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EL LEÑADOR
(The woodsman)


Dirección: Nicole Kassell.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 87 min.
Género: Drama.
Interpretación: Kevin Bacon (Walter), Kyra Sedgwick (Vickie), Benjamin Bratt (Carlos), Mos Def (Sargento Lucas), Eve (Mary-Kay), David Alan Grier (Bob), Kevin Rice (Candy), Michael Shannon (Rosen), Hannah Pilkes (Robin), Joey Hazinsky (Cherub), Jessica Nagle (Annette).
Guión: Steven Fechter y Nicole Kassell; basado en la obra de Steven Fechter.
Producción: Lee Daniels.
Música: Nathan Larson.
Fotografía:
Xavier Perez Grobet.
Montaje: Brian A. kates y Lisa Fruchtman.
Diseño de producción: Stephen Beatrice.
Vestuario: Frank Fleming.
Estreno en USA: 24 Diciembre 2004.
Estreno en España: 28 Octubre 2005.

CÓMO SE HIZO "EL LEÑADOR"
Notas de producción © 2004 Civite Films

Sobre la producción

  "Cuando me lo propusieron por primera vez, colgué el teléfono", confiesa el productor Lee Daniels al hablar de su primera reacción al delicado tema que aborda The Woodsman. Tengo unos gemelos de ocho años de edad y creo que ciertos temas son, simplemente, tabú. Sin embargo, cuando comencé a leerlo, sentí lo mismo que había experimentado al leer por vez primera Monster's Ball. Tenía algo como de directo, de descarnado. Lo que me gusta de la película y lo que creo que la misma proyecta, es que no ofrece respuestas. Todos tenemos defectos y lo que han hecho estos proyectos es inducirme a examinar mis propios defectos".

  Al relatar la historia de Walter, un convicto por un delito de agresión sexual que se reintegra a la sociedad luego de cumplir una condena de doce años de prisión, The Woodsman plantea al público unas exigencias que suelen considerarse excesivas: pretende que los espectadores manifiesten empatía con un personaje al que la mayoría de nosotros consideraría normalmente repelente. La responsabilidad de trabajar con este material tan delicado e inestable se confió a Nicole Kassell, una amable, pero voluntariosa, recién llegada a la dirección de largometrajes, junto con un reparto extraordinario en el que figuran Kevin Bacon (Mystic River, Sleepers, Apollo 13), Kyra Sedgwick (Personal Velocity, Phenomenon), Mos Def (The Italian Job, Bamboozled), Eve (XXX, Barbershop), Benjamin Bratt (Piñero, Abandon, Traffic), y David Alan Grier (In Living Color). The Woodsman, basada en el drama homónimo de Steven Fechter, se rodó en Filadelfia en 28 días utilizando más de quince localizaciones.

 

El proceso de creación

  En marzo de 2000, Nicole Kassell, a la sazón estudiante del prestigioso Programa de Cinematografía de Posgrado de la Universidad de Nueva York, asistió a la lectura, realizada en tres tiempos, de una obra teatral titulada The Woodsman (El leñador).

  "El calado de la obra era increíble", asegura Nicole rememorando aquella lectura, que había sido producida por Arthur Miller (La muerte de un viajante) en el legendario Actor`s Studio de Nueva York. "Es una obra muy subyugante y me pareció que valía la pena contar esta historia. Ciertamente, Nicole quedó tan impresionada por el recital que posteriormente se puso en contacto con el dramaturgo, Steven Fechter, para solicitarle una opción para llevar la obra al cine.

  "Se mostró lógicamente reticente, porque yo estaba todavía estudiando en aquel entonces", asegura Kassell, y añade que escribió entonces un borrador de guión cinematográfico en base a su intuición, que luego comentó con el dramaturgo. "Se mostró encantado con el guión y accedió a conceder una opción sobre la obra y a colaborar conmigo". Fechter resultó ser para Nicole el colaborador ideal y un coguionista: "Yo me ponía a redactar un borrador y luego se lo mostraba: lo revisábamos entre los dos e intercambiábamos observaciones pormenorizadas. Era una situación ideal: espacio para escribir con un colaborador igualmente comprometido".

