SOBRE LA
PRODUCCIÓN
Fuente:
Buena Vista España
En los
institutos de Virginia, el fútbol es el deporte
rey. Es un estilo de vida, una institución que
todos veneran, y los partidos se celebran como si
fuera Navidad. Los días de playoff son más
importantes que cualquier otra fiesta. Así que a
nadie le extraña que este deporte desate todas
las pasiones.
En 1971, el
fútbol era lo más importante para los
habitantes de Alexandria. Pero cuando el proceso
de integración racial obligó al consejo escolar
local a crear una sola escuela para blancos y
negros, la esencia de la tradición del fútbol
se vio sometida a una prueba de fuego. Y a este
polvorín a punto de saltar por los aires llega
Herman Boone (Denzel Washington) desde Carolina
del Sur para ocupar el puesto de primer
entrenador de los T.C. Williams High Titans por
encima de Bill Yoast (Will Patton), un entrenador
con muchos años de antigüedad y una magnífica
reputación.
La
contratación de Boone como entrenador de los
Titans es una decisión arriesgada. Pero él y
Yoast aprenden a trabajar juntos, y no tardan en
descubrir que tienen mucho más en común que su
pasión por el fútbol. Ambos son hombres
íntegros con sentido del honor y con un código
ético fuertemente arraigado. Aunque sus
orígenes son muy distintos, los dos entrenadores
no solamente convierten a un manojo de chicos
agresivos y desorientados en un equipo entregado
y ganador, sino que también les ayudan a
convertirse en adultos responsables y sensibles.
Su objetivo es aunar fuerzas y ganar, y
representa el triunfo del espíritu. Consiguen
que una ciudad marcada por los prejuicios y la
intolerancia se convierta en una piña. Además,
su pasión por el fútbol marca el principio de
una amistad inquebrantable.
Aunque la
historia no recuerde los nombres de héroes como
Herman Boone y Bill Yoast, está claro que
gracias a ellos, Virginia siempre
recordará a los Titanes.
El sello
Technical Black de Jerry Bruckheimer da sus
primeros pasos con "Remember the
Titans" (Titanes). "Esta película es
exactamente el tipo de trabajos que queremos
desarrollar. Son proyectos más modestos,
historias apasionantes que exploran temas que no
suelen tocar las grandes películas
comerciales", explica Bruckheimer. "Me
gustan todo tipo de películas, pero la industria
del cine tiene tendencia a encasillar a los
directores. Technical Black es una forma de
ampliar nuestros horizontes, otro estilo de
llevar grandes historias al cine. Remember
the Titans (Titanes) es la primera piedra
de ese edificio".
Nada más
leer el guión, el productor Jerry Bruckheimer se
enamoró inmediatamente de la historia de
"Remember the Titans" (Titanes).
"Fue Chad Oman quien me dio el guión",
cuenta Bruckheimer. "Estaba entusiasmado y a
mí me ocurrió lo mismo. Es una historia
fantástica y absolutamente real. Teníamos que
contarla".
El actor
Denzel Washington, ganador de un Premio de la
Academia®, también se dejó seducir
por el argumento. Leyó el guión cuando la
película estaba todavía en fase de desarrollo y
le dijo a realizadores que estaba interesado en
participar. "Me encantó la historia",
dice el actor. "Los chicos conforman el
núcleo del argumento, y además, me impresionó
el personaje de Boone como entrenador pero
también como hombre y como padre de
familia".
El
guionista Gregory Allen Howard vivió varios
años en Los Ángeles antes de regresar a su
Virginia natal, donde el entorno le resultaba
más propicio para la creación. Durante el
primer año, vivió cerca de la carretera de
circunvalación de la capital, y se dio cuenta
que la ciudad de Alexandria estaba
particularmente bien integrada. "La
integración social es una realidad en
Alexandria", afirma. "Se nota en los
cines, en los teatros, en los restaurantes, en
todos los barrios. No entendía por qué. ¿Por
qué ahí y no en otro lugar? Empecé a preguntar
a mi alrededor, y todos me hablaban del equipo de
fútbol del instituto local. Creo que el primero
en mencionar a los Titanes y a sus dos
entrenadores fue mi peluquero. No podía imaginar
que un equipo juvenil pudiera unir a toda una
ciudad. En cierto sentido fue su
salvación".
A Howard le
cautivó la historia, pero tuvo que convencer a
Herman Boone de que no se trataba de una broma de
sus compañeros de trabajo del Instituto T.C.
Williams, antes de ponerse a investigar a fondo
la historia. Pasó meses entrevistando a Boone y
a Bill Yoast así como a los antiguos jugadores,
sus familias y al personal del instituto.
Después, pasó tres años intentando vender la
historia. Al principio, contactó con algunas
compañías de producción, pero no tuvo suerte.
