CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Cuando el fin
justifica los medios
Nueva
aproximación del cine a las relaciones de padres e hijos, que
esconde a su vez una reflexión acerca del mundo moderno, del
paso de las generaciones y de su distinto esquema de valores. En
conexión con la premiada película de Denys Arcand ("Las
invasio-nes bárbaras"), aquí Michel Boujenah lo hace
desde la óptica de la comedia, con un guión bastante previsible
y lineal, pero con una soberbia interpretación de
Philippe
Noiret, auténtico bastión de la historia.
El viudo Leo
ve con tristeza cómo su familia ha quedado desunida por unos
malentendidos triviales, y cómo sus tres hijos no se ha-blan
desde hace años. Tras un desfallecimiento sin importancia, ve
una luz al problema y maquina un plan que les obligue a pasar
jun-tos unas vacaciones: les hará creer que su vida corre
peligro, y que dentro de unos días tendrá que operarse del
corazón. Confidencias, mentiras, maquinaciones y recuerdos que
afloran en ese periplo se-rán decisivos para el futuro de esta
familia.
Boujenah
no engaña a nadie y des-de el principio muestra sus cartas al
espectador. La película aparece como una fábula moral, con unos
hijos variopintos y un tanto estereotipa-dos en su carácter y
situación vi-tal, y con un buen padre que hace lo imposible
porque la concordia vuelva al seno familiar. No importa
demasiado el carácter exagerado y poco matizado de los hijos —en
oca-siones con interpretaciones algo his-triónicas—, porque lo
fundamental es alentar a superar las rencillas que la
convivencia genera. Se dan situaciones poco creíbles en cada uno
de ellos y sus reacciones a veces resultan un poco forzadas,
pero es el padre el encargado de aportar el tono humano y
realista, y equilibrar así la comedia con un toque de humanidad.
Al final, re-sulta una meritoria road movie por las
carreteras de Québec, con su particular viaje interior de cada
personaje. Además, asistimos a un notable duelo interpretativo y
a una clarividente visión en torno a la importancia de la
familia unida.
Una puesta en
escena sin artificios y una fotografía de tono rea-lista pero
amable contribuyen a dar a la cinta verosimilitud y cerca-nía al
espectador. Gustará a aquellos que aprecien las cosas sencillas,
el cine como reflejo sincero de la vida ordinaria, reflejada
ésta con sus dramas, pero tratados sin cargar las tintas, con un
sentido positivo y amable, y siempre abierto a la esperanza y
confiando en la bondad de las personas.
Calificación:
    
Imágenes
de "Padre e hijos" - Copyright © 2003 Ajoz Films,
Little Bear, Gaumont, Max Films, France 3 Cinéma, Les
Magnifiques y Gaumont Images 2. Distribuida en España por
Sherlock Films. Todos los derechos
reservados.
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