CRÍTICA
Pablo
del Moral (CinEncanto)
Una vez
más el estudio Disney nos ofrece una de sus
estrategias mercadológicas disfrazada de
película animada. Como se ha hecho desde "El
Rey León", esta nueva película es
en realidad un elemento más (y tal vez no el
más importante) de una tremenda campaña
mercadológica que incluye tratos con fabricantes
de juguetes, restaurantes e innumerables
patrocinadores y aliados estratégicos, cuya
finalidad es preservar e incrementar la marca
Disney en la mente del público meta primario
(los niños) y secundario (los papás de los
niños). Nunca volverá aquella época de oro del
estudio, donde las películas se hacían como
resultado del impulso creativo real, de la
visión de los animadores y directores, y cuya
meta era elevar el medio de la animación a
niveles artísticos que buscaban (y
lograban) competir con el cine de acción viva,
utilizando herramientas distintas a las del
tradicional Hollywood.
Con todo y
eso, "Las Locuras del Emperador"* está
un poco por encima de la retahíla de películas
virtualmente iguales que nos ha recetado Disney
en los últimos años. Claro, la misma
moraleja, los mismos héroes, los mismos villanos
y los mismos conflictos están presentes, pero el
tono general de la cinta parece estar más
enfocado a la comedia que la consecusión de las
metas corporativas.
La historia
de "Las Locuras del Emperador" trata
del egoísta emperador Kuzco, que en la
Sudamérica pre-hispánica rige despóticamente
sobre su pueblo. Su consejera tiene planes para
desaparecer al emperador y gobernar en su lugar,
pero debido a la incompetencia de su ayudante, la
villana no logra matar a Kuzco; tan sólo lo
convierte en llama. Y en la mejor tradición de "Blancanieves", cuando
ordena que se lleven a la llama y la maten, el
ayudante no tiene corazón para hacerlo y se la
endilga a un campesino, quien entre disparatadas
aventuras ayudará al metamorfoseado emperador a
recuperar su trono y encontrar su corazón y la
bondad que contiene. Y claro, también cantan un
par de canciones. Bleeech.
Lo
que salva a esta película es que es bastante
graciosa, y más aún, el humor está
muy bien balanceado entre la comedia física
(exhibida en secuencias muy bien coreografiadas)
y la comedia de carácter, donde es la
personalidad de los personajes y su interacción
la que provoca la risa. Eso y la virtual ausencia
del sentimentalismo barato que tanto usa el
estudio, hace que "Las Locuras del
Emperador" sea razonablemente recomendable,
y aunque no se aleja mucho de la clásica
fórmula, muestra más visión que los recientes
anuncios de juguetes de hora y media a los que
estamos acostumbrados. De ningún modo a la
altura de las caricaturas japonesas, pero por
encima del tradicional Disney.
Calificación:
7

* Título en
México
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