CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
«Howard Hughes era [...] un persona-je curioso. Tenía
arrestos y un cere-bro realmente estupendo, pero era sordo
–gravemente sordo– y, al pare-cer, incapaz de decir: "tenga la
bon-dad de levantar la voz. Soy sor-do" [...]. La verdadera
tragedia de cualquier tipo de defecto personal es la incapacidad
de manifestarlo. Hay que decirlo. Admitirlo [...]. Creo que esta
debilidad tuvo destacada inter-vención en la ruina de la vida de
Ho-ward e hizo de él un tipo raro». Estas palabras son las
que escribió Katha-rine Hepburn en su autobiografía para
referirse al protagonista de "El aviador", a quien le dedica un
capí-tulo entero de su libro y del que estuvo «locamente
enamorada», calificándole de «brillante e interesante». Aunque
es tan sólo una opinión, creo que Hepburn no quiso ahondar en
las enfermedades mentales de Hughes en su escrito, utilizando el
símil de la sordera para hablar de las mismas.
Martin Scorsese recoge ahora en
una película su punto de vista acerca de este polifacético
individuo que invirtió la fortuna que heredó de su padre en el
cine y en la aviación.
Si bien el
director y el guionista de la cinta se han permitido nu-merosas
licencias componiendo este retrato de Howard Hughes en una
determinada época de su vida, lo más dificultoso a la hora de
enfrentarse a un proyecto como éste es el hecho de que aparezcan
en él personajes muy conocidos por el público, caso de
Katharine Hepburn y Ava Gardner. Obviamente, el especta-dor
tiene que hacer un notable esfuerzo para intentar borrar de su
mente las imágenes de dichas actrices, imposibles de imitar por
cualquiera de sus colegas actuales, pues eran únicas, centrando
su atención en la historia que se nos narra y en el verdadero
sen-tido de una obra como "El aviador".
Porque, aunque la película se refiere a una persona que lo tuvo
todo y que nadó en la opulencia, también descri-be algo que, a
mi parecer, resulta in-teresantísimo: a pesar de la indudable
grandeza de Hughes, en su interior permanecían escondidos
ciertos te-mores que resultarían insignificantes para los ojos
de terceras personas, mas no para el ser humano que los padece.
Aparte de esto, Scorsese también intenta abarcar con su último
filme un buen número de temáticas: la imposiblidad de encontrar
el amor ver-dadero, una breve descripción de una determinada era
en la Histo-ria del Cine, los avances que se produjeron en la
aeronaútica en apenas unos cuantos años, los turbios asuntos
relacionados con la política o el poder de determinadas empresas
y su reprobable afán monopolístico.
Demasiado que contar en una sola película, de ahí que uno tenga
la impresión de estar asistiendo a la proyección de dis-tintas
piezas cinematográficas relativas a un mismo hombre pero
insertadas en un conjunto que, a pesar de atesorar una gran
calidad, no termina de cuajar. En todo caso, insisto,
Scor-sese ha construido un largometraje estimable en el que
exhibe ade-más una pericia técnica digna de admiración. Sólo hay
que fijarse en la tenebrosidad que envuelve a Hughes cuando se
aleja de sus amigos, tal y como sucede en la última visita que
le hace Ava Gardner, o en la espléndida secuencia en la que se
produce el accidente aéreo del protagonista, filmada con una
contundencia que para sí quisieran algunos de los responsables
de los productos de acción hollywoodienses que se estrenan en la
actualidad. A to-do ello hay que unir el hecho de que "El
aviador" no se hace pesa-da, todo un mérito teniendo en cuenta
su excesiva duración.
Por otra parte, Scorsese tiene a su disposición un magnífico
plantel que encabeza Leonardo DiCaprio,
fan-tástico a la hora de recrear todas las aristas de la
personalidad de Howard Hughes. Cate
Blanchett lo tenía real-mente difícil a la hora de
convertirse en Katharine Hepburn, por lo que es de justicia
agradecerle que aceptara semejante reto y que se esfuerce en
hacernos creer que en verdad esta-mos contemplando a una de las
mejo-res actrices de todos los tiempos (hay que otorgarle buena
parte de es-te mérito a los encargados del vestua-rio y del
maquillaje del filme). Por desgracia, es imposible que
Kate Beckinsale pueda emular a
Ava Gardner, una mujer muy sensual cuyo aspecto físico nada
tiene que ver con el de las esqueléticas intérpretes de hoy en
día. No quisiera olvidarme de la labor de
John C. Really,
Ian Holm,
Alan Alda e incluso
Alec Baldwin, mien-tras que las
apariciones de Jude Law o
Willem Dafoe son tan
anecdóticas que es imposible valorar su trabajo.
Finalmente, la música de Howard Shore
tan sólo aparece en momentos puntuales de la película, si bien
es crucial en las esce-nas aéreas, especialmente cuando Hughes
consigue hacer volar el avión más grande del mundo. Por lo
demás, la banda sonora está repleta de composiciones no
originales pertenecientes a las distin-tas décadas en las que
está ambientada la cinta.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "El aviador" - Copyright © 2004 Warner Bros.
Pictures, Miramax Films, Initial Entertainment Group, Forward
Pass, Appian Way, Cappa Productions e IMF. Distribuida en España
por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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