CRÍTICA
Pablo
del Moral (CinEncanto)
México, 6-Mar-01
Con el respaldo del destacado equipo
de Billy Bob Thornton como director y Ted Tally como guionista, supuse que
"Espíritu Salvaje" ("Todos los
caballos bellos" en España) sería mucho
más que la historia romántica de un humilde
vaquero enamorado de la guapa hija de un barón
ganadero, luchando contra la adversidad por el
amor de su doncella. Y hasta cierto punto sí es
algo más que eso, pero no lo suficiente.
"Espíritu Salvaje",
basada en la novela de Cormac
McCarthy, es uno
de esos westerns que toman los elementos más
representativos de ese género y los aplican a
una trillada historia de amor. En este
caso, el tema elegido es el del amor entre
opuestos sociales: en 1949 John (Matt Damon) y Lacey (Henry
Thomas, quien
pasó por una historia similar en "Leyendas
de Pasión"), son un par de vaqueros que
deciden abandonar Texas y trasladarse a México
en busca de una mejor vida (dejo el comentario
irónico a quien le sea menos doloroso). En el
viaje se encuentran con Blevins, un mozalbete
precoz, con un hermoso caballo que evidentemente
no es suyo. El muchacho pierde su caballo en una
tormenta y la pareja de amigos le ayudan a
recuperarlo, sin saber que se acaban de convertir
en cómplices en la aparentemente larga lista de
crímenes de Blevins. Eventualmente llegan al
rancho de La Purísima, donde consiguen trabajo
como domadores de caballos salvajes. Las cosas
parecen ir bien por un tiempo, pero la guapísima
hija del patrón busca la amistad de John, y
aparentemente todos, excepto éste, se dan cuenta
de que esa relación sólo puede traer
consecuencias negativas. Aún contra las
advertencias de su amigo Lacey, John inicia el
romance, lo que llevará al par de amigos a
situaciones poco afortunadas antes de llegar a la
obvia resolución.
La película empieza
bastante bien, y por lo menos hasta que inicia el
torpe amorío, muestra potencial para ser una
cinta de aventuras en un oeste de mediados de
siglo, donde la tecnología contrasta
con el simple modo de vida. La presencia de
camiones y aviones de algún modo acentúa y
exalta el estilo de vida del vaquero, cabalgando
con su sarape y aparentemente libre bajo el
majestuoso cielo mexicano. Pero cualquier
intención de seguir en ese tono desaparece en
cuanto la trama amorosa hace su aparición.
El problema principal que encuentro
con las películas románticas es que el
"amor" es usualmente una excusa para
hacer que los personajes se comporten de modo
absurdo, totalmente carente del más rudimentario
sentido común. Entiendo que en la vida real así
sucede, pero en este tipo de cine es más común
que represente la flojera del guionista y su
incapacidad para estructurar una historia
consistente, de modo que el romance se usa como
comodín para justificar cualquier acción que
sirva para estirar las emociones y endulzar la
trama.
"Espíritu Salvaje" tiene
algunas cosas buenas, sobre todo en su
manufactura: los escenarios agrestes son muy bien
utilizados por el director de cámaras para
presentar el simple argumento dentro de un
inmenso marco de gran riqueza visual. La música
es notable también, al lograr complementar
perfectamente las escenas y sentar su tono, pero
sin perder identidad. Los actores son
suficientemente competentes, pero sin personajes
interesantes ninguna técnica los hará resaltar.
Para mí, finalmente, los
elementos a favor no superan la floja narrativa
ni la falta de originalidad tanto en tema como en
ejecución. Supongo que puede gustar a
quien disfrute invariablemente del cine
romántico; pero quien desee romance respaldado
por una sólida historia y personajes memorables,
mejor evítela. Una desilusión considerando el
talento tras las cámaras.
Calificación:
5

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