  El guión de The Woodsman ganó la edición de 2001 del Concurso de Guiones de Slamdance. Ese mismo año, Kessell acudió a Utah para la proyección de su trabajo de fin de carrera en la Universidad de Nueva York, un cortometraje titulado The Green Hour, en el Festival Cinematográfico de Sundance. Este formidable éxito por partida doble no pasó desapercibido para la industria del cine. "Comenzamos a enviar el guión a unos y otros, y el productor Lee Evans dijo que era lo mejor que había leído desde Monster's Ball, asegura Kessell, que se mantuvo firme en su decisión de no vender el guión a menos que se le diese igualmente la oportunidad de dirigir la película.

  "Inicialmente, no me apetecía volver a trabajar con otro director novato", confiesa Daniels. "Empero, Nicole abordó el proyecto con un increíble nivel de entusiasmo. Es metódica en el mejor sentido de la palabra y eso resultó en una concepción tridimensional de los personajes. Es una persona que no se altera: una buena persona. En un principio, no imaginabas que alguien así fuese capaz de colocarnos en el vórtice de una tremenda tormenta como ésta".

  "Me encantó trabajar con ella", afirma Kevin Bacon. "Nicole es muy inteligente y tiene unas opiniones muy firmes. Es un ser humano bondadoso, solidario y amable, con un gran interés por la cinematografía y por el mundo".

  Según Kyra Sedgwick: "Nicole llevaba realmente la voz cantante. Habla con mucha suavidad, pero lleva un gran garrote. Tiene una personalidad tranquila y calladamente poderosa. No cejaba hasta lograr lo que quería, a pesar de existir ciertas limitaciones de tiempo y dinero. En The Woodsman, demostró ser, como poco, una tremenda creadora cinematográfica.

Del escenario a la pantalla

  En su ensayo titulado "Sobre un libro llamado Lolita", Vladimir Nabokov hace un relato antológico de cómo le vino la inspiración para la novela luego de leer un artículo sobre un mono que, al cabo de meses de intentarlo, había "ejecutado el primer dibujo al carboncillo jamás producido por un animal". ¿El dibujo? Los propios barrotes de la jaula del simio. Si bien el concepto metafórico de cautividad psicológica puede resultar ideal para el impulso que recrea The Woodsman, una de las preocupaciones capitales de Kassell al recrear el material para la pantalla consistió en quebrar el marco estático del escenario y encontrar vías de visualización de lo que constituye, básicamente, un espacio interior.

  "La pieza teatral era sumamente minimalista, permaneciendo Walter todo el tiempo en escena mientras los restantes personajes entraban y salían", asegura Kassell. "Tuvimos que abrir el mundo de Walter y abrir a Walter al mundo", continúa, y explica cómo decidió mostrar a Walter en su trabajo y ambientar varias escenas en el almacén de madera. Otro cambio sustancial consistió en la adición de Mary-Kay (interpretada por Eve, actriz y estrella del hip-hop), personaje que no aparece en el drama originario y que es básico en la trama secundaria que rodea la marginación de que Walter es víctima en su centro de trabajo.

  Walter es un personaje relativamente inexpresivo y, en el curso de los ensayos, Kessell y Bacon se esforzaron implacablemente por recortar los diálogos innecesarios y redundantes. "Eso es algo que se me da a mí muy bien", asegura Bacon. "Creo que resulta más interesante contemplar cómo el personaje reacciona ante el mundo, lo que ocurre detrás de sus pupilas. Esta es una de las cosas bellas del cine y, si puedes hacerlo como actor o como director, es una herramienta muy potente. Me fastidian las escenas de clímax de las películas, en las que el personaje afirma que "soy como soy porque..." Con este personaje, creemos que, cuanto menos se diga, tanto mejor".

