CÓMO SE HIZO "KINSEY"
Notas de producción
© 2004
Filmax
1. La génesis del proyecto
El 5 de
enero de 1948 la cultura americana cambió irrevocablemente. Ese
fue el día en que W.B. Saunders, un aburrido y conservador
editor de temas de medicina publicó “La Conducta Sexual del
Hombre” y, en cierto modo, ese fue el día en que América empezó
a hablar de sexo.
El libro
no sólo fue un número 1 en ventas y una sensación para los
medios de comunicación, sino también la chispa que más tarde
haría estallar la revolución sexual de los 60 y pondría en
marcha una tolerancia sexual que iría en aumento en las próximas
décadas. Por entonces Kinsey fue llamado el “Freud Americano” y
comparado con otros científicos pioneros como Galileo y Darwin.
Antes del
libro de Kinsey, el sexo, uno de los elementos más vitales de la
conducta humana, simplemente no había sido estudiado por
investigadores serios. ¿Por qué -se preguntaba- la gente
era tan ignorante y silenciosa frente a un aspecto mayor en la
existencia humana? Impulsado por una curiosidad feroz y por una
necesidad emocional profundamente arraigada, Kinsey abrió un
nuevo mundo de exploración humana. Después de la publicación de
su libro, una nación despertó. Todavía hoy, las preguntas que
Kinsey realizó sobre el porqué y en especial cómo anhelamos la
privacidad, son tan polémicas, fascinantes y relevantes como
entonces.
Por este
motivo el escritor y director Bill Condon aceptó el reto
planteado por la productora Gail Mutrux, la cual había estado
buscando al director ideal para desarrollar la vida de Alfred C.
Kinsey. “Kinsey cambió la manera de pensar en el sexo y de la
manera que hablamos de ello en América, aunque como hombre ha
sido mayoritariamente olvidado”, dice Condon. “Detrás de todos
los avances y polémicas, había una idea básica que no estoy
seguro de que la gente oyera claramente entonces. Después de
haberse pasado veinte años alrededor de un millón de insectos,
Kinsey descubrió que ninguna de estas minúsculas criaturas era
idéntica a otra. Tomó este concepto biológico de variación
individual y lo aplicó a la sexualidad humana. Kinsey fue el
primero en decir que la formación sexual de cada persona es
única, y que por lo tanto el termino “normal” carece de
importancia cuando se trata de sexualidad humana. Sólo existen
“común” y “poco frecuente”. Esta es, todavía hoy, una noción
radical”.
Cuanto más
leía Condon sobre Kinsey, más se daba cuenta de que su impulso a
explorar el sexo bajo un concepto estrictamente científico
poseía una dimensión personal extrema. Lo que le impresionó a
Condon en particular fue cómo esos dos aspectos de la mente de
Kinsey estaban enmarañadamente vinculados. “Una trampa potencial
cuando se hacen películas biográficas es la tendencia a que el
drama personal ensombrezca los logros del argumento”, observa
Condon. “Enfatizar las crisis y las luchas privadas puede
disminuir la figura que causa la atención del público en primer
lugar. Lo que me atrajo de Alfred Kinsey fue la conexión íntima
entre su vida personal y su proyecto científico”. Respecto a
James Whale, el tema de la película previa de Condon DIOSES Y
MONSTRUOS “la vida y trabajo de Kinsey son en verdad una sola
cosa”.
Durante su
vida, Kinsey fue una figura extremadamente polémica y así
permanece hoy. Los cineastas decidieron que la única manera de
acercarse a esta historia fuera bajo el prisma de Kinsey:
completamente franco, inquisitivo, y sin juzgar a nadie. “He
encontrado que la película actúa como un tipo de test sobre las
ideas de uno mismo acerca de la sexualidad”, comenta Condon.
“Kinsey era un hombre complejo y de alguna manera imperfecto,
sin solución. Pensé que era importante presentarlo todo y dejar
que la gente formase su propia opinión”.
