CÓMO SE HIZO "EL
LEÑADOR"
Notas de producción
© 2004
Civite Films
Sobre la producción
"Cuando me lo propusieron por
primera vez, colgué el teléfono", confiesa el productor Lee
Daniels al hablar de su primera reacción al delicado tema que
aborda The Woodsman. Tengo unos gemelos de ocho años de edad y
creo que ciertos temas son, simplemente, tabú. Sin embargo,
cuando comencé a leerlo, sentí lo mismo que había experimentado
al leer por vez primera Monster's Ball. Tenía algo como de
directo, de descarnado. Lo que me gusta de la película y lo que
creo que la misma proyecta, es que no ofrece respuestas. Todos
tenemos defectos y lo que han hecho estos proyectos es inducirme
a examinar mis propios defectos".
Al relatar la historia de
Walter, un convicto por un delito de agresión sexual que se
reintegra a la sociedad luego de cumplir una condena de doce
años de prisión, The Woodsman plantea al público unas exigencias
que suelen considerarse excesivas: pretende que los espectadores
manifiesten empatía con un personaje al que la mayoría de
nosotros consideraría normalmente repelente. La responsabilidad
de trabajar con este material tan delicado e inestable se confió
a Nicole Kassell, una amable, pero voluntariosa, recién llegada
a la dirección de largometrajes, junto con un reparto
extraordinario en el que figuran Kevin Bacon (Mystic River,
Sleepers, Apollo 13), Kyra Sedgwick (Personal Velocity,
Phenomenon), Mos Def (The Italian Job, Bamboozled), Eve (XXX,
Barbershop), Benjamin Bratt (Piñero, Abandon, Traffic), y David
Alan Grier (In Living Color). The Woodsman, basada en el drama
homónimo de Steven Fechter, se rodó en Filadelfia en 28 días
utilizando más de quince localizaciones.
El proceso de creación
En marzo de 2000, Nicole
Kassell, a la sazón estudiante del prestigioso Programa de
Cinematografía de Posgrado de la Universidad de Nueva York,
asistió a la lectura, realizada en tres tiempos, de una obra
teatral titulada The Woodsman (El leñador).
"El calado de la obra era
increíble", asegura Nicole rememorando aquella lectura, que
había sido producida por Arthur Miller (La muerte de un
viajante) en el legendario Actor`s Studio de Nueva York. "Es una
obra muy subyugante y me pareció que valía la pena contar esta
historia. Ciertamente, Nicole quedó tan impresionada por el
recital que posteriormente se puso en contacto con el
dramaturgo, Steven Fechter, para solicitarle una opción para
llevar la obra al cine.
"Se mostró lógicamente
reticente, porque yo estaba todavía estudiando en aquel
entonces", asegura Kassell, y añade que escribió entonces un
borrador de guión cinematográfico en base a su intuición, que
luego comentó con el dramaturgo. "Se mostró encantado con el
guión y accedió a conceder una opción sobre la obra y a
colaborar conmigo". Fechter resultó ser para Nicole el
colaborador ideal y un coguionista: "Yo me ponía a redactar un
borrador y luego se lo mostraba: lo revisábamos entre los dos e
intercambiábamos observaciones pormenorizadas. Era una situación
ideal: espacio para escribir con un colaborador igualmente
comprometido".
El guión de The Woodsman ganó
la edición de 2001 del Concurso de Guiones de Slamdance. Ese
mismo año, Kessell acudió a Utah para la proyección de su
trabajo de fin de carrera en la Universidad de Nueva York, un
cortometraje titulado The Green Hour, en el Festival
Cinematográfico de Sundance. Este formidable éxito por partida
doble no pasó desapercibido para la industria del cine.
"Comenzamos a enviar el guión a unos y otros, y el productor Lee
Evans dijo que era lo mejor que había leído desde Monster's
Ball, asegura Kessell, que se mantuvo firme en su decisión de no
vender el guión a menos que se le diese igualmente la
oportunidad de dirigir la película.