  Consistentemente con la economía verbal condensada del guión, la Kassell instila en el universo de The Woodsman un realismo visual sin complicaciones ni adornos. "Me influyeron mucho los filmes de los primeros años setenta", asegura Nicole, quien resalta los hitos del cine norteamericano de los setenta, como Five Easy Pieces (1970) y One Flew Over The Cuckoo's Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco) (1975).

  La producción cinematográfica de los setenta tenía algo de más sustancia, y lo que me gusta de esas películas es que cogían a una megaestrella - en esos casos, Jack Nicholson - para sumergirla en un mundo muy real, muy verídico". Si la textura visual de la película recuerda lo más auténtico del cine americano de los setenta, en su atrevimiento, su compromiso y su ausencia total de vanidad, también la interpretación de Bacon puede parangonarse sin problemas con la galería de grandes anti-héroes de la cinematografía estadounidense de los setenta: el Travis Bickle de Robert DeNiro en Taxi Driver, el rol de Jack Nicholson en The Last Detail, y el Sonny de Al Pacino en Dog Day Afternoon.

  Desde un principio se decidió rodar el filme en Filadelfia, una ciudad que Bacon, Eve, el director de fotografía Xavier Pérez Grobet y el productor Daniels coincidían en considerar como suya. "Me encanta Filadelfia", comenta Daniels de la ciudad del amor fraterno. "Es un lugar inexplotado y un sitio fantástico para fotografíar una película. Muchos de nuestros socios financieros y de los actores de reparto y de los técnicos son de Filadelfia, lo que hizo que el rodaje resultase realmente agradable." Nicole Kassell, que tiene familiares en esa ciudad, elogia la labor de la "increíblemente cooperadora" comisión de cinematografía de la ciudad. Para Sedgwick: "Me gusta estar en un entorno de arquitectura antigua; por algún motivo, me ofrece una gran sensación de bienestar y seguridad, y en Filadelfia hay algunos edificios hermosos".

  Anclados en el naturalismo verbal del guión y el realismo plástico de la ciudad del amor fraterno, Kassell y los galardonados técnicos de montaje, Lisa Fruchtman y Brian A. Kates, utilizan algunas técnicas de montaje arriesgadas y expresionistas. Los saltos de secuencias, la congelación de imágenes y la retrospectiva, son técnicas que se utilizan en algunas escenas claves, incluidos los títulos de crédito, el primer encuentro sexual entre Walter y Vickie, y la secuencia en que Walter contempla desde la ventana de su apartamento la forma en que un hombre al que aquél apoda "Caramelo" rapta a un niño del patio de una escuela elemental. (Esta última escena aparece perturbadoramente construida como una parodia hiperbólica de una retransmisión deportiva por televisión, repleta de floridos comentarios en off).

  Aunque con algunas reminiscencias del montaje típico de la Nueva Ola francesa, Kassell apunta también a otras influencias inquietantes: "La forma en que se han montado los créditos está muy influida por The Gateway, de Sam Peckinpah, que se prolonga durante unos catorce minutos y te ofrece toda la historia del personaje principal", asegura Kassell. "La escena de sexo, con sus saltos de secuencias, rememora la legendaria escena de Don't Look Now, de Nicolas Roeg.

El barómetro de la verdad

  "Contratar a Kevin fue más que ver un sueño hecho realidad", afirma Nicole Kessell del actor, al que define como un "enorme barómetro de la verdad".

  Bacon, que ha sido uno de los hitos del cine norteamericano desde que debutara en 1978 en National Lampoon's Animal House (y cuya carrera ha sido recientemente rememorada en una gala celebrada en la Sociedad Cinematográfica del Lincoln Center), es uno de los raros actores capaces de moverse con facilidad entre el papel de protagonista masculino y un papel de carácter. "Es un actor admirado por la gente y que gusta al público, incluso si se transforma completamente de un papel a otro", dice Kessell. "Se centra en todos los pormenores detallados del personaje: el modo de andar, la forma de hablar y el modo de vestirse.

  Según el productor Daniels: "Kevin es realmente un buen chico y algo en mi interior me decía que estaba un poco loco al aceptar el rol, aunque me alegro de que lo haya aceptado. Imparte a Walter una especie de torbellino que no se suele ver, además de una impresionante sensación de concentración. Dicho esto, resultó magnífico verlo salirse del personaje de Walter al final".

