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TITANES, HICIERON HISTORIA (REMEMBER THE TITANS)


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Dirección: Boaz Yakin.
País:
USA.
Año: 2000.
Duración: min.
Interpretación: Denzel Washington (entrenador Herman Boone), Will Patton (entrenador Bill Yoast), Wood Harris (Julius Big Ju Campbell), Ryan Hurst (Gerry Bertier), Donald Adeosun Faison (Petey Jones), Craig Kirkwood (Jerry Rev Harris), Ethan Suplee (Lewis Lastik), Kip Pardue (Ronnie Sunshine Bass).
Guión: Gregory Allen Howard.
Producción: Jerry Bruckheimer y Chad Oman.
Música: Trevor Rabin.
Fotografía:
Philippe Rousselot.
Montaje: Michael Tronick.
Diseño de producción: Devorah Evans.
Dirección artística: Jonathan Short.
Vestuario: Judy Ruskin Howell.
Decorados: Anne Kuljian.

SOBRE LA PRODUCCIÓN

Fuente: Buena Vista España

En los institutos de Virginia, el fútbol es el deporte rey. Es un estilo de vida, una institución que todos veneran, y los partidos se celebran como si fuera Navidad. Los días de playoff son más importantes que cualquier otra fiesta. Así que a nadie le extraña que este deporte desate todas las pasiones.

En 1971, el fútbol era lo más importante para los habitantes de Alexandria. Pero cuando el proceso de integración racial obligó al consejo escolar local a crear una sola escuela para blancos y negros, la esencia de la tradición del fútbol se vio sometida a una prueba de fuego. Y a este polvorín a punto de saltar por los aires llega Herman Boone (Denzel Washington) desde Carolina del Sur para ocupar el puesto de primer entrenador de los T.C. Williams High Titans por encima de Bill Yoast (Will Patton), un entrenador con muchos años de antigüedad y una magnífica reputación.

La contratación de Boone como entrenador de los Titans es una decisión arriesgada. Pero él y Yoast aprenden a trabajar juntos, y no tardan en descubrir que tienen mucho más en común que su pasión por el fútbol. Ambos son hombres íntegros con sentido del honor y con un código ético fuertemente arraigado. Aunque sus orígenes son muy distintos, los dos entrenadores no solamente convierten a un manojo de chicos agresivos y desorientados en un equipo entregado y ganador, sino que también les ayudan a convertirse en adultos responsables y sensibles. Su objetivo es aunar fuerzas y ganar, y representa el triunfo del espíritu. Consiguen que una ciudad marcada por los prejuicios y la intolerancia se convierta en una piña. Además, su pasión por el fútbol marca el principio de una amistad inquebrantable.

Aunque la historia no recuerde los nombres de héroes como Herman Boone y Bill Yoast, está claro que gracias a ellos, Virginia siempre… recordará a los Titanes.

El sello Technical Black de Jerry Bruckheimer da sus primeros pasos con "Remember the Titans" (Titanes). "Esta película es exactamente el tipo de trabajos que queremos desarrollar. Son proyectos más modestos, historias apasionantes que exploran temas que no suelen tocar las grandes películas comerciales", explica Bruckheimer. "Me gustan todo tipo de películas, pero la industria del cine tiene tendencia a encasillar a los directores. Technical Black es una forma de ampliar nuestros horizontes, otro estilo de llevar grandes historias al cine. ‘Remember the Titans’ (Titanes) es la primera piedra de ese edificio".

Nada más leer el guión, el productor Jerry Bruckheimer se enamoró inmediatamente de la historia de "Remember the Titans" (Titanes). "Fue Chad Oman quien me dio el guión", cuenta Bruckheimer. "Estaba entusiasmado y a mí me ocurrió lo mismo. Es una historia fantástica y absolutamente real. Teníamos que contarla".

El actor Denzel Washington, ganador de un Premio de la Academia®, también se dejó seducir por el argumento. Leyó el guión cuando la película estaba todavía en fase de desarrollo y le dijo a realizadores que estaba interesado en participar. "Me encantó la historia", dice el actor. "Los chicos conforman el núcleo del argumento, y además, me impresionó el personaje de Boone como entrenador pero también como hombre y como padre de familia".

El guionista Gregory Allen Howard vivió varios años en Los Ángeles antes de regresar a su Virginia natal, donde el entorno le resultaba más propicio para la creación. Durante el primer año, vivió cerca de la carretera de circunvalación de la capital, y se dio cuenta que la ciudad de Alexandria estaba particularmente bien integrada. "La integración social es una realidad en Alexandria", afirma. "Se nota en los cines, en los teatros, en los restaurantes, en todos los barrios. No entendía por qué. ¿Por qué ahí y no en otro lugar? Empecé a preguntar a mi alrededor, y todos me hablaban del equipo de fútbol del instituto local. Creo que el primero en mencionar a los Titanes y a sus dos entrenadores fue mi peluquero. No podía imaginar que un equipo juvenil pudiera unir a toda una ciudad. En cierto sentido fue su salvación".

