CRÍTICA
Pablo
del Moral (CinEncanto)
Sé que
esta película será difícilmente considerada
como un clásico por generaciones futuras, pero
al menos en mi mente es una de las tres
mejores películas del género de comedia juvenil
que se han hecho (por si a alguien le
interesa, creo que las otras dos son "Clueless"
y "Fama").
"Can't
Hardly Wait", también conocida como
"No Puedo Esperar" (título en
México), comienza donde muchas acaban: con el
omnipresente baile de graduación. De hecho nunca
vemos el famoso baile; todo se desarrolla en la
fiesta post-graduación que se organiza en la
casa de una sufrida estudiante, mientras sus
padres, desde luego, están ausentes.
La trama es diestramente
dividida en varias historias paralelas de mayor o
menor importancia, pero todas muy divertidas y
entrelazadas por diversos factores. La
historia principal consiste en los intentos del
protagonista, Preston (Ethan Embry), por
entregar una carta romántica a Amanda (Jennifer
Love Hewitt), la reina del baile, ex-novia del
capitán del equipo de futbol americano y en
general el "bombón" más cotizado en
el microuniverso de la preparatoria. La carta,
por cierto, ha sido reescrita innumerables veces
a lo largo de cuatro años, desde que una
coincidencia relativa a una "pop-tart"
de fresa fue interpretada por Preston como una
señal indicando que su destino es estar con
Amanda. Como el (por supuesto) odioso novio de
Amanda decidió cortar con ella para tener libre
el verano y salir con muchachas universitarias,
ahora el terreno está aparentemente libre para
que Preston haga su movida.
Otra historia sigue las peripecias
por las que pasa Kenny (Seth Green, quien
protagoniza a Oz en "Buffy Vampire
Slayer"), alias "Special K", para
conseguir acostarse con alguna de las 10
candidatas que ha elegido, antes de que acabe la
fiesta. Kenny es un chavo blanco, adinerado, pero
obsesionado por la cultura "gangsta".
Su vestimenta y habla son la emulación perfecta
de los grupos raperos de Los Angeles. El
espectáculo de verlo caminar con los pantalones
diez tallas más grandes ajustados a la mitad del
trasero, diciendo "yo, whassup?" es
hilarante. Desafortunadamente
"hilarante", fácilmente se convierte
en "ridículo" para las candidatas
escogidas para "servirse un plato de Special
K". Pero eso no desanima a Kenny, quien
está preparado para toda ocasión con su
inseparable mochila, donde lleva todo lo
necesario para hacer de cualquier lugar un
paraíso romántico (incluyendo decenas de
condones, velas aromáticas y su copia de
bolsillo del "Kama Sutra").
Una
historia más narra el desarrollo de un plan que
quiere implementar William (Charlie
Korsmo), el típico nerd estudioso y
aficionado a Star Trek, Star Wars, X-Files, etc.,
para vengarse de Mike, el ex-novio futbolista de
Amanda. Mike ha molestado a Charlie durante toda
la preparatoria y ahora, ayudado por sus amigos,
este último tratará de vengarse, infiltrándose
en la fiesta.
Y junto
a estas tres historias principales, se mantiene
continuamente vigilancia sobre muchos personajes
secundarios, quienes dan sabor a la cinta y la
elevan muy por encima de sus humildes orígenes
de comedia juvenil. Tenemos a la
porrista obsesionada por juntar los autógrafos
de todos los graduados en su anuario (en un cameo
extendido de Melissa Joan Hart); también
está la mejor amiga de Preston, tan sombría que
es casi "goth" (y que acaba liándose
contra su voluntad con Kenny) sintiéndose fuera
de lugar en el ambiente festivo; los amigos
futbolistas de Mike, que habían prometido
solidariamente cortar a sus novias pero se
resisten a cometer el mismo error que Mike
cometió; también recurren apariciones del
estudiante de intercambio, quien aparentemente el
único inglés que sabe consiste en las frases
obscenas que le han enseñado sus compañeros; y
el mejor de todos los personajes secundarios, el
enigmático y mudo ladrón que va incrementando
paulatinamente el tamaño de lo robado. Notable
que todo le quepa bajo su chamarra.
Con tantos
personajes, esta película podría haberse
convertido en un revoltijo incomprensible (vamos,
hasta Barry Manilow tiene una
oblicua referencia, junto con un cameo de Jenna
Elfman disfrazada de ángel... ¿es un
ángel real o sólo una bailarina exótica?),
pero los directores, Harry Elfont y Deborah
Kaplan, saltan de personaje a personaje
con el ritmo preciso para mantener un tono
ligero, súper dinámico, pero nunca confuso.
Como dije,
ésta es una de las mejores películas juveniles
que se han hecho, y quien guste del género hará
bien en buscarla. Unos podrán apreciar el humor,
otros el factor de nostalgia (quien no se
identifique con alguno de los personajes, tuvo
una juventud muy aburrida... yo en lo personal me
identifiqué plenamente con el nerd... excepto
que las mujeres nunca parecen impresionarse con
mi conocimiento de trivia de Star Wars), y otros
apreciarán el diestro manejo narrativo que
mantiene tantas cosas en el aire al mismo tiempo.
La música, como es de esperarse, es casi un
personaje más, con canciones que enfatizan la
intención de las escenas.
Y por
supuesto la resolución de las historias
es perfecta. Todos los cabos se atan con la mayor
precisión, e incluso el final estilo
X-Files deja un tono travieso que culmina con el
clásico "¿dónde están ahora?" para
cada uno de los personajes principales.
"Can't
Hardly Wait" es una fantástica comedia
juvenil que será apreciada por quienes estén en
la edad apropiada, o vivan en contacto con su
adolescente interno. Muy recomendada.

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de Ya no puedo esperar - Copyright © 1998
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