CÓMO SE HIZO "MILLION
DOLLAR BABY"
Notas de producción
© 2004
Filmax
1. Los personajes y la
historia
Adaptada para la gran
pantalla por Paul Haggis, guionista ganador de un Premio Emmy,
Million Dollar Baby se basa en un relato corto de la colección
Rope Burns, de F.X. Toole. Toole pasó varios años trabajando
como “zurcidor” o “parcheador”, o sea, el miembro de los equipos
de boxeo que se dedica a “parchear” las heridas del púgil para
que éste pueda seguir peleando – y sus historias capturan
vívidamente la esencia de la vida en el ring.
El legendario
productor/director/actor Clint Eastwood, escogió Million Dollar
Baby como proyecto que seguiría a su aclamada y oscarizada
producción de 2003 Mystic River tras leer el guión de Haggi. “Lo
que más me interesó de Million Dollar Baby es el hecho que no se
trata de una historia de boxeo,” asegura Eastwood. “Es una
historia de amor sobre una persona atormentada por su falta de
comunicación con su hija, que descubre a una hija adoptiva en
esa chica obsesionada con dejar huella en el mundo del boxeo”.
Eastwood protagoniza la
película en el papel de Frankie Dunn, un entrenador profesional
y propietario del The Hit Pit, un viejo gimnasio de los barrios
bajos de Los Angeles. The Hit Pit es la vida de Frankie, quien
divide su tiempo entre las aparentemente contradictorias
actividades de entrenar boxeadores e ir a oír misa, cosa que
lleva haciendo diariamente desde hace 23 años. Incapaz de
perdonarse por perder contacto con su hija, a la que ya no ve
nunca, le envía una carta cada semana, y cada semana la carta le
es devuelta sin abrir y con el sello de “Devolver al remitente”.
“Frankie busca la redención,”
afirma Eastwood. “Es un viejo católico de raíces irlandesas,
desilusionado con la vida por haber perdido el cariño de su
hija. Esa pérdida le atormenta y ha dejado en él un gran vacío”.
A lo largo de su dilatada
carrera, Frankie ha entrenado y representado a algunos de los
mejores púgiles del país. Algunos de ellos llegaron incluso a lo
más alto, pero no fue Frankie el que les llevó hasta allí. Él
siempre les dice a sus boxeadores que por encima de todo deben
protegerse, pero es su propio celo por protegerles (y a sí
mismo) lo que acaba alejándoles. Una vez sus pupilos aprenden
todo lo posible de Frankie, se largan con otros managers cuyo
único objetivo es colocarlos en primera fila para optar a
títulos importantes.
“La resistencia de Frankie a
colocar a sus púgiles en peleas de grandes títulos le ha
comportado varias decepciones,” comenta Eastwood. “Se ha
convertido en un entrenador super-conservador, incapaz de ver
cuándo sus pupilos están verdaderamente listos. Aunque todavía
entrena, mentalmente hace tiempo que se retiró”.
Frankie se las ha arreglado
para mantenerse seguro durante mucho tiempo – hasta que Maggie
Fitzgerald entra un buen día en su gimnasio. Maggie creció en la
paupérrima región de las Montañas Ozarks, pero con el paso de
los años ha conseguido poner tierra entre ella y su pasado
mientras persigue el sueño de convertirse en boxeadora
profesional. En el boxeo, Maggie encuentra motivación, orgullo,
y una gran parte de la poca felicidad verdadera que ha conocido.
Sin el boxeo, no es nada, y a pesar de que carece de un
entrenamiento disciplinado, y de que cuenta ya con 31 años de
edad, o sea demasiado mayor para empezar una carrera en los
cuadriláteros, Maggie no está dispuesta a arrojar la toalla en
la única cosa que hace le hace sentir bien en la vida. “¿Por qué
razón puede una persona querer meterse en el mundo del boxeo?”
pregunta Hilary Swank, ganadora del Oscar a la Mejor Actriz por
su conmovedora interpretación en el drama de 1999 Boys Don’t
Cry. “Meterse en un ring para golpear y ser golpeado es algo que
no llegué a comprender hasta que me puse a entrenar para esta
película. Pero para Maggie, el boxeo no es tan sólo su manera de
escapar de un entorno de pobreza y desesperación, se trata de
algo que ama con todas sus fuerzas. Yo puedo identificarme con
eso porque de niña mi familia vivía en una caravana y no
teníamos muchos recursos. Empecé a actuar en pequeñas
representaciones a los nueve años. Eso era lo que más me gustaba
y lo que quería que fuese mi vida; por eso pude conectar con ese
aspecto de Maggie”.