  Casi inmediatamente después de comprometerse con el proyecto, Bacon tomó la decisión de asumir la responsabilidad adicional de convertirse en uno de los productores ejecutivos del filme. "The Woodsman es un proyecto tan arriesgado en muchos sentidos que me pareció que era importante que me implicase en el mismo en la medida de lo posible", asegura Bacon. "Pensé que sería de utilidad que participase en el casting y en la toma de otras decisiones".

  Bacon recomendó a su esposa, Kyra Sedgwick - conocida por el gran público después de su intervención en producciones memorables, como Nacido el 4 de julio, de Oliver Stone, Singles, de Cameron Crowe, y Phenomenon, de John Turtletaub - para el rol de Vickie. "Leí su parte del guión y me pareció que no existen muchas actrices que, además de ser jóvenes y atractivas, sean creíbles en el papel de obreras de un almacén de madera," asegura Bacon. "Inicialmente, hubo un cierto temor de que el hecho de estar casados puediese resultar contraproducente y distraer al público de la historia; empero, era la actriz idónea para ese papel".

  El ofrecimiento del papel constituyó una cierta sorpresa para Sedgwick: "Inicialmente, leí el guión para Kev, porque él le estaba dando vueltas, pero no me imaginé en absoluto que pudiese ser para mí. Y, cuando termine de leerlo, le dije: "Tienes que hacerlo". Sedgwick confiesa que, cuando se le ofreció el papel, sintió una cierta aprehensión ante la idea: "No niego que estábamos interesados, pero nuestro interés era siempre: "Es conveniente que lo haga, para Walter y para el filme?", asegura Sedgwick. "Por aquel entonces, los periódicos estaban llenos de comentarios de por qué las parejas no deben aparecer juntas en la pantalla, porque eso supone, de algún modo, el "beso de la muerte", y todos nos interrogábamos mucho sobre si era la decisión correcta para el filme. Pero Kevin y Nicole estaban absolutamente decididos a favor y, cuando comenzamos a trabajar, supe que la decisión había sido correcta".

  En una de las escenas iniciales de The Woodsman, Vickie ofrece a Walter llevarlo en su coche hasta casa de aquél desde el almacén de madera en que ambos trabajan y, entonces, lo seduce tranquilamente. La escena, magníficamente fotografiada y montada, capta, además, de forma increíble la excitación, la tensión y la turbación de dos extraños que intiman por vez primera. Cuando se le preguntó si le había resultado difícil comportarse como un desconocido con la mujer con quien lleva casado quince años, Bacon contestó: "Es un reto más de la interpretación. Los actores son fingidores profesionales, y ese reto es absolutamente igual al de fingir que llevas casado quince años con una perfecta desconocida que te acaban de presentar ese mismo día." Según Sedgwick: "Te limitas a hacerlo y confiar en que funcione".

  Kessell, aludiendo a un hecho anecdótico ocurrido durante el rodaje, resalta la medida en que ambos actores se habían metido dentro de sus respectivos personajes: "Estábamos allí un día, visionando las secuencias tomadas de la escena de sexo y, cuando yo dije: "corten", Kevin se desprendió de su personaje y le dio un beso que sonaba como a "¿Qué tal estás, cariño?", y yo me dije: ¡ese es Kevin! Empero, eso no lo presencié nunca durante el rodaje. Estaban tan metidos en sus personajes que, si algo no iba bien, no se mostraban excesivamente cariñosos".

Encajando las piezas dañadas

  Para Sedgwick, The Woodsman es, tanto una historia de amor - aunque excéntrica y poco convencional - como la expresión de un problema social terrible y en gran medida clandestino.

  "Vickie se enamora de Walter y ve en él algo que nadie más ve, algo de lo que él mismo no es consciente", asegura Sedgwick. "Y yo creo que eso forma parte importante del mensaje de la historia: por qué no te enamoras de alguien que parece perfecto sobre el papel; por qué te puedes enamorar de alguien porque las piezas dañadas de ambos encajan".

