55ª BERLINALE - Festival Internacional de Cine de Berlín

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 


KINSEY


cartel
Dirección y guión: Bill Condon.
Países:
USA y Alemania.
Año: 2004.
Duración: 118 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Liam Neeson (Alfred Kinsey), Laura Linney (Clara McMillen), Chris O'Donnell (Wardell Pomeroy), Peter Sarsgaard (Clyde Martin), Timothy Hutton (Paul Gebhard), John Lithgow (Alfred Sequine Kinsey), Tim Curry (Thurman Rice), Oliver Platt (Herman Wells), Dylan Baker (Alan Gregg), Lynn Redgrave (Entrevistadora).
Producción: Gail Mutrux.
Producción ejecutiva: Michael Kuhn, Francis Ford Coppola, Bobby Rock y Kirk D'Amico.
Música: Carter Burwell.
Fotografía:
Frederick Elmes.
Montaje: Virginia Katz.
Diseño de producción: Richard Sherman.
Dirección artística: Nicholas Lundy.
Vestuario: Bruce Finlayson.
Estreno en USA: 12 Noviembre 2004.
Estreno en España: 4 Marzo 2005.

CÓMO SE HIZO "KINSEY"
Notas de producción © 2004 Filmax

2. ¿Quién fue Alfred C. Kinsey? Su vida y su tiempo

  Alfred Charles Kinsey, cuyo nombre llegó a ser sinónimo de sexo, nació en 1894 en medio de una América victoriana que mantenía toda conversación, y a menudo incluso pensamientos, sobre el cuerpo y sus deseos encerrados estrictamente bajo llave. Su padre, un severo metodista, profesor de escuela e ingeniero, enseñó a Kinsey que una sociedad moderna sexualmente conduciría inexorablemente a la caída de la moralidad humana. Aunque su padre deseaba que él siguiera sus pasos, Kinsey fue desde el principio un espíritu libre y rebelde. Contra las exigencias de su padre, acudió al Bordoin College para estudiar biología y psicología, se graduó magna cum laude en 1916 y realizó un Doctorado de Ciencias en taxonomía en Harvard. En agosto de 1920 Kinsey se trasladó a la universidad de Indiana como profesor ayudante de zoología, aunque pocos habrían imaginado el giro rotundo que se produciría cuando empezó a estudiar lo que él llamó “el animal humano”.

  Kinsey pronto pasó a ser distinguido por sus estudios en taxonomía y sobre la evolución. Durante los primeros 20 años de su carrera llegó a ser el experto más destacado en una especie determinada de insectos, un tipo de avispa que no pica y es de tamaño parecido al de una hormiga. Recopiló la colección más grande del mundo sobre este insecto, que hoy se puede ver en el Museo Americano de Historia Natural.

  En Indiana Kinsey conoció a Clara Bracken McMillen, una brillante estudiante de farmacia que compartía su interés en la evolución del insecto, de la que se enamoró y con quien se casó rápidamente. En 1938, en respuesta a las exigencias de los estudiantes sobre una educación sexual de verdad, Kinsey empezó a impartir un curso matrimonial centradp de forma valiente en los aspectos sexuales de la pareja. Las clases llegaron a ser de lo más popular y los alumnos comenzaron a pedir consejos sexuales. Incapaz de responder a muchas de sus urgentes cuestiones o inquietudes, y todavía recuperándose de su propia confusión sobre el sexo, Kinsey se percató del poco conocimiento que había sobre la conducta sexual humana.

  Con el mismo fervor que mantuvo con su estudio entomológico de los insectos, Kinsey se dedicó a estudiar la sexualidad humana siendo pionero en un campo que estaba esencialmente ausente en América. Kinsey reunió a un equipo de investigación que sacara “historias de sexo” y elaborara entrevistas cuyo objetivo era el de llegar hasta la raíz de lo que la gente hacía en sus dormitorios. En los años cuarenta había abierto el Instituto para el Estudio del Sexo (que se renombró como el Instituto Kinsey) en el campus de la universidad de Indiana y empezó a reunir datos para un libro que capitalizó la prestigiosa Fundación Rockefeller.

  Kinsey empezó a recopilar las historias de sexo de sus alumnos, de sus colegas, y más tarde de toda la gente a la que podía convencer de participar en el estudio en lugares que iban desde bares de homosexuales hasta barrios en los suburbios, con la esperanza de almacenar muestras lo más diversas posibles. A través de un proceso de investigación Kinsey desarrolló un cuestionario y una técnica de entrevistas única que lograron definir más de 200 diferentes tipos de conducta sexual. Sus investigadores estaban entrenados para ser simpáticos, alegres y a mostrarse completamente indiferentes a lo que oyeran, por muy impactante o sorprendente que fuera. Esto permitía a los participantes compartir sus más íntimos secretos. Una vez las entrevistas estuvieron completas, los datos recopilados fueron analizados en un primitivo ordenador.

  El año 1948 apareció publicada su obra “La Conducta Sexual del Hombre”, que vendió su primera tirada de 25.000 ejemplares en pocos días. En meses se habían vendido unas 200.000 copias, lo que parecía un logro imposible para un tomo académico, siendo traducido a ocho idiomas, lo que demostró el apetito mundial de información sexual. Las revelaciones del libro eran incalculables. El estudio insinuó que entre el 67 y el 98 por ciento de los hombres tuvo relaciones sexuales antes de casarse, dependiendo de la clase social; que el 50 por ciento mantuvo asuntos extra-matrimoniales, que un 92 por ciento de hombres admitían que se masturbaban, y que un 37 por ciento de hombres americanos sostuvieron al menos una experiencia homosexual.