“En Maggie Fitzgerald,”
afirma Eastwood, “uno puede ver la lucha que sostiene con la
vida alguien con una gran ambición pero poca o nula preparación
académica, y aún menos apoyo de su familia. Ella es algo cínica
sobre dónde le va a llevar finalmente la vida si no consigue su
objetivo.
En Frankie, Maggie ve al
hombre que puede ayudarla a llegar a esa meta que se ha
propuesto. “Ella le ha visto moldear a boxeadores noveles hasta
convertirlos en increíbles púgiles,” prosigue Swank, “y quiere
que la entrene a toda costa; él es el adecuado. Su obsesión le
ha puesto una especie de orejeras que la convierten en alguien
con una determinación inquebrantable”.
Frankie, no obstante, en un
principio solo ve problemas en el hecho de entrenar a una mujer,
y rechaza de plano siquiera considerarlo cuando Maggie se acerca
a él por primera vez. “Frankie es frontalmente contrario a la
idea de mujeres boxeadoras,” confirma Eastwood. “Le parece una
extravagancia. Es muy tradicional con respecto a ese tema; cree
en el boxeo en los términos de los viejos tiempos. Por tanto,
ese prejuicio será el primer obstáculo que tendrá que sortear
antes de que empiece a agradarle la idea de entrenar a Maggie”.
En realidad, las reticencias
de Frankie tienen un origen mucho más complejo.” “Él se protege
emocionalmente en su paso por la vida,” reflexiona Eastwood,
“evitando involucrarse en cualquier tipo de relación, incluso
una del tipo padre/hija”.
Pero Maggie no acepta un “no”
por respuesta, y en lugar de eso se pasa horas y horas en el
gimnasio cada día – entre los dos turnos que tiene que trabajar
como camarera – luchando por aprender por sí sola hasta que
encuentra el modo de convencer a Frankie de que ella bien merece
la pena arriesgarse. Despreciada por sus colegas masculinos,
sólo encuentra aliento en Scrap, un exboxeador que hace de
encargado del gimnasio. Disimuladamente, Scrap le va dando
pequeños consejos a Maggie para ayudarle a mejorar su técnica, y
al mismo tiempo, influye en Frankie para que éste se interese
por ella.
“Scrap es el primero en
percatarse del potencial que hay en la chica si alguien la guía
técnicamente, aunque Frankie se manifieste totalmente en
contra,” aclara Eastwood.
“Scrap sabe ver que Maggie
tiene todo lo necesario para triunfar en el mundo del boxeo,”
asegura el tres veces nominado al Oscar Morgan Freeman, que da
vida a Eddie “Scrap Iron”. “Él recuerda haberse encontrado años
atrás en la misma situación. Y también sabe que ella no es
precisamente una niña, lo cual demuestra que está allí porque
realmente siente el boxeo en sus entrañas”.
Poco a poco, y merced al
sutil apoyo de Scrap y a su propia perseverancia, Maggie empieza
a mejorar. “Scrap ve y respeta la determinación de Maggie, su
pasión y su fuerza de voluntad, y entre todo eso, puede
vislumbrar un talento innato,” comenta Swank. “Percibe al
descastado que él mismo fue. Pero ella no se da cuenta del todo
de la importancia de Scrap para que Frankie y ella acaben
trabajando juntos. Hay una gran belleza en el hecho de que un
personaje no se percate de todo lo que se maneja a su alrededor
para ayudarle a que consiga sus propósitos”.
La quisquillosa y
confortablemente quejumbrosa relación entre Frankie y Scrap es
lo más cercano a una amistad que ambos están dispuestos o son
capaces de sostener a lo largo de estos años. Como el propio
Eastwood denota, “Frankie y Scrap son dos tipos que han sufrido
muchos desengaños en la vida. Scrap no tiene a nadie en el mundo
excepto a Frankie, y en su relación hay un importante componente
de lealtad”.
“Son como un Viejo
matrimonio,” apunta Freeman, quien en 1992 ya coprotagonizó con
Eastwood Sin perdón. Scrap también arrastra una historia
dolorosa por su lado. Su carrera se fue al traste cuando quedó
ciego de un ojo en una pelea especialmente violenta. Frankie era
el “parcheador” de Scrap esa noche, y aunque él no tenía la
autoridad para arrojar la toalla, nunca se ha perdonado el hecho
de no haber encontrado el modo de detener el combate. “Ese
incidente todavía atormenta a Frankie,” asegura Eastwood. “Esa
noche mantuvo a Scrap en pie, peleando. Hubiera parado el
combate, porque Scrap estaba malherido, pero Frankie pudo
detener la hemorragia entre asalto y asalto, permitiendo así,
irónicamente, que Scrap continuara siendo brutalmente castigado.
