CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
De realmente curiosa y atípica podría-mos calificar la
carrera de Paul Weitz, el mismo director que, junto a
su hermano Chris, ideó una saga de comedietas para adolescentes,
iniciada con "American pie", que, por desgracia, obtuvo tal
éxito en la taquilla que ahora la cartelera está repleta de
títulos de parecidas caracterís-ticas. Todo cambió, sin embargo,
con "Un niño grande", cinta completamente diferente a lo que
hasta entonces había hecho este cineasta, pues con ella
con-feccionó una acertada mezcla de drama y humor inteligente
que, para serles sin-ceros, jamás me esperaba de pudiera estar
firmada por él. El caso es que su nuevo largometraje reúne los
mismos elementos que su prede-cesora, de ahí que resulte
gratificante comprobar la forma en la que un artista es capaz de
madurar y regalarnos una nueva obra que, cierto, no dejará una
huella imborrable en la Historia del Cine, pero al menos trata
al espectador, bien sea adulto o juvenil, con respeto.
"In good company (Algo más que un jefe)", que, por
cierto, posee otro de esos horrorosos nombres que las
distribuidoras españolas utili-zan últimamente a la hora de
estrenar sus películas y que sólo sirven para despistar al
público, aborda temas realmente interesantes, especialmente los
relacionados con el mundo laboral. Por un la-do nos encontramos
con Dan, un hombre que supera los cincuenta años y que sabe
hacer muy bien su trabajo, pero por otro nos topamos con Carter,
un joven de veintiséis años que, en principio, sólo tiene una
meta en la vida: ir ascendiendo puestos en una gigantesca
corporación a la que, por supuesto, le interesa más la presencia
de sus empleados y su don de gentes que si en verdad resultan
adecuados para un deter-minado cargo.
La deshumanización en el trabajo o la escasa
importancia que le dan al indivi-duo las grandes
empresas son algunos de los asuntos que plantea esta
película, que también nos muestra, quizás con menor
tiento, una historia de amor o la aceptación por parte
de un padre de que su hija se ha hecho mayor y de que
posi-blemente no debiera protegerla tanto. Sin embargo, insisto
en que lo más intere-sante del filme es el retrato que se realiza
de los protagonistas del rela-to, tanto de un hombre que posee
una gran experiencia en el mundo de los ne-gocios como la del
joven que, sin atesorar dichos conocimientos, tiene que ocupar
su puesto a causa de los caprichosos tejemanejes de un mercado
que fomenta una malsana competitividad.
Lo sugestivo es que no se trata tampoco de ofrecernos
la típica ima-gen de alguien que roba el empleo de otra
persona y actúa de manera prepotente, algo que podía
haber hecho perfectamente el guionista, sino que en
esta ocasión también nos encontramos ante otra víctima
más de las circunstancias. La obsesión de Carter por
prosperar y agradar a sus superiores le provoca un
sentimiento de soledad que se refleja muy bien en la
película, incluso por medio de la comicidad, tal y
como sucede en la escena en la que el nuevo
responsable de las ven-tas de los espacios
publicitarios de la revista Sports America
práctica-mente se invita a sí mismo a cenar en casa de
Dan. Por tanto, no sólo éste tiene que aceptar que ya
es un vejestorio para su nueva com-pañía, sino que
Carter ha de lidiar con los inconvenientes que acarrea
el ser un auténtico esclavo de tu trabajo.
"In good company (Algo más que un jefe)" es, en
definitiva, un largometraje agradable de ver, un filme
con el que uno pasa un buen rato y en el que existe un
correcto balance entre el drama y la comedia (algo que
también sucedía en "Un niño grande"). Además, cuenta
con una sólida realización de Paul Weitz, tal y como
se puede com-probar en las tomas en las que Carter
tiene que despedir a algunos de los inte-grantes de la
plantilla de la revista o en el momento en el que Dan
llama a su hija desde el trabajo y la cámara se
desplaza al despacho de su joven jefe, que también
está pensando en ella. A to-do ello hay que unirle la
presencia de una música resultona y adecua-da, si bien
la banda sonora está repleta de canciones, incluyendo
una versión de "Bésame mucho" interpretada por Diana
Krall y cuya auto-ra, Consuelo Velázquez, precisamente
falleció en enero de 2005.
Respecto al reparto, Dennis Quaid se encuentra en un
momento muy dulce de su carrera. Mientras otros
intérpretes que siempre estu-vieron por encima de él en
esto de ser una celebridad están pasando por una mala
racha, caso de Harrison Ford, el protagonista de "El
día de mañana" no cesa de encadenar un proyecto tras
otro y, si bien sus producciones más comerciales no
siempre han terminado triunfando en la taquilla ("El
vuelo del Fénix", "El Álamo. La leyenda", "La casa"),
no ha dejado de colaborar en otras películas más
pequeñas que le han ayudado a ser respetado como actor
("Lejos del cielo", "Traffic", "Sa-vior"). Lo cierto es
que aquí está verdaderamente estupendo, algo que
también le sucede a Scarlett Johansson, siendo
acompañados los dos por un eficaz plantel de
secundarios (Marg Helgenberger,
David Paymer,
Philip
Baker Hall y, en brevísimos papeles,
Selma Blair y
Malcolm McDowell). Quien no me convence tanto es
Topher Grace, pues tiende a sobreactuar, aunque he de
reconocer que no siempre sucede esto y que consigue
contenerse en las secuencias más emo-cionales de "In
good company (Algo más que un jefe)".
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "In good company (Algo más que un jefe)" - Copyright © 2004 Universal
Pictures y Depth of Field. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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