A Howard le cautivó la historia, pero tuvo que convencer a Herman Boone de que no se trataba de una broma de sus compañeros de trabajo del Instituto T.C. Williams, antes de ponerse a investigar a fondo la historia. Pasó meses entrevistando a Boone y a Bill Yoast así como a los antiguos jugadores, sus familias y al personal del instituto. Después, pasó tres años intentando vender la historia. Al principio, contactó con algunas compañías de producción, pero no tuvo suerte. Así que Howard decidió sentarse a escribir él mismo el guión, con la esperanza de que fuera más fácil vender un proyecto más elaborado. "Cuando llegué a la primera cita con Jerry y Chad, estaba muy nervioso", recuerda. "Todo Hollywood me había dado la espalda, así que por qué iba a interesarle a Jerry Bruckheimer… ¡Pero eso fue exactamente lo que ocurrió!"

"El hecho de que fuera una historia real me convenció", afirma Bruckheimer. "Habla de personas que aprenden a salir adelante. Vivimos en un mundo cada vez más diverso, y tenemos que aprender a comunicarnos. Esa es la clave. Es lo que hicieron Boone y Yoast y la lección que enseñan a sus chicos".

"No es ningún tópico ni tampoco un intento de manipular la realidad", continúa. "Es nuestro mundo. Tenemos que aprender a saber quiénes somos y a seguir adelante. Los Titanes demostraron que se pueden superar los obstáculos. Y, a pesar de que han pasado 30 años, ese espíritu sigue presente en Alexandria".

Al director Boaz Yakin le gustó mucho que el trasfondo de la historia fuera el deporte. "Es una película especial ya que transcurre en una época en que el deporte no era sinónimo de millones de dólares y glamour", afirma. "Habla de un grupo de chicos que jugaban a fútbol en una época menos materialista. Lo que hicieron cambió la vida de los habitantes de esa ciudad. Por muy extraño que parezca, fue lo que ocurrió. Hoy, Alexandria sigue rindiendo homenaje a Julius Campbell y a lo que hizo por la ciudad. Es un sentimiento muy especial".

Bruckheimer quiso que Yakin se encargara de la dirección después de ver la película independiente "Fresh". "Hacía algunos años que quería trabajar con Boaz", cuenta el prestigioso productor. "No es sólo un excelente director, sino también un magnífico guionista. Era la persona perfecta para trabajar con los actores. La mayoría de los chicos no habían puesto nunca ante una cámara, y Boaz les dio mucha libertad. Trabajó con ellos en la elaboración de los personajes, y logró que unos principiantes realizaran unas interpretaciones fabulosas".

"Nunca me gustó la idea de dirigir una película que no hubiera escrito", confiesa Yakin. "Pero como director, no podía dejar pasar la oportunidad de trabajar en un proyecto de gran presupuesto. No tenía la misma relación con el material y eso me permitió ver el guión de forma más objetiva y sacar el máximo partido a mis cualidades de director. Pude explorar el aspecto visual de la realización, y la experiencia ha sido muy provechosa".

El principio de los 70 fue una época agitada en América. El país estaba dividido. Fue la época de los extremismos, desde la libertad sexual, el arte de Peter Max y el glam rock de David Bowie, hasta los que hablaban de asuntos más serios como el Vietnam, Kent State y la aportación del movimiento de los derechos civiles. Cada comunidad del país hablaba de los autobuses en los que se mezclaban personas de ambas razas, el "bussing". En Alexandria, era una realidad.

Cuando Herman Boone llegó a Alexandria, creyó que enseñaría en un sistema escolar recién integrado y que su puesto de ayudante del entrenador del equipo de fútbol de Triple A era un paso más en su carrera después de cosechar éxitos en Carolina del Norte durante varias temporadas seguidas. No tenía la más remota idea de que iba a ser a nombrado primer entrenador. No sabía que estaba a punto de cambiar la vida de todos los estudiantes del Instituto T.C. Williams y también la de todos los habitantes de Alexandria.

Cuando el consejo escolar le nombró primer entrenador, saltándose a Bill Yoast, una figura consolidada y muy querida en la comunidad, nadie se sorprendió más que el propio Herman. Pero sabía que la tarea iba a ser ardua. No sólo porque tenía que convertir a los escolares en buenos jugadores, sino porque la combinación de los dos institutos le daba acceso a algunos de los mejores futbolistas de la ciudad. Tenía que encontrar una forma de convencer a estos jóvenes para que jugaran juntos y funcionaran como un equipo.

