CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Nada que
esconder
Honestamente, no sé qué ilusa es-peranza me empujó a ver esta
pelícu-la en la que apenas existe algún com-ponente que merezca la
pena resca-tar. Su director, John Polson,
actor australiano que quiso abrirse camino tras las
cámaras, fue el culpable par-cial de "Fanática", aquella
versión ju-venil de "Atracción fatal" que recuerdo como uno de
los thrillers hollywoo-dienses más torpes y aburridos de los últimos años junto a
"La
hora de la araña", "Lo que la verdad esconde", "Ni
una palabra" y otras que por suer-te logré olvidar sin
la ayuda de un terapeuta. Como
ignoraba los beneficios que su guionista, el inexperto
Ari Schlossberg,
podía aportar a un argumento que se perfilaba demasiado
familiar, confia-ba en que al menos la presencia de Robert De
Niro, respaldada por otros nombres con tirón, ofreciera cierto aval sobre el interés de la
cinta. Craso error, porque De Niro dejó de ser garantía de calidad
hace tiempo, cuando empezó a preocuparse más por seguir
engro-sando su bolsillo que por conservar el prestigio tomando
decisiones profesionales coherentes con su reputado pasado.
Este thriller psicológico que se sirve de algunos
elementos del cine de terror nos presenta a una familia que
queda descompuesta después de que la madre aparezca muerta en
trágicas circunstan-cias. La hija, la pequeña Emily, se ve
severamente sacudida por el trauma, y su padre, el psicólogo
David Callaway, decide que a am-bos les sentará bien iniciar una
nueva vida lejos del lugar del suce-so, de manera que se
trasladan a una casa aislada próxima a un lago, en medio de un
paraje boscoso que en verano promete ser bastante más optimista,
pero que a su llegada durante el invierno se ofrece triste y
poco acogedor. Emily no parece adaptarse al cambio: cada vez se
comporta de manera más extraña y retraída, y ha inventado un
amigo imaginario llamado Charlie con el que se en-trega a
misteriosos juegos y bromas poco inocentes. David se muestra
paciente y afectuoso con su hija, creyendo que a través de
Charlie logrará establecer una mejor comunicación con ella, pero
ciertos incidentes perturbadores le llevan a pensar que quizás
Char-lie no sea un personaje tan imaginario, sino alguien de
carne y hue-so que los acecha. La intervención de ciertos
vecinos un tanto sos-pechosos fomentarán sus dudas...
Como ya
avanzaba, "El escondite" fracasa en todos los aspectos en que
puede hacerlo una cinta de suspense: está plagada de clichés, su
trama es predecible, se desarrolla tediosamente, pode-mos
anticiparnos a su desenlace mucho antes de que llegue y, cuando
lo hace, comprobamos que contiene demasiados fallos pa-ra que
resulte convincente.
Nos
encontramos, en efecto, ante una rutinaria sucesión de todos los tópicos y
lugares comunes del gé-nero, no sólo en las figuras e
in-gredientes que introduce, sino también en los trasnochados
re-cursos que emplea para sobresal-tar o crear tensión, objetivos
que como se deduce tampoco cumple. Es posible que esto no sea
especial motivo de disgusto para los especta-dores que apenas consumen
este tipo de películas, pero no aporta ninguna novedad a los
sufridos seguidores de una categoría que ve constantemente dañada su
imagen "gracias" a productos como éste que, además, sacan un
provecho tan pobre de la suma de clichés. Es cierto que su
guión se esfuerza por dar-les una vuelta de tuerca sorprendente a
través de la resolución final. Sin ánimo de desvelar demasiado, "El
escondite" pretende funcio-nar como las obras de M. Night
Shyamalan, pero mientras que los films de Shyamalan encajan con
coherencia si uno echa marcha atrás, "El escondite" no
supera satisfactoriamente esta nueva revi-sión una
vez se nos descubre el pastel. En cualquier caso, pode-mos prever
todo cuanto sucederá con la suficiente antelación como para que
el posible misterio se anule, y las pistas falsas y giros que
emprende para confundir al espectador son tan obvios y forza-dos
que sólo consiguen apuntar con mayor claridad al desenlace que ya
habíamos imaginado.
Lo peor de
todo es que "El
escondite" está confeccionada con tanta torpeza que aburre. Se demora durante dos terceras partes de su metraje
para ponernos en situación y presentarnos todas sus cartas, y
aunque al principio las dudas que planean so-bre Emily sepan ganarse la
atención, termina resultando cansina y reiterativa mientras se
espera en vano a que llegue algún aconteci-miento importante; no
obstante, en su última media hora se preci-pita a destapar la
incógnita, para después volver a posponer la con-clusión
alargándose de manera innecesaria con
una serie de perse-cuciones absurdas. Tampoco la
insípida dirección de Polson salva de la mediocridad el
conjunto, por lo demás, solvente en sus apar-tados más
técnicos.
Es probable que "El escondite" habría funcionado mucho mejor
si se hubiese enfocado como un drama centrado en determinado tras-torno mental,
presentando ciertos atisbos de intriga inherentes a las
características de la enfermedad. Por desgracia, se ha quedado
en el enésimo refrito de miedo que vuelve a echar mano de la Psi-quiatría
para explotar sus aspectos más espectaculares y tenebro-sos sin
profundizar en mayores consideraciones.
Curiosamente, la mejor baza del film se encuentra en la
perturba-dora actuación de la jovencísima
Dakota Fanning, capaz de soste-ner por sí sola buena
parte del suspense. Su siniestra apariencia no sólo logra
intimidar, sino que otorga credibilidad al carácter ambivalente de
su personaje. Esta niña
ya destacó
por su madurez interpretativa en pelí-culas como "Atrapada" o "El
fuego de la venganza" —por cierto, en ambas como secuestrada— y
se está afian-zando como una buena alternativa a esas otras
ejecuciones infantiles repulsivas y artificiosas. Es una lástima
que su notable caracterización como Emily Callaway caiga sobre
terreno baldío, pues no me cabe duda de que si se hubiera
enmarcado en un largometraje más competente, se habría sumado a la
lista de personajes memorables. Robert
De Niro simplemente está. A pesar de que durante la primera parte
conduce con correc-ción su papel de padre viudo, no se puede
afirmar lo mismo de la involuntaria comicidad que despierta en
el tramo final con el mismo poco empeño. No cabe decir mucho sobre
Famke Janssen ("X-Men
2") y
Elisabeth Shue ("Leaving Las
Vegas"), que cumplen como
meras comparsas femeninas pseudo-románticas, siendo su
participación muy pasajera. Por último, mencionar la aparición de
Dylan Baker ("Happiness") como sheriff del pueblo, un secundario de
lujo que encaja muy bien con esta clase de personajes
turbios.
En
definitiva, se trata de un film tan trillado, plano y
superficial que raramente lo aprobarán quienes estén habituados
a las claves del género, aunque pueda recibir una consideración
mejor por parte del público ocasional y menos exigente.
Calificación:
    
Imágenes
de "El escondite" - Copyright © 2005 20th Century Fox
y Josephson Entertainment. Distribuida en España por Hispano
Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "El escondite"
Añade "El escondite" a tus películas favoritas
Opina sobre "El escondite" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "El escondite" a un amigo
|