  Para describir a Vickie, Sedwick dice: "Luchadora. Es una persona que sufre una pena y que es un superviviente; es alguien a quien creo que mucha gente considerería como herida, pero yo no la veía así... Vickie es lista e intuitiva, pero pienso que gasta buena parte de su energía en luchar".

  Al tiempo que Kassell y Bacon se informaron en profundidad sobre la conducta de los agresores sexuales y los pedófilos, aquella colaboró con Sedwick en la forja de un pasado para el personaje femenino. A lo largo de la película, nos enteramos que también Vickie había sido objeto de abusos sexuales en su infancia por parte de sus tres hermanos. Al pedírsele que explicase ese contexto, la Sedgwick asegura: "Vicky está harta de todo, en general, pero es, a pesar de todo, una persona amantísima y tremendamente fiel. Es increíblemente fiel y amante de sus hermanos a pesar de lo que le han hecho y pienso que esa fidelidad es algo realmente sobrecogedor".

  Dicho eso, Sedgwick admite que la dureza de la vida que llevan los personajes la ha afectado profundamente. "Procuro no llevarme el personaje a casa, pero se mete en tu piel", asegura Sedgwick. "Es claro que no lo hago a propósito, pero existe un sentimiento soterrado de desesperación que te invade. Se trata de gente golpeada. Era desagradable estar allí y era desagradable contemplar a Kevin en ese estado".

  Kevin informa de que ambos actores principales se comportaron con una extremada generosidad por lo que respecta al tiempo dedicado a los ensayos y a celebrar numerosas reuniones con el guionista y director - juntos e individualmente - durante la fase de preproducción para estudiar los personajes y comentar el guión. Kassell y Bacon se preocuparon también por organizar ensayos con la notable actriz novel Hannah Pikes, que encarna a Robin, una niña a quien Walter conoce en un parque del barrio. Las escenas de Robin con Walter - un prodigio de escenificación y sobriedad, figuran entre las más delicadamente inquietantes de The Woodsman.

  "Evidentemente, para mí, parte del cometido consistía en lograr que ella se sintiese segura; que supiese que soy esposo, padre de familia y actor, que no soy el personaje que interpreto", asegura Bacon. "Pero esto es lo que siempre ocurre cuando actúas con niños. Intentas que se sientan seguros y cómodos. Proseguimos el trabajo en esa escena congelándola y fotografiándola, y Robin tiene un instinto natural".

Poli bueno, poli malo

  Otro de los personajes centrales de The Woodsman es el sargento Lucas, funcionario de la policía de proximidad que suele llegarse al piso de Walter con el fin de acosarlo e intimidarlo mientras el ex presidiario se esfuerza por resinsertarse en la sociedad. En un sutil e inesperado desdoblamiento, el sargento Lucas es interpretado por Mos Def, valiosísimo actor y estrella del hip-hop.

  "Sobre el papel, yo sentía una gran preocupación de que el rol del sargento Lucas resultase algo estereotipado, una especie de polizonte matón", confiesa Kassell. "Sin embargo, la actuación de Mos ha sido una de las grandes alegrías que me ha proporcionado el filme".

  El productor Lee Daniels había trabajado antes con Mos Def en Monster`s Ball y Kassell lo había visto actuar recientemente en Broadway como contraprotagonista de Jeffrey Wright en el drama de Suzan-Lori Park Topdog/Underdog. Aunque Kassell se mostró entusiasmada con el resultado del casting, el actor no había podido ensayar con la realizadora antes de iniciarse el rodaje.

  Aunque, sobre el papel, los cara a cara entre Walter y el sargento Lucas podrían resultar en apariencia el lado más familiar de The Woodsman, en su interpretación, Mos Def aborda el personaje con una profesionalidad sobria y poderosa que raras veces se ve en la saga de los "policías" de la gran pantalla.