"Respeto", dice Herman Boone. "Siempre he creído en el respeto. Me enseñaron a respetar al hombre, sus creencias, su cultura, su espacio. Sean cuáles sean sus principios, sé que debo tratar con respeto a todo el mundo". Este principio se convirtió en la regla de oro de Herman, y no podía esperar menos de sus jugadores.

"Herman es un genio", dice el guionista. "América lleva dos siglos intentando solucionar sus problemas raciales con frases como ‘querámonos los unos a los otros’. Herman decía a sus chicos que no tenían por qué quererse. Ni siquiera tenían que caerse bien. Pero tenían que respetarse".

Por todo el vestuario se repiten frases que recuerdan lo que significa ser un equipo y triunfar. Frases como "Juega como un campeón", "Saber pensar es la mejor jugada de un campeón", "Olvida tus temores" y "El talento es sinónimo de responsabilidad" adornan sus paredes.

El estilo de Boone está basado en la lucha y en la tenacidad "Me gusta gritar, empujar. Soy de los que no dudan en darle una patada en el trasero al que se lo merece", dice el auténtico entrenador. "Fuera quien fuera Vince Lombardi, siempre se puede hacer tres veces más que él. No soporto la palabra ‘mediocre’, ya sea en el terreno de juego o en clase. Hay que dar todo lo que se tiene dentro".

"Herman es el primero en considerarse un dictador", cuenta Denzel Washington entre risas. "Pero lo que quieren él y el entrenador Yoast es sacar lo mejor de sus chicos, a pesar de que su estilo sea diferente. Además, el entrenador Boone era una fiera en su trabajo".

"El personaje de Boone está basado en el hombre que fue en realidad", dice Yakin. "Estaba muy comprometido con el movimiento pro derechos civiles y siempre tuvo una voluntad de hierro. Era como un elefante en una cacharrería. Rompía las defensas de todo el mundo y logró lo que un político nunca había conseguido. Es un personaje que se niega a actuar como la gente espera de él, y ahí reside su fuerza".

A Washington no le costó mucho trabajo meterse en la piel de su personaje. "Llevo toda la vida entrenando a niños", dice. "Crecí en el Boys Club del que fui asesor durante muchos años. Empecé cuando mi hijo tenía cinco años, y sigo haciéndolo hoy".

"El papel era muy divertido", prosigue Washington. "Me encantaba pasar tiempo con Herman y estudiar su forma de ser. Sabía que nada más pisar el césped, me convertía en responsable de la situación. Procuré no aproximarme demasiado a los jugadores, mantener una relación entrenador/estudiante aunque algunos tuvieran unos años más que la de estudiantes de instituto. Incluso cuando no sabía muy bien lo que hacía, quería dar la sensación de que lo tenía todo controlado. Y respondieron muy bien. Me gustaba reunir al equipo y motivarles".

Mientras que Boone vociferaba y se entusiasmaba, Bill Yoast era y sigue siendo un hombre más sutil. Desde pequeño, Yoast quiso ser predicador pero al final, decidió centrarse en los niños y enseñar.

"Yoast es uno de los caballeros sureños con más carisma que ha dado el deporte", dice Yakin. "Sus maneras son suaves. Es muy cariñoso, y sabe crear una atmósfera acogedora. Trabajar con Herman significó reunir al bueno y al malo en un mismo equipo".

Los realizadores escogieron a Will Patton para interpretar el papel de Bill Yoast. "Cuando conoces al verdadero Yoast, te das cuenta que se parecen", cuenta Bruckheimer hablando del actor y de su personaje. "Ambos tienen una fuerza tranquila, y hay algo en Will que le permite ir más allá de lo que se espera de él. Tiene la habilidad de convertirse en otra persona, de meterse en la piel de un ser completamente distinto. Es como un camaleón. En este proyecto, interpreta a un personaje con fuertes convicciones al que han robado el puesto con el que lleva soñando toda su vida".

"Para Yoast, ser entrenador es el mejor trabajo del mundo", continúa Patton. "Pero cuando está a punto de lograr el puesto más alto, todo se viene abajo. En el guión, Yoast no se rebela, sigue adelante y eso le convierte en objetivo de los prejuicios que imperan en la época en que se desarrolla la película. La situación está a punto de estallar y sorprendentemente, el fútbol se convierte en la metáfora de lo que está viviendo toda la sociedad".

