CÓMO SE HIZO "IN GOOD
COMPANY (ALGO MÁS QUE UN JEFE"
Notas de producción
© 2004
Aurum
El
director Paul Weitz admite sentirse atraído por las historias
que examinan las sorpresas, las ironías y coincidencias de la
vida, que él, junto a su hermano y colaborador, Chris Weitz,
exploraron con éxito en la adaptación cinematográfica de la
novela de Nick Hornby Un niño grande (que también
co-dirigieron), nominada a los Oscars® de la Academia.
Intrigado
por la anticonvencional relación padre/hijo, ilustrada en la
comedia dramática Un niño grande y anteriormente en la simpática
comedia American Pie (su debut en la dirección con Chris),
Weitz, que escribió el guión original para In Good Company,
vuelve a esa premisa... pero con una diferente, aunque
fascinante, perspectiva.
El siempre
cambiante paisaje económico de fusiones corporativas y
conglomerados empresariales que ha dominado las noticias en los
últimos años demostró ser el perfecto mundo caótico en el que
ambientar su guión.
Paul Weitz
comenta: “Al abordar In Good Company, realmente quería hacer una
película en la línea de Billy Wilder, lo que en cierto modo
habíamos intentado con Un niño grande. Un niño grande, sin
embargo, era una película muy inglesa, y ahora quería abordar
particularmente mitos americanos y observar cómo, hasta cierto
punto, las tendencias económicas afectan a las vidas
individuales. Wilder era capaz de equilibrar cinismo y
optimismo, particularmente en películas como El apartamento, en
las que realmente capturaba la colisión del Sueño Americano y
nuestra tendencia a la ambición profesional y cómo eso se
equilibra con ser humano. Y eso es algo que aún está muy
presente en nuestro mundo de hoy”.
Después de
casi seis meses afinando y documentando su idea inicial para el
guión y conferenciando con su hermano Chris (que ejerce como
productor de la película), Paul había concebido una historia muy
humana sobre la improbable relación entre dos hombres que ven
alteradas sus satisfactorias existencias por la alarmante
revelación de que ya no tienen ningún control sobre el aspecto
profesional y personal de sus vidas. En el proceso, Weitz había
intentado introducirse en el conflicto emocional y económico que
resonaba en una multitud de personas - el sentimiento imperante
de que, en este nuevo orden mundial de grandes corporaciones
multinacionales, casi todo el mundo tiene una historia sobre un
familiar o amigo que ha sido desplazado, despedido o afectado de
algún modo... mirando a un nuevo hecho cotidiano nacional, el
cineasta había encontrado una historia humana.
Weitz
señala: “La gente me contaba historias sobre parientes y amigos,
en mitad de su vida, que habían sido despedidos o caído víctimas
de la reducción corporativa de plantilla. Y ahora estos
cincuentones estaban buscando empleo en un momento en que habían
esperado estar haciendo grandes cosas, con muchos años de
trabajo detrás, o reciclándose para tratar de entrar en la
fuerza laboral en una línea diferente de trabajo. Todo eso
alimentó mi idea sobre un hombre de 51 años que repentinamente
se ve, a causa de una absorción, como empleado de un tipo que
tiene la mitad de su edad y tiene que tratar con la humillación
de esa situación”.
Pero en el
típico estilo Weitz, la exploración de lo que podría ser un
funesto giro en la vida de un personaje que tiene que andar con
pies de plomo en un nuevo terreno corporativo con la esperanza
de mantener su empleo, es manejada con humor amable e impulsada
por los personajes. “Como Chekov, pienso que nada es totalmente
serio, la forma en que la gente trata normalmente con los
desafíos en la vida es riéndose de ellos. No encuentro una
separación entre ‘drama’ y ‘comedia’, es realmente una cuestión
de modulación de la comedia”.
Chris
Weitz vio alterada para esta película su habitual dinámica de
trabajo con su hermano: “Paul estaba realmente decidido a contar
esta historia, ambientada en un mundo de reducción de personal y
sinergia cuando las grandes corporaciones absorben a las
pequeñas y controlan las vidas de la gente. Mi primer papel fue
como su caja de resonancia de ideas y apoyarle durante el
proceso de escritura. En realidad estar menos implicado en este
proyecto ha sido como una bendición para mí -el estrés ha sido
mucho menor. He dejado la mayoría de las decisiones diarias a
Paul”.