  "Ha sido una fantástica demostración por parte de Mos", afirma Mos en descargo de su coprotagonista. "No teníamos idea de cómo lo haría, porque no habíamos tenido tiempo de ensayar con él, así que, simplemente, llegamos y actuamos, y fue magnífico ver cómo asumía el personaje". Para Kassell: "Cuando experimentaba simpatía por Lucas, comprendía que algo especial estaba sucediendo".

Una enfermedad endémica, oculta a simple vista

  Cuando decidimos abordar el tema, yo tenía la voluntad de no hacerlo de forma ingenua", asegura Kassell, que relata cómo invirtió buena parte del período de preproducción realizando un trabajo intensivo de investigación, incluyendo entrevistas con víctimas y familiares de las víctimas y con terapeutas especializados en agresores sexuales (Kassell fue invitada a participar en varias sesiones de terapia de grupo, experiencia que recuerda como inestimable). "Aunque el filme es ficción, intentas asimilar a todas estas personas e historias reales para reflejarlas de forma honesta y precisa".

  La mayoría de los personajes de The Woodsman - Walter, Vickie y Robin - han sido víctimas de una forma u otra de abuso sexual. En su trabajo de investigación, Kassell aprendió que esta incidencia tiene un soporte estadístico: se estima que uno de cada cuatro estadounidenses ha sido objeto de abusos sexuales en la infancia, y suelen ser las víctimas quienes reproducen el ciclo de los abusos.

  "Espero que The Woodsman suscite discusiones en torno a un asunto que tradicionalmente se ha considerado tabú e inabordable", asegura Daniels. "Lo he comprobado personalmente, puesto que, mientras trabajábamos en el filme, una pariente cercana me confesó reservadamente que había sido agredida sexualmente de pequeña, y yo no me había enterado. Y nos han abrumado con correos electrónicos remitidos por el público en relación con el tema del filme, a pesar de que éste aún no se ha estrenado. Así que, sí, espero que la película suscite algunas discusiones".

  "Se trata de un tema que tradicionalmente no se aborda en el cine", afirma Bacon. "Los personajes de este tipo se suelen considerar como monstruos, y lo terrible del caso es que no son monstruos, sino seres humanos, que tienen familia, que van a la iglesia y participan en actividades sociales. Y esto es lo más terrible de todo. Se trata de un problema muy extendido y lo que hace The Woodsman es abordarlo de una forma descarnadamente realista. No es una versión hollywoodiense del tema. No ofrece montones de respuestas, sino que presenta a un personaje de forma muy realista".

  Cuando Walter conoce a Robin, una niña pequeña que se dedica a contemplar las aves en un parque de la vecindad, se instaura inmediatamente una especie de afinidad. La duda de si Walter va a recaer o no en su anterior conducta flota sobre cada fotograma del filme.

  Cuando se le pregunta cómo logró impartir a The Woodsman este aire de "suspense" sin hacer que el filme desembocase en un clímax, Kassell insiste: "Era vital para mí no responder a esa pregunta (de si Walter se dejaría o no arrastrar por sus ideas aberrantes). En la vida real, no existe respuesta; no hay cura. Al igual que los alcohólicos y los drogadictos, esta es una enfermedad con la que los pacientes tienen que lidiar durante el resto de su vida. Lo que intenté reflejar es un personaje que se esfuerza verdaderamente y plantear la pregunta: ¿si alguien está dispuesto a luchar, estamos nosotros dispuestos a concederle una segunda oportunidad?

  Preguntada sobre qué cosa espera que el público pueda recibir de The Woodsman, Sedgwick afirma: "Confío en que, a pesar de la dificultad del tema, se sientan emocionados. Una de las cosas buenas del filme es que ofrece al público la posibilidad de ejercitar su capacidad para la conmiseración, de ponerse en el lugar de otra persona durante un rato. Y creo que, si un filme puede lograr esto, ha demostrado su utilidad para el mundo".


 

Imágenes y notas de cómo se hizo "El leñador" - Copyright © 2004 New Market Films, Dash Films y Lee Daniels Entertainment. Distribuida en España por Civite Films. Todos los derechos reservados.

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