CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
5.75
Banda Sonora Original: *****
Torrente 2. Misión en Marbella es
una película que no combina acertadamente los
dos elementos primordiales en cualquier
producción cinematográfica: entretenimiento y
guión. Puede que de lo primero uno no se pueda
quejar (al menos pasas el rato, que a fin de
cuentas es lo que se busca al entrar en una sala
de cine), pero con respecto a lo segundo sí
caben algunos remilgos, ya que al Segura
guionista para nada le interesa crear una
historia coherente, sino una sucesión de gags y
secuencias de acción que construyan este tebeo
de eficaz factura.
De ahí que
los simpáticos protagonistas deambulen de un
sitio para otro, sin saber muy bien por qué,
algo que también les sucede a los personajes
secundarios. El único que parece tenerlo claro
es el gamberro del realizador, que los está
utilizando para desperdigar sus chistecillos por
todo el metraje, dosificando en todo momento su
aparición para que el espectador vaya de
sorpresa en sorpresa. El problema que genera todo
esto está en que al final se echa de menos una
presencia más significativa de algunos de los
"hijos" de Segura, como el alcalde
(espléndido Juanito Navarro) o el malo
de turno, Spinelli (interpretado por un correcto
y autoparódico José Luis Moreno; ¡bravo
por su sentido del humor!). Éste es una especie
de Número Uno de SPECTRA empeñado en destruir
Marbella (no sabemos muy bien por qué, pero,
como decía, es algo que no parece importarle
mucho a Segura). Lástima que Torrente no dé el
tipo como James Bond (es demasiado patoso y
sinvergüenza como para serlo). Por su parte, Tony
Leblanc da vida a un personaje con el que
no puede lucirse tanto como en la primera
entrega, pero su presencia siempre es agradable y
es de agradecer que Santiago Segura lo haya
rescatado del olvido (algo que, de paso, seguro
que le ha ayudado en su vida personal).
Por tanto, Torrente 2. Misión en
Marbella es un producto hecho para
divertir, para entretener de la forma más simple
posible, sin que ello quiera decir que no existan
algunas ironías inteligentes que causen más
carcajadas silenciosas que sonoras.
Resumiendo, me quedaría con algunos momentos de
la película que son tremendamente divertidos:
los títulos de crédito a lo 007 y con una
canción estilo Raphael (el cantante no quiso
participar en la cinta; allá él); las escenas
en el consulado; Torrente y sus amigos jugándose
el tipo en el hotel; y el final, con el
protagonista haciendo su particular «show» con
el mono Luis Alberto.
Lo dicho, un filme que se olvida en
cuanto se ve, pero bastante mejor que algunas
anodinas producciones estadounidenses que tanto
dinero recaudan en nuestro país (eso sí,
esperemos que fuera de España no se crean esta
imagen tan exageradamente tópica que el director
da del españolito medio). Ah, y otra cosa para
los envidiosos: los «freaks» de Santiago Segura
y sus amiguetes no molestan tanto, no merece la
pena ponerlo a parir a causa de su éxito.
A estas alturas creo que no cabe la
menor duda de que Roque Baños ha
renovado completamente el artrítico mundo de la
música de cine española. Basándose en
los patrones de Hollywood, Baños crea estupendas
piezas para las secuencias de acción y sabe
burlarse de las escenas más
"dramáticas" de Torrente 2. Misión en
Marbella. En fin, la música a lo James Bond del
tráiler me encanta.
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Marbella
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