Condon se
pasó unos seis meses investigando, leyendo historias, los
propios escritos de Kinsey, material contemporáneo relacionado y
ni más ni menos que cuatro biografías, en particular la elogiada
“El Sexo lo Mide Todo: Una Vida de Alfred C. Kinsey”, de
Jonathan Gathone-Hardy. Condon nos cuenta que la versión oficial
de la vida de Kinsey es menos interesante y fascinante que la
historia personal que Jonathan pudo descubrir.
Condon
también fue al instituto de Kinsey en Indiana y entrevistó a
muchísima gente que le había conocido y trabajado con él. “Una
de las personas con las que hablé era un hombre llamado Clarence
Tripp, que había estado implicado en el proyecto de Kinsey una
vez que se publicó el volumen del hombre”, apunta Condon. “Tripp fue uno de los principales fotógrafos que Kinsey utilizó
en las partes filmadas de su investigación. Era su protegido y
más tarde se convertiría en un autor destacado por derecho
propio. Era comunicativo en todo y lleno de historias
interesantes”.
Todavía
viven dos de los tres miembros del equipo de investigación de
Kinsey: Clyde Martin (interpretado por Peter Sarsgaard) y Paul
Gebhard (interpretado por Chris O´Donnell). “Gebhard tiene mas
de ochenta años pero sigue absolutamente despierto,” comenta
Condon. “Es un personaje extraordinario. Tuve que preguntarle
por asuntos delicados como por ejemplo el sexo abierto que
existía entre los miembros del equipo, cómo sucedió, cuáles eran
los detalles y me respondió con la misma naturalidad que si le
hubiese preguntado que había almorzado”.
La esposa
de Kinsey, Clara (“Mac”), murió en 1982 pero Condon tuvo la
oportunidad de ver a dos de sus nietas. “Se parecen tantísimo a
ella”, dice, “que tengo un perfecto sentido de su carácter.
Realmente sigue viva a través de las historias que cuentan”.
Cuando
Condon empezó a escribir el guión cogió todos los hechos y
recuerdos que había acumulado e intentó juntarlos de una manera
que pasaran a ser más que la suma de las partes. Antes que nada
quería evitar la típica convención sentimental de las películas
biográficas y crear algo más dinámico. Kinsey describía sus
famosas entrevistas sexuales como prismasque revelaban el pasado
de una persona y Condon diseñó su película para que actuara como
un caleidoscopio que reflejara muchas facetas tanto de un hombre
como de una cambiante actitud sexual de una sociedad.
“Para mí,
una de las cosas más extraordinarias de Kinsey es que era un
genio a la hora de conseguir que la gente se abriera en los
aspectos más íntimos de su vida”, explica Condon. “Pensé que
sería interesante utilizar esta técnica de entrevista en la
biografía personal de Kinsey.” Para Condon KINSEY pronto se
convirtió en lo que él llama “el súmum de los bustos parlantes.
Después de todo ese fue su gran logro, el estar sentado delante
de una gente puestos de uno en uno y hacerles hablar”.
Cuando
salió el primer borrador de Condon, la productora Gail Mutrux
estaba contentísima por cómo había resuelto una vida compleja en
una experiencia compacta y con entretenimiento. Mutrux había
trabajado previamente en películas de éxito basadas en
biografías como QUIZ SHOW (EL DILEMA) y DONNIE BRASCO, así que
ya conocía el matiz de aproximación necesario para convertir
vidas reales en experiencias cinematográficas. “Me fascinó el
guión de Bill, que presenta a un hombre que fue vital en la
cultura americana de una manera tan equilibrada”, comenta. “Lo
que es maravilloso y poco común es que la historia no plantea
ningún juicio final sobre Kinsey o su trabajo, simplemente
presenta su vida y lo que sucede a su alrededor, dejando al
público abandonar la sala con sus propios sentimientos hacia el
hombre y su efecto sobre el mundo".
2. ¿Quién fue Alfred
C. Kinsey? >>
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