Así que Howard decidió sentarse a escribir él
mismo el guión, con la esperanza de que fuera
más fácil vender un proyecto más elaborado.
"Cuando llegué a la primera cita con Jerry
y Chad, estaba muy nervioso", recuerda.
"Todo Hollywood me había dado la espalda,
así que por qué iba a interesarle a Jerry
Bruckheimer
¡Pero eso fue exactamente lo
que ocurrió!"
"El
hecho de que fuera una historia real me
convenció", afirma Bruckheimer. "Habla
de personas que aprenden a salir adelante.
Vivimos en un mundo cada vez más diverso, y
tenemos que aprender a comunicarnos. Esa es la
clave. Es lo que hicieron Boone y Yoast y la
lección que enseñan a sus chicos".
"No es
ningún tópico ni tampoco un intento de
manipular la realidad", continúa. "Es
nuestro mundo. Tenemos que aprender a saber
quiénes somos y a seguir adelante. Los Titanes
demostraron que se pueden superar los
obstáculos. Y, a pesar de que han pasado 30
años, ese espíritu sigue presente en
Alexandria".
Al director
Boaz Yakin le gustó mucho que el trasfondo de la
historia fuera el deporte. "Es una película
especial ya que transcurre en una época en que
el deporte no era sinónimo de millones de
dólares y glamour", afirma. "Habla de
un grupo de chicos que jugaban a fútbol en una
época menos materialista. Lo que hicieron
cambió la vida de los habitantes de esa ciudad.
Por muy extraño que parezca, fue lo que
ocurrió. Hoy, Alexandria sigue rindiendo
homenaje a Julius Campbell y a lo que hizo por la
ciudad. Es un sentimiento muy especial".
Bruckheimer
quiso que Yakin se encargara de la dirección
después de ver la película independiente
"Fresh". "Hacía algunos años que
quería trabajar con Boaz", cuenta el
prestigioso productor. "No es sólo un
excelente director, sino también un magnífico
guionista. Era la persona perfecta para trabajar
con los actores. La mayoría de los chicos no
habían puesto nunca ante una cámara, y Boaz les
dio mucha libertad. Trabajó con ellos en la
elaboración de los personajes, y logró que unos
principiantes realizaran unas interpretaciones
fabulosas".
"Nunca
me gustó la idea de dirigir una película que no
hubiera escrito", confiesa Yakin. "Pero
como director, no podía dejar pasar la
oportunidad de trabajar en un proyecto de gran
presupuesto. No tenía la misma relación con el
material y eso me permitió ver el guión de
forma más objetiva y sacar el máximo partido a
mis cualidades de director. Pude explorar el
aspecto visual de la realización, y la
experiencia ha sido muy provechosa".
El
principio de los 70 fue una época agitada en
América. El país estaba dividido. Fue la época
de los extremismos, desde la libertad sexual, el
arte de Peter Max y el glam rock de David Bowie,
hasta los que hablaban de asuntos más serios
como el Vietnam, Kent State y la aportación del
movimiento de los derechos civiles. Cada
comunidad del país hablaba de los autobuses en
los que se mezclaban personas de ambas razas, el
"bussing". En Alexandria, era una
realidad.
Cuando
Herman Boone llegó a Alexandria, creyó que
enseñaría en un sistema escolar recién
integrado y que su puesto de ayudante del
entrenador del equipo de fútbol de Triple A era
un paso más en su carrera después de cosechar
éxitos en Carolina del Norte durante varias
temporadas seguidas. No tenía la más remota
idea de que iba a ser a nombrado primer
entrenador. No sabía que estaba a punto de
cambiar la vida de todos los estudiantes del
Instituto T.C. Williams y también la de todos
los habitantes de Alexandria.
Cuando el
consejo escolar le nombró primer entrenador,
saltándose a Bill Yoast, una figura consolidada
y muy querida en la comunidad, nadie se
sorprendió más que el propio Herman. Pero
sabía que la tarea iba a ser ardua. No sólo
porque tenía que convertir a los escolares en
buenos jugadores, sino porque la combinación de
los dos institutos le daba acceso a algunos de
los mejores futbolistas de la ciudad. Tenía que
encontrar una forma de convencer a estos jóvenes
para que jugaran juntos y funcionaran como un
equipo.
"Respeto",
dice Herman Boone. "Siempre he creído en el
respeto. Me enseñaron a respetar al hombre, sus
creencias, su cultura, su espacio. Sean cuáles
sean sus principios, sé que debo tratar con
respeto a todo el mundo". Este principio se
convirtió en la regla de oro de Herman, y no
podía esperar menos de sus jugadores.
"Herman
es un genio", dice el guionista.
"América lleva dos siglos intentando
solucionar sus problemas raciales con frases como
querámonos los unos a los otros.
