55ª BERLINALE - Festival Internacional de Cine de Berlín

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 


VETE Y VIVE
(Va, vis et deviens)


cartel
Dirección: Radu Mihaileanu.
Países:
Francia e Israel.
Año: 2005.
Duración: 140 min.
Género: Drama.
Interpretación: Yaël Abecassis (Yaël), Roschdy Zem (Yoram), Moshe Agazai (Schlomo [Niño], Mosche Abebe (Schlomo [Adolescente]), Sirak M. Sabahat (Schlomo [Adulto]), Roni Hadar (Sarah), Yitzhak Edgar (El Qes Amhra), Rami Danon (Abuelo), Meskie Shibru Sivan (Madre de Schlomo), Mimi Abonesh Kebede (Hana).
Guión: Radu Mihaileanu y Alain-Michel Blanc.
Producción: Denis Carot, Marie Masmonteil y Radu Mihaileanu.
Música: Armand Amar.
Fotografía:
Rémy Chevrin.
Montaje: Ludo Troch.
Vestuario: Rona Doron.
Estreno en Francia: 30 Marzo 2005.
Estreno en España: 23 Diciembre 2005.

 

CRÍTICA
por Julio Rodríguez Chico

A la luz de la luna

  En 1973, el gobierno israelí organizó la Operación Moisés para tras-ladar a Jerusalén a millares de judíos etíopes que se encontraban en campamentos de refugiados al sur de Sudán: eran descendientes de la reina de Saba y del rey Salomón, los únicos africanos negros y ju-díos, y ya antes habían tenido que luchar por la supervivencia en me-dio de la persecución musulmana. Este es el marco para la historia de un niño a quien su madre obliga a simular que es judío para irse en una de esas expediciones de “repatriación” organizadas, y sobrevivir al hambre y la enfermedad. Su llegada al mundo civilizado, su incultura-ción judía, su segregación racial o su desarraigo existencial sólo po-drán ser soportadas gracias a la luz de la luna, donde el niño-joven en-cuentra el amor de una madre que le prohibió volver hasta que no se hubiera convertido en un hombre situado en la vida.

  El rumano Radu Mihaileanu ha lo-grado una auténtica epopeya susten-tada en el amor recíproco que una madre y su hijo se tienen, separados por las circunstancias pero unidos ínti-mamente por otra realidad más profunda e inefable. Pero es también una llamada a la tolerancia desde la injusticia cometi-da sobre los etíopes, unas veces no aceptados entre sus correligionarios ju-díos por el color de su piel o por su con-dición de cristianos, y otras menospre-ciados por la comunidad internacional de-bido a su pobreza y nulo interés socio-económico. El joven protagonista de la historia tendrá que hacer frente a su odisea particular, siempre con el pensamiento en su madre y con la esperanza de poder cumplir su pro-mesa y volver a verla. A través de una mirada llena de expresividad, re-conocemos los sentimientos de culpa del pasado, los recelos y dificul-tades de integración en la familia judía que le adopta, sus primeros amores juveniles que tropiezan con prejuicios raciales, su implicación en una cultura de guerra entre las hostilidades palestinas, y una men-talidad que no alcanza a entender la ceguera de quienes no saben vivir en paz y amar: es algo que él ha aprendido prematuramente y  que ha anhelado desde niño, y algo sobre lo que no está dispuesto a renun-ciar cuando el entorno le invita a olvidar.

  El atractivo de la historia es suficiente para atrapar al especta-dor, interés que aumenta merced a un vigoroso arranque, lleno de realismo y emotividad: en la primera escena asistimos al dolor de una madre que pierde a su hijo entre sus brazos, a otra que renuncia al suyo de manera heroica, y contemplamos a unos personajes con un ejemplar sentido de la solidaridad. Y todo ello con una bella fotografía e imágenes de gran fuerza visual, que sirven para que el espectador se decida a acompañar al joven Schlomo por los difíciles caminos que le esperan. Escenas emotivas se entremezclan con otras dramáticas, para dar relieve a una vida de desarraigo pero sostenida por la esperan-za, la de alguien que lucha por no olvidarse de su origen pero que tam-poco quiere renunciar a las posibilidades que se le abren.

  Al original planteamiento se suman unas interpretaciones frescas que dan autenticidad al relato, sobre todo por parte de los actores que interpretan a Schlomo en sus diferentes etapas: cada uno vive los dra-mas de su personaje sin histrionismos ni excesos dulzones, y aporta toda la fuerza de la verdad histórica y personal. Al final, resulta una película honesta y valiente, muy humana y entrañable, que trasmite fuertes sentimientos y convicciones sin dejar de reco-ger la crudeza social y política de situaciones deplorables pero re-ales.

  No es extraño que esta joya se llevara en el pasado Festival de Berlín el Premio del Público, porque sencillamente llega al espectador, siempre deseoso de que se le muestren realidades humanas creíbles y verdaderas, de poder identificarse con los buenos sentimientos de quien se abre camino entre las dificultades, y de descubrir mundos lejanos y ajenos que se convierten en próximos en la pantalla. Es una pena su escasa distribución y promoción, porque los pequeños errores de guión o en el dibujo de los personajes secundarios no quitan para que nos encontramos con una gran pelícu-la que interesará a un público amplio.

Calificación:


Imágenes de "Vete y vive" - Copyright © 2005 Elzévir Films, Oï Oï Oï Productions, France 3 Cinéma, Cattleya, K2, RTL, TVI, Transfax Films y Scope Invest. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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