  Las respuestas significaron una mezcla de impacto, exasperación y celebración al liberar esa información callada tanto tiempo. El profesor, que iba siempre con pajarita, pasó a ser de forma rápida una leyenda y popular en todos los hogares de América. Su esposa Clara también acudió al ruedo de los medios de comunicación y memorablemente dijo a la revista Mc Call´s que el trabajo de su marido representaba “un ruego silencioso a la tolerancia”.

  Cinco años más tarde Kinsey publicó el volumen compañero “La Conducta Sexual de la Mujer”, que señaló resultados similares. Esta vez la reacción fue totalmente diferente. A diferencia del libro del hombre, que fue mayoritariamente admirado, el libro sobre mujeres fue atacado. Al parecer América no estaba preparada para que Kinsey revelara que un 62% de mujeres confesaran masturbarse, que casi un 50% de mujeres prometidas practicaban sexo en el periodo prematrimonial y que un 26% reconociera tener relaciones extra-matrimoniales, entre otros escándalos. Estas eran después de todo las madres y futuras madres de América en 1953.

  Como consecuencia Kinsey llegó a convertirse en un paria cultural y científico. El reverendo Billy Graham predicó en contra de su efecto en la pureza moral. Investigadores congresistas, en lo que entonces era la Era McCarthy, sugirieron que Kinsey podría haber sido influenciado por los comunistas y formar parte de un complot para debilitar los valores de América. La Fundación Rockefeller cesó su manutención y Kinsey perdió sus becas académicas. Estas batallas pasaron factura y en agosto de 1956 Kinsey murió de un ataque al corazón.

  Si Kinsey hubiera sobrevivido hubiese visto, una década mas tarde, a William Masters y Virginia Johnson publicar su propio estudio puntal “La Respuesta Sexual del Humano” (1966), que volvió a definir con detalle la sexualidad como una característica del ser humano, saludable y de compleja individualidad. A finales de los 60 y principios de los 70 Estados Unidos fue consciente de la revolución sexual y millones de estudiantes de universidad e instituto, asistieron a los cursos de educación sexual que Kinsey había liderado décadas anteriores.

  Hoy la polémica sobre Kinsey y sus informes siguen sacando humo, incitando debates sobre temas de importancia que están en juego en la sociedad americana, y que abarcan desde la educación sexual a los derechos de los gays. En este ambiente caldeado, tanto sus estudios como el hombre en sí mismo, son atacados. Uno de los aspectos más polémicos de la historia de Kinsey, es la acusación de que hubiera podido estar involucrado en un estudio sexual ilegal sobre niños. La verdad es que no hay prueba alguna de que esto exista. John Bancroft, el Director del Instituto Kinsey, dijo: "Desde mi primer día como Director del Instituto en 1995 fui enfrentado a semejantes alegatos y a la necesidad de rebatirlos. Kinsey nunca llevo a cabo ningún experimento sobre las respuestas sexuales de los niños; ni siquiera contrató o entrenó a nadie para que lo hiciera por él”.

  Sin embargo, tal como es mostrado en la película, Kinsey entrevista a pedófilos, con todo el esfuerzo, para obtener información sobre un aspecto de la sexualidad humana que previamente había sido ignorado. La aparente fuente de muchos de sus datos publicados provenía de un hombre que había guardado notas detalladas de un extenso numero de encuentros sexuales, alguno de ellos con niños. Ahora, los colegas científicos y los historiadores reflexionan y consideran positivamente el valor científico de esos datos, pero Kinsey se mostró dispuesto a averiguar de donde provenía la información de forma controvertida y a tener su propia opinión con respeto a porqué eligió utilizarla.

  Los informes y técnicas de Kinsey permanecen como un relámpago que atrae tormentas de debates. Un pequeño pero ruidoso grupo vocal de activistas conservadores utiliza a Kinsey y su legado como conejillo de indias en sus intentos de bloquear la financiación de los programas de educación sexual y estudios sexológicos importantes. Como Kinsey hizo pasar a una nueva era de conocimiento sexual, sus oponentes lo ven como el representante de todo lo que es moralmente corrupto en la sociedad contemporánea. Las donaciones para estudios académicos recientes, incluido algunos con profundas implicaciones para la salud pública, han sido amenazadas y el nombre de Kinsey es usado para justificar la oposición.

  Hasta ahora nadie ha repetido el extraordinario estudio de Kinsey a tan gran escala o demostrado que sus principales conclusiones eran erróneas. Mientras tanto, el instituto que fundó en la Universidad de Indiana, renombrado Instituto Kinsey para el Estudio del Sexo, Genero y Reproducción (www.indiana.edu/-Kinsey), sigue llevando a cabo un estudio científico en un campo que en absoluto hubiese existido sin Kinsey.

3. El casting para la película >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Kinsey" - Copyright © 2004 Fox Searchlight Pictures, Owerty Films, N1 European Film Produktions y Pretty Pictures. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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