CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
¿Quién nos
iba a decir que Clint Eastwood,
el mismo que en su día protagonizó "Harry, el sucio", se iba a
convertir décadas des-pués en uno de los directores más
reputados del momento? Si bien no comparto el entusiasmo de
algunos hacia su filmografía, sería injusto no reconocer la
valía tras las cámaras de este profesional, pero no sólo en
aquellas obras que podríamos denominar como ar-tísticas, sino
también en las más livianas y comerciales (pienso es-pecialmente
en "Poder absoluto" y "Space cowboys", dos curiosos
divertimentos). Encumbrado gracias a "Bird" y, sobre todo, "Sin
perdón", Eastwood nos presenta ahora el que para mí es su mejor
largometraje junto a "El jinete pálido": "Million dollar baby".
Que no se confunda el espectador, pues esta película no es el
relato de la evolución de una mujer den-tro del mundo del boxeo,
sino una disección de las relaciones huma-nas que desemboca, en
sus tres cuartos de hora finales, en un dra-ma que, por su
temática, muchos relacionarán con una reciente y exitosa
producción española. No siento demasiada simpatía por el
de-porte que practica la protagonista del filme, mas este
elemento es una sim-ple excusa para presentarnos las vi-das de
dos personajes que tienen bastante en común. Entre combate y
combate vamos conociendo a Frankie y a Maggie, el primero, un
entrenador que se culpa de que su amigo Eddie, quien ahora
trabaja con él en un gimnasio, hubiera perdido un ojo cuando era
un púgil, y la segunda, una obstinada muchacha que desea
convertirse en la campeona de su categoría.
Ambas son
almas solitarias y arrastran ciertos problemas familia-res que
condicionan sus vidas. Él no se lleva bien con su hija, y ella
tampoco percibe el afecto de su madre y de sus hermanos.
Eastwood nos va describiendo cómo poco a poco Frankie deja que
Maggie se adentre en su rutina, cogiéndole cariño con el tiempo
y convirtiéndose así en su segundo padre. Nos hallamos, pues,
an-te una cinta de personajes, siendo éstos las verdaderas
estre-llas de la narración, pues en base a ellos se construyen
los mejores momentos de "Million dollar baby". Al respecto,
cabe mencionar también el peculiar aprecio que se profesan
Frankie y Eddie, el segundo siempre más relajado, permitiéndose
desde esa calma dar consejos a su orgulloso amigo.
Se trata, en definitiva, de un cúmulo de emociones que el
director incrusta con sabiduría en la pantalla y que ha-ce aún
más duro el visionado del tra-mo final de la película,
resultando és-te áspero y muy, muy triste. Frankie se sitúa ante
un dilema en el que ha de enfrentar sus sentimientos y sus
convicciones; elija lo que elija, jamás volverá a ser el
mismo... Por supues-to, Eastwood recurre a su habitual
parsimonia a la hora de desarrollar la historia, si bien en esta
ocasión al menos consigue no aburrirnos con al-gunos de sus
pasajes (no obstante, la agilidad del relato mejoraría si se
hubieran recortado algunas de sus escenas). Sorprende, a
pesar de que es algo habitual en él, que haya rodado el filme en
algo más de un mes y ape-nas medio año antes de su estreno,
sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la mayoría de sus
tomas o del magnífico trabajo de los actores.
Aunque no
abandona su conocida faceta de tipo duro, Eastwood da vida a un
hombre que no soporta el dolor que le lacera por den-tro y que
al final lo exterioriza en unas lágrimas de sincera aflic-ción.
Hilary Swank andaba un tanto
perdida tras haber obtenido el Oscar® por "Boy's
don't cry", de ahí que sea todo un regalo para ella
un papel como el de Maggie, no porque tenga que lucirse
físi-camente al dar vida a una boxeadora, sino por su brillante
labor en la melancólica conclusión de la cinta. Poco ha de
demostrar a es-tas alturas Morgan
Freeman, uno de los mejores actores de las últimas
décadas y que aquí realiza una soberbia interpretación.
"Million
dollar baby" es un notable drama cuya sinopsis principal es una
mera máscara que, como cualquier otra, oculta las vidas de unos
personajes que han sufrido y que se-guirán sufriendo.
Eastwood utiliza para describir esa indeseable sensación, una
pieza musical que él mismo ha compuesto y que se convierte en el
eje de una partitura simplemente correcta que, sin embargo, se
asemeja bastante a algunas de sus anteriores bandas sonoras; no
hubiera estado mal que nuevamente le permi-tiera a Lennie
Niehaus que colaborase con él en este apartado del filme.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Million dollar baby" - Copyright © 2004 Warner
Bros. Pictrures, Lakeshore Entertainment, Malpaso y Ruddy Morgan
Productions. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
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