LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
    APUNTA TU CORREO

Cada semana los
últimos estrenos de cine
 
 

Compras de cineFnac

Comprar libro "El aviador" de Charles Higham
LIBRO
 

 
 
 


 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9

 

EL AVIADOR
(The aviator)


Dirección: Martin Scorsese.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 165 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Howard Hughes), Cate Blanchett (Katharine Hepburn), Kate Beckinsale (Ava Gardner), Alec Baldwin (Juan Trippe), John C. Reilly (Noah Dietrich), Alan Alda (Senador Owen Brewster), Ian Holm (Profesor Fitz), Danny Huston (Jack Frye), Gwen Stefani (Jean Harlow), Jude Law (Errol Flyn), Adam Scott (Johnny Meyer), Willem Dafoe (Roland Sweet).
Guión: John Logan.
Producción: Michael Mann, Sandy Climan, Graham King y Charles Evans Jr.
Música: Howard Shore.
Fotografía:
Robert Richardson.
Montaje: Thelma Schoonmaker.
Diseño de producción: Dante Ferretti.
Vestuario: Sandy Powell.
Estreno en USA: 25 Diciembre 2004.
Estreno en España: 14 Enero 2005.

 

CRÍTICA
por Tònia Pallejà

Una vez más, los ricos también lloran

  Cuenta la rumorología oficial que cuando Orson Welles creó a su mag-nate de la prensa Charles Foster Ka-ne como personaje central de “Ciuda-dano Kane”, lo hizo inspirándose en las personalidades de Howard Hughes y William Randolph Hearst, dos figu-ras públicas coetáneas cuyo atracti-vo, para bien o para mal, no dejaban indiferente a nadie.  Las similitudes entre la biografía del ficticio Kane y Hearst resultaban a todas luces tan evidentes, que el segundo intentó de-tener la producción de aquel film, que se convertiría con el transcurso de las décadas en uno de los más celebrados de la historia del cine —este conflicto, entre otras inte-resantes anécdotas, se recogen en la estimable “RKO 281” de Benjamin Ross, donde James Cromwell interpreta al mencionado multimillonario—. En cuanto a Hughes, si bien sus actividades po-co tenían que ver con las de Kane en la gran pantalla, su carácter rompedor, visionario y ambicioso los acercaba mucho entre sí  —incluso con el propio Welles—. Quizás por eso en la presente recreación que de la vida de Howard Hughes ha hecho Scorsese, es posible avistar cierta influencia cinematográfica de “Ciudadano Kane” —que "El aviador" y "RKO 281" compartan guionista tampo-co se me antoja gratuito—, así como algunos atisbos de “El último magnate” de Elia Kazan, cinta de 1976 basada en una novela de F. Scott Fitzgerald.

  Martin Scorsese, uno de los grandes maestros del séptimo arte que todavía se mantienen en activo, siempre ha sentido una predilección natural por las personalidades fuertes, estri-dentes, incomprendidas, problemáticas, que, si no bordean directamente la locura, sí se ven atormentadas por traumas pasa-dos que lastran su felicidad futura. No cuesta entender, pues, que el director de “Taxi driver”, “Toro salvaje” o “Uno de los nuestros”, emprendiera esta película casi como un proyecto personal y se volcara en él con patente entusiasmo, algo que se vio reforzado por retratar, a la vez, un periodo glorioso para la industria del cine y to-da la sociedad que giraba en torno a la Meca.

  “El aviador” es, como anunciaba, un acercamiento voluntarioso, más ama-ble que insidioso, a las grandezas y miserias de Howard Hughes, influyen-te empresario tejano, joven heredero de una gran fortuna familiar, que com-paginó sus negocios en el cine y en la aviación —sus dos grandes pasio-nes, sobre todo la última, junto a las mujeres—, quedándole todavía tiempo libre para repartir sus encantos y atenciones entre una larga colección de féminas —algunas de ellas céle-bres actrices del momento—, lo que lo catapultó al papel couché como afamado playboy. Excéntrico, caprichoso, descarado, impulsivo, temerario, despilfarrador, muy consciente del poder que otorga el dinero —hasta para “comprar”, si cabe, la meteorología, como se nos muestra durante su descabellado rodaje de “Ángeles del in-fierno”—,  pero también un luchador nato, vital e inconformista, con una insólita capacidad de recuperación y una visión de futuro envi-diable; defectos y cualidades, en realidad las dos caras de una misma moneda, que le acarrearon tantos enemigos como fascina-dos devotos —sin duda, su mayor rival, Juan Trippe, no dejaba de admirar su emprendedora clarividencia y su obstinado empeño en superarse continuamente—. Pero este hombre llamado a la gloria por su posición socio-económica, su inteligencia y su audacia, su-fría algunas debilidades que se negaba a reconocer, igual que se empecinaba en vencer cualquier otro obstáculo: una notable sorde-ra y, sobre todo, una manía con la higiene, la comida y el contagio de enfermedades —imbuida, según se nos insinúa en la introduc-ción, por su madre,— propia de la neurosis obsesivo-compulsiva, alteración que le abrió las puertas hacia un deterioro mental en aumento. 