El papel
de Dan Foreman está hecho a medida para Dennis Quaid, que
inherentemente aporta una presencia confiada, honesta, junto a
una sutil profundidad emocional a cada papel que interpreta. Él
fue el primer actor elegido para In Good Company y el ancla para
la relación entre los personajes centrales de la película.
Dice Weitz
sobre Quaid: “Creo que es realmente genial que Dennis -que aún
está haciendo películas de acción y es un actor protagonista-
estuviese dispuesto a aceptar el rol de Dan. Pero lo que creo
que realmente funciona es que aquí tenemos un personaje que está
en peligro de quedar marginado, que aún es increíblemente joven
e increíblemente vital. Es más interesante ver a esa clase de
hombre quedar al margen. Tengo suerte de que Dennis estuviese
dispuesto a interpretar a un personaje un año mayor que él -cada
día, teníamos que poner gris en su pelo. Debería haberle dado
algo del mío”. Chris Weitz añade, “Sólo con su presencia, Dennis
aporta una firme honradez a su personaje”.
Escoger al
atlético Quaid en el papel de un barrigón hombre de negocios de
51 años con el pelo gris requirió algo de imaginación. Pero con
ayuda de su estilista administrando a su pelo aplicaciones
diarias de color gris y a la diseñadora de vestuario Molly
Maginnis (Mejor Imposible) utilizando un estilo creativo de
guardarropa, fue envejecido para encarnar a su personaje de
mediana edad. “Este personaje no es mucho más viejo que yo, así
que me consolé con el hecho de que tuvieran que envejecerme para
interpretarlo”, dice Quaid riendo. “Me alegro de ser lo bastante
mayor para hacerlo. Me encanta el papel”.
Para
Quaid, el atractivo del proyecto está en Weitz y su inteligente
y multidimensional guión. El actor señala, “Paul es uno de los
directores con más talento del momento. No hay mucha gente que
pueda hacer una comedia como ésta; es muy humano e íntimo.
Trabajé con Mike Nichols hace unos 15 años (en Postales desde el
Filo, junto a Meryl Streep) y me recuerda a Mike”. “Lo que
también es genial”, continúa Quaid, “es que Paul realmente crea
un proceso de colaboración en el plató. Algunos
guionistas/directores insiten continuamente en el texto, pero
para Paul, se trata de un proceso de descubrimiento, incluso
para sí mismo”.
Weitz
añade, “Dennis ha estado haciendo esto durante tanto tiempo que
es un actor nato y extremadamente sutil. A veces yo sabía que lo
que él estaba haciendo funcionaba en la escena, pero nunca me
acerco a menos de 10 pies de distancia cuando ruedo, así que no
podría decir exactamente lo que Dennis hacía en los primeros
planos. Fue sólo cuando me senté en la sala de montaje cuando vi
todas las pequeñas cosas que él estaba haciendo. Es uno de esos
actores que hacen que las cosas parezcan lo más naturales
posible, y creo que muchos de estos actores están
menospreciados, porque su fuerza no está en gritar que están
realizando una gran interpretación. Ellos en realidad están
tomando toneladas de decisiones que hacen real al personaje”.
Topher
Grace y Scarlett Johansson están de acuerdo con Quaid en lo
concerniente al guionista/director, que a menudo se mostraba
igual de colaborador con ellos cuando se trataba de improvisar o
reescribir sus diálogos. Grace comenta: “Soy relativamente nuevo
en este juego, pero creo que la clave de todo es trabajar con
grandes directores. Es un medio de directores. Paul es muy
abierto, aunque tiene una idea muy específica de lo que quiere.
Es un tipo fascinante”. Por su parte, Johansson afirma que “Paul
es uno de los directores más inspiradores con los que nunca he
trabajado; está muy excitado con improvisar y obtener nuevas
ideas. Ha sido definitivamente provechoso para nosotros los
actores, y su guión es una pequeña y perfecta joya, todos los
personajes están increíblemente bien desarrollados. No importa
qué historia esté contando, es muy real”.
