CÓMO SE HIZO "KINSEY"
Notas de producción
© 2004
Filmax
2. ¿Quién fue Alfred C.
Kinsey? Su vida y su tiempo
Alfred
Charles Kinsey, cuyo nombre llegó a ser sinónimo de sexo, nació
en 1894 en medio de una América victoriana que mantenía toda
conversación, y a menudo incluso pensamientos, sobre el cuerpo y
sus deseos encerrados estrictamente bajo llave. Su padre, un
severo metodista, profesor de escuela e ingeniero, enseñó a
Kinsey que una sociedad moderna sexualmente conduciría
inexorablemente a la caída de la moralidad humana. Aunque su
padre deseaba que él siguiera sus pasos, Kinsey fue desde el
principio un espíritu libre y rebelde. Contra las exigencias de
su padre, acudió al Bordoin College para estudiar biología y
psicología, se graduó magna cum laude en 1916 y realizó un
Doctorado de Ciencias en taxonomía en Harvard. En agosto de 1920
Kinsey se trasladó a la universidad de Indiana como profesor
ayudante de zoología, aunque pocos habrían imaginado el giro
rotundo que se produciría cuando empezó a estudiar lo que él
llamó “el animal humano”.
Kinsey
pronto pasó a ser distinguido por sus estudios en taxonomía y
sobre la evolución. Durante los primeros 20 años de su carrera
llegó a ser el experto más destacado en una especie determinada
de insectos, un tipo de avispa que no pica y es de tamaño
parecido al de una hormiga. Recopiló la colección más grande del
mundo sobre este insecto, que hoy se puede ver en el Museo
Americano de Historia Natural.
En Indiana
Kinsey conoció a Clara Bracken McMillen, una brillante
estudiante de farmacia que compartía su interés en la evolución
del insecto, de la que se enamoró y con quien se casó
rápidamente. En 1938, en respuesta a las exigencias de los
estudiantes sobre una educación sexual de verdad, Kinsey empezó
a impartir un curso matrimonial centradp de forma valiente en
los aspectos sexuales de la pareja. Las clases llegaron a ser de
lo más popular y los alumnos comenzaron a pedir consejos
sexuales. Incapaz de responder a muchas de sus urgentes
cuestiones o inquietudes, y todavía recuperándose de su propia
confusión sobre el sexo, Kinsey se percató del poco conocimiento
que había sobre la conducta sexual humana.
Con el
mismo fervor que mantuvo con su estudio entomológico de los
insectos, Kinsey se dedicó a estudiar la sexualidad humana
siendo pionero en un campo que estaba esencialmente ausente en
América. Kinsey reunió a un equipo de investigación que sacara
“historias de sexo” y elaborara entrevistas cuyo objetivo era el
de llegar hasta la raíz de lo que la gente hacía en sus
dormitorios. En los años cuarenta había abierto el Instituto
para el Estudio del Sexo (que se renombró como el Instituto
Kinsey) en el campus de la universidad de Indiana y empezó a
reunir datos para un libro que capitalizó la prestigiosa
Fundación Rockefeller.
Kinsey
empezó a recopilar las historias de sexo de sus alumnos, de sus
colegas, y más tarde de toda la gente a la que podía convencer
de participar en el estudio en lugares que iban desde bares de
homosexuales hasta barrios en los suburbios, con la esperanza de
almacenar muestras lo más diversas posibles. A través de un
proceso de investigación Kinsey desarrolló un cuestionario y una
técnica de entrevistas única que lograron definir más de 200
diferentes tipos de conducta sexual. Sus investigadores estaban
entrenados para ser simpáticos, alegres y a mostrarse
completamente indiferentes a lo que oyeran, por muy impactante o
sorprendente que fuera. Esto permitía a los participantes
compartir sus más íntimos secretos. Una vez las entrevistas
estuvieron completas, los datos recopilados fueron analizados en
un primitivo ordenador.
El año
1948 apareció publicada su obra “La Conducta Sexual del Hombre”,
que vendió su primera tirada de 25.000 ejemplares en pocos días.
En meses se habían vendido unas 200.000 copias, lo que parecía
un logro imposible para un tomo académico, siendo traducido a
ocho idiomas, lo que demostró el apetito mundial de información
sexual. Las revelaciones del libro eran incalculables. El
estudio insinuó que entre el 67 y el 98 por ciento de los
hombres tuvo relaciones sexuales antes de casarse, dependiendo
de la clase social; que el 50 por ciento mantuvo asuntos
extra-matrimoniales, que un 92 por ciento de hombres admitían
que se masturbaban, y que un 37 por ciento de hombres americanos
sostuvieron al menos una experiencia homosexual.
Las
respuestas significaron una mezcla de impacto, exasperación y
celebración al liberar esa información callada tanto tiempo. El
profesor, que iba siempre con pajarita, pasó a ser de forma
rápida una leyenda y popular en todos los hogares de América. Su
esposa Clara también acudió al ruedo de los medios de
comunicación y memorablemente dijo a la revista Mc Call´s que el
trabajo de su marido representaba “un ruego silencioso a la
tolerancia”.