Herman decía a sus chicos que no tenían por
qué quererse. Ni siquiera tenían que caerse
bien. Pero tenían que respetarse".
Por todo el
vestuario se repiten frases que recuerdan lo que
significa ser un equipo y triunfar. Frases como
"Juega como un campeón", "Saber
pensar es la mejor jugada de un campeón",
"Olvida tus temores" y "El talento
es sinónimo de responsabilidad" adornan sus
paredes.
El estilo
de Boone está basado en la lucha y en la
tenacidad "Me gusta gritar, empujar. Soy de
los que no dudan en darle una patada en el
trasero al que se lo merece", dice el
auténtico entrenador. "Fuera quien fuera
Vince Lombardi, siempre se puede hacer tres veces
más que él. No soporto la palabra
mediocre, ya sea en el terreno de
juego o en clase. Hay que dar todo lo que se
tiene dentro".
"Herman
es el primero en considerarse un dictador",
cuenta Denzel Washington entre risas. "Pero
lo que quieren él y el entrenador Yoast es sacar
lo mejor de sus chicos, a pesar de que su estilo
sea diferente. Además, el entrenador Boone era
una fiera en su trabajo".
"El
personaje de Boone está basado en el hombre que
fue en realidad", dice Yakin. "Estaba
muy comprometido con el movimiento pro derechos
civiles y siempre tuvo una voluntad de hierro.
Era como un elefante en una cacharrería. Rompía
las defensas de todo el mundo y logró lo que un
político nunca había conseguido. Es un
personaje que se niega a actuar como la gente
espera de él, y ahí reside su fuerza".
A
Washington no le costó mucho trabajo meterse en
la piel de su personaje. "Llevo toda la vida
entrenando a niños", dice. "Crecí en
el Boys Club del que fui asesor durante muchos
años. Empecé cuando mi hijo tenía cinco años,
y sigo haciéndolo hoy".
"El
papel era muy divertido", prosigue
Washington. "Me encantaba pasar tiempo con
Herman y estudiar su forma de ser. Sabía que
nada más pisar el césped, me convertía en
responsable de la situación. Procuré no
aproximarme demasiado a los jugadores, mantener
una relación entrenador/estudiante aunque
algunos tuvieran unos años más que la de
estudiantes de instituto. Incluso cuando no
sabía muy bien lo que hacía, quería dar la
sensación de que lo tenía todo controlado. Y
respondieron muy bien. Me gustaba reunir al
equipo y motivarles".
Mientras
que Boone vociferaba y se entusiasmaba, Bill
Yoast era y sigue siendo un hombre más sutil.
Desde pequeño, Yoast quiso ser predicador pero
al final, decidió centrarse en los niños y
enseñar.
"Yoast
es uno de los caballeros sureños con más
carisma que ha dado el deporte", dice Yakin.
"Sus maneras son suaves. Es muy cariñoso, y
sabe crear una atmósfera acogedora. Trabajar con
Herman significó reunir al bueno y al malo en un
mismo equipo".
Los
realizadores escogieron a Will Patton para
interpretar el papel de Bill Yoast. "Cuando
conoces al verdadero Yoast, te das cuenta que se
parecen", cuenta Bruckheimer hablando del
actor y de su personaje. "Ambos tienen una
fuerza tranquila, y hay algo en Will que le
permite ir más allá de lo que se espera de él.
Tiene la habilidad de convertirse en otra
persona, de meterse en la piel de un ser
completamente distinto. Es como un camaleón. En
este proyecto, interpreta a un personaje con
fuertes convicciones al que han robado el puesto
con el que lleva soñando toda su vida".
"Para
Yoast, ser entrenador es el mejor trabajo del
mundo", continúa Patton. "Pero cuando
está a punto de lograr el puesto más alto, todo
se viene abajo. En el guión, Yoast no se rebela,
sigue adelante y eso le convierte en objetivo de
los prejuicios que imperan en la época en que se
desarrolla la película. La situación está a
punto de estallar y sorprendentemente, el fútbol
se convierte en la metáfora de lo que está
viviendo toda la sociedad".
"Ocurrió
en todas partes", dice el actor. "No
solamente en el sur. Cuando llegó la
integración, la gente de ambos lados decía que
no era natural, que quería seguir como estaba.
Pero algo tenía que ocurrir porque estábamos en
un callejón sin salida. Eso es lo que me
interesó en la historia".
Poco antes
de empezar a rodar, Patton estaba trabajando en
otra película de Bruckheimer, "Gone in 60
Seconds" (Sesenta segundos), así que apenas
tuvo un día para ensayar su papel junto a
Washington antes de ponerse frente a las
cámaras. Pero la falta de tiempo no fue
obstáculo para que surgiera la química entre
los dos.
