CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Santo dinero
Acercarse a la variopinta
e irregular filmografía de Danny Boyle en busca de algún
denominador común quizás resulte más complicado todavía que
encontrar parecidos razonables entre el cine de Víctor Erice y los
inefables largometrajes estelarizados por Bud Spencer y Terence Hill. Después de trabajar durante años
en el medio te-levisivo, Boyle tuvo un debut inmejo-rable en la
gran pantalla con "Tumba abierta", una comedia negra de intriga
que le reportó una nada despreciable cantidad de premios
internacionales. Sin embargo, la popularidad le sor-prendió gracias a su
segunda película, "Trainspotting", lisérgica co-media
generacional, por cuyo frenético y fragmentado estilo narra-tivo muchos no tardaron en emparentarla con
la obra de Tarantino, y que supuso uno de los mayores fenómenos
comerciales del cine británico hasta la fecha. Tras aquel
prometedor éxito, la
llamada de Hollywood no se hizo esperar, pero su experiencia en
la industria norteamericana resultó fallida en todos los niveles
posibles —inclu-so en el personal, como él mismo ha manifestado
en diversas oca-siones—: ni la comedia romántica con tintes
criminales "Una his-toria
diferente" (su tercera colaboración con Ewan McGregor,
actor que sin duda debe a Boyle el haber despegado del anonimato), ni
aquel
atípico drama de aventuras iniciáticas con lectura social titu-lado
"La playa" convencieron,
además de no alcanzar los dividen-dos esperados a su paso por
taquilla. No fue hasta "28 días des-pués"
que este realizador inglés superó el bache, por más que aquella
cinta de terror, que ponía al día el mito zombi más en la forma
que en el fondo, tenía la apariencia de ser otro encargo/reto en
el que Boyle no terminaba de sentirse como en casa. "Millones"
representa un nuevo y desconcertante aporte en su
imprevisi-ble carrera detrás de las cámaras, que vendría a
confirmar la versatilidad de un director capaz de poner su
talento técnico al servicio de cualquier tipo de proyecto para
arrancar siem-pre un resultado fresco y poco convencional dentro
de cada género, pero desprovisto de una personalidad propia como
autor que le haga aparecer entre las primeras filas, si
acaso no acaba por ser considerado en el grupo de los que
pudieron haber sido y no fueron.
Tal vez debamos atribuirle a algo más que a la simple
casualidad el hecho de que Boyle haya decidido regresar en
cierta medida a sus orígenes después de salir escaldado con
tanto experimento. Como sucedía en "Tumba abierta", una maleta
rellena de una inde-cente cantidad de billetes sirve como excusa
argumental para de-sarrollar aquí un amable cuento navideño con
moralina incluida e imaginería religiosa en torno a dos
hermanos de nueve y siete años, huérfanos de madre, que tienen
ideas muy distintas de cómo emplear este dinero "caído del
Cielo". Mientras que Anthony, el mayor, se muestra pragmático,
realista y astuto respecto a su ha-llazgo secreto, el pequeño
Damian, inocente, idealista y devoto co-nocedor de todo el
santoral cristiano, que se le aparece bajo una forma más
humanizada de lo que cabría pensar, creerá conveniente repartir
su fortuna entre los más necesitados, aunque no tenga de-masiado
claro cómo hacerlo sin destapar sospechas. Su insólita aventura
se complicará con la aparición del "propietario" del botín, que
en realidad no obedece a un milagro sino al robo de un banco, y
con el inminente cambio de moneda que les obligará a convertir
sus libras en euros —esto sí es ciencia-ficción— antes de que
ven-za el plazo.
Fábula infantil con mensaje
adul-to, desbordante de fantasía, colori-do y buenas intenciones,
con un sentido del humor excéntrico, do-sificada intriga,
personajes tan marcianos como entrañables y apariciones
celestiales,
"Millones" podría haber resultado de una hipotéti-ca colaboración
entre Frank Capra, Charlie Kauffman, los
hermanos Co-en, Tim Burton y el novelista inglés Nick
Hornby, encontrando en este caprichoso potaje algunos tropezones
que señalarían a títulos tan dispares como "Solo en casa", "La
noche del cazador" o "Marcelino Pan y Vino"... Ahí es nada. No
obstante, el autor de esta curiosa fórmula de resultona
apariencia no es otro que Frank Cottrel
Boyce, guionista conocido por sus estrechas
colaboraciones con el también inquieto y ecléctico Michael Winter-bottom
en largometrajes como "Código 46", "24
hours party people" o "El perdón".