"Inicialmente, no me apetecía
volver a trabajar con otro director novato", confiesa Daniels.
"Empero, Nicole abordó el proyecto con un increíble nivel de
entusiasmo. Es metódica en el mejor sentido de la palabra y eso
resultó en una concepción tridimensional de los personajes. Es
una persona que no se altera: una buena persona. En un
principio, no imaginabas que alguien así fuese capaz de
colocarnos en el vórtice de una tremenda tormenta como ésta".
"Me encantó trabajar con
ella", afirma Kevin Bacon. "Nicole es muy inteligente y tiene
unas opiniones muy firmes. Es un ser humano bondadoso, solidario
y amable, con un gran interés por la cinematografía y por el
mundo".
Según Kyra Sedgwick: "Nicole
llevaba realmente la voz cantante. Habla con mucha suavidad,
pero lleva un gran garrote. Tiene una personalidad tranquila y
calladamente poderosa. No cejaba hasta lograr lo que quería, a
pesar de existir ciertas limitaciones de tiempo y dinero. En The
Woodsman, demostró ser, como poco, una tremenda creadora
cinematográfica.
Del escenario a la pantalla
En su ensayo titulado "Sobre
un libro llamado Lolita", Vladimir Nabokov hace un relato
antológico de cómo le vino la inspiración para la novela luego
de leer un artículo sobre un mono que, al cabo de meses de
intentarlo, había "ejecutado el primer dibujo al carboncillo
jamás producido por un animal". ¿El dibujo? Los propios barrotes
de la jaula del simio. Si bien el concepto metafórico de
cautividad psicológica puede resultar ideal para el impulso que
recrea The Woodsman, una de las preocupaciones capitales de
Kassell al recrear el material para la pantalla consistió en
quebrar el marco estático del escenario y encontrar vías de
visualización de lo que constituye, básicamente, un espacio
interior.
"La pieza teatral era
sumamente minimalista, permaneciendo Walter todo el tiempo en
escena mientras los restantes personajes entraban y salían",
asegura Kassell. "Tuvimos que abrir el mundo de Walter y abrir a
Walter al mundo", continúa, y explica cómo decidió mostrar a
Walter en su trabajo y ambientar varias escenas en el almacén de
madera. Otro cambio sustancial consistió en la adición de
Mary-Kay (interpretada por Eve, actriz y estrella del hip-hop),
personaje que no aparece en el drama originario y que es básico
en la trama secundaria que rodea la marginación de que Walter es
víctima en su centro de trabajo.
Walter es un personaje
relativamente inexpresivo y, en el curso de los ensayos, Kessell
y Bacon se esforzaron implacablemente por recortar los diálogos
innecesarios y redundantes. "Eso es algo que se me da a mí muy
bien", asegura Bacon. "Creo que resulta más interesante
contemplar cómo el personaje reacciona ante el mundo, lo que
ocurre detrás de sus pupilas. Esta es una de las cosas bellas
del cine y, si puedes hacerlo como actor o como director, es una
herramienta muy potente. Me fastidian las escenas de clímax de
las películas, en las que el personaje afirma que "soy como soy
porque..." Con este personaje, creemos que, cuanto menos se
diga, tanto mejor".
Consistentemente con la
economía verbal condensada del guión, la Kassell instila en el
universo de The Woodsman un realismo visual sin complicaciones
ni adornos. "Me influyeron mucho los filmes de los primeros años
setenta", asegura Nicole, quien resalta los hitos del cine
norteamericano de los setenta, como Five Easy Pieces (1970) y
One Flew Over The Cuckoo's Nest (Alguien voló sobre el nido del
cuco) (1975).
La producción cinematográfica
de los setenta tenía algo de más sustancia, y lo que me gusta de
esas películas es que cogían a una megaestrella - en esos casos,
Jack Nicholson - para sumergirla en un mundo muy real, muy
verídico". Si la textura visual de la película recuerda lo más
auténtico del cine americano de los setenta, en su atrevimiento,
su compromiso y su ausencia total de vanidad, también la
interpretación de Bacon puede parangonarse sin problemas con la
galería de grandes anti-héroes de la cinematografía
estadounidense de los setenta: el Travis Bickle de Robert DeNiro
en Taxi Driver, el rol de Jack Nicholson en The Last Detail, y
el Sonny de Al Pacino en Dog Day Afternoon.