"Ocurrió en todas partes", dice el actor. "No solamente en el sur. Cuando llegó la integración, la gente de ambos lados decía que no era natural, que quería seguir como estaba. Pero algo tenía que ocurrir porque estábamos en un callejón sin salida. Eso es lo que me interesó en la historia".

Poco antes de empezar a rodar, Patton estaba trabajando en otra película de Bruckheimer, "Gone in 60 Seconds" (Sesenta segundos), así que apenas tuvo un día para ensayar su papel junto a Washington antes de ponerse frente a las cámaras. Pero la falta de tiempo no fue obstáculo para que surgiera la química entre los dos.

"Esta circunstancia fue un factor muy interesante para la interpretación", afirma Patton. "Aprendimos a conocernos rodando la película".

Fue un trago amargo, pero Yoast aceptó el puesto de segundo entrenador y se quedó en la escuela. Se sentía responsable de los estudiantes y también de su hija Sheryl. La niña estaba muy decepcionada porque su padre no iba a ser el primer entrenador.

"Lo más duro fue tener que explicar a mi hija de ocho años por qué su padre no iba a ser el primer entrenador", dice Bill Yoast. "Los entrenadores de las otras escuelas que se estaban fusionando cambiaron de trabajo, así que todos me vieron como la oveja negra. Cuando el consejo escolar me anunció que no me daban el puesto, me sentí dolido y decepcionado. No le guardé rencor a Herman ya que siempre se portó bien conmigo. Incluso me defendió. Pero me costó mucho trabajo que Sheryl aceptara la situación. Estaba muy ofendida, escribió cartas al consejo escolar, al director del centro y al jefe del departamento de deportes. Me apoyó incondicionalmente a pesar de que era tan sólo una niña. Le costó mucho aceptarlo".

Uno de los motivos que animó a Yoast a participar en la película fue el deseo de ver a su hija, fallecida en 1996 a los 34 años de un ataque al corazón, en la pantalla. "Quería que sus hijos la vieran", dice. Aunque la película se toma algunas libertades con el personaje, los momentos más emotivos se trataron con mucha delicadeza.

Aunque el verdadero entrenador Yoast es el orgulloso padre de cuatro hijas, el personaje que compuso Howard tiene tan sólo una. Interpretada por la actriz Hayden Panettiere, de nueva años, Sheryl es una niña que demuestra tener un gran corazón. Tras superar el disgusto, se lanza a la tarea de construir un equipo ganador. Sabía tanto de los Titanes como su padre y Boone.

Panettiere se convirtió en la persona más querida del plató a pesar de no saber nada de fútbol y de necesitar la ayuda constante de sus compañeros. "No entendía el reglamento del fútbol", reconoce. "Mi madre y yo empezamos a ver partidos y a comprarnos libros sobre este deporte. Los chicos del equipo me tuvieron que explicar miles de cosas. Siempre tenía que preguntar a alguien, por ejemplo lo que era un giro. Me mostraba lo que es un "44 stack 50 monster". No sabía nada de fútbol, y ellos me enseñaron todo lo que sé".

El primer paso para convertirse en un equipo unido se produce durante los entrenamientos. Cuando llegaba la hora de subirse al autobús, se segregaban voluntariamente, los negros en un autobús, los blancos en otro. El entrenador Boone no quería ni oír hablar de eso e inició el arduo proceso de integrar a sus jugadores en un solo equipo. Habló con ellos uno por uno y les repetía que tenían que aprender a respetarse por encima de todo.

"Durante los entrenamientos, las cosas funcionan como en un campamento militar", opina Washington. "El coge a un grupo de chicos, los desprograma y les ofrece una meta. Les hace entender que todos somos iguales".

"El hecho de que el lugar de concentración estuviera en Gettysburg tiene mucho sentido", añade Patton. "Fue un momento clave para Yoast. Observa que Boone se está portando con mucha dignidad pero no por eso está de acuerdo con su forma de dirigir al equipo. No le gusta nada la idea de despertar a los chicos en mitad de la noche y hacerles correr varios kilómetros. Le parece una locura, pero de repente, al escuchar el magnífico discurso de Boone, empieza a comprender lo que quiere lograr".

"Fue muy duro para Herman conseguir que los chicos jugarán juntos y se sintieran parte de un mismo equipo", afirma Yakin. "Les enseñó a avanzar y a mejorar".

Yoast está de acuerdo. "El fútbol no era ningún problema para mí", confiesa. "Pero lo que Herman logró con esos chicos no lo hubiera conseguido nadie".

