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CRÍTICA
por
Leandro Marques
Una ventana a la fantasía, una
invitación a la reflexión
En el arte de
manipular y coquetear con signos audiovisuales para representar
a través de ellos un punto de vista,
Hayao Miyakazi
es dueño de un talento que muy pocos
directores de cine contemporá-neos poseen. El realizador
japonés, quien tras una larga trayectoria en su país deslumbró
definitivamente al mundo con “El
viaje de Chi-hiro”, película con la que obtuvo un
Oscar® al mejor film animado, vuelve a conseguir el mismo efecto
hipnótico y envolvente con su última obra: “El castillo
ambulante”, una aventura animada recarga-da de creatividad y
fantasía.
“El castillo ambulante” es puro in-genio y fascinación, de
principio a fin, y cuenta con la infrecuente vir-tud de
convertirse en la película que el espectador decida y desee que
sea. Miyakazi pareciera hacer del cine una enorme ventana y
una in-vitación. Una ventana, porque constru-ye un panorama
visual de manera ca-si artesanal, en el que resulta imposi-ble
encontrarse con un rincón del pla-no vacío o descuidado, al que
pueda pensarse que no se le prestó atención o se lo dejó un poco
de lado. Cada una de sus imágenes posee una com-posición tan
completa, tan rebalzante de brillo, de vida, que pare-ciera no
poder nunca terminar de ser observada: siempre puede descubrirse
un nuevo detalle, un objeto o alguna mueca casi imper-ceptible
de algún personaje que produzca una gratificante sensa-ción de
sorpresa y placer. No caben dudas, insertarse en el esce-nario
visual que proponen las imágenes de “El castillo ambulante”
resulta una actividad que casi sin buscarlo, casi sin esfuerzo,
con-duce inevitablemente al placer.
La
invitación es tal vez menos anunciada y de acceso más
dificul-toso. La obra de Miyazaki puede ser tomada —aunque esto
no sea lo más probable— como una sencilla película animada para
chicos, también para grandes, si se toma en cuenta la
originalidad y sim-patía de los dibujos y la calidad de los
procesos de elaboración que ellos portan. Pero detrás de la
exuberancia cautivante de sus atractivos visuales, el film está
proponiendo una invitación a un viaje oscuro y excitante que
tiene como objetivo, sin pe-car de pretencioso, la exploración
misma del alma humana. Con sencillez y sutileza, la película
desliza una historia épica, de magos, fantasmas y hechizos a
través de la cual se permite posar la mirada en los miedos más
profundos y aterradores que puede afrontar un hombre a la hora
de vivir un gran amor. Para hacerlo no necesita estar
permanentemente haciendo hincapié en la historia que quiere
contar. Miyakazi toma siempre el tiempo exacto para distanciarse
y acercarse al relato, entretener la mayoría del tiempo, hacer
reír también, y después sí, en el momento más oportuno y tal vez
menos esperado, inmiscuirse en la trama esencial de la
pe-lícula, que es la que no deja tan a la vista. En el
permanente diálo-go entre lo que se ve y lo que no, y en la
capacidad para entretener y a la vez servir como disparador de
preguntas y pensamientos se halla una de las principales fuentes
de la magia que irradia la pelí-cula.
El
film no presenta fisuras ni en la narración, ni en la puesta
estéti-ca, ni en la composición de los personajes. Además, la
citada exu-berancia de las imágenes, si bien pro-duce una
sensación de deslumbra-miento que podría tener como conse-cuencia
la construcción de un espec-tador pasivo, boquiabierto, por
mo-mentos está acompañada de vacíos significativos (imágenes que
no car-gan otro sentido que el literal) que re-sultan ideales para
comunicarse con el espectador, permitirle un espacio para que
sea él quien pueda plantear-le a la historia sus preguntas y
desarrollar sus propios pensamien-tos. “El castillo ambulante”
finaliza cuando pareciera que recién es-tá comenzando. En sus
escasas casi dos horas de duración, se encarga de diluir el
sentido del tiempo y de construir un universo para el que todos
aquellos que lo deseen tienen el acceso permiti-do. Ofrece una
ventana inmensa de imágenes placenteras. Propone una aventura
intensa y apasionante. Invita a un disfrute tan visual y
reflexivo como poco común en estos días de chatura.
Calificación:
    
Imágenes de "El castillo ambulante" - Copyright © 2004
Tokuma Shoten, Studio Ghibli, Nippon Television Network, Dentsu,
Buena Vista Home Entertainment, Mitsubishi y Toho. Distribuida
en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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