Desde un principio se decidió
rodar el filme en Filadelfia, una ciudad que Bacon, Eve, el
director de fotografía Xavier Pérez Grobet y el productor
Daniels coincidían en considerar como suya. "Me encanta
Filadelfia", comenta Daniels de la ciudad del amor fraterno. "Es
un lugar inexplotado y un sitio fantástico para fotografíar una
película. Muchos de nuestros socios financieros y de los actores
de reparto y de los técnicos son de Filadelfia, lo que hizo que
el rodaje resultase realmente agradable." Nicole Kassell, que
tiene familiares en esa ciudad, elogia la labor de la
"increíblemente cooperadora" comisión de cinematografía de la
ciudad. Para Sedgwick: "Me gusta estar en un entorno de
arquitectura antigua; por algún motivo, me ofrece una gran
sensación de bienestar y seguridad, y en Filadelfia hay algunos
edificios hermosos".
Anclados en el naturalismo
verbal del guión y el realismo plástico de la ciudad del amor
fraterno, Kassell y los galardonados técnicos de montaje, Lisa
Fruchtman y Brian A. Kates, utilizan algunas técnicas de montaje
arriesgadas y expresionistas. Los saltos de secuencias, la
congelación de imágenes y la retrospectiva, son técnicas que se
utilizan en algunas escenas claves, incluidos los títulos de
crédito, el primer encuentro sexual entre Walter y Vickie, y la
secuencia en que Walter contempla desde la ventana de su
apartamento la forma en que un hombre al que aquél apoda
"Caramelo" rapta a un niño del patio de una escuela elemental.
(Esta última escena aparece perturbadoramente construida como
una parodia hiperbólica de una retransmisión deportiva por
televisión, repleta de floridos comentarios en off).
Aunque con algunas
reminiscencias del montaje típico de la Nueva Ola francesa,
Kassell apunta también a otras influencias inquietantes: "La
forma en que se han montado los créditos está muy influida por
The Gateway, de Sam Peckinpah, que se prolonga durante unos
catorce minutos y te ofrece toda la historia del personaje
principal", asegura Kassell. "La escena de sexo, con sus saltos
de secuencias, rememora la legendaria escena de Don't Look Now,
de Nicolas Roeg.
El barómetro de la verdad
"Contratar a Kevin fue más
que ver un sueño hecho realidad", afirma Nicole Kessell del
actor, al que define como un "enorme barómetro de la verdad".
Bacon, que ha sido uno de los
hitos del cine norteamericano desde que debutara en 1978 en
National Lampoon's Animal House (y cuya carrera ha sido
recientemente rememorada en una gala celebrada en la Sociedad
Cinematográfica del Lincoln Center), es uno de los raros actores
capaces de moverse con facilidad entre el papel de protagonista
masculino y un papel de carácter. "Es un actor admirado por la
gente y que gusta al público, incluso si se transforma
completamente de un papel a otro", dice Kessell. "Se centra en
todos los pormenores detallados del personaje: el modo de andar,
la forma de hablar y el modo de vestirse.
Según el productor Daniels:
"Kevin es realmente un buen chico y algo en mi interior me decía
que estaba un poco loco al aceptar el rol, aunque me alegro de
que lo haya aceptado. Imparte a Walter una especie de torbellino
que no se suele ver, además de una impresionante sensación de
concentración. Dicho esto, resultó magnífico verlo salirse del
personaje de Walter al final".
Casi inmediatamente después
de comprometerse con el proyecto, Bacon tomó la decisión de
asumir la responsabilidad adicional de convertirse en uno de los
productores ejecutivos del filme. "The Woodsman es un proyecto
tan arriesgado en muchos sentidos que me pareció que era
importante que me implicase en el mismo en la medida de lo
posible", asegura Bacon. "Pensé que sería de utilidad que
participase en el casting y en la toma de otras decisiones".
