CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Suele
suceder que, de vez en cuando, se estrenan en las cartele-ras una
serie de telefilms que han obtenido un notable éxito de
au-diencia o de crítica en su país de origen. Cabe recordar ahora
el elocuente caso de "El diablo sobre ruedas", la espléndida
obra de Steven Spielberg que, bajo mi punto de vista, se
encuentra entre uno de sus mejores largometrajes. "El día
después" también alcan-zó cierta repercusión en 1983, pues
hablaba de un tema que por aquel entonces preocupaba a medio
mundo: la posibilidad de que los Estados Unidos y la Unión
Soviética utilizaran sus poderosas armas nucleares y la hasta
entonces denominada Guerra Fría se transformara en una
despiadada confrontación entre naciones. En 1995 "Ciudadano X"
arribó a la gran pantalla avalada por un buen número de premios
y un estupendo reparto en el que destacaba Donald Sutherland,
acompañado por Max Von Sydow y Stephen Rea.
Ahora nos llega "Llámame Peter", una cinta que ha conseguido dos
im-portantes Globos de Oro: el de mejor miniserie o película
hecha para televi-sión y el de mejor interpretación de un actor
en una miniserie o en una pelí-cula hecha para televisión. Su
conte-nido se centra en la biografía de un ar-tista digno de
admiración, Peter Se-llers, un individuo que nos ha hecho reír en
no pocas ocasiones pero que, sin embargo, también nos ha
deleita-do con sus excelentes dotes dramáti-cas ("Lolita" y
"Bienvenido, Mr. Chan-ce" son un buen ejemplo de ello). Sin
embargo, detrás de la amable apariencia de Sellers, y tal y como
suele suceder con numerosos cómicos, se escondía una persona de
enérgico y vehemente carácter, alguien que además se veía
fa-gocitado por todos los personajes a los que dio vida a lo
largo de su trayectoria radiofónica y cinematográfica.
"Llámame Peter" era una empresa arriesgada para sus promoto-res,
principalmente porque éstos tenían que afrontar un indubitable
riesgo: encontrar a un intérprete que recreara a un actor muy
queri-do por el público desde una doble perspectiva, esto es,
tanto en su vida privada como en algunos de los fragmentos más
conocidos de su filmografía. Es por ello que se puede afirmar
sin temor a equivo-carse que este proyecto no hubiera obtenido
semejante rele-vancia si no fuera por el extraordinario trabajo
de Geoffrey Rush, quien se muestra
brillante en cada una de las secuen-cias del largometraje. No
es de extrañar que Rush dudara a la hora de aceptar este papel,
pues es tal la complejidad de su actua-ción que la película
podría haberse convertido en un producto del montón si no fuera
por su presencia.
Rush no sólo tiene que ponerse en la piel de Sellers cuando éste se halla
detrás de las cámaras, bien sea con su familia, sus amantes o
sus compa-ñeros de profesión, sino que también lo hace
disfrazándose de algunos de los múltiples personajes en los que
se
transformó el principal intérprete de "El guateque" a lo largo
de su carrera. Observar sus gestos, su manera de hablar o su
forma de moverse nos de-ja absolutamente pasmados, pues de
repente parece que el Dr. Strangelove o el Inspector Jacques
Clouseau si-gan vivos en la figura del oscarizado protagonista de
"Shine", ayudado por la magnífica labor de los en-cargados de los
departamentos de maquillaje, vestuario y diseño de producción.
No me sorprendería que ahora mismo los responsa-bles del remake
de "La pantera rosa" estuvieran tirándose de los pelos al
observar algunas de las escenas de "Llámame Peter", al menos si
su deseo era encontrar a alguien que supiera imitar las
excentricidades del Clouseau original; Geoffrey Rush hubiera
sido la elección perfecta.