"Esta
circunstancia fue un factor muy interesante para
la interpretación", afirma Patton.
"Aprendimos a conocernos rodando la
película".
Fue un
trago amargo, pero Yoast aceptó el puesto de
segundo entrenador y se quedó en la escuela. Se
sentía responsable de los estudiantes y también
de su hija Sheryl. La niña estaba muy
decepcionada porque su padre no iba a ser el
primer entrenador.
"Lo
más duro fue tener que explicar a mi hija de
ocho años por qué su padre no iba a ser el
primer entrenador", dice Bill Yoast.
"Los entrenadores de las otras escuelas que
se estaban fusionando cambiaron de trabajo, así
que todos me vieron como la oveja negra. Cuando
el consejo escolar me anunció que no me daban el
puesto, me sentí dolido y decepcionado. No le
guardé rencor a Herman ya que siempre se portó
bien conmigo. Incluso me defendió. Pero me
costó mucho trabajo que Sheryl aceptara la
situación. Estaba muy ofendida, escribió cartas
al consejo escolar, al director del centro y al
jefe del departamento de deportes. Me apoyó
incondicionalmente a pesar de que era tan sólo
una niña. Le costó mucho aceptarlo".
Uno de los
motivos que animó a Yoast a participar en la
película fue el deseo de ver a su hija,
fallecida en 1996 a los 34 años de un ataque al
corazón, en la pantalla. "Quería que sus
hijos la vieran", dice. Aunque la película
se toma algunas libertades con el personaje, los
momentos más emotivos se trataron con mucha
delicadeza.
Aunque el
verdadero entrenador Yoast es el orgulloso padre
de cuatro hijas, el personaje que compuso Howard
tiene tan sólo una. Interpretada por la actriz
Hayden Panettiere, de nueva años, Sheryl es una
niña que demuestra tener un gran corazón. Tras
superar el disgusto, se lanza a la tarea de
construir un equipo ganador. Sabía tanto de los
Titanes como su padre y Boone.
Panettiere
se convirtió en la persona más querida del
plató a pesar de no saber nada de fútbol y de
necesitar la ayuda constante de sus compañeros.
"No entendía el reglamento del
fútbol", reconoce. "Mi madre y yo
empezamos a ver partidos y a comprarnos libros
sobre este deporte. Los chicos del equipo me
tuvieron que explicar miles de cosas. Siempre
tenía que preguntar a alguien, por ejemplo lo
que era un giro. Me mostraba lo que es un
"44 stack 50 monster". No sabía nada
de fútbol, y ellos me enseñaron todo lo que
sé".
El primer
paso para convertirse en un equipo unido se
produce durante los entrenamientos. Cuando
llegaba la hora de subirse al autobús, se
segregaban voluntariamente, los negros en un
autobús, los blancos en otro. El entrenador
Boone no quería ni oír hablar de eso e inició
el arduo proceso de integrar a sus jugadores en
un solo equipo. Habló con ellos uno por uno y
les repetía que tenían que aprender a
respetarse por encima de todo.
"Durante
los entrenamientos, las cosas funcionan como en
un campamento militar", opina Washington.
"El coge a un grupo de chicos, los
desprograma y les ofrece una meta. Les hace
entender que todos somos iguales".
"El
hecho de que el lugar de concentración estuviera
en Gettysburg tiene mucho sentido", añade
Patton. "Fue un momento clave para Yoast.
Observa que Boone se está portando con mucha
dignidad pero no por eso está de acuerdo con su
forma de dirigir al equipo. No le gusta nada la
idea de despertar a los chicos en mitad de la
noche y hacerles correr varios kilómetros. Le
parece una locura, pero de repente, al escuchar
el magnífico discurso de Boone, empieza a
comprender lo que quiere lograr".
"Fue
muy duro para Herman conseguir que los chicos
jugarán juntos y se sintieran parte de un mismo
equipo", afirma Yakin. "Les enseñó a
avanzar y a mejorar".
Yoast está
de acuerdo. "El fútbol no era ningún
problema para mí", confiesa. "Pero lo
que Herman logró con esos chicos no lo hubiera
conseguido nadie".
Al igual
que sus personajes, los actores también
acudieron a los entrenamientos para repasar sus
conocimientos del juego. "Los entrenamientos
les ayudaron mucho en su interpretación aunque a
veces no tenían nada que ver con la
película", dice Wood Harris, que interpreta
el papel de Julius Campbell. "Era una
formación militar: levantar pesas, correr,
golpear. Algunos no habían lanzado nunca un
balón y tuvieron que aprender a golpear, a
correr, a recuperar. Además, no todos eran
fuertes, y otros nunca habían jugado con
hombreras y cascos. De repente, te das cuenta que
no puedes respirar con eso en la cabeza. Y cuando
llueve, no te apetece nada tener que jugar. Pero
el fútbol no es el tenis", concluye entre
risas.