Cinco años
más tarde Kinsey publicó el volumen compañero “La Conducta
Sexual de la Mujer”, que señaló resultados similares. Esta vez
la reacción fue totalmente diferente. A diferencia del libro del
hombre, que fue mayoritariamente admirado, el libro sobre
mujeres fue atacado. Al parecer América no estaba preparada para
que Kinsey revelara que un 62% de mujeres confesaran
masturbarse, que casi un 50% de mujeres prometidas practicaban
sexo en el periodo prematrimonial y que un 26% reconociera tener
relaciones extra-matrimoniales, entre otros escándalos. Estas
eran después de todo las madres y futuras madres de América en
1953.
Como
consecuencia Kinsey llegó a convertirse en un paria cultural y
científico. El reverendo Billy Graham predicó en contra de su
efecto en la pureza moral. Investigadores congresistas, en lo
que entonces era la Era McCarthy, sugirieron que Kinsey podría
haber sido influenciado por los comunistas y formar parte de un
complot para debilitar los valores de América. La Fundación
Rockefeller cesó su manutención y Kinsey perdió sus becas
académicas. Estas batallas pasaron factura y en agosto de 1956
Kinsey murió de un ataque al corazón.
Si Kinsey
hubiera sobrevivido hubiese visto, una década mas tarde, a
William Masters y Virginia Johnson publicar su propio estudio
puntal “La Respuesta Sexual del Humano” (1966), que volvió a
definir con detalle la sexualidad como una característica del
ser humano, saludable y de compleja individualidad. A finales de
los 60 y principios de los 70 Estados Unidos fue consciente de
la revolución sexual y millones de estudiantes de universidad e
instituto, asistieron a los cursos de educación sexual que
Kinsey había liderado décadas anteriores.
Hoy la
polémica sobre Kinsey y sus informes siguen sacando humo,
incitando debates sobre temas de importancia que están en juego
en la sociedad americana, y que abarcan desde la educación
sexual a los derechos de los gays. En este ambiente caldeado,
tanto sus estudios como el hombre en sí mismo, son atacados. Uno
de los aspectos más polémicos de la historia de Kinsey, es la
acusación de que hubiera podido estar involucrado en un estudio
sexual ilegal sobre niños. La verdad es que no hay prueba alguna
de que esto exista. John Bancroft, el Director del Instituto
Kinsey, dijo: "Desde mi primer día como Director del Instituto
en 1995 fui enfrentado a semejantes alegatos y a la necesidad de
rebatirlos. Kinsey nunca llevo a cabo ningún experimento sobre
las respuestas sexuales de los niños; ni siquiera contrató o
entrenó a nadie para que lo hiciera por él”.
Sin
embargo, tal como es mostrado en la película, Kinsey entrevista
a pedófilos, con todo el esfuerzo, para obtener información
sobre un aspecto de la sexualidad humana que previamente había
sido ignorado. La aparente fuente de muchos de sus datos
publicados provenía de un hombre que había guardado notas
detalladas de un extenso numero de encuentros sexuales, alguno
de ellos con niños. Ahora, los colegas científicos y los
historiadores reflexionan y consideran positivamente el valor
científico de esos datos, pero Kinsey se mostró dispuesto a
averiguar de donde provenía la información de forma
controvertida y a tener su propia opinión con respeto a porqué
eligió utilizarla.
Los
informes y técnicas de Kinsey permanecen como un relámpago que
atrae tormentas de debates. Un pequeño pero ruidoso grupo vocal
de activistas conservadores utiliza a Kinsey y su legado como
conejillo de indias en sus intentos de bloquear la financiación
de los programas de educación sexual y estudios sexológicos
importantes. Como Kinsey hizo pasar a una nueva era de
conocimiento sexual, sus oponentes lo ven como el representante
de todo lo que es moralmente corrupto en la sociedad
contemporánea. Las donaciones para estudios académicos
recientes, incluido algunos con profundas implicaciones para la
salud pública, han sido amenazadas y el nombre de Kinsey es
usado para justificar la oposición.
Hasta
ahora nadie ha repetido el extraordinario estudio de Kinsey a
tan gran escala o demostrado que sus principales conclusiones
eran erróneas. Mientras tanto, el instituto que fundó en la
Universidad de Indiana, renombrado Instituto Kinsey para el
Estudio del Sexo, Genero y Reproducción
(www.indiana.edu/-Kinsey), sigue llevando a cabo un estudio
científico en un campo que en absoluto hubiese existido sin
Kinsey.
3. El casting para
la película >>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Kinsey" - Copyright © 2004 Fox Searchlight
Pictures, Owerty Films, N1 European Film Produktions y Pretty
Pictures. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Kinsey"
Añade "Kinsey" a tus películas favoritas
Opina sobre "Kinsey" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Kinsey" a un amigo
|