Bacon recomendó a su esposa,
Kyra Sedgwick - conocida por el gran público después de su
intervención en producciones memorables, como Nacido el 4 de
julio, de Oliver Stone, Singles, de Cameron Crowe, y Phenomenon,
de John Turtletaub - para el rol de Vickie. "Leí su parte del
guión y me pareció que no existen muchas actrices que, además de
ser jóvenes y atractivas, sean creíbles en el papel de obreras
de un almacén de madera," asegura Bacon. "Inicialmente, hubo un
cierto temor de que el hecho de estar casados puediese resultar
contraproducente y distraer al público de la historia; empero,
era la actriz idónea para ese papel".
El ofrecimiento del papel
constituyó una cierta sorpresa para Sedgwick: "Inicialmente, leí
el guión para Kev, porque él le estaba dando vueltas, pero no me
imaginé en absoluto que pudiese ser para mí. Y, cuando termine
de leerlo, le dije: "Tienes que hacerlo". Sedgwick confiesa que,
cuando se le ofreció el papel, sintió una cierta aprehensión
ante la idea: "No niego que estábamos interesados, pero nuestro
interés era siempre: "Es conveniente que lo haga, para Walter y
para el filme?", asegura Sedgwick. "Por aquel entonces, los
periódicos estaban llenos de comentarios de por qué las parejas
no deben aparecer juntas en la pantalla, porque eso supone, de
algún modo, el "beso de la muerte", y todos nos interrogábamos
mucho sobre si era la decisión correcta para el filme. Pero
Kevin y Nicole estaban absolutamente decididos a favor y, cuando
comenzamos a trabajar, supe que la decisión había sido
correcta".
En una de las escenas
iniciales de The Woodsman, Vickie ofrece a Walter llevarlo en su
coche hasta casa de aquél desde el almacén de madera en que
ambos trabajan y, entonces, lo seduce tranquilamente. La escena,
magníficamente fotografiada y montada, capta, además, de forma
increíble la excitación, la tensión y la turbación de dos
extraños que intiman por vez primera. Cuando se le preguntó si
le había resultado difícil comportarse como un desconocido con
la mujer con quien lleva casado quince años, Bacon contestó: "Es
un reto más de la interpretación. Los actores son fingidores
profesionales, y ese reto es absolutamente igual al de fingir
que llevas casado quince años con una perfecta desconocida que
te acaban de presentar ese mismo día." Según Sedgwick: "Te
limitas a hacerlo y confiar en que funcione".
Kessell, aludiendo a un hecho
anecdótico ocurrido durante el rodaje, resalta la medida en que
ambos actores se habían metido dentro de sus respectivos
personajes: "Estábamos allí un día, visionando las secuencias
tomadas de la escena de sexo y, cuando yo dije: "corten", Kevin
se desprendió de su personaje y le dio un beso que sonaba como a
"¿Qué tal estás, cariño?", y yo me dije: ¡ese es Kevin! Empero,
eso no lo presencié nunca durante el rodaje. Estaban tan metidos
en sus personajes que, si algo no iba bien, no se mostraban
excesivamente cariñosos".
Encajando las piezas dañadas
Para Sedgwick, The Woodsman
es, tanto una historia de amor - aunque excéntrica y poco
convencional - como la expresión de un problema social terrible
y en gran medida clandestino.
"Vickie se enamora de Walter
y ve en él algo que nadie más ve, algo de lo que él mismo no es
consciente", asegura Sedgwick. "Y yo creo que eso forma parte
importante del mensaje de la historia: por qué no te enamoras de
alguien que parece perfecto sobre el papel; por qué te puedes
enamorar de alguien porque las piezas dañadas de ambos encajan".
Para describir a Vickie,
Sedwick dice: "Luchadora. Es una persona que sufre una pena y
que es un superviviente; es alguien a quien creo que mucha gente
considerería como herida, pero yo no la veía así... Vickie es
lista e intuitiva, pero pienso que gasta buena parte de su
energía en luchar".