"Estábamos
muy unidos en las sesiones de
entrenamiento", prosigue Harris. "Si
uno se equivocaba o lo hacía mal, se
castigaba a los otros veinte. Si uno
andaba en vez de correr, todos teníamos que
hacer flexiones, es decir tirarte al
suelo y levantarte lo más rápidamente posible,
una y otra vez, todas las veces que te decían. A
nadie le apetecía. Estábamos todos cansados
pero aguantamos lo mejor que pudimos. Nos
apoyamos mutuamente para superarlo".
Harris y su
compañero Ryan Hurst, que interpreta al defensa
y capitán del equipo Gerry Bertier congeniaron
estupendamente. Ambos se hicieron muy amigos y al
igual que otros actores del grupo, pasaron mucho
tiempo juntos fuera del plató.
"El
día que conocí a Wood, me quedé muy
sorprendido", cuenta Hurst. "Le dije:
¡Tío, eres como yo, pero en negro! Si
tuviera un poco más de espíritu, sería como
tú", dice entre risas. "Nos hemos
hecho grandes amigos".
Hurst
describe a su personaje como el de un líder.
"Es el líder de toda la historia, pero su
liderazgo va evolucionando", explica.
"Al principio, Gerry siente que se debe a
sus amigos blancos e intenta protegerlos.
Después, a medida que la integración va
avanzando, se da cuenta que lo único que está
protegiendo es el miedo de los demás. Así que
empieza a acercarse a los jugadores negros. Sin
darse cuenta, se va convirtiendo en un ejemplo
para el resto de la escuela y de la comunidad.
Cuando comprende lo que está ocurriendo, asume
la responsabilidad de sus actos".
Yoast
estaba muy unido a Bertier. Cuando Gerry se
entera de que van a sustituir a Yoast, presenta
una petición para que él sea el entrenador. Y
amenaza con abandonar el equipo. Pero un día,
después de un entrenamiento Bertier se mete en
un lío y encuentra a un inesperado ángel de la
guardia en la persona del defensa Julius
Big Ju Campbell, su nuevo compañero
de equipo. Un jugador de color. Bertier nunca lo
olvidó y a medida que avanza la temporada se
hacen grandes amigos y se convierten en un modelo
para el resto de los estudiantes.
"Bertier
y Campbell eran dos de los mejores
jugadores", dice Howard. "Eran como
hermanos, y el padre de Julius trataba a Gerry
como si fuera su hijo".
Son muchos
los que en Alexandria creen que los dos hombres
fueron el catalizador que logró unir a la
ciudad. Una vez que empezó la integración, nada
podía detener el proceso. Las gradas, que
solían reflejar una segregación natural con las
familias blancas a un lado y las negras a otro,
se convirtieron en una mezcla de colores. Los que
habían ignorado a la familia del entrenador
Boone empezaron a saludarle por la calle. Los
Titanes eran un equipo, y así eran también sus
aficionados.
Muchos
personajes de la película están inspirados en
jugadores reales, pero otros son combinaciones de
varios. "Tuvimos que componer personajes por
razones puramente prácticas", explica
Howard. "El equipo estaba formado por unos
80 chicos y los entrenadores nunca menospreciaron
a nadie. Y la esencia de lo que realmente eran
estos chicos se refleja en el guión y en la
pantalla".
"Quisimos
respetar fielmente la personalidad de los
entrenadores", añade Yakin. "Pero
tuvimos que tomarnos libertades con los chicos y
comprimir en un solo personaje a siete u ocho
chicos. Utilizamos sus verdaderos nombres, pero
algunos son totalmente ficticios. No podíamos
retratar a cada uno tal y como era entonces.
Procuramos servirnos de los hechos reales y
contar la historia a través de una serie de
papeles clave. Espero que hayamos sabido captar
la esencia del verdadero equipo".
"Cuando
haces una película basada en una historia real,
es importante respetar a los que la vivieron en
primera persona", dice Bruckheimer.
"Queremos que las emociones sean
auténticas, pero estamos creando una ficción.
Por lo tanto, los cambios tienen que realizarse
con mucho cuidado y respeto. Es un trabajo duro
pero apasionante".
Algunos de
los personajes reales incluyen a Lewis Lastik,
Jerry Harris (Rev), Ronnie Bass
(Sunshine), Petey Jones y Darryl
Stanton (Blue) mientras que Ray
Budds, Alan Bosley y la novia de Bertier, Emma
Hoyt, son personajes de ficción.