Respecto a la narración en sí, es cierto que no nos encontra-mos ante
un biopic amable acerca de Peter Sellers, pero tampoco se puede
concluir que el relizador y los guionistas se ensañen demasiado
en los aspectos más turbios de su existencia, sobre todo
cuando nos referimos al humillante trato que de él recibían sus
hijos o sus esposas. Se incide en su faceta de mujeriego, quizás
con demasiada insistencia (en el caso de So-phia Loren se da a
entender que no existió ninguna relación entre ellos, algo que
en su día sostuvo Anne Sellers), siendo más intere-sante desde
una vertiente exclusivamente dramática todo lo relacio-nado con
el carácter posesivo de su madre y, sobre todo, la obse-sión de
este genial cómico por encontrar su verdadera personali-dad,
oculta en la variedad de sujetos que interpretó durante su
ca-rrera. Sin embargo, no se hace referencia a su adolescencia,
de ahí que el espectador pueda no llegar a entender la conexión
de Se-llers con su protectora progenitora o el hecho de que
acudiera tanto a la consulta de un vidente, pues siempre se
sintió atraido por las ciencias ocultas.
Desde un punto de vista formal se puede decir que determinados
ele-mentos estéticos de "Llámame Pe-ter" están muy conseguidos,
em-pezando por los títulos de crédito iniciales, presentados por
medio de dibujos animados, o la repro-ducción de míticos pasajes
de al-gunos de los largometrajes en los que participó Sellers,
algunos de ellos introducidos en su vida real de forma ficticia.
Ahora bien, existen re-cursos que no terminan de convencer-me,
como el hecho de que el protago-nista se transforme en
determinados instantes del filme en algunas de las personas que
influyeron en su vida, bien sean sus padres, su esposa o ciertos
cineastas. Por otro lado, Stephen
Hopkins emplea una técnica que en ocasiones nos hace
pensar que aún está rodando un episodio de "24", una serie de
televisión que, junto a "Traffic", le ha permitido a este
director obtener un prestigio que, desde luego, nunca se ha
ganado en la gran pantalla (y tostones como "Volar por los
aires", "Los demo-nios de la noche" y "Perdidos en el espacio"
así lo atestiguan).
Finalmente, cabe reseñar el admirable plantel de secundarios que ayudan a
mejorar la calidad del filme, empezando por unas estu-pendas
Emily Watson y
Charlize Theron, sin olvidar la
participa-ción de unos meritorios John
Lithgow, Miriam Margolyes,
Ste-phen Fry,
Stanley Tucci o incluso
James Bentley, a quien mu-chos
recordarán como el niño de "Los otros". Aunque es innegable la
corrección de la banda sonora original de
Richard Hartley, éste ha de
ceder el protagonismo a una espléndida selección de cancio-nes o
temas musicales que vienen firmados por compositores co-mo Burt
Bacharach o, por supuesto, Henry Mancini.
Sólo un reducido número de perso-nas dudarán de que Peter Sellers era un
genio como actor, si bien su vida privada distó mucho de ser tan
jovial como la de la mayoría de los persona-jes a los que
interpretó. "Llámame Peter" no se ceba en sus comporta-mientos
más oscuros e incluso pre-tende redimirlo al compararlo al final
de sus días con el jardinero de "Bien-venido, Mr. Chance", pero
en todo ca-so es una interesante película que atraerá
especialmente a los admi-radores de este fallecido artista y
supone una nueva demostración del talento de Geoffrey Rush.
En el fondo, el propio Sellers intuía los conflictos que
anidaban en su interior, tal y como se puede comprobar al leer
algunas de las declaraciones que realizó en su momento («si me
pregunta que me interprete a mí mismo, no sa-bría qué hacer. No
sé quién o qué soy»; «soy un clásico ejemplo de todos los
humoristas: sólo soy divertido cuando estoy trabajan-do»).
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Llámame Peter" - Copyright © 2004 HBO
Films, BBC
Films, DeMann
Entertainment y Company Pictures. Distribuida en España por
Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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