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Dirección
y montaje: Patrick Lussier.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 99 min.
Interpretación: Gerard
Butler (Drácula), Christopher Plummer (Abraham
Van Helsing), Jonny Lee Miller (Simon Sheppard),
Justine Waddell (Mary Heller), Colleen Ann
Fitzpatrick (Lucy), Jennifer Esposito (Solina),
Omar Epps (Marcus), Sean Patrick Thomas (Trick),
Danny Masterson (Nightshade), Lochlyn Munro
(Eddie), Tig Fong (Dax), Tony Munch (Charlie),
Jeri Ryan (Valerie Sharpe), Shane West (JT),
Nathan Fillion (Padre David), Jonathan Whittaker
(Gautreaux), Robert Verlaque (Dr. Seward).
Guión: Joel
Soisson; basado en una historia de Joel Soisson y
Patrick Lussier.
Producción: W.K.
Border y Joel Soisson.
Producción ejecutiva: Wes
Craven, Marianne Maddalena, Bob Weinstein, Harvey
Weinstein y Andrew Rona.
Música: Marco
Beltrami.
Fotografía: Peter Pau.
Diseño de producción: Carol
Spier y Peter Devaney Flanagan.
Dirección artística: Elinor
Rose Galbraith.
Vestuario: Denise
Cronenberg.
Decorados: Peter P.
Nicolakakos. |
CRÍTICA
Pablo
del Moral (CinEncanto)
Dentro del
querido género del horror, el mito (?) del
vampiro se ha convertido tal vez en el tema más
frecuentemente usado. No quiero ni tratar de
hacer un recuento de todas las películas que
aprovechan esa clásicamente trágica figura como
el antagonista o protagonista. Y casi siempre el
público reacciona con pertinente fascinación.
El interés que genera el vampiro
clásico es evidente; tras una metáfora sexual
pobremente disfrazada (la mordedura) tenemos la
fantasía del ente que expresa sin temor sus
instintos animales, pero que cuando la situación
lo demanda puede hacer uso de los mejores
elementos de la civilización. Tal vez en la
época victoriana (cuando Bram Stoker
escribió la original novela "Drácula") la
metáfora era necesaria para no escandalizar
mucho a la estricta sociedad, pero en nuestros
días sigue vigente como liberación vicaria de
la red de reglas y regulaciones que gobiernan la
convivencia humana.
En
"Drácula 2000" (me niego a usar el
insultante "Drácula 2001"), se
plantean los elementos clásicos del género
vampíresco en un entorno contemporáneo, creando
desde el principio una base de reglas y lógica
que consigue respetar hasta el final. La
cinta comienza con una excelente secuencia, en la
que un grupo de ladrones, ayudados por alta
tecnología, penetran en la bóveda secreta de un
tratante de antigüedades en Londres. No saben
qué encontrarán, pero suponen que tanta
seguridad garantiza la existencia de algún
tesoro del que piensan apropiarse. Para su
desconcierto sólo encuentran un ataúd, pero
creyéndolo repleto de valores se lo llevan. El
anciano propietario del negocio de antigüedades,
junto con su asistente, siguen a los ladrones
hasta los Estados Unidos donde se revelará que,
por supuesto, el ataúd contiene el cuerpo
preservado del mismísmo Drácula, quien pronto
es liberado para que haga de las suyas en el
nuevo mundo. Pero pronto se vuelve evidente que
el vampiro tiene un plan muy definido que
arrojará sorprendentes datos sobre su origen y
la relación que tiene con el anciano y su hija.
Para bien o
para mal, los realizadores de "Drácula
2000" hacen uso de la mitología vampírica
expresada en la novela "Drácula".
Incluso los puntos comúnmente ignorados (como la
transformación del vampiro en niebla) son usadas
con buen resultado. Aún así no aparece en los
créditos mención alguna del autor Bram Stoker o
su famoso libro, aunque los personajes lo
mencionan en más de una ocasión. Pero esa es
una queja menor. En general la película está
bastante bien llevada; no aspira a convertirse en
un clásico de horror, pero logra entretener
competentemente. Los actores son generalmente
aceptables, brillando el veterano
Christopher Plummer como el descendiente de Van
Helsing obsesionado con acabar con Drácula. Desfortunadamente,
los papeles más importantes, el de Drácula y la
mujer que codicia, están interpretados con muy
poca fuerza por actores mediocres. Esto resta
bastante credibilidad al impacto de la cinta,
pero el guión compensa esa falla con secuencias
muy emocionantes y sólida estructura.
Sólo hay una parte en el tercio final de la
película que se pudo haber omitido sin
perjudicar la narrativa. Como está ahora, pierde
un poco de cohesión y languidece en esa parte
específica, pero se logra recuperar con un
excelente final, repleto de melodrama, y
agregando un muy ingenioso giro a la historia del
origen del vampiro. Un punto bajo, sin embargo,
es la constante necesidad de endilgar
"sustos" baratos, del tipo de
"gato saltando". Se abusa tanto de los
acentos musicales para enfatizar los sobresaltos
que acaban irritando, lo que nunca es bueno para
entusiasmar a la audiencia.
Sin ser una obra maestra (y sin
pretender serlo), "Drácula 2000" es
una entretenida actualización del mito,
elaborada con las conocidas herramientas
contemporáneas. Como tal, tiene fallas y
virtudes repartidas uniformemente, pero el
resultado final logra divertir sobre
todo gracias al puntilloso guión, obviamente
escrito con reverencia ante los clásicos
orígenes de Drácula. La película hubiera
funcionado mejor con más atmósfera y menos
estruendo melodramático, pero afortunadamente
queda por encima de las patéticas muestras de
horror comercial actuales como "Leyenda
Urbana" o "Fantasmas" (la que
estelariza Ben Affleck). No
rescatará al género, pero no lo desmerita. No
mucho, al menos.
Calificación:
7

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principal de Drácula 2001
Imágenes
de Drácula 2001 - Copyright © 2000 Dimension
Films, Carfax Productions, Ned Art & Logic y
Wes Craven Films. Fotos: Ron Phillips. Todos los
derechos reservados.
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