Esas son las cosas que pesan en el alma de este hombre,”
prosigue Eastwood. “Y aunque todo eso no le ha impedido seguir
entrenando a otros púgiles, son importantes obstáculos a la hora
de decidirse a preparar a una mujer”.
Lo que Frankie no entiende es
que Scrap volvería a pasar por lo mismo sin dudarlo, y sabe que
Maggie comparte esa misma pasión, mereciendo así una
oportunidad. No obstante, y a pesar de la insistencia de Scrap y
el entusiasmo de Maggie, Frankie se mantiene firme en su
negativa. Pero en la noche del 32º cumpleaños de Maggie, Frankie
percibe por primera vez todo el dolor y la desesperación que se
esconde bajo el fervor de la chica.
“Maggie pensaba que cuando
llegara los 32 ya sería toda una campeona,” revela Swank. “Y ahí
está, todavía trabajando desde la base; todavía sin entrenador.
Y no es una campeona, ni mucho menos, y eso la deprime. Cuando
ese sentimiento la asalta, desaparece la chica valerosa que
intenta ganarse a Frankie.”
Es entonces cuando Frankie finalmente cede y se decide a
entrenar a Maggie – en contra de, y como él mismo se apresura a
afirmar, su mejor juicio.
Eastwood ve este momento como
un punto de inflexión en la historia, así como en los
personajes. “Cuando Frankie finalmente accede a preparar a
Maggie, se convierte en una historia de amor – no una romántica,
sino en una historia de amor padre/hija. Maggie es la hija que
ha perdido y echa de menos en su vida, y él es el padre que ella
perdió siendo muy pequeña. Y es a través de esta relación como
Frankie se encontrará de Nuevo a sí mismo y alcanzará la tan
ansiada redención.” “Es una historia de amor, simple y
llanamente,” concuerda Freeman. “Las relaciones entre Frankie yd
Maggie, entre Scrap y Frankie – todas encajan en una pieza”.
Además de haber tenido la
oportunidad en un film que fusiona el drama con una historia de
amor sobre el duro telón de fondo de un deporte física y
psicológicamente agotador y exigente, el reparto reunido por
Eastwood ha glosado también el haber podido trabajar con el
prolífico director. “Fue genial tener la oportunidad de trabajar
con Clint,” afirma Swank encantada. “Fue un sueño convertido en
realidad. Y Morgan está también incredible; en estado de
gracia”.
“Es difícil llegar a trabajar
con alguien a quien admiras y con el que compartes una
historia,” asegura Freeman. “Clint es todavía el mismo director
con el que hice Sin perdón. Nunca se interpone entre el actor y
su personaje. Te dice cómo va a ser la toma, y quizás sugiere
algo sobre si es mejor caminar así o asá. Y entonces deja que
los actores hagan su trabajo. Pagaría por trabajar con él.
El legendario talento de
Eastwood, su estilo clásico de realización y su comprensivo
entendimiento de la interpretación le han convertido en un
cineasta con el que muchos actores aspiran a poder trabajar.
Bajo su batuta, Sean Penn y Tim Robbins se hicieron con Oscars
al Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto respectivamente, merced
a sus excelentes trabajos en Mystic River.
“Mi teoría sobre la dirección
de actores es que no hay que insertar el ego en la ecuación,”
revela Eastwood. “Habiendo estado también a ese lado del
negocio, estoy muy familiarizado con las seguridades que se
necesitan y las inseguridades que hay que evitar para una buena
interpretación, por ello dejo que los actores aporten mucho de
su parte. Cuando vienen con alguna idea buena, bien; y cuando no
es tan buena, intento ajustarlo. Intento facilitar las cosas, y
hacer que las interpretaciones encajen con naturalidad en el
conjunto. Si creas una atmósfera especial para los actores,
ellos se sentirán bien consigo mismos”.
Eastwood ve Million Dollar
Baby como una película que no sólo se ha visto enriquecida por
las interpretaciones a varios niveles de su reparto, sino por el
fondo sobre el que los personajes deberán bregar para alcanzar
sus anheladas metas y enfrentarse a sus más profundos temores.
“El boxeo juega un papel importante en la historia, pero esta
película no trata sobre boxeo; es sobre relaciones humanas,”
enfatiza Eastwood. “Y hay ciertos temas subyacentes. Al igual
que en Mystic River, el público tendrá que decidir hacia dónde
va la historia después de que la película finalice”.
2.
El
entrenamiento >>
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y notas de cómo se hizo "Million dollar baby" - Copyright © 2004 Warner
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