CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
5.75
Banda Sonora Original: ***
Aunque
algunos han abierto exageradamente la boca al
contemplar las impresionantes recaudaciones de
The Mummy Returns (El Regreso de la Momia)
durante su primer fin de semana en la cartelera
estadounidense, lo cierto es que no hay motivo
para semejante asombro. Y es que, como ocurre
cada primavera por estas fechas, el público
está ansioso por acudir en masa a las salas de
cine y disfrutar con uno de esos espectáculos
que tan bien sabe hacer Hollywood. Evidentemente,
The Mummy Returns -El Regreso de la Momia- ha
llegado la primera y, al no tener rival posible,
ha ganado la carrera. Esto no quiere decir, sin
embargo, que sus cifras finales vayan a ser de
infarto; así, durante las siguientes semanas a
su estreno, el filme de Stephen
Sommers descendió considerablemente en
número de espectadores, lo que no le impedirá
superar la mítica cifra de los doscientos
millones de dólares.
Ahora bien:
¿hay para tanto? En mi humilde opinión, no;
aquél que haya disfrutado como un niño con The Mummy
-La Momia-, también se lo pasará en
grande con su secuela. El que la haya aborrecido
y piense que se trata de uno de esos infectos
productos hechos para contentar a la masa,
también sentirá una especial repulsión por su
continuación. Personalmente, y para contrariar a
todos, me quedo en el término medio: The Mummy
Returns -El Regreso de la Momia- sigue
siendo tan tontorrona como su exitoso
antecedente, aunque tal vez su espectacularidad
sea mayor y la acción también se haya aumentado
considerablemente. Sin embargo, los
vicios de la película que encumbró a Stephen
Sommers persisten: a pesar de que la trama
intenta ser más compleja, los diálogos son en
ocasiones ridículos y los chistes difíciles de
soportar (lo siento, no puedo tragar a Jonathan,
el hermano de Evelyn que interpreta John Hannah).
Al igual
que sucedía en la cinta original, los mejores
momentos surgen cuando se nos relata la historia
pasada de los personajes (aún recuerdo con
emoción los primeros minutos de The Mummy -La
Momia-), aunque sin llegar al esplendor de
aquélla. Los momentos de acción son brillantes
y más numerosos que hace dos años, pero carecen
de originalidad y se intercalan en la trama a
trompicones (tal y como sucede cuando Imhotep
hace que las aguas del río se eleven contra los
protagonistas de la historia). Especial
repugnancia me causaron las momias pigmeas,
mezclando incomprensiblemente la selva africana
con el Antiguo Egipto; el resultado no me
convence, pues uno no sabe si está viendo Gremlins o El Mundo
Perdido. Lo que sí merece
elogiarse es el trabajo de los técnicos de
efectos especiales, que además cuenta con una
buena base gracias a las vibrantes imágenes del
eficaz Sommers. Hay aspectos que se han
mejorado muchísimo, como la animación de
Imhotep cuando aún es una momia o las
espectaculares escenas de masas (atención al
momento en el que los ejércitos se alcanzan,
algo nunca visto hasta ahora en una pantalla),
pero en otros, como en la utilización de actores
virtuales, aún se han de dar pasos de gigante
(el rostro de El Rey Escorpión cuando está
transformado en animal "canta" aún
demasiado).
Respecto a
los intérpretes, me llama la atención el mayor
protagonismo de Patricia Velázquez y,
desgraciadamente, el menor peso que se le da a Arnold
Vosloo. Por lo demás, todo el
reparto está correcto, seamos incluso
indulgentes con el niño.
Jerry Goldsmith, que,
según dicen, se enfadó con el realizador
Stephen Sommers mientras trabajaban juntos en The
Mummy -La Momia-, ha sido sustituido en esta
ocasión por Alan Silvestri. Éste
realiza un trabajo meritorio, con una
orquestación vigorosa que, sin embargo, no logra
traspasar las imágenes y fundirse con ellas, tal
y como consiguiera en su día Goldsmith. No sé,
echo en falta cierto hálito que sí hallaba en
la obra del compositor de La
Profecía, tanto en su aspecto romántico
(sin despreciar el tema de amor de Silvestri, por
supuesto), como tétrico. Si la música
de Goldsmith realzaba las imágenes de Sommers,
Silvestri se limita a describirlas, en
ocasiones de una forma indiscutiblemente
brillante (atención a los coros y a las
secuencias de acción que se suceden en Londres).
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Imágenes
de El regreso de la Momia - Copyright © 2001
Alphaville Films e Imohotep Productions. Fotos
por Keith Hamshere. Todos los derechos
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