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TIGERLAND


cartel Dirección: Joel Schumacher.
País:
USA.
Año: 2000.
Duración: 101 min.
Interpretación: Colin Farrell (Roland Bozz), Matthew Davis (Paxton), Clifton Collins Jr. (Miter), Tom Guiry (Cantwell), Shea Whigham (Wilson), Russell Richardson (Johnson), Nick Searcy (Capitán Saunders), Afemo Omilami (Sargento Landers), James MacDonald (Sargento Thomas).
Guión: Ross Klavan y Michael McGruther.
Producción: Beau Flynn, Steven Haft y Arnon Milchan.
Música: Nathan Larson.
Fotografía:
Matthew Libatique.
Montaje: Mark Stevens.
Diseño de producción: Andrew Laws.

NOTAS DE PRODUCCIÓN de Fox

1971. Estados Unidos. El país permanece dividido por la escalada de la guerra en Vietnam. Miles de jóvenes norteamericanos yacen muertos en suelo extranjero. Y en Fort Polk, Luisiana, miles más se preparan para correr su misma suerte.

La sombra del combate pende sobre los hombres de la Compañía A, Segundo Pelotón en la medida que encaran la recta final de su período de entrenamiento en la infantería. Van a ser enviados a la guerra. Pero cada uno de ellos afronta su inminente destino de una manera distinta. El soldado Jim Paxton (Matt Davis), libreta en mano, espera que la guerra le sirva de fuente de información; una noción romántica que entronca con Hemingway y James Jones. Miter (Clifton Collins, Jr.) espera demostrarse a sí mismo que es todo un hombre. Cantwell (Thomas Guiry) se resigna simplemente a lo inevitable. Y Wilson (Shea Whigham), con un ardor inquietante, se muere de ganas por entrar en combate.

La terquedad de un solo hombre, sin embargo, galvaniza a todos los miembros del pelotón. Poco antes de que Roland Bozz (Colin Farrell) se incorpore a la Compañía A, las corrientes de opinión que dividen la conciencia de la nación empiezan a hacer mella en los soldados. Nada más salir del perímetro de la base, Bozz desea dejar el ejército y protagoniza pequeños actos de protesta.

La desobediencia de Bozz provoca consecuencias inesperadas que van a tener una honda repercusión. Empezamos a ver que Bozz, Paxton, Miter, Cantwell, Wilson, Johnson (Russell Richardson) y los demás son en realidad niños que manejan fusiles y se han visto obligados a vestir uniformes de adultos. Pero nada de lo que Bozz haga le puede salvar a él ni a los chicos del Segundo Pelotón de Tigerland, un erial elegido por el ejército para simular el combate en la jungla. Su última parada antes de la guerra.

En lo profundo de los bosques de Luisiana, con escasas esperanzas de poder librarse de Vietnam, Bozz se lanza a una acción que ninguno, ni siquiera él mismo, podría haber previsto.

"Tigerland se basa en gran medida en la propia realidad, en las cosas que vi mientras me preparaba", explica el guionista Ross Klavan. Klavan, que se alistó en la Reserva (estadounidense) e hizo el Entrenamiento Avanzado de Infantería (A.I.T.) en Tigerland en 1971, trasladó su experiencia al guión.

Como reservista, Klavan pudo ver a la maquinaria militar "empujando chicos a la guerra". "Si te presentabas al programa A.I.T. en Tigerland y eras elegido, acababas en Vietnam", sostiene. Y, tras seis años de implicación norteamericana en el Sudeste Asiático, pocos hombres se hacían ilusiones respecto a sus perspectivas de futuro. Según Klavan "había un gran fatalismo respecto a la guerra. No es que hubiera mucho patriotismo. La gente iba porque no les quedaba más remedio".

Crucial en Tigerland, sin embargo, es un personaje que rehusa aceptar este sino. "Roland Bozz está basado en una persona en particular", dice Klavan. Alguien que trataba de "encontrar su camino fuera de toda esta maquinaria". Aunque Klavan incorporaba rasgos de muchas personas, un hombre que se encontró en Fort Polk le dejó una profunda huella. "Era un rebelde en toda regla, una persona que se enfrenta a la abrumadora autoridad de los militares". Y un hombre cuya desobediencia exigía un peaje brutal. "Ellos hunden a este chico en la mierda". Pero su espíritu nunca desfallece. "Incluso si hubieran ido a ejecutarlo", imagina Klavan, "habría estado contando chistes todo el camino, sólo para sentirse vivo".

Igualmente, el personaje de Bozz se encuentra en un Ejército que lo vapulea física y emocionalmente, empleando con él la disciplina más severa posible fuera de la de las prisiones. Con independencia de sus metas personales, Bozz empieza a personificar la terrible responsabilidad que recae sobre los jóvenes que han de enfrentarse a la muerte de forma prematura, en apoyo de una guerra de lo más cuestionable bajo un punto de vista ético.

La fuerza del personaje central de Tigerland, combinada con el duro realismo del guión resultaban sumamente atrayentes para el director Joel Schumacher. "Siento una gran afinidad con Bozz, cuya rebeldía hace de él una persona relativamente cuerda en una situación demencial", dice Schumacher. Y la singularidad de la situación era de por sí atractiva. "Ha habido un montón de películas sobre Vietnam, pero creo que Tigerland es bastante diferente", señala Schumacher. "Es una historia pequeña, muy personal e íntima que tiene lugar antes de que los hombres salgan para la guerra".