Al tiempo que Kassell y Bacon
se informaron en profundidad sobre la conducta de los agresores
sexuales y los pedófilos, aquella colaboró con Sedwick en la
forja de un pasado para el personaje femenino. A lo largo de la
película, nos enteramos que también Vickie había sido objeto de
abusos sexuales en su infancia por parte de sus tres hermanos.
Al pedírsele que explicase ese contexto, la Sedgwick asegura:
"Vicky está harta de todo, en general, pero es, a pesar de todo,
una persona amantísima y tremendamente fiel. Es increíblemente
fiel y amante de sus hermanos a pesar de lo que le han hecho y
pienso que esa fidelidad es algo realmente sobrecogedor".
Dicho eso, Sedgwick admite
que la dureza de la vida que llevan los personajes la ha
afectado profundamente. "Procuro no llevarme el personaje a
casa, pero se mete en tu piel", asegura Sedgwick. "Es claro que
no lo hago a propósito, pero existe un sentimiento soterrado de
desesperación que te invade. Se trata de gente golpeada. Era
desagradable estar allí y era desagradable contemplar a Kevin en
ese estado".
Kevin informa de que ambos
actores principales se comportaron con una extremada generosidad
por lo que respecta al tiempo dedicado a los ensayos y a
celebrar numerosas reuniones con el guionista y director -
juntos e individualmente - durante la fase de preproducción para
estudiar los personajes y comentar el guión. Kassell y Bacon se
preocuparon también por organizar ensayos con la notable actriz
novel Hannah Pikes, que encarna a Robin, una niña a quien Walter
conoce en un parque del barrio. Las escenas de Robin con Walter
- un prodigio de escenificación y sobriedad, figuran entre las
más delicadamente inquietantes de The Woodsman.
"Evidentemente, para mí,
parte del cometido consistía en lograr que ella se sintiese
segura; que supiese que soy esposo, padre de familia y actor,
que no soy el personaje que interpreto", asegura Bacon. "Pero
esto es lo que siempre ocurre cuando actúas con niños. Intentas
que se sientan seguros y cómodos. Proseguimos el trabajo en esa
escena congelándola y fotografiándola, y Robin tiene un instinto
natural".
Poli bueno, poli malo
Otro de los personajes
centrales de The Woodsman es el sargento Lucas, funcionario de
la policía de proximidad que suele llegarse al piso de Walter
con el fin de acosarlo e intimidarlo mientras el ex presidiario
se esfuerza por resinsertarse en la sociedad. En un sutil e
inesperado desdoblamiento, el sargento Lucas es interpretado por
Mos Def, valiosísimo actor y estrella del hip-hop.
"Sobre el papel, yo sentía
una gran preocupación de que el rol del sargento Lucas resultase
algo estereotipado, una especie de polizonte matón", confiesa
Kassell. "Sin embargo, la actuación de Mos ha sido una de las
grandes alegrías que me ha proporcionado el filme".
El productor Lee Daniels
había trabajado antes con Mos Def en Monster`s Ball y Kassell lo
había visto actuar recientemente en Broadway como
contraprotagonista de Jeffrey Wright en el drama de Suzan-Lori
Park Topdog/Underdog. Aunque Kassell se mostró entusiasmada con
el resultado del casting, el actor no había podido ensayar con
la realizadora antes de iniciarse el rodaje.
Aunque, sobre el papel, los
cara a cara entre Walter y el sargento Lucas podrían resultar en
apariencia el lado más familiar de The Woodsman, en su
interpretación, Mos Def aborda el personaje con una
profesionalidad sobria y poderosa que raras veces se ve en la
saga de los "policías" de la gran pantalla.
"Ha sido una fantástica
demostración por parte de Mos", afirma Mos en descargo de su
coprotagonista. "No teníamos idea de cómo lo haría, porque no
habíamos tenido tiempo de ensayar con él, así que, simplemente,
llegamos y actuamos, y fue magnífico ver cómo asumía el
personaje". Para Kassell: "Cuando experimentaba simpatía por
Lucas, comprendía que algo especial estaba sucediendo".
