CRÍTICA
por
Leandro Marques
Cóctel de emociones bajo el
agua
En ciertas ocasiones, antes de escribir o hablar sobre
ellas, determi-nadas películas generan una infrecuente y
deliciosa sensación de ex-trañeza. La extrañeza de encontrarse
frente a una obra singular, salida de cualquier estereotipo, de
cualquier otra cosa ya vista. "Life aquatic", de ella se trata,
es el producto de la mirada y sensibilidad de un reali-zador
único, el estadounidense Wes Anderson.
También se podría hablar de extrañeza porque no puede definirse
a la película como una obra sólida, desprovista de
im-perfecciones (¿a alguien le interesa una película perfecta?),
sino más bien como lo contrario. "Life aquatic" se representa a
sí misma como un inmenso espacio donde fluyen y se ponen en
contacto dis-tintas ideas, imágenes, sensaciones que se fusionan
entre sí. Algunas veces, esto genera la impresión de un cóctel
algo desprolijo y discontinuo de sucesos. La mayoría del tiempo,
ese mismo cóctel sirve de medio de transporte a lugares de
difícil acceso, donde todo parece mágico y armónico. Así como
sucede en sus filmes anteriores, Anderson se dedica a explorar
las dificultades en las relaciones humanas: básica-mente, "Life
aquatic" es una película que remite al dolor, a la pérdida, a
los miedos, al reencuentro y, como esencia de todo, al amor.
El
personaje principal, Steve Zissou, protagonizado por el
fantástico Bill Murray, es
un excéntrico (con ciertos parecidos al carismático personaje de
Gene Hackman en "Los
Tenenbaums") documentalista de océanos. Dedicó su vida a la
aventura de investigar las particulari-dades del mundo bajo el
mar, a filmarlo, y a hacer películas de eso; así se convirtió en
una figura emblemática. Sin embargo, sus épocas de gloria
parecen haber quedado atrás. Mientras filmaba su último
tra-bajo, pudo salvar el pellejo pero no evitar que un extraño y
gigante ti-burón se comiera literalmente a Esteban, su mejor
amigo y compañe-ro. Por si fuera poco, la película no fue bien
recibida por el público ni aceptada por la crítica, lo que
espantó a los inversionistas de sus pro-yectos futuros. Esto no
apaciguó las intenciones de Steve, persona obstinada donde las
haya, quien pese a todo prometió una segunda parte: allí se
reencontraría con el animal y lo mataría, simplemente pa-ra
vengar la muerte de su amigo.
La trama,
así planteada, se sostiene a partir de los personajes y de
los vínculos que se establecen entre ellos. El relato se toma su
tiempo para presentar a cada uno de los integrantes del
equi-po “Zissou” (que hasta usan los mismos pijamas con la
insignia en el pecho). Siempre con humor e ironía, cada pasaje
de la película va pre-parando al espectador para la gran
travesía que se avecina. En medio de todo, Zissou es encontrado
por su único hijo, Ned (Owen Wilson),
a quien nunca había querido acercarse, y lo invita a ser parte
de la tri-pulación del Belafonte, el barco del equipo.
Ya en marcha el Belafonte, comienzan a evolucionar los
conflictos y relaciones entre los personajes. Anderson elige la
vía del humor para mostrar los miedos, convicciones e
inseguridades de cada uno de ellos –en especial padre e hijo–.
De todos los personajes, el realizador se encarga de decir algo,
de hacerlos dialo-gar con el espectador de manera tal que él
mismo pueda completar sus historias, sus problemas, y entender
por qué ac-túan como actúan. Sin embargo, el recur-so del humor
no anula el uso de otras he-rramientas estéticas y narrativas
para po-ner imágenes a lo que sucede. El direc-tor se destaca
justamente por su sensibilidad para entender lo que pi-de cada
momento del film: entiende a sus personajes, lo que les pasa, lo
que quieren, lo que no pueden, y en función de las diferentes
situa-ciones que se plantean, utiliza el recurso que, de tan
adecuado, pare-ciera ser el único posible.
En algunos
pasajes, esto se percibe con claridad: la cámara capta los
gestos y miradas justos, los personajes hablan, piensan, ha-cen
o dicen como si les fluyera naturalmente. Es entonces cuan-do la
cinta se vuelve hipnótica y envolvente. En otros pasajes,
que no alcanzan para empañar al concepto general, se destacan
más algunos baches y cierta discontinuidad en el transcurrir del
relato. Sin duda, esos instantes mágicos y sobrepasados de
intensidad, tan infre-cuentes como fascinantes, son causantes de
aquella sensación de extrañeza, tan sutil y filosa, que se
produce sólo cuando se está frente a una gran película.
Calificación:
    
Imágenes de "Life aquatic" - Copyright ©
2004 Touchstone Pictures y American Empirical Picture.
Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Life aquatic"
Añade "Life aquatic" a tus películas favoritas
Opina sobre "Life aquatic" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Life aquatic" a un amigo
|