CRÍTICA
por
Pablo del Moral
El
director Gore Verbinski ha tenido una corta pero
interesante carrera que ha abarcado muy diversos
géneros y estilos. No obs-tante, todas sus películas me
han dejado la impresión de que se trata de un director
a sueldo, hábil para llevar de forma eficiente un
libreto a la pantalla grande, pero carente de visión
propia y de iden-tidad dramática (por llamarlo de algún
modo).
Por eso, aunque no me haya parecido del todo buena,
creo que "El hombre del tiempo" merece especial
atención, pues por vez primera se percibe esa vi-sión,
esa intención de transmitir un mensaje relevante... lo
cual era difícil de lograr en las previas cintas de
Verbinski, como "The
ring (La señal)" y "Piratas del Caribe:
La maldición de la Perla Negra".
"El hombre del tiempo" es, simple-mente, el análisis de
un individuo y un examen de su vida, donde vemos los
deprimentes eventos que rodean a David Spritz (Nicolas
Cage), un re-portero del clima cuyo trabajo en un canal
de televisión local en la ciudad de Chicago le ha dado
una vida fácil y acomodada, al menos en el aspecto
financiero. Su vida personal, sin em-bargo, dista mucho
de ser fácil, pues Spritz debe lidiar con su reciente
di-vorcio, los problemas e inseguridades de sus hijos
y, principalmente, con la constante desilusión que
causa en su anciano padre Robert (Michael Caine), un
exitoso novelista que ve con incredulidad la falta de
impulso y espíritu en su hijo.
La cinta sigue un período en la vida del protagonista,
durante el cual ocurren ciertos eventos que cambian su
vida, algunas veces para bien y en otras para lo
opuesto. Pero, sea como sea, el hombre parece inca-paz
de responder de forma apropiada debido a sus
paralizadas emociones.
En un raro logro de lenguaje cinematográfico,
Verbinski y el guio-nista Steve Conrad logran que el
espectador comparta el desensi-bilizado estado del
protagonista, quien evidentemente tiene fuertes
conflictos y sentimientos en su interior, pero que
parece incapaz de expresar o de hacer algo por
remediar la situación. Esto crea un curioso tono de
patética frustración en el espectador, que emula
perfectamente lo que debe sentir el mencionado
protagonista.
Supongo que "El hombre del tiempo" podría clasificarse
como drama, pero esa fácil etiqueta ignora la
compleji-dad de la cinta. Lejos de manipular-nos con
falso sentimentalismo, la tra-ma busca evocar nuestra
compasión, presentándonos la situación de un hombre
con buenas intenciones, pero afligido por malas
decisiones. Ade-más, la cinta tiene el valor de aceptar
el cruel humor que puede devenir de tal situación, y
de este modo se crea una especie de tragicomedia
fun-damentada en la mutua frustra-ción que debemos
sentir junto con el personaje.
En otras palabras, intenta
hacernos reír al mismo tiempo que nos muestra la
fragilidad de una vida aparentemente buena, pero que
puede desplomarse por las causas más pueriles e
insignificantes.
No es de extrañar el fracaso económico de "El hombre del
tiem-po". A pesar de estar respaldada por el
estudio Paramount y por contar con dos famosos actores
en su elenco, este no es el tipo de cine que
usualmente vemos en los multicinemas; sus temas son
demasiado ambiguos y su resolución, hasta cierto punto
lógica, no corresponde necesariamente con el obligado
"final feliz", aunque sí ofrece un cierto optimismo
que puede dejar satisfecho al especta-dor.
Por eso, su valor no está
precisamente en la historia que cuenta, sino en el
modo como lo hace, desafiando la expec-tativa de lo que
puede ser un drama en el cine moderno.
Nicolas Cage hace un notable traba-jo como el
adormecido protagonista que sólo encuentra desilusión
en la vi-da; sin embargo, creo que la auténti-ca
"estrella" de la película es Michael Caine, cuya
expresión de su persona-je va mucho más allá de los
diálogos. Caine siempre ha sido uno de mis ac-tores
favoritos, y verlo en un papel tan melancólico y sutil
resulta un auténti-co placer, pues contrasta muy bien
con su usual imagen de fuerza y agre-sividad.
Hope Davis hace también un buen trabajo como la
ex-esposa com-prensiva, pero implacablemente lógi-ca,
cuya labor de ama de casa y madre no le permite el
lujo de cul-tivar el egoísmo o las contemplaciones de
su ex-marido. También merece mención Gemmenne de la
Peña como la hija de Spritz; el trabajo de esta joven
actriz es impresionante al ponernos en con-tacto con la
desilusionada niñez moderna. Y, de paso, el apodo de
su personaje es una de las mejores muestras de humor
incómodo y escandalizante que he visto fuera de una
película de Todd So-londz.
"El hombre del tiempo", entonces, es una fascinante
experien-cia fílmica, aunque es innegable que su
sombría trama podrá deprimir a una parte del público,
por no mencionar que será de difícil asimilación para
quien espere un pre-fabricado dra-ma hollywoodense. Y
aunque ocasionalmente se siente lerda y cansada, la
cinta ofrece una interesante visión de lo que podría
lla-marse fácilmente "crisis de la edad madura", pero
que llega a nive-les emocionales mucho más profundos y
complicados. Casi me atrevería a decir que esta cinta
es el equivalente de un chick-flick, pero para
hombres. Pero no lo diré.
Calificación:
    
Imágenes
de "El hombre del tiempo" - Copyright © 2005 Paramount
Pictures y Escape Artists. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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