Al igual que sus personajes, los actores también acudieron a los entrenamientos para repasar sus conocimientos del juego. "Los entrenamientos les ayudaron mucho en su interpretación aunque a veces no tenían nada que ver con la película", dice Wood Harris, que interpreta el papel de Julius Campbell. "Era una formación militar: levantar pesas, correr, golpear. Algunos no habían lanzado nunca un balón y tuvieron que aprender a golpear, a correr, a recuperar. Además, no todos eran fuertes, y otros nunca habían jugado con hombreras y cascos. De repente, te das cuenta que no puedes respirar con eso en la cabeza. Y cuando llueve, no te apetece nada tener que jugar. Pero el fútbol no es el tenis", concluye entre risas.

"Estábamos muy unidos en las sesiones de entrenamiento", prosigue Harris. "Si uno se equivocaba o lo hacía mal, se ‘castigaba’ a los otros veinte. Si uno andaba en vez de correr, todos teníamos que hacer ‘flexiones’, es decir tirarte al suelo y levantarte lo más rápidamente posible, una y otra vez, todas las veces que te decían. A nadie le apetecía. Estábamos todos cansados pero aguantamos lo mejor que pudimos. Nos apoyamos mutuamente para superarlo".

Harris y su compañero Ryan Hurst, que interpreta al defensa y capitán del equipo Gerry Bertier congeniaron estupendamente. Ambos se hicieron muy amigos y al igual que otros actores del grupo, pasaron mucho tiempo juntos fuera del plató.

"El día que conocí a Wood, me quedé muy sorprendido", cuenta Hurst. "Le dije: ‘¡Tío, eres como yo, pero en negro! Si tuviera un poco más de espíritu, sería como tú", dice entre risas. "Nos hemos hecho grandes amigos".

Hurst describe a su personaje como el de un líder. "Es el líder de toda la historia, pero su liderazgo va evolucionando", explica. "Al principio, Gerry siente que se debe a sus amigos blancos e intenta protegerlos. Después, a medida que la integración va avanzando, se da cuenta que lo único que está protegiendo es el miedo de los demás. Así que empieza a acercarse a los jugadores negros. Sin darse cuenta, se va convirtiendo en un ejemplo para el resto de la escuela y de la comunidad. Cuando comprende lo que está ocurriendo, asume la responsabilidad de sus actos".

Yoast estaba muy unido a Bertier. Cuando Gerry se entera de que van a sustituir a Yoast, presenta una petición para que él sea el entrenador. Y amenaza con abandonar el equipo. Pero un día, después de un entrenamiento Bertier se mete en un lío y encuentra a un inesperado ángel de la guardia en la persona del defensa Julius ‘Big Ju’ Campbell, su nuevo compañero de equipo. Un jugador de color. Bertier nunca lo olvidó y a medida que avanza la temporada se hacen grandes amigos y se convierten en un modelo para el resto de los estudiantes.

"Bertier y Campbell eran dos de los mejores jugadores", dice Howard. "Eran como hermanos, y el padre de Julius trataba a Gerry como si fuera su hijo".

Son muchos los que en Alexandria creen que los dos hombres fueron el catalizador que logró unir a la ciudad. Una vez que empezó la integración, nada podía detener el proceso. Las gradas, que solían reflejar una segregación natural con las familias blancas a un lado y las negras a otro, se convirtieron en una mezcla de colores. Los que habían ignorado a la familia del entrenador Boone empezaron a saludarle por la calle. Los Titanes eran un equipo, y así eran también sus aficionados.

Muchos personajes de la película están inspirados en jugadores reales, pero otros son combinaciones de varios. "Tuvimos que componer personajes por razones puramente prácticas", explica Howard. "El equipo estaba formado por unos 80 chicos y los entrenadores nunca menospreciaron a nadie. Y la esencia de lo que realmente eran estos chicos se refleja en el guión y en la pantalla".

"Quisimos respetar fielmente la personalidad de los entrenadores", añade Yakin. "Pero tuvimos que tomarnos libertades con los chicos y comprimir en un solo personaje a siete u ocho chicos. Utilizamos sus verdaderos nombres, pero algunos son totalmente ficticios. No podíamos retratar a cada uno tal y como era entonces. Procuramos servirnos de los hechos reales y contar la historia a través de una serie de papeles clave. Espero que hayamos sabido captar la esencia del verdadero equipo".

"Cuando haces una película basada en una historia real, es importante respetar a los que la vivieron en primera persona", dice Bruckheimer. "Queremos que las emociones sean auténticas, pero estamos creando una ficción. Por lo tanto, los cambios tienen que realizarse con mucho cuidado y respeto. Es un trabajo duro pero apasionante".