"Millones" atrapa por una
creativa y dinámica puesta en escena que en complicidad con la
omnipresente partitura de John Murphy
—sospechosamente parecida a las características composiciones
firmadas por Danny Elfman— y la cinematografía colorista, tocada
por una luz dorada, de Anthony Dod
Mantle nos introduce en un mundo lleno de imaginación
donde la magia, la fe, los valores y las buenas acciones
terminan triunfando por encima de la realidad y el poder del
dinero. La meritoria dirección de Boyle es, de hecho, la
responsable de sumar atractivo a una película irregular y
descom-pensada a nivel literario, sacando un efectivo partido de
la posición y los movimientos de cámara, así como de algunos
recursos digita-les que dan forma a los sueños de los pequeños.
Menos lograda es la introducción de ese flashback que hace un
extraño empleo de las canciones del grupo inglés Muse para
relatarnos el robo del di-nero, y cuyo estilo visual y registro
desentona con el conjunto.
En cualquier caso, Boyle no logra eclipsar los desequilibrios e
insuficiencias de un guión que entrega una
primera parte estimulante y bien construida alrededor de los encontrados
puntos de vista de los dos protagonistas, pero que va per-diendo
gas y originalidad conforme avanza, hasta que llega un momento
en que el relato se embarranca por completo dando vueltas sobre
el mismo eje, y que, en lugar de tomar partido por uno de los desenlaces
posibles, va planteándolos uno detrás de otro sin que ninguno de ellos
resulte del todo satisfactorio. Y, como debilidad adicional,
cabe decir que mientras que el dibujo de los dos niños es atento
y hasta simpático —no lo duden, el alma de la película se llama
Alex Etel,
que con su magnética interpretación arroja las mejores líneas de
diálogo y se come con patatas al resto del reparto—, los personajes secundarios ofrecen
un relieve bajo y precipitado, sobre todo en el caso de la única
mujer (real) adulta, añadida
como un monigote con funciones de mera comparsa ro-mántica, o del
absurdo personaje del policía, que fracasa en su in-tento por
hacer reír.
Con todo, creo que lo que más
daña al film es la condescendencia y obvie-dad de su edulcorado y
tendencioso discurso. "Millones" partía con una buena base para
convertirse en un bri-llante cuento moral por su inteligente
planteamiento, magnífica ejecución y soberbias actuaciones.
Pero, perso-nalmente, me sentí defraudada
al comprobar que una idea audaz e inge-niosa iba derivando en una
convenien-te encerrona religioso-solidaria cuyo panfletario
mensaje toca techo en un delirante final al que sólo faltaba
agre-garle los logotipos de Cáritas o Intermón Oxfam para
redondear el anuncio. Es grato que, para variar, una película
fomente la concordia y el altruismo, pero de ahí a que se
transforme en la plataforma propagandística de determinadas
causas, co-mo sucede con "Millones", hay un gran trecho.
Hay
cintas que
uno despacha con un aprobado alto por su flojo contenido y su
falta de ambiciones, y otras en las que los desaciertos y
limitaciones van sepultando los innegables méritos en una nota
media poco en-tusiasta. "Millones" pertenece a este segundo grupo.
Podría reco-mendarla con todas las reservas mencionadas para
descubrir algo diferente, aunque más convencional en profundidad
de lo que pare-ce a priori; demasiado compleja para el público
infantil, y demasia-do blanda y descarada en su postura para el
adulto. De todas for-mas, nos encontramos ante un producto lo
suficientemente bizarro como para crear extrañas adhesiones: por
un lado, los que simpati-cen con su válido fondo y sus más
molestas maneras; por otra, sus exuberantes ingredientes pueden
conducirla a ser una de esas cintas de culto en las que los
desbarajustes sean vistos como arranques de genialidad. Ya
pueden imaginarse por qué la crítica norteamericana ha caído
rendida a sus pies unánimemente.
Calificación:
    
Imágenes
de "Millones" - Copyright © 2004 Fox
Searchlight Pictures, Pathé Films, BBC Films, Ingenious Media, Mission Pictures e
Inside Track. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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