Una enfermedad endémica, oculta a
simple vista
Cuando decidimos abordar el
tema, yo tenía la voluntad de no hacerlo de forma ingenua",
asegura Kassell, que relata cómo invirtió buena parte del
período de preproducción realizando un trabajo intensivo de
investigación, incluyendo entrevistas con víctimas y familiares
de las víctimas y con terapeutas especializados en agresores
sexuales (Kassell fue invitada a participar en varias sesiones
de terapia de grupo, experiencia que recuerda como inestimable).
"Aunque el filme es ficción, intentas asimilar a todas estas
personas e historias reales para reflejarlas de forma honesta y
precisa".
La mayoría de los personajes
de The Woodsman - Walter, Vickie y Robin - han sido víctimas de
una forma u otra de abuso sexual. En su trabajo de
investigación, Kassell aprendió que esta incidencia tiene un
soporte estadístico: se estima que uno de cada cuatro
estadounidenses ha sido objeto de abusos sexuales en la
infancia, y suelen ser las víctimas quienes reproducen el ciclo
de los abusos.
"Espero que The Woodsman
suscite discusiones en torno a un asunto que tradicionalmente se
ha considerado tabú e inabordable", asegura Daniels. "Lo he
comprobado personalmente, puesto que, mientras trabajábamos en
el filme, una pariente cercana me confesó reservadamente que
había sido agredida sexualmente de pequeña, y yo no me había
enterado. Y nos han abrumado con correos electrónicos remitidos
por el público en relación con el tema del filme, a pesar de que
éste aún no se ha estrenado. Así que, sí, espero que la película
suscite algunas discusiones".
"Se trata de un tema que
tradicionalmente no se aborda en el cine", afirma Bacon. "Los
personajes de este tipo se suelen considerar como monstruos, y
lo terrible del caso es que no son monstruos, sino seres
humanos, que tienen familia, que van a la iglesia y participan
en actividades sociales. Y esto es lo más terrible de todo. Se
trata de un problema muy extendido y lo que hace The Woodsman es
abordarlo de una forma descarnadamente realista. No es una
versión hollywoodiense del tema. No ofrece montones de
respuestas, sino que presenta a un personaje de forma muy
realista".
Cuando Walter conoce a Robin,
una niña pequeña que se dedica a contemplar las aves en un
parque de la vecindad, se instaura inmediatamente una especie de
afinidad. La duda de si Walter va a recaer o no en su anterior
conducta flota sobre cada fotograma del filme.
Cuando se le pregunta cómo
logró impartir a The Woodsman este aire de "suspense" sin hacer
que el filme desembocase en un clímax, Kassell insiste: "Era
vital para mí no responder a esa pregunta (de si Walter se
dejaría o no arrastrar por sus ideas aberrantes). En la vida
real, no existe respuesta; no hay cura. Al igual que los
alcohólicos y los drogadictos, esta es una enfermedad con la que
los pacientes tienen que lidiar durante el resto de su vida. Lo
que intenté reflejar es un personaje que se esfuerza
verdaderamente y plantear la pregunta: ¿si alguien está
dispuesto a luchar, estamos nosotros dispuestos a concederle una
segunda oportunidad?
Preguntada sobre qué cosa
espera que el público pueda recibir de The Woodsman, Sedgwick
afirma: "Confío en que, a pesar de la dificultad del tema, se
sientan emocionados. Una de las cosas buenas del filme es que
ofrece al público la posibilidad de ejercitar su capacidad para
la conmiseración, de ponerse en el lugar de otra persona durante
un rato. Y creo que, si un filme puede lograr esto, ha
demostrado su utilidad para el mundo".
Imágenes y notas
de cómo se hizo "El leñador" - Copyright © 2004
New Market Films, Dash Films y Lee Daniels Entertainment.
Distribuida en España por Civite Films. Todos los derechos
reservados.
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