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Dirección: Courtney
Solomon.
Paises: USA / República Checa.
Año: 2000.
Duración: 107 min.
Interpretación: Thora
Birch (Emperatriz Savina), Jeremy Irons
(Profion), Justin Whalin (Ridley Freeborn),
Marlon Wayans (Snails), Zoe McLellan (Marina
Pretensa), Kristen Wilson (Norda), Richard
O'Brien (Xilus), Tom Baker (Halvarth), Lee
Arenberg (Elwood Gutworthy), Edward Jewesbury
(Vildan Vildir), Robert Miano (Azmath), Bruce
Payne (Damodar).
Guión: Topper
Lilien y Carroll Cartwright; basado en el juego
creado por E. Gary Gygax.
Producción: Courtney
Solomon, Thomas M. Hammel y Kia Jam.
Producción asociada: Justin
Whalin, Allen Crawford, bob Dahlin, Nancy Koester
y John Raczka.
Música: Justin
Caine Burnett.
Fotografía: Douglas Milsome.
Montaje: Caroline
Ross.
Diseño de producción: Bryce
Perrin.
Dirección artística: Jindrich
Kocí y Ricardo Spinacé.
Vestuario: Barbara
Lane.
Decorados: Tomas
Hais.
Dirección de producción: Andrew
Blau y Michal Skop. |
CRÍTICA
Pablo
del Moral (CinEncanto)
México, 11-Abr-01
No soy
adepto a los juegos de rol, pero conozco la
mística que los rodea. Incluso tengo en casa un
kit de principiante para Advanced Dungeons &
Dragons, pero debo admitir que nunca terminé
siquiera el instructivo. La triste verdad es que
no soy suficientemente sociable como para
sumergirme en ese tipo de actividad.
Afortunadamente los juegos de computadora
permiten una experiencia similar, con la única
compañía del ronronear del ventilador del CPU.
Digo todo
esto para que mi disgusto con la película
"Calabozos y Dragones" (título en
México de "Dungeons & Dragons") no
se entienda como desprecio por el juego de rol
que "inspiró" esta cinta. Todo lo
contrario, creo que los fanáticos merecían un
tratamiento más serio de ese fenómeno, y menos
derivativo de otras películas, sobre todo
considerando el vastísimo volumen de
información que a lo largo de los años se ha
publicado en forma de la mitología que respalda
el juego.
Pero
vayamos al grano. "Calabozos y
Dragones" (la película) es una de
las peores muestras filmadas de cine de fantasía.
La historia es un refrito de cualquier videojuego
del mismo género: el mago villano quiere
apoderarse del reino; los pícaros héroes, de
humilde cuna pero valerosos y de noble corazón,
se mezclan casi por azar en la lucha, y
enfrentando obstáculos tremendos vencen a las
fuerzas malignas, al mismo tiempo que se las
arreglan para encontrar romance y aventura,
ganando finalmente la gratitud de la virginal
reina. Estoy seguro de que esta historia se ha
contado desde hace literalmente miles de años, y
el truco para hacerla interesante está en la
ejecución.
En el caso
de esta película, dicha ejecución tiene toda la
sutileza de una obra de teatro escolar; lo mismo
se puede decir de las actuaciones y de la barata
ambientación. Pero, aunque sea difícil de
creer, esos no son los principales problemas de
la película. Las mayores fallas de la cinta son
los personajes y efectos especiales.
Vamos por
partes: los personajes son absurdos,
carentes de dimensión o personalidad.
Incluso los héroes son irritantes y
prácticamente innecesarios, incluso siendo los
protagonistas. El cliché del villano es tan
burdo que ni siquiera podría pasar por
"camp" o "kitsch". Es
sencillamente aburrido. Y el "comic
relief" en forma de Snails, el
ladronzuelo... vamos, sólo diré que a su lado
Jar Jar Binks es un modelo de dignidad y recato.
Por lo
general no culparía a los actores por tan pobres
personajes, sino al guionista, pero en este caso
creo que nadie está exento de culpa. El mismo Jeremy
Irons, usualmente
competente, entrega tal vez la peor actuación de
la película. Los dragones digitales se
ven más motivados que él. Tal vez Irons
accedió a aparecer en esta película por la
necesidad de cumplir los pagos de su yate o villa
en Europa, pero eso no excusa el desprecio total
por su oficio que muestra en "Calabozos y
Dragones". El resto de los actores padecen
de lo mismo, pero como no esperaba otra cosa de
ellos no me molesta tanto como viniendo del
brillante Jeremy Irons.
Ahora los
efectos: No son malos... de hecho hay escenas
hermosas, que casi hacen olvidar por unos
segundos la basura cinematográfica que las
rodea. Los ejércitos de dragones luchando sobre
una exótica ciudad poseen una plástica única,
que combina en forma surrealista la apariencia
orgánica de los efectos con los malabares de
cámara y composición que traicionan el origen
digital de las escenas. El problema con
los efectos especiales es que, una vez más, el
estudio supone que mientras las imágenes sean
bonitas, el público ignorará la incompetencia
del director para contar una historia interesante.
Los efectos bien usados pueden ser un auxiliar
tremendo para impulsar la narrativa, pero
también se pueden convertir en una muleta que
fomenta la creación de basura, que luego del
tratamiento digital podrá pasar por
"arte".
Aparte de
los efectos especiales, la única razón para ver
"Calabozos y Dragones" es tratar de
adivinar de qué películas pueden haber plagiado
escenas para alargar el argumento. Yo encontré
varias secuencias que parecen directamente
sacadas de "La Amenaza
Fantasma", "Indiana
Jones y la Ultima Cruzada" y desde
luego, "Krull".
Adicionalmente hay dos cameos para los fans de
las películas de culto, pero ver a Richard
O'Brian y Tom Baker, el más
querido Dr. Who, sólo recuerda que hay mucha
mejor fantasía allá afuera. No quiero decir que
la recomiendo para niños, porque odio la
condescendencia que eso implica, pero el público
infantil con el que la vi pareció disfrutarla
mucho más que los irritados adultos. Fanáticos
de juegos de rol, mejor vean "Mazes
and Monsters". Es igualmente mala, pero
al menos puede resultar hilarante por sus
errores, además de la presencia de un muy joven Tom Hanks con tal
cantidad de pelo que casi es un efecto especial
por sí mismo.
Calificación:
3

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