El casting
de los actores fue todo un reto para los
realizadores. "Es complicado encontrar
actores muy jóvenes pero con la habilidad
interpretativa necesaria para asumir esos
papeles", afirma Yakin. "También
teníamos que tener en cuenta el físico. Esos
chicos son futbolistas y tenían que ser fuertes
o al menos buenos deportistas. Por ejemplo,
Donald Faison que hace de Petey, se llevó
algunos golpes en el terreno de juego".
"Queríamos
lograr la máxima veracidad", dice
Bruckheimer. "Queríamos a actores capaces
de encarnar personajes, pero que aportaran su
propia personalidad al papel. Los jóvenes tienen
esa habilidad porque son menos inhibidos que los
adultos".
"También
quisimos componer un verdadero equipo",
continúa el productor. "Tenían que ser
buenos actores, pero también gente que todavía
no había tenido una oportunidad. Me gustan las
caras nuevas y esta película ha sido una
excelente ocasión para descubrir a algunos
debutantes muy prometedores. Boaz entrevistó a
muchas jóvenes promesas y compuso un grupo que
volveremos a ver en las pantallas con toda
seguridad".
"Lewie
y Rev saben hacer frente a cualquier
problema", dice Yakin. "Tienen tanta
confianza en sí mismos que contagian al resto de
los chicos, como en un efecto dominó".
Craig
Kirkwood interpreta el papel de Jerry Harris, que
tiene el apodo de "Reverendo" o
"Rev". Como quarterback del equipo, Rev
no sólo sabe leer el juego de sus rivales sino
también tomar decisiones rápidas por el bien de
su equipo. En cierto sentido representa la
conciencia del grupo.
Kirkwood
jugaba al baloncesto en el instituto, pero no al
fútbol. "De pequeño, jugaba a pasar la
pelota en la calle", dice. "Pero nunca
a este tipo de fútbol. Estaba convencido de que
alguien quería vengarse de nosotros cuando
salíamos al terreno de juego. Creo que querían
destrozarnos", bromea el actor.
"Me
gustó mucho que Boaz nos dejara improvisar y
utilizar las herramientas que nos habían
dado", prosigue. "Además, trabajar con
Denzel es una oportunidad que no te puedes
perder. ¿Cuántas veces en la vida tienes la
ocasión de trabajar con uno de los héroes de tu
infancia?"
El nuevo
amigo de Rev, el medio campista Lewie Lastik es
un chico que creció rodeado de personas de todas
las razas. Enseguida hizo buenas migas con todos
y aportó el toque cómico que necesitaba el
argumento.
"Lewie
viene de la parte más desfavorecida de la
ciudad", cuenta el actor Ethan Suplee.
"No se identifica con nadie así que le
resulta más fácil llevarse bien con todos,
negros o blancos. Además, el primer día se pone
a imitar al entrenador Boone y se burla de su
autoridad, con lo que se mete en el bolsillo a
todos sus compañeros".
"No es
un buen jugador", dice Suplee de su
personaje. "Pero le gusta aplastar a los
rivales y divertirse".
Ronnie Bass
es otro recién llegado a Alexandria. Ronnie
creció en el seno de una familia militar, y se
incorpora al equipo un poco más tarde, cuando
llega al Instituto T.C. Williams. Con su pelo
largo al estilo de los surfistas de California,
los jugadores de color no tardan en apodarle
Sunshine.
Kip Pardue
interpreta al guapo quarterback dotado de un
brazo letal. Pardue es uno de los pocos actores
que ha jugado al fútbol a nivel de competición.
Fue receptor en el instituto de Atlanta y luego
en la Universidad de Yale.
"Mi
personaje es un buen futbolista que todos se
disputan", explica Pardue. "Le fichan
para jugar en el mejor equipo de la zona, en otra
escuela. Pero de pronto su padre decide enviarlo
al Instituto T.C. Williams precisamente porque se
ha incorporado al proceso de integración.
"Sunshine
es un hippie que no encaja en el equipo",
prosigue. "Ningún chico del sur conoce a
nadie como él, pero es un quarterback
consistente que sabe lanzar la pelota.
Desgraciadamente, no encaja demasiado en los
planes ofensivos de Boone".
Donald
Faison encarna al running back Petey Jones. Una
de las estrellas del éxito de taquilla
"Clueless" (Fuera de onda), Faison
atrajo a cientos de admiradores a todos los
institutos que sirvieron de localización para la
película. Y no tardó en conquistar a todos los
miembros del reparto.
"Petey
es el chico sensible del grupo", dice
Faison. "También es un poco payaso y Boone
se mete con él. Yoast se da cuenta de que Petey
es más sensible que los demás y que lucha por
hacerse un puesto en el equipo. Así que le ayuda
a descubrir cuáles son sus puntos fuertes. Creo
que Yoast se identifica con ese chico".
El
defensive lineman Darryl Blue Stanton
está interpretado por Earl C. Poitier.