Algunos de los personajes reales incluyen a Lewis Lastik, Jerry Harris (‘Rev’), Ronnie Bass (‘Sunshine’), Petey Jones y Darryl Stanton (‘Blue’) mientras que Ray Budds, Alan Bosley y la novia de Bertier, Emma Hoyt, son personajes de ficción.

El casting de los actores fue todo un reto para los realizadores. "Es complicado encontrar actores muy jóvenes pero con la habilidad interpretativa necesaria para asumir esos papeles", afirma Yakin. "También teníamos que tener en cuenta el físico. Esos chicos son futbolistas y tenían que ser fuertes o al menos buenos deportistas. Por ejemplo, Donald Faison que hace de Petey, se llevó algunos golpes en el terreno de juego".

"Queríamos lograr la máxima veracidad", dice Bruckheimer. "Queríamos a actores capaces de encarnar personajes, pero que aportaran su propia personalidad al papel. Los jóvenes tienen esa habilidad porque son menos inhibidos que los adultos".

"También quisimos componer un verdadero equipo", continúa el productor. "Tenían que ser buenos actores, pero también gente que todavía no había tenido una oportunidad. Me gustan las caras nuevas y esta película ha sido una excelente ocasión para descubrir a algunos debutantes muy prometedores. Boaz entrevistó a muchas jóvenes promesas y compuso un grupo que volveremos a ver en las pantallas con toda seguridad".

"Lewie y Rev saben hacer frente a cualquier problema", dice Yakin. "Tienen tanta confianza en sí mismos que contagian al resto de los chicos, como en un efecto dominó".

Craig Kirkwood interpreta el papel de Jerry Harris, que tiene el apodo de "Reverendo" o "Rev". Como quarterback del equipo, Rev no sólo sabe leer el juego de sus rivales sino también tomar decisiones rápidas por el bien de su equipo. En cierto sentido representa la conciencia del grupo.

Kirkwood jugaba al baloncesto en el instituto, pero no al fútbol. "De pequeño, jugaba a pasar la pelota en la calle", dice. "Pero nunca a este tipo de fútbol. Estaba convencido de que alguien quería vengarse de nosotros cuando salíamos al terreno de juego. Creo que querían destrozarnos", bromea el actor.

"Me gustó mucho que Boaz nos dejara improvisar y utilizar las herramientas que nos habían dado", prosigue. "Además, trabajar con Denzel es una oportunidad que no te puedes perder. ¿Cuántas veces en la vida tienes la ocasión de trabajar con uno de los héroes de tu infancia?"

El nuevo amigo de Rev, el medio campista Lewie Lastik es un chico que creció rodeado de personas de todas las razas. Enseguida hizo buenas migas con todos y aportó el toque cómico que necesitaba el argumento.

"Lewie viene de la parte más desfavorecida de la ciudad", cuenta el actor Ethan Suplee. "No se identifica con nadie así que le resulta más fácil llevarse bien con todos, negros o blancos. Además, el primer día se pone a imitar al entrenador Boone y se burla de su autoridad, con lo que se mete en el bolsillo a todos sus compañeros".

"No es un buen jugador", dice Suplee de su personaje. "Pero le gusta aplastar a los rivales y divertirse".

Ronnie Bass es otro recién llegado a Alexandria. Ronnie creció en el seno de una familia militar, y se incorpora al equipo un poco más tarde, cuando llega al Instituto T.C. Williams. Con su pelo largo al estilo de los surfistas de California, los jugadores de color no tardan en apodarle ‘Sunshine’.

Kip Pardue interpreta al guapo quarterback dotado de un brazo letal. Pardue es uno de los pocos actores que ha jugado al fútbol a nivel de competición. Fue receptor en el instituto de Atlanta y luego en la Universidad de Yale.

"Mi personaje es un buen futbolista que todos se disputan", explica Pardue. "Le fichan para jugar en el mejor equipo de la zona, en otra escuela. Pero de pronto su padre decide enviarlo al Instituto T.C. Williams precisamente porque se ha incorporado al proceso de integración.

"Sunshine es un hippie que no encaja en el equipo", prosigue. "Ningún chico del sur conoce a nadie como él, pero es un quarterback consistente que sabe lanzar la pelota. Desgraciadamente, no encaja demasiado en los planes ofensivos de Boone".

Donald Faison encarna al running back Petey Jones. Una de las estrellas del éxito de taquilla "Clueless" (Fuera de onda), Faison atrajo a cientos de admiradores a todos los institutos que sirvieron de localización para la película. Y no tardó en conquistar a todos los miembros del reparto.

