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Dirección: Peter
Chelsom.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 104 min.
Interpretación: Warren
Beatty (Porter Stoddard), Diane Keaton (Ellie
Stoddard), Goldie Hawn (Mona), Garry Shandling
(Griffin), Andie MacDowell (Eugenie Claybourne),
Jenna Elfman (Auburn), Nastassja Kinski (Alex),
Charlton Heston (sr. Claybourne), Marian Seldes
(sra. Claybourne), Tricia Vessey (Alice
Stoddard), Josh Hartnett (Tom Stoddard), Buck
Henry (Suttler), Katharine Towne (Holly).
Guión: Michael
Laughlin y Buck henry.
Producción: Andrew
Karsch, Fred Roos y Simon Fields.
Música: Rolfe
Kent.
Fotografía: William A. Fraker.
Montaje: David
Moritz y Claire Simpson.
Diseño de producción: Caroline
Hanania.
Dirección artística: Mark
Worthington.
Vestuario: Molly
Maginnis.
Decorados: Lisa
Fischer.
Dirección de producción: Karen
Snow. |
CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
4.5
Banda Sonora Original: **
Uno no
puede dejar de sorprenderse al comprobar que
Enredos de Sociedad es una película cuya
producción casi ha costado tanto como la de The Mummy
Returns (El Regreso de la Momia). Asolada
por diversos problemas que han alargado su rodaje
(parece ser que Beatty no estaba
muy conforme con el resultado final, por lo que
mucho me temo que no nos encontremos ante un
filme enteramente de Peter Chelsom), la
película ha acabado recaudando unos pírricos
seis millones de dólares en el mercado
estadounidense.
Por todo
ello, la pregunta se hace evidente: ¿es Enredos
de Sociedad tan mala como su tortuosa
realización parece indicar? Bueno, pésima no
es, pero, desde luego, no se puede librar del
calificativo de regularcilla. Y es que el
guión de la película posee una estructura de lo
más dispar, moviendo a los personajes de un
sitio para otro con un único objetivo:
reunirlos en secuencias cumbre que, en teoría,
deberían servir para que el espectador estallase
en carcajadas ante los equívocos presentados.
Pero, desgraciadamente, esto no sucede, y los
escasos gags se suceden con una evidente
sensación de que algo falla en ellos, a pesar de
partir de premisas que en principio bien pudieran
parecer interesantes.
Cierto que
el reparto es de lo más atractivo y que no
se puede poner ninguna queja a ninguno de los
actores que intervienen en la cinta
(tiemblo de sólo pensar que otros intérpretes
hubiesen intervenido en el filme en vez de Warren
Beatty, Diane Keaton -que
parece sacada de una película de Woody Allen-, Goldie Hawn y Garry
Shandling), pero la sensación de
encontrarnos ante un conjunto de elementos
totalmente desperdiciados sólo hace acrecentar
mi rabiosa desesperación por el discreto placer
que produce el visionado de Enredos de Sociedad.
Reconozco que existen comedias mucho peores que
ésta, por supuesto, pero viendo la gente
involucrada en el proyecto la frustración final
se hace aún más latente en el recuerdo del
espectador. Al menos uno se puede quedar con
algunos momentos divertidos, como el paródico Charlton
Heston, que no duda, rifle en mano, en
reírse de sí mismo y de la imagen conservadora
que los medios resaltan de él (por cierto, qué
pena que no se desarrolle más su personaje y el
de su mujer).
La
partitura de Rolfe
Kent, al igual que la
película, no dejará ningún tipo de huella
en aquél que se intente fijar en ella; tan sólo
hay un momento de bastante calidad, y es aquél
en el que el compositor adorna la llegada de los
Stoddard a la casa de la playa en la que les
esperan unos cuantos japoneses.
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de Enredos de sociedad - Copyright © 2001 New
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