía del científico que llega a creerse una suerte de dios.

  Con una estética de concepción retro-futurista pareja a la que pu-dimos ver hace poco en "Sky Captain y el mundo del mañana", y un dibujo de trazo realista supeditado por una paleta cromática de marrones, pardos y grises, "Steamboy" es un nato ejemplo del subgénero steampunk que nos introduce en el mundo de hierro y vapor de la primera revolución industrial británica, donde el costum-brismo victoriano convive con anticipados ingenios de locomoción, curiosos artilugios mecánicos, máquinas cosidas por válvulas y en-granajes, titánicas arquitecturas de metal y cristal de diseño déco y hasta ejércitos de robots, en la mejor tradición de esa ciencia-ficción que despegó a la sombra de "Metrópolis" de Lang y que co-noció su época de mayor esplendor durante la primera mitad del pasado siglo, ofreciendo gloriosas muestras tanto en el cine como en el cómic y la televisión. Tampoco faltan aquí reminiscencias de las clásicas cintas catastrófico-apocalípticas en las impresionantes escenas de destrucción en medio de la ciudad, para una película con vocación de recopilar toda la iconografía y motivos neo-retro en un mismo discurso.

  No hay lugar a objeciones: "Steamboy" impresiona por su des-borde de talento creativo puesto al servicio del espectáculo visual para encumbrar la animación a niveles de pluscuam-perfección. Sorprende del mismo modo el diseño de los sensacio-nales escenarios que recrean ese Londres pretérito, sumergido en el clima festivo y expectante de la Exposición, y del rico imaginario mecánico que sin tregua se saca de la chistera, como la fluidez y precisión con que se desarrollan las abundantes escenas de acción. El alto grado de detallismo y fidelidad se puede apreciar en secuencias concretas, como aquella en la que los protagonistas pasean en torno a la cúpula de una torre de vidrio, y los cristales reflejan sus siluetas en movimiento y el tránsito de las nubes que tamizan el paso de la luz con un verismo casi fotográfico, o a través de esas omnipresentes volutas de vapor que parecen irradiar hume-dad y calor.

  Probablemente el esfuerzo humano que respalda "Steamboy" —diez años de dedicación avalan la producción japonesa animada más cara hasta la fecha— y el imaginativo despliegue que recogen sus fascinantes imáge-nes serían motivo suficiente para se-ñalar que nos encontramos ante una pieza maestra de la animación actual. No obstante, este apabullante apara-dor y su potente diatriba formal es-conden un guión funcional pero que no se halla a la misma altura, pues no deja de reunir un par de nudos y anécdotas alargados que evidencian la ausencia de una base más sólida, sustanciosa y menos previsi-ble. No es en todo caso éste el mayor de los problemas, que po-dría quedar compensado por ese vertiginoso carrusel ante el que se rinden los sentidos, y cuyo ritmo sólo decae en su parte final, esti-rada más allá de lo necesario en aras del delirio tan grandilocuente como deleitable. El gran obstáculo que mina "Steamboy" es que es una deslumbrante carcasa con motor pero sin alma. De espíritu desabrido y distante, poblada por personajes anti-páticos con los que se hace imposible entrar en complicidad y en donde la única nota femenina —también el único aporte de co-lorido y humor— responde al más molesto de los tópicos, con una evolución dramática pobre e impermeable a las emociones, y sin otra magia que la del género al que pertenece, la obra de Katsuhiro Ôtomo se convierte así en un monumento magnificente pero vacuo, que hará las delicias de los aficionados a la animación pura y dura, a la animación por la animación, donde el continente es práctica-mente sinónimo de contenido y la poesía se circunscribe a la esté-tica, pero que decepcionará parcialmente a aquellos que busquen un equilibrio entre forma y fondo, esperando que una historia sea capaz de tocarles la fibra sensible además de alimentar sus reti-nas. De hierro y vapor, "Steamboy" termina vistiendo el mismo traje con el que construye esta hiperbólica metáfora que enfrenta a hom-bre y máquina, y a los hombres por la conquista de estas últimas. ¿Se oxidará con el paso del tiempo?

  Como nota marginal, y de paso que uno acaba de apreciar la es-tupenda partitura compuesta por Steve Jablonsky, no olviden asis-tir a los títulos de crédito finales que, a través de diferentes posta-les en movimiento, incluyen escenas adicionales que dan continui-dad al relato.

Calificación:


Imágenes de "Steamboy" - Copyright © 2004 Screen Gems y Steamboy Committee Production. Distribuida en España por Columbia TriStar Pictures. Todos los derechos reservados.

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