"Petey es el chico sensible del grupo", dice Faison. "También es un poco payaso y Boone se mete con él. Yoast se da cuenta de que Petey es más sensible que los demás y que lucha por hacerse un puesto en el equipo. Así que le ayuda a descubrir cuáles son sus puntos fuertes. Creo que Yoast se identifica con ese chico".

El defensive lineman Darryl ‘Blue’ Stanton está interpretado por Earl C. Poitier. "Blue es un apaciguador", dice Poitier. "En una situación tensa, siempre intenta calmar los ánimos. Me gusta este personaje porque yo también soy así. No es agresivo, y le gusta que la gente se lleve bien".

Al igual que su personaje, Poitier jugó de defensive tackle en el instituto y estaba acostumbrado a los entrenadores como Herman Boone. "Sé lo que significa jugar de defensive tackle", dice. "Tienes que tapar los agujeros, parar las salidas una y otra vez. Vas detrás del quarterback y tienes que aplastar a cualquiera que intente pasar la línea de scrimmage. Si fallas, tienes que correr durante más de un kilómetro y medio. SI pierdes la pelota, tienes que correr toda esa distancia. El entrenador Boone te empuja al máximo".

Alan Bosley se deja influenciar por los prejuicios de su padre. Pero quiere formar parte de los Titanes, y sus compañeros de equipo le caen muy bien. Y es que Ray Budds es un segregacionista declarado.

"Alan ha crecido con un padre racista y extremadamente intolerante", dice el actor Ryan Gosling del defensive back Alan Bosley. "Si fuera por él, nunca hubiera jugado a fútbol. No le importa el color de la gente. Pero tiene que aceptar que es muy delgaducho y que no puede jugar tan bien como los demás. Pero su padre le obliga a superar sus limitaciones".

"Si hay un chico malo en la película, ese soy yo", dice Burgess Jenkins, que interpreta al tight end Ray Budds. "Es un veterano porque es su último año en el equipo. Pero se siente incómodo y traicionado ya que no le gusta la mezcla entre blancos y negros. Cuando las escuelas se unen, la vida escolar se vuelve más complicada para él, sobre todo cuando su mejor amigo Bertier y Big Ju traban amistad. Es el primero en expresar su malestar".

Al igual que Alan y Ray, la novia de Bertier, Emma Hoyt, no parece creer mucho en la integración. No sabe qué pensar de la amistad de Gerry Bertier y Julius Campbell. El papel de Emma está interpretado por la principiante Kate Bosworth. "No creo que Emma sea realmente racista", dice Bosworth. "Es muy ingenua y está asustada. La preocupa su nueva vida, pero su personalidad va cambiando y eso es lo que me gustó de ella. Simboliza la evolución de una sociedad".

Cada uno de los personajes encarna un punto de vista distinto. Ya sea ficticio o basado en una persona real, blanco o negro, joven o viejo, sus actitudes y reacciones son un ejemplo para todos los que se tienen que enfrentar a un cambio en sus vidas.

"Las cosas han cambiado mucho desde 1971", dice Bruckheimer. "La gente ha cambiado, y yo espero sinceramente que todos podamos aceptar nuestras diferencias y aprender los unos de los otros. Es un poco utópico, pero al ver a Boone y a Yoast, se ve lo mucho que se respetan a pesar de ser muy diferentes. Es el mejor ejemplo para ilustrar lo que podemos lograr en la vida si nos lo proponemos".

"Hay una expresión latina", dice Howard. "que es ‘Modus Vivendi’, o modo de vida, la forma aceptada de comportamiento. El respeto debería ser el fundamento de esa expresión. Así se evitarían muchos problemas".

El rodaje empezó el 3 de octubre de 1999 en Atlanta, en el Estado de Georgia. Aunque los realizadores fueron muy bien acogidos en Alexandria que les invitó a rodar en las localizaciones reales de la historia, tenían que ceñirse a las limitaciones que marcan el presupuesto y el tiempo. Así que escogieron una ciudad sureña que les permitiera disponer de las localizaciones adecuadas y donde pudieran encontrar a los actores y a los técnicos necesarios.

"Una de las razones por las que no rodamos en Virginia es porque necesitábamos estar cerca de un entorno con recursos cinematográficos bien establecidos", cuenta el productor ejecutivo Michael Flynn. "Atlanta es un gran polo comercial y un magnífico centro de producción cinematográfica. Cuenta con una excelente cantera de actores y un sistema escolar muy bien organizado que fue de gran ayuda".