  Es éste, en cierto sentido, un biopic al uso, que sigue un esquema clásico de ascenso y declive, pero con importantes matices, y toca cuantos palos le permite su ya de por sí pro-longada duración. Porque el férreo y detallista guión de John Lo-gan sólo aporta unas pinceladas —por otro lado, harto elocuen-tes— sobre la infancia del protagonista, y el relato irrumpe, propia-mente, con un Hughes en alza, enfrascado en la costosa y titánica filmación de “Ángeles del infierno” para abrirse un hueco en un mundo que lo menoscababa —que ya da buena cuenta de su talan-te y determinación—, y acaba con otro relativo éxito moral de este prócer, lejos todavía de su ocaso, consumido por las drogas y la enajenación, como si no quisiera dejarnos con un sabor amargo en la boca.

  “El aviador” repasa, así, la faceta pú-blica, profesional y personal de Hu-ghes, sus triunfos y fracasos, dete-niéndose con especial atención en su carrera como director —tras dilapidar tiempo y dinero con la ya mencionada “Ángeles del infierno”, lanzó a Jane Russell en “El forajido”, enfrentándose a la censura, y produjo “Scarface” de Howard Hawks—, en sus logros en el terreno de la aeronáutica —piloto e in-geniero, diseñó revolucionarios prototi-pos, batió récords de velocidad,  y se hizo cargo de la TWA—, marcados por las rivalidades con la competencia a causa del monopolio de la PanAm en las aerolíneas comerciales y las oscuras trabas guber-namentales, y en sus relaciones amorosas con las mujeres —frustradas o insatisfactorias; en cualquier caso, difíciles como su propio carácter—, subrayando los affaires que mantuvo con Kathari-ne Hepburn, quien le dejó por Spencer Tracy, pero por quien guar-daba un gran respeto dada la complicidad que los había unido, y con una  Ava Gardner comprensiva pero con reparos —no obstante, no se menciona a Jean Peters, con la que sí estuvo casado—. Siempre sin dejar de lado la perspectiva de una enfermedad que mermaba la vida de este controvertido genio loco, apasionado y vulnerable, rodeado de gente y sumido en su trabajo, pero en el fon-do solo, imponiéndose constantes retos para no perder el rumbo. En definitiva, una de esas historias que nos recuerdan al común de los mortales, haciendo las veces de trillado consuelo para la mayo-ría, que los ricos también lloran y que el dinero no compra la felici-dad.

  Scorsese encuentra en esta generosa producción, que osci-la entre el aliento épico, el drama intimista, el melodrama romántico, la comedia socarrona y la reconstrucción más glamourosa del Hollywood dorado, una oportunidad inmejo-rable para dar rienda suelta a todo su talento técnico tras las cámaras, combinando planos abiertos, cerrados, picados, contra-picados, travellings y juegos de encuadre con absoluta intencionali-dad. No sólo domina el pulso de la narración, apoyándose en el di-námico y efectivo montaje de su habitual colaboradora Thelma Schoonmaker —las casi tres horas de duración resultan del todo amenas y substanciosas—, sino que compone, con magistral peri-cia, algunas secuencias memorables, ya sea cuando se propone trasladar la demencia de Hughes en imágenes, su hundimiento en reclusión o su percepción paranoica de la realidad, ya sea cuando escenifica las acrobacias de las naves en el aire, incluido ese apa-ratoso accidente que casi le cuesta la vida, o cuando el millonario y Katharine Hepburn sobrevuelan de noche la ciudad compartiendo una botella de leche.