Topher
Grace es probablemente más conocido por su papel protagonista en
la popular serie cómica That ‘70s Show, pero fue su primer papel
cinematográfico en la película nominada al Oscar de Steven
Soderbergh Traffic la que llamó la atención de los cineastas
cuando buscaban un actor para interpretar a Carter Duryea. La
habilidad de Grace para dotar a su personaje de una afilada
inteligencia junto a un impecable ritmo cómico hicieron fácil
para Weitz la decisión de casting para el ambicioso joven Máster
en Administración de Empresas, cuya vida personal empieza a
derrumbarse cuando consigue el ascenso de sus sueños.
El
director comenta que “Topher tiene una gran energía, muy
diferente a la de Dennis, lo que crea un gran contraste en la
relación central. Hice algo tras su primer ensayo, que en
retrospectiva podría haber sido desastroso. Leímos una escena y
entonces le dije a Topher, ‘Okey, quiero que le des algunas
notas a Dennis’. Y Topher dijo, ‘¿Estás bromeando?’ ‘No, hablo
en serio’. Yo pensaba en ese momento que como el guión pide que
el chico joven dé órdenes al tipo mayor, sería interesante ver
lo que ocurría allí con las dinámicas de los actores.
“Lo que
terminé aprendiendo primero y principalmente sobre Topher es que
es muy inteligente. Dijo, ‘No voy a hacer eso’. Y los dos se
rieron. Pero Topher tomó la decisión absolutamente correcta. Los
dos actores fueron lo bastante inteligentes para ayudarme a
evitar un mal comienzo como su director”.
“Nos
recuerda mucho a un joven Jack Lemmon”, añade Chris Weitz, “en
términos del juvenil entusiasmo que puede aportar incluso al más
cínico de los personajes. Fue una de nuestras decisiones de
casting más fáciles”.
“Creo que
cuando alguien hace una interpretación realmente buena, uno
tiende a pensar que son exactamente como su personaje. Ni Dennis
ni Topher son particularmente como los personajes que están
interpretando y aún así ambos habitan completamente en estos
tipos, lo que pienso que habla a las claras de su habilidad
interpretativa. Y están geniales juntos”, comenta Paul.
Grace, que
filmó In Good Company durante una pausa en su popular serie de
televisión, está emergiendo como un actor cinematográfico de
talento con diversos roles en proyectos tan diferentes como Win
a Date with Tad Hamilton y P.S., junto a Laura Linney. Grace
trata cada nuevo personaje cinematográfico como un seminario
continuo y estaba entusiasmado por trabajar tan íntimamente con
Quaid: “Poder trabajar cada día durante tres meses con alguien
tan experto como Dennis... es la mejor escuela de graduación del
mundo. Le observo mucho y no me habla con aires de superioridad,
como debería”, afirma Grace riendo, “lo cual es magnífico”.
Quaid
estaba igualmente impresionado con la habilidad de su joven
co-estrella para abordar algunos de los largos y emocionalmente
complejos diálogos de Weitz. “Topher tiene mucho talento. Me
sorprenden los actores que provienen de las teleseries cómicas.
Sabe cómo hacer funcionar los diálogos. Se lo traga, lo echa
fuera y lo hace funcionar. Ha clavado con precisión algunas
escenas muy importantes con un montón de diálogos difíciles”.
El papel
de Alex, la hija mayor de Dan y Ann, que vuela con sus propias
alas y se embarca en una relación secreta con el joven jefe de
su padre, atrapó inmediatamente la atención de Johansson. Con 19
años, vio similitudes entre ella y el personaje y pensó que,
después de más de un año trabajando en un drama tras otro, una
comedia -particularmente una con la que tuviese tanta afinidad-
sería el proyecto perfecto.
“Alex
resonó en mí”, afirma Johansson. “Tenemos la misma edad y mucho
de lo que ella está pasando -marcharse y tratar de averiguar qué
quiere hacer realmente- es algo por lo que yo pasé no hace
demasiado tiempo. Es una buena correspondencia”.
