CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Dicen que el presupuesto de "Sahara" se acercó a los
ciento treinta millones de dólares, cifra que iguala o supera
los costes, sin incluir publicidad, de recientes y exitosas
superproducciones como "Harry
Potter y el prisionero de Azkaban", "El
día de mañana" o "Yo,
robot". Este dato me deja completamente
desconcertado, puesto que en su reparto no encontramos a ninguno
de esos acto-res de Hollywood que cobran alrededor de veinte
millones de dóla-res por cada una de sus apariciones, por no
hablar de que, si com-paramos su factura técnica con la de otras
películas de similares intenciones, llegaremos a la conclusión
de que éstas son, desde luego, más vistosas y espectaculares.
Tras no pocos problemas a causa de los pleitos que Clive
Cussler, el creador del personaje de Dirk Pitt, tuvo con los
productores del filme, solventados según parece cuando és-tos le
pagaron cierta cantidad de dine-ro y obviando entonces aquél la
ínfima calidad de los diversos guiones que le presentaron,
"Sahara" ha llegado a la cartelera sin convencer ni al público
ni a la crítica, si bien tampoco se puede decir que sus ingresos
vayan a ser pí-rricos o que la prensa diga de ella que es una de
las candidatas a convertir-se en el bodrio del año. Estoy seguro
de que en 2005 se estrenarán muchas cintas realmente pésimas,
pero el debut en la gran pantalla de
Breck Eisner sólo se puede calificar de decepcionante
(cabe recordar que "Thoughtcrimes", la anterior obra que aparece
en su filmografía, era el piloto de una se-rie de televisión que
nunca se llegó a realizar y que se ha distribui-do en DVD en
algunos países).
Ha de
saber el lector que me encanta que se rueden largometra-jes que
tan sólo aspiran a ser un plausible entretenimiento, de tal
forma que se les puede perdonar que sus personajes no posean una
excesiva profundidad o que la historia sea más sencilla que un
cuento para niños de apenas unas cuantas páginas. Eso es lo que
les sucedía a "Speed" o "Con air (Convictos en el aire)", cintas
que no me canso de ver a pesar de sus evidentes limitaciones
pero que al menos te mantienen en tensión y te distraen. Al
comienzo de "Sahara", justo cuando durante los títulos de
crédito observamos fotografías, recortes y objetos que nos
resumen la vida del protago-nista, uno llega a pensar que los
guionistas van a optar por ese ca-mino y que tan sólo centrarán
sus esfuerzos en divertir al personal. Desgraciadamente, y por
mucho que lo intentan, no lo consiguen.
Así, el libreto es un despropósito, uniéndose una estrafalaria
búsqueda de un tesoro con la aparición de un temible virus que
puede acabar con la vida de todo el planeta si se propaga a
través del mar; ambas propuestas son meras excusas que se
utilizan para que, en medio de chácharas in-trascendentes,
vergonzosos chasca-rrillos y escenas resueltas de la mis-ma
forma que emplearían algunos rea-lizadores de serie B (Eva
saliendo de un pozo a la velocidad de la luz, Al descubriendo la
bomba con increíble presteza o los personajes moviéndose por el
desierto como si de un simple pueblucho se tratara), nos
asombremos con unas cuantas secuencias de acción que, dicho sea
de paso, no es que sean nada del otro mundo. En "Sahara" lo
inverosímil se lleva hasta extremos insospechados,
transfor-mándose al final en un producto banal, aburrido y
predecible (lamento si le fastidio a algún lector el final
de la película, pero... ¿alguien dudaba de que en éste veríamos
a unos acaramelados Dirk Pitt y Eva Rojas sin que durante las
dos horas que dura el me-traje su relación apenas se
desarrolle?).
Volviendo
al director, quien en su día se hizo cargo de uno de los mejores
episodios de la miniserie "Abducidos", apuntar su floja
rea-lización, especialmente a la hora de filmar las peleas
cuerpo a cuerpo, aunque por suerte sabe aprovechar los hermosos
y varia-dos paisajes que aparecen en la narración. Respecto a
los actores, Matthew McConaughey
carece de carisma y no era el actor indi-cado para ponerse al
frente del elenco de una producción tan ambi-ciosa.
Steve Zahn se ha especializado
últimamente en papeles en los que da vida al gracioso de turno,
exceptuando su meritoria par-ticipación en "El
precio de la verdad". Por último, citar a
Penélope Cruz, a quien vemos en
un patético rol donde habla lo justo y se pasea por los
distintos escenarios de la película con cara de muer-mo y sin
manifestar ningún tipo de química con sus compañeros de reparto.
Sorprende que Clint Mansell,
un autor no demasiado laureado y cuyas obras no me inspiran
demasiado apre-cio, se haga cargo de la banda sonora de
"Sahara". Su música es muy étni-ca, tornándose más intensa en
los pasajes de acción, donde más que a la partitura de Indiana
Jones se ase-meja a la de algunas de las entregas de la saga de
James Bond. Eso sí, que nadie espere encontrarse un te-ma
central contundente y pegadizo, porque no existe. A su favor
cabe añadir que se introducen, la mayoría de las veces con
escasa fortuna, unas cuantas canciones que na-da tienen que ver
con lo que está sucediendo en la pantalla, mas eso es algo que
no cabe achacárselo a él.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Sahara" - Copyright © 2005 Paramount Pictures,
Bristol Bay Productions, Baldwin Entertainment, J.K. Livin
Productions, Kanzaman y Massarde Productions. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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