CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Entre el
cielo y el infierno
La vida de
Howard Hughes es una de esas historias tan fascinantes y
llenas de recovecos que cualquier di-rector de cine estaría
deseoso de lle-varla a la pantalla. Su carácter audaz y lleno de
ambición, su aportación al mundo de la aviación o del cine, sólo
pueden ser superados por sus extra-vagancias, su talante
mujeriego o su locura. Por eso, DiCaprio y
Michael
Mann se enamoraron del proyecto y no dudaron en encargárselo
a Martin Scorsese. El director de
"Taxi dri-ver" no
quiso, sin embargo, hacer un biopic al uso, sino más bien recoger
una personalidad en plena ebullición, centrándose en su época
dorada —de los años 20 a los 40 del siglo pasado—, y obviando los
aspectos más truculentos de sus devaneos amorosos o de su
degeneración mental.
La película
comienza cuando el joven Hughes ha heredado la in-mensa fortuna
de su padre, proveniente del petróleo. Su gusto por los aviones
y por el cine —sus dos grandes pasiones— hacen que se implique
durante tres años en el rodaje de "Ángeles del infierno",
donde ya da muestras de su inconformismo congénito. Entonces,
tuvo que soportar el acoso de los medios de comunicación por su
astronómico presupuesto, y las turbulencias de la industria
cinema-tográfica con la llegada del sonoro. Pero su vitalidad
arrolladora y un espíritu de superación poco común le
condujeron a éxitos in-cuestionables: el récord mundial de
velocidad en el aire y el fortale-cimiento de la TWA en la
industria aeronáutica, o la producción de películas como "Scarface" en el cine, son muestras de ello.
Esas actividades
le llevaron a rode-arse de las estrellas de Hollywood, y actrices
como Katharine Hepburn o Ava Gardner se
convirtieron también en amantes poco duraderas. Su lucha con el
Gobierno para evitar el mono-polio en líneas aéreas
internacionales le condujo ante una comisión investi-gadora,
acusado de haberse apropia-do de dinero del Estado. Tenía dinero
y amores, pero no salud: con los nue-vos retos y dificultades
crecía también en él una obsesión por la limpieza, in-cubada
desde la niñez por su madre —como se muestra en el prólogo de la
película—, que ahora se ha convertido en enfermedad y que
acabaría por aislarle en una habita-ción, “protegido” de
cualquier asomo de gérmenes.
Historia de
un personaje enigmático, visionario, excéntrico y úni-co: de esos
que quieren llegar más lejos que nadie, poderosos por su
personalidad y por su dinero, pero también con su talón de
Aqui-les. Ambos lados quedan bien recogidos por la cámara de Scorse-se, muy atenta a cada uno de los pequeños detalles que
dejan ver la fragilidad interior de quien pierde el dominio de
sí cuando ve algo de suciedad, o descubre unas huellas en el pomo
de puerta o en una copa. Admirable labor de producción
artística, y también en la construcción de un guión que discurre
con agilidad y sin empan-tanarse, que va de las escenas de acción
por los aires a las román-ticas con la actriz de turno, y de
éstas a las dramáticas situacio-nes en lucha consigo mismo: en
todas se nos presenta un perso-naje, creíble y sólidamente
dibujado, que se manifiesta de manera coherente en las distintas
facetas de su vida. La músi-ca —uno de los recientes Globos de
Oro recibidos— y la cuidada puesta en escena ayudan al
espectador a viajar a la Meca del Cine: maquetas para los
decorados, y fotografía con imágenes digitaliza-das para
recuperar el tono Technicolor de la época, aportan toda la fuerza
visual a un ambiente deslumbrante.
Todo lo
anterior sería suficiente para hablar de una gran película. Pero
a ello hay que añadirle el excepcional talento de Leonardo DiCaprio
—tam-bién Globo de Oro y candidato al Os-car®—, que
supera las limitaciones de su físico para el papel del magnate
con una interpretación soberbia: con asombrosa facilidad cambia
de regis-tro para dar vida a un ser tan imprede-cible y
vulnerable, y trasmite seguri-dad o inquietud, superficialidad o
clari-videncia, según lo requiera el momen-to. Los secundarios
están a la altura, algunos en papeles difíciles por encarnar a
personajes del cine muy venerados: aunque es meritorio el
esfuerzo de Cate Blanchett por asumir la personalidad de Hepburn, un espectador exigente no de-jará de percibir
cierta artificiosidad, con unos modos de moverse y hablar
forzados e impostados —al menos en su versión doblada—.
En cualquier
caso, tenemos al mejor Scorsese en este home-naje al viejo Hollywood —recupera el star system y todo su sis-tema de
producción, con una auténtica mezcla de géneros que de-muestra
dominar como nadie—, y una más que digna candidata para
llevarse los más importantes galardones en los próximos Os-car®. Gustará y
entretendrá a un público amplio, que verá cómo vuelan deprisa
sus 165 minutos de duración.
Calificación:
    
Imágenes de "El aviador" - Copyright © 2004 Warner Bros.
Pictures, Miramax Films, Initial Entertainment Group, Forward
Pass, Appian Way, Cappa Productions e IMF. Distribuida en España
por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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