Las limitaciones presupuestarias animaron a los realizadores a introducir algunas secuencias cómicas. "Había que mostrar los cambios que puede experimentar una ciudad con el tiempo", explica Yakin. "Pero hubiera sido prohibitivo hacerlo con la primera unidad. Tenía pensado rodar en 16mm como las películas domésticas en 8mm que hacen los amateurs, pero no teníamos tiempo para eso. Le pedí a Ryan Hurst, que interpreta el papel de Bertier, si podía hacerlo. Todos los chicos se involucraron en la tarea. Ryan hizo un gran trabajo y al final del día, teníamos una de las escenas más deliciosas de toda la película. Parece una de esas películas amateur que tienes en casa".

El director de fotografía Philippe Rousselot supervisó el aspecto visual de la película. Al igual que Yakin, sabía muy poco de fútbol. "Sé lo que sabe cualquier aficionado ocasional", dice el director. "Cuando van hacia allá, es un touchdown y tiene cuatro ensayos para hacer diez yardas, y cosas por el estilo". Pero Philippe nunca había visto un partido. "Creo que todos estaban un poco preocupados", exclama entre risas.

"Trabajar con Philippe fue una experiencia irrepetible", prosigue Yakin. "Es un gran director de fotografía, ya que no solamente sabe trabajar con la cámara y con la luz, sino que también sabe contar una historia tal y como quieres contarla. Sin Philippe, nunca hubiéramos podido hacer 30 o 35 escenas diarias como estipulaba el apretadísimo calendario. También procuramos integrar el fútbol en la película de forma natural en vez de rodar como si estuviéramos realizando un programa de deportes".

Yakin y Rousselot no eran grandes expertos en este deporte, así que las secuencias de fútbol fueron diseñadas y coordinadas por el antiguo jugador de los USFL Mike Fisher. Los realizadores enviaron a Fisher a Atlanta dos meses antes de empezar el rodaje para desglosar minuciosamente el guión y crear las jugadas de cada escena.

"El guión contaba con extensas secuencias de fútbol, pero teníamos que ser muy precisos a la hora de reproducirlas", dice Flynn. "Muy pocas veces se consigue seguir al mismo tiempo el marcador y lo que está ocurriendo minuto a minuto. El fútbol sirve de apoyo a la historia e ilustra los personajes, así que hubo que crear jugadas específicas. Mike habló con Herman y Bill dos o tres veces, y volvió con 50 o 60 jugadas. Después las dibujó en forma de diagrama en estos cuadernos. Los estudiábamos con Boaz y analizábamos los detalles y el desarrollo de la jugada. Mike decidió todo lo que está relacionado con el fútbol".

Cuando los verdaderos entrenadores visitaron el campo de entrenamiento donde trabajaban los actores, a Herman se le pusieron los pelos de punta y le entraron ganas de volver a entrenar. Llegó a dirigir algunas sesiones y dio a los actores muy buenos consejos durante el rodaje.

Uno de los aspectos más complicados de las escenas de fútbol consistió en encontrar extras para completar el equipo de los Titanes y actuar como rivales del equipo. "Rodamos en plena temporada futbolística", explica Fisher. "Fue una verdadera pesadilla encontrar a los chicos adecuados. Pasamos varios anuncios en la radio para encontrar jugadores, pero muchos ya no tenían la edad de ir al instituto, aunque tuvieran la experiencia práctica".

Encontrar a los extras fue un gran reto para los realizadores. El curso escolar ya había empezado y el cincuenta por ciento de las escenas contaban con pasillos, vestuarios, estadios o patios exteriores atestados de alumnos. Así que los realizadores estuvieron constantemente al acecho de chicos que pudieran rodar.

"Fue una auténtica pesadilla", afirma Yakin con una sonrisa algo sarcástica. "Cada día, daba las gracias a Dios por poder rodar con tantos extras. Pero al día siguiente me tenía que ver las caras con 300 extras armando jaleo a las puertas de un instituto. A la mitad del rodaje, soñaba con rodar con sólo dos actores en una habitación pequeña".

Los extras también contribuyeron a conseguir el aspecto "años 70" de la película. "Hay tres aspectos que cambian con el tiempo", declara el productor ejecutivo Flynn. "El pelo, la ropa y los coches. Son cosas que cambian mientras que otras permanecen igual. Fue necesario quitar los parquímetros y algunos carteles exteriores que no resistían el paso del tiempo. Tuvimos mucho cuidado con ese tipo de detalles".

Bruckheimer y Yakin alaban el magnífico trabajo visual que desempeñó la diseñadora de producción Deborah Evans, así como los colores y la vida que introdujo en los platós. "Desde el principio, quisimos que la película pareciera clásica", dice Yakin. "Es fácil reproducir el kitsch de los 70 pero queríamos que la película fuera intemporal y respetara al mismo tiempo aquella época. Nuestra intención era que el espectador viera una historia que también puede desarrollarse hoy".


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