Por suerte
para los cineastas, contrataron a la joven actriz antes de lo
que ellos llaman la “fiebre Scarlett”, el estreno y subsiguiente
avalancha de elogios y aclamación de la crítica que recibió por
sus interpretaciones en Lost in Translation y La joven de la
perla.
“Somos muy
inquisitivos en lo referente a los castings”, dice Chris Weitz.
“Sabemos a quién queremos y vamos a por ello con decisión. Es
como si estuviésemos creando un equipo de béisbol. Vamos tras
nuestros agentes libres y Scarlett, por ejemplo, fue una
adquisición clave. Ella es extraordinariamente natural y tiene
una voracidad en todo lo que hace, que es el motivo por el que
ha conseguido tantos elogios”.
Quaid, un
actor veterano que ha visto de primera mano la luz deslumbradora
de los focos de los medios, afirma, “Scarlett es una actriz
increíble. Puedes ser el ojito derecho de los medios pero si no
tienes el talento, no lo tienes -y ella definitivamente lo
tiene”.
“Tuve
suerte de contratar a Scarlett porque ella hace que el personaje
sea increíblemente real”, señala el director. “Me gusta la idea
de presentar una relación en la cual los conflictos no vienen de
una disfunción, sino de que el padre y la hija son completamente
funcionales y sienten un genuino amor el uno por el otro. Están
en el proceso de redefinir su relación, con Alex pasando de ser
la mejor colega de su padre a una mujer independiente y adulta”.
Una prueba
más del calibre del guión de Weitz y de su reputación como
director es la estelar nómina de actores que los cineastas
reunieron para los papeles secundarios: Marg Helgenberger es
Ann, la embarazada esposa de Dan (quien simultáneamente filmó su
papel mientras grababa su popular serie de televisión CSI Las
Vegas); David Paymer (Cómo conquistar Hollywood) como Morty, el
pesimista vendedor de Sports America; Philip Baker Hall (Como
Dios) como el propietario de la empresa de equipamiento
deportivo Eugene Kalb; Clark Gregg (La mancha humana) como
Steckle, uno de los miembros del equipo de dirección de
Globecom; Selma Blair (Hellboy) como la efímera esposa de
Carter, Kimberly; y Malcolm McDowell (La naranja mecánica) como
Teddy K, el enigmático y carismático presidente de Globecom.
El afecto
de Helgenberger por el guión, el reparto y los cineastas es
evidente cuando dice, “Es un guión maravillosamente calibrado,
con la yuxtaposición de la vida laboral y la vida familiar de
Dan. El guión de Paul es cálido, divertido y observador, y
cuenta una historia realmente actual. Pero no te golpea en la
cabeza con los temas de la edad -se acerca a ello desde una
perspectiva cómica, lo que es un modo mucho más sutil de abordar
los temas. Dennis es un gran profesional y trabajar con el resto
del reparto es simplemente maravilloso. Son proyectos como éste
los que realmente me atraen para trabajar en el cine. Hay mucho
corazón y alma aquí”.
El rodaje
comenzó a mediados de marzo, filmando en Los Angeles y sus
alrededores, incluyendo la zona residencial de Pasadena,
filmando interiores y exteriores de la casa de los Foreman; y el
centro de Los Angeles, que proporcionó no sólo el marco urbano
para varias escenas, sino también los platós, que albergaron los
impresionantes decorados de 6000 pies cuadrados que comprendían
las diversas áreas de trabajo dentro de las oficinas de Sports
America.
El
diseñador de producción William Arnold y su departamento
artístico pasaron cerca de tres meses diseñando, construyendo y
vistiendo el moderno decorado acristalado de Sports America, que
está elevado a seis pies de altura sobre el suelo permitiendo
una amplia vista del skyline de Nueva York (en realidad una gran
transparencia en color de 25’ de alto y 211’ de largo) rodeando
partes del plató. Un desafío específico para Arnold fue tener
que crear un modo práctico de transformar el decorado existente
en dos oficinas adicionales y diferentes de Sports America, para
mostrar cómo la absorción de la compañía y los subsiguientes
movimientos de personal afectan al espacio de trabajo -lo cual
se consiguió utilizando una segunda transparencia con una vista
alternativa de la ciudad y también reconfigurando las paredes y
volviendo a vestir los cavernosos decorados, por cortesía del
decorador David Smith.