  Asimismo, la labor de otros colegas recurrentes, como Dante Ferretti al frente del diseño de producción, Ro-bert Richardson en el apartado foto-gráfico —realzando los colores digital-mente para obtener el cromatismo del Technicolor propio de aquella época—, y el despliegue del vestuario creado por Sandy Powell,  logran una pues-ta en escena lujosa, elegante, acorde con la exquisitez de los ambientes y los tiempos en que se movía Hughes. En lo que se refiere a la banda sono-ra, las composiciones originales de Howard Shore comparten es-pacio musical con canciones propias de la primera mitad del siglo XX.

  Huelga detenerse unos instantes en el notable trabajo de un elen-co ya consolidado, en el que destacan grandes nombres como Alec Baldwin, John C. Reilly, Ian Holm, Alan Alda, Jude Law o Willem Dafoe, aunque la participación de algunos de ellos sea meramente subsidiaria. Leonardo DiCaprio, como protagonista indiscutible, enviste aquí una de sus mejores actuaciones hasta la fecha,  ajustándose con tanta contundencia y precisión a este per-sonaje repleto de altibajos anímicos, matices y claroscuros, que in-cluso sus detractores lograrán olvidar  esa eterna cara de niño, que en otras ocasiones le restaba credibilidad, ante semejante exhibi-ción de madurez y consistencia interpretativas. Es, en realidad, es-te Howard Hughes, con su fascinación, su firmeza y su fragilidad una prolongación evolutiva de los papeles que DiCaprio encarnó en "Gangs of New York" y  "Atrápame si puedes". Quizás sean sus partenaires femeninas, Cate Blanchett Kate Beckinsale, quie-nes salgan peor paradas en el envite final, y es que ponerse en la piel de dos arrebatadoras divas del celuloide como Katharine Hep-burn y Ava Gardner, respectivamente, hace que las comparaciones resulten más odiosas que nunca. Conscientes de que el parecido físico entre la Blanchett y la Hepburn es nulo, a pesar de la asis-tencia del departamento de estilismo, la actriz australiana intenta suplir esta distancia asumiendo la reconocible expresividad mímica y vocal del personaje, pero su imitación peca de afectada y desme-dida, quedándose a ratos en una parodia algo grotesca, más propia de un sketch humorístico rescatado de un late night show por su artificiosidad. Del mismo modo, las turgencias de la Gardner y la intensidad de su exótica mirada empalidecen en ese espejo, tiran-do a escuálido y opaco, que ofrece Kate Beckinsale.

  Finalmente, “El aviador” se perfila como una obra sobresaliente por su envergadura —los recursos y la ex-tensión de metraje destinados ayu-dan— y buena coordinación, casi se diría que inmaculada, y con una pres-tancia y una realización meritorias. Sin embargo, se echa de menos a aquel tío Marty —ya se le podría lla-mar abuelo— que, en el pasado, asu-mía riesgos y reinventaba los géne-ros, y al que tal vez el varapalo que se llevó recientemente con “Gangs of New York”, le haya hecho caer, en esta ocasión, en una ortodoxia y una complacencia —ésta es una película académica, de Oscar®, en el sentido más encorsetado de la palabra; ya lleva tres Globos de Oro acumulados— poco repre-sentativas de su ingenio. Solución formal demasiado clásica para un personaje que rompía moldes. Sus concesiones a la comer-cialidad harán de esta radiografía sesgada un entretenido producto para la mayoría, pero dejará con hambre a aque-llos que conocen el potencial creativo de Scorsese y, por tan-to, saben que pueden exigirle más compromiso artístico.

Calificación:


Imágenes de "El aviador" - Copyright © 2004 Warner Bros. Pictures, Miramax Films, Initial Entertainment Group, Forward Pass, Appian Way, Cappa Productions e IMF. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Página principal de "El aviador"
Añade "El aviador" a tus películas favoritas
Opina sobre "El aviador" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "El aviador" a un amigo
 


OTRAS PELÍCULAS

Brigada 49 (Ladder 49)     El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (Anchorman: The legend of Ron Burgundy)     La terminal (The terminal)     Mar adentro     La Pasión de Cristo (The Passion of the Christ)

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
sorteos | reportajes | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | quiénes somos | contacto | publicidad

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2005 LaButaca.net. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
 

 

Estrenos
Novedades
Críticas
Cartelera
Preestrenos
Vídeo y DVD
De compras
Sorteos
Especiales
Reportajes
Clásicos
Carteles
Libros
Videojuegos
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Reseñas de
un Butaquero

La ventana indiscreta
Top10
Opinión
Quiénes somos
Contacto

Publicidad
Añadir a Favoritos