"Blue es un apaciguador", dice Poitier.
"En una situación tensa, siempre intenta
calmar los ánimos. Me gusta este personaje
porque yo también soy así. No es agresivo, y le
gusta que la gente se lleve bien".
Al igual
que su personaje, Poitier jugó de defensive
tackle en el instituto y estaba acostumbrado a
los entrenadores como Herman Boone. "Sé lo
que significa jugar de defensive tackle",
dice. "Tienes que tapar los agujeros, parar
las salidas una y otra vez. Vas detrás del
quarterback y tienes que aplastar a cualquiera
que intente pasar la línea de scrimmage. Si
fallas, tienes que correr durante más de un
kilómetro y medio. SI pierdes la pelota, tienes
que correr toda esa distancia. El entrenador
Boone te empuja al máximo".
Alan Bosley
se deja influenciar por los prejuicios de su
padre. Pero quiere formar parte de los Titanes, y
sus compañeros de equipo le caen muy bien. Y es
que Ray Budds es un segregacionista declarado.
"Alan
ha crecido con un padre racista y extremadamente
intolerante", dice el actor Ryan Gosling del
defensive back Alan Bosley. "Si fuera por
él, nunca hubiera jugado a fútbol. No le
importa el color de la gente. Pero tiene que
aceptar que es muy delgaducho y que no puede
jugar tan bien como los demás. Pero su padre le
obliga a superar sus limitaciones".
"Si
hay un chico malo en la película, ese soy
yo", dice Burgess Jenkins, que interpreta al
tight end Ray Budds. "Es un veterano porque
es su último año en el equipo. Pero se siente
incómodo y traicionado ya que no le gusta la
mezcla entre blancos y negros. Cuando las
escuelas se unen, la vida escolar se vuelve más
complicada para él, sobre todo cuando su mejor
amigo Bertier y Big Ju traban amistad. Es el
primero en expresar su malestar".
Al igual
que Alan y Ray, la novia de Bertier, Emma Hoyt,
no parece creer mucho en la integración. No sabe
qué pensar de la amistad de Gerry Bertier y
Julius Campbell. El papel de Emma está
interpretado por la principiante Kate Bosworth.
"No creo que Emma sea realmente
racista", dice Bosworth. "Es muy
ingenua y está asustada. La preocupa su nueva
vida, pero su personalidad va cambiando y eso es
lo que me gustó de ella. Simboliza la evolución
de una sociedad".
Cada uno de
los personajes encarna un punto de vista
distinto. Ya sea ficticio o basado en una persona
real, blanco o negro, joven o viejo, sus
actitudes y reacciones son un ejemplo para todos
los que se tienen que enfrentar a un cambio en
sus vidas.
"Las
cosas han cambiado mucho desde 1971", dice
Bruckheimer. "La gente ha cambiado, y yo
espero sinceramente que todos podamos aceptar
nuestras diferencias y aprender los unos de los
otros. Es un poco utópico, pero al ver a Boone y
a Yoast, se ve lo mucho que se respetan a pesar
de ser muy diferentes. Es el mejor ejemplo para
ilustrar lo que podemos lograr en la vida si nos
lo proponemos".
"Hay
una expresión latina", dice Howard.
"que es Modus Vivendi, o modo de
vida, la forma aceptada de comportamiento. El
respeto debería ser el fundamento de esa
expresión. Así se evitarían muchos
problemas".
El rodaje
empezó el 3 de octubre de 1999 en Atlanta, en el
Estado de Georgia. Aunque los realizadores fueron
muy bien acogidos en Alexandria que les invitó a
rodar en las localizaciones reales de la
historia, tenían que ceñirse a las limitaciones
que marcan el presupuesto y el tiempo. Así que
escogieron una ciudad sureña que les permitiera
disponer de las localizaciones adecuadas y donde
pudieran encontrar a los actores y a los
técnicos necesarios.
"Una
de las razones por las que no rodamos en Virginia
es porque necesitábamos estar cerca de un
entorno con recursos cinematográficos bien
establecidos", cuenta el productor ejecutivo
Michael Flynn. "Atlanta es un gran polo
comercial y un magnífico centro de producción
cinematográfica. Cuenta con una excelente
cantera de actores y un sistema escolar muy bien
organizado que fue de gran ayuda".
Las
limitaciones presupuestarias animaron a los
realizadores a introducir algunas secuencias
cómicas. "Había que mostrar los cambios
que puede experimentar una ciudad con el
tiempo", explica Yakin. "Pero hubiera
sido prohibitivo hacerlo con la primera unidad.