Tigerland llegó a manos de Schumacher cuando estaba tratando de dejar de rodar películas de gran presupuesto. "Quería salirme realmente del mercado de las grandes superproducciones veraniegas por una temporada", señala. "Había estado muy bien para mí, pero llegué al punto en el que me parecía que la taquilla se había convertido en algo mucho más importante que la película".

Schumacher había ya empezado a moverse hacia los filmes más personales y más pequeños con "Asesinato en ocho milímetros" y "Flawless", Pero Tigerland, rodada en veintiocho días en una base militar de Starke, Florida, fue un giro de ciento ochenta grados – una película concebida de acuerdo con el espíritu del movimiento Dogma de 1995 del director danés Lars von Trier. La filosofía de Dogma, de la que Schumacher tuvo conocimiento durante una visita a Escandinavia con ocasión de la promoción de "Asesinato en ocho milímetros", rechaza los artificios de Hollywood, abandonando el uso de la iluminación artificial, los efectos especiales y la música. En colaboración con el director de fotografía Matthew Libatique ("Pi" y "Requiem for a Dream"), Schumacher dio a Tigerland el aspecto de un "documental" para mantener el "punto de vista del soldado" del guión. Inspirándose en parte en "Titicut Follies", de Frederick Wiseman, los cineastas decidieron rodar en dieciséis milímetros y sustituir en su mayor parte los trípodes y las grúas a favor de los movimientos cámara en mano.

El reparto también tuvo que afrontar ciertos sacrificios. Schumacher y su durante largo tiempo colaborador, el director de reparto Mali Finn, reunieron a un grupo de casi "desconocidos", que no sólo tuvieron que aguantar sino que incluso disfrutaron con las difíciles condiciones que entrañaba esta forma de rodar. Los actores no llevaban maquillaje alguno (con la excepción de algo de sangre y algunos cardenales), interpretaban sus propias escenas de riesgo, prescindiendo de los trailers y las sillas de director y, antes de comenzar el rodaje, pasaron dos semanas en el campo de entrenamiento de la Infantería de Camp Blanding. Privados de cualquier lujo, los actores, la mayoría de los cuales contaban con escasa experiencia cinematográfica, se concentraron en la interpretación. De acuerdo con Shea Whigham que interpreta a Wilson, la némesis de Bozz, "la película es como una obra de teatro".

Schumacher dio a Colin Farrell el papel de Bozz. Farrell, un irreverente irlandés, admite una cierta afinidad con su personaje. Dejó la Escuela de Arte Dramático Gaiety, en Dublín, antes de terminar el programa de dos años de duración porque, tal como le volvió a contar a Schumacher, "no creo que tuviera que pagar dos mil quinientas libras y perder un año de mi vida para que me dijeran que era una mierda".

Después de unas cuantas sesiones por teléfono con el profesor de voz Tim Monich, Farrell viajó por Texas para aprender a hablar como Bozz. "Engañaré a los irlandeses", bromea. "No sé a cuántos americanos podré engañar, pero voy a engañar a mi propia gente".

Tigerland, sin embargo, no trata sólo de Roland Bozz. Como señala Farrell, "es la historia de un grupo de jóvenes que están en una época de sus vidas en la que deberían estar averiguando quiénes son y, sin embargo, no se lo permiten porque su gobierno les dice lo que deben hacer". Y el personaje central es igual de fuerte que cualquiera otro del reparto.

Matt Davis interpreta el papel de Jim Paxton, el narrador de la película y el contrapunto inocente al cinismo de Bozz. "Paxton necesita ver cosas que nadie haya visto antes", observa Davis. A diferencia de Bozz, Paxton se alista. "Yo quiero ir", declara. "Quiero vivir la experiencia. Estoy anotando todo y quizás algún día escriba algo sobre ella". Sus divergentes puntos de vista unen a Paxton y a Bozz en una extraña alianza que lleva a ambos hombres a inesperadas conclusiones.

El personaje de Wilson, por el contrario, encara la guerra con introspección. A veces el ejército saca a relucir cosas extrañas en la gente", sugiere Ross Klavan. "En Tigerland, me encontré con un montón de tipos como Wilson que llegan al entrenamiento y de repente todos quieren ser máquinas de matar". Él es un patriota al que le pierde su propio ardor. "Wilson quiere servir a su país, ser un buen soldado", dice Shea Whighan, quien interpreta el papel. Pero es una prueba palpable de los peligros del fanatismo, incluido el fanatismo nacionalista. Wilson, a su modo, es víctima de la gran maquinaria militar.

Miter (Clifton Collins, Jr.), Cantwell (Thomas Guiry), Johnson (Russell Richardson) y los otros miembros de la Compañía A, Segundo Pelotón, dan cada uno testimonio del proceso deshumanizador que supone el entrenamiento militar. Como Guiry declara, la película cuenta una historia de amistad durante "una etapa de inocencia en la vida de estos hombres".

Fue esta "historia íntima" lo que atrajo a Schumacher. "Para mí, Tigerland funciona tanto a nivel político como a nivel humano", explica. "En esta historia, la guerra es la mala, y los hombres reclutados para luchar en ella se consideran de usar y tirar. En el fondo, trata de la amistad, la lealtad, el valor y la compasión que hay entre estos hombres".


Fuente: Fox España


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Imágenes y notas de producción de Tigerland - Copyright © 2000 New Regency Pictures, Haft Entertainment y KirchMedia. Fuente: Fox España. Todos los derechos reservados.

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