Una vez
comenzada la filmación, fue Chris Weitz quien se encontró en un
territorio desconocido mientras veía a su hermano ocuparse en
solitario de las tareas de dirección. “Ahora se me respeta mucho
menos en el plató”, dice bromeando, “Me siento como la
esposa-florero que revolotea por allí y con quien la gente se
siente obligada a hablar”.
Pero
Chris, que está a punto de hacer su propio debut como director
en solitario en His Dark Materials: The Golden Compass, se pone
serio cuando habla de su hermano y sus capacidades como
director: “Paul es fantástico cuando se trata de trabajar con
los actores. Tiene sus raíces en el teatro y siente una profunda
comprensión y amor por lo que un actor hace cuando va a
interpretar una escena”.
El
productor ejecutivo Andrew Miano se hace eco de este
sentimiento, y añade, “Una de las cosas a las que responden los
actores es la oportunidad de interpretar un papel que les
suponga un desafío y les permita aportar su propia
perspectiva... Creo que eso es lo que atrae a los actores de
Paul. Es capaz de darles una oportunidad para brillar”.
Weitz, sin
embargo, no ha abandonado sus raíces teatrales. Recientemente
volvió a los escenarios de Nueva York, escribiendo la comedia
negra Roulette, que se estrenó en febrero de 2004 (mientras él
estaba en la pre-producción de la película) en el prestigioso
Ensemble Studio Theatre, del que ha sido miembro desde 1993. Ha
escrito y dirigido numerosas producciones teatrales incluyendo
Mango Tea y All for One, que protagonizaron Calista Flockhart y
Liev Schreiber. Su última obra, Privilege, será producida por el
Second Stage Theater en primavera.
Parte del
desafío para tres de las estrellas de Weitz reside en las
exigencias físicas (por ejemplo, atléticas) del guión. Para
preparar su papel como una deportista de talento, Johansson
empezó a entrenar con el tenista profesional Nels Van Patten en
enero de 2004 y siguió con sus lecciones semanales durante el
agotador calendario de entregas de premios, fiestas y premieres
que rodearon los estrenos de Lost in Translation y La joven de
la perla.
“Soy una
chica de Nueva York y no he empuñado una raqueta de tenis en
toda mi vida. Pero esa es una de las ventajas de esta profesión,
tienes oportunidades de aprender cosas nuevas y Nels me ha hecho
una entusiasta de este deporte”.
Quaid y
Grace también tuvieron que prepararse para su ración de desafíos
atléticos, particularmente para la escena del baloncesto, donde
el equipo de publicidad se enfrenta a la directiva en un partido
“amistoso” -los directivos son tan amistosos que reclutan
jugadores de otros departamentos, como envíos y recepciones.
Quaid, que
anteriormente ha protagonizado varias películas de temática
deportiva, admite que el baloncesto no es su punto fuerte. Grace
también reconoce haber peleado un poco con las escenas: “No soy
muy buen jugador de baloncesto... hicieron falta un montón de
tomas hasta que metimos una canasta. Pero la buena noticia es
que Dennis es peor que yo así que no me sentí tan mal”, añade
con una sonrisa.
Los
actores y el equipo pasaron ocho semanas rodando en Los Angeles
antes de trasladarse a Nueva York durante una semana, para
capturar los exteriores únicos del Madison Square Garden,
Washington Square Park, Chinatown, TriBeCa y la Universidad de
Nueva York.
Cuando el
final del rodaje se aproximaba, puede afirmarse -empezando con
las primeras reflexiones de Weitz sobre su guión y terminando
con la última toma filmada en el Madison Square Garden- que el
duro trabajo de 35 departamentos diferentes compuestos por
varios cientos de personas en ambas costas plasmó las
globalizadoras filosofías que son un mantra para los empleados
de Globecom en el guión. Como diría Teddy K., “Bonita
demostración de sinergia”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "In good company (Algo más que un jefe)" - Copyright © 2004 Universal
Pictures y Depth of Field. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
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