Tenía pensado rodar en 16mm como las películas
domésticas en 8mm que hacen los amateurs, pero
no teníamos tiempo para eso. Le pedí a Ryan
Hurst, que interpreta el papel de Bertier, si
podía hacerlo. Todos los chicos se involucraron
en la tarea. Ryan hizo un gran trabajo y al final
del día, teníamos una de las escenas más
deliciosas de toda la película. Parece una de
esas películas amateur que tienes en casa".
El director
de fotografía Philippe Rousselot supervisó el
aspecto visual de la película. Al igual que
Yakin, sabía muy poco de fútbol. "Sé lo
que sabe cualquier aficionado ocasional",
dice el director. "Cuando van hacia allá,
es un touchdown y tiene cuatro ensayos para hacer
diez yardas, y cosas por el estilo". Pero
Philippe nunca había visto un partido.
"Creo que todos estaban un poco
preocupados", exclama entre risas.
"Trabajar
con Philippe fue una experiencia
irrepetible", prosigue Yakin. "Es un
gran director de fotografía, ya que no solamente
sabe trabajar con la cámara y con la luz, sino
que también sabe contar una historia tal y como
quieres contarla. Sin Philippe, nunca hubiéramos
podido hacer 30 o 35 escenas diarias como
estipulaba el apretadísimo calendario. También
procuramos integrar el fútbol en la película de
forma natural en vez de rodar como si
estuviéramos realizando un programa de
deportes".
Yakin y
Rousselot no eran grandes expertos en este
deporte, así que las secuencias de fútbol
fueron diseñadas y coordinadas por el antiguo
jugador de los USFL Mike Fisher. Los realizadores
enviaron a Fisher a Atlanta dos meses antes de
empezar el rodaje para desglosar minuciosamente
el guión y crear las jugadas de cada escena.
"El
guión contaba con extensas secuencias de
fútbol, pero teníamos que ser muy precisos a la
hora de reproducirlas", dice Flynn.
"Muy pocas veces se consigue seguir al mismo
tiempo el marcador y lo que está ocurriendo
minuto a minuto. El fútbol sirve de apoyo a la
historia e ilustra los personajes, así que hubo
que crear jugadas específicas. Mike habló con
Herman y Bill dos o tres veces, y volvió con 50
o 60 jugadas. Después las dibujó en forma de
diagrama en estos cuadernos. Los estudiábamos
con Boaz y analizábamos los detalles y el
desarrollo de la jugada. Mike decidió todo lo
que está relacionado con el fútbol".
Cuando los
verdaderos entrenadores visitaron el campo de
entrenamiento donde trabajaban los actores, a
Herman se le pusieron los pelos de punta y le
entraron ganas de volver a entrenar. Llegó a
dirigir algunas sesiones y dio a los actores muy
buenos consejos durante el rodaje.
Uno de los
aspectos más complicados de las escenas de
fútbol consistió en encontrar extras para
completar el equipo de los Titanes y actuar como
rivales del equipo. "Rodamos en plena
temporada futbolística", explica Fisher.
"Fue una verdadera pesadilla encontrar a los
chicos adecuados. Pasamos varios anuncios en la
radio para encontrar jugadores, pero muchos ya no
tenían la edad de ir al instituto, aunque
tuvieran la experiencia práctica".
Encontrar a
los extras fue un gran reto para los
realizadores. El curso escolar ya había empezado
y el cincuenta por ciento de las escenas contaban
con pasillos, vestuarios, estadios o patios
exteriores atestados de alumnos. Así que los
realizadores estuvieron constantemente al acecho
de chicos que pudieran rodar.
"Fue
una auténtica pesadilla", afirma Yakin con
una sonrisa algo sarcástica. "Cada día,
daba las gracias a Dios por poder rodar con
tantos extras. Pero al día siguiente me tenía
que ver las caras con 300 extras armando jaleo a
las puertas de un instituto. A la mitad del
rodaje, soñaba con rodar con sólo dos actores
en una habitación pequeña".
Los extras
también contribuyeron a conseguir el aspecto
"años 70" de la película. "Hay
tres aspectos que cambian con el tiempo",
declara el productor ejecutivo Flynn. "El
pelo, la ropa y los coches. Son cosas que cambian
mientras que otras permanecen igual. Fue
necesario quitar los parquímetros y algunos
carteles exteriores que no resistían el paso del
tiempo. Tuvimos mucho cuidado con ese tipo de
detalles".
Bruckheimer
y Yakin alaban el magnífico trabajo visual que
desempeñó la diseñadora de producción Deborah
Evans, así como los colores y la vida que
introdujo en los platós. "Desde el
principio, quisimos que la película pareciera
clásica", dice Yakin. "Es fácil
reproducir el kitsch de los 70 pero queríamos
que la película fuera intemporal y respetara al
mismo tiempo aquella época. Nuestra intención
era que el espectador viera una historia que
también puede desarrollarse hoy".
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