CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Pésima
adaptación, peor película
Hace escasos días
escribía con mo-tivo de la modélica "American splen-dor" que mientras las
adaptaciones de cómics underground desarrolladas por el cine
independiente tomaban so-luciones mucho más creativas y
res-petuosas con el
espíritu de la histo-rieta y la idiosincrasia de los persona-jes,
las producciones hollywoodien-ses basadas en populares
cómics de
héroes y villanos se reducían a una misma fórmula impersonal,
remedo de tópicos que ponían las viñetas al ser-vicio de
actores estrella, espectacula-res efectos visuales y
despampanan-tes diseños de producción, y no viceversa, siendo el
resultado muy decepcionante para los aficionados al tebeo. Como cabía esperar,
idéntica queja se reproduce después de haber visto el presente
tra-bajo, ya que "Constantine" acusa los mismos errores de toda película del
subgénero que, a pesar de cumplir muy superfi-cialmente en la
recreación de atmósferas y personajes, des-virtúa la esencia
que caracterizaba el material original al ce-der a
los trillados convencionalismos comerciales. Pero en el caso de
"Constantine" esta traición a la personalidad del cómic es
espe-cialmente nociva, por lo que no cabe sino penalizarla por
partida doble.
¿Por qué
digo esto? John Constantine nació de la mano del repu-tado Alan Moore como
personaje secundario en "La cosa del pan-tano", pero esta exitosa
figura supo ganarse muy pronto una serie propia, pasando a
protagonizar "Hellblazer", escrita e ilustrada por distintos
artistas a lo largo del tiempo. Tomando la estética de la serie
negra y algunos elementos de la tradición gótica, John
Cons-tantine era una mezcla de exorcista, brujo e investigador
que utili-zaba sus limitados poderes mágicos para combatir a los
demonios que se paseaban por la Tierra, siendo ésta el escenario
de la eter-na batalla entre el Cielo y el Infierno que reducía a
los humanos al papel de meros títeres. Sin embargo, las
renovadoras aportaciones de este cómic deben entenderse mucho
más allá de su denostado argumento. Constantine fue la respuesta
inglesa a la agotada fórmula de superhéroes que venían
explotando las editoriales nor-teamericanas, ofreciendo una
visión mucho más adulta, en el senti-do de mundana, sórdida y desencantada, de este
universo sin re-nunciar por ello a grandes dosis de fantasía y
misterio. "Hellblazer" debía gran parte de su carisma al
peculiar carácter de este antihé-roe a contracorriente que reunía
todos los vicios y defectos del eter-no perdedor: personaje
netamente británico, con un físico inspirado en sus inicios en
el del cantante Sting, John Constantine es un be-bedor y fumador
compulsivo que podría definirse como un tipo cíni-co, solitario y
atormentado hasta la autodestrucción, que no duda en jugar sucio
si la situación lo requiere y actúa siempre por interés propio,
con la intención de ganarse el Cielo después de haber sido
condenado al Fuego Eterno por un intento de suicidio.
Así pues,
el debutante Francis Lawrence
y sus ocasionales guionis-tas
Kevin
Brodbin y Frank A. Cap-pello
tenían entre manos la posibili-dad de trasladar a la gran
pantalla un interesante thriller a caballo del fan-tástico y del
terror con una concep-ción audaz y desacostumbradamente dramática
de las aventuras de su pro-tagonista. No sólo no lo han hecho,
sino que parece que ni siquiera lo in-tentaron. Por desgracia, buena parte
de las inquietudes que subyacían a la historia gráfica han
desaparecido al transportarla al ámbito estadouniden-se,
con lo cual se ha esfumado tanto su peculiar toque
británico como las particularidades de una determinada
sociedad que ayuda-ban a configurar el relato. Aun con estas
notables diferencias, es el carácter irónico, decadente y canalla del propio Constantine el que ha
sufrido mayores daños al entregarle su ejecución a un actor tan
anodino como
Keanu Reeves, que es a la
interpre-tación lo que el pescado hervido a una comilona. El
resultado es tan plano, blando e insulso que ofende; apenas queda rastro
de aquel humor cínico y socarrón, y la solemnidad de sus cuitas
sólo se aprecia como ridícula; pero lo peor de
todo es que la
presencia de Reeves como cabeza de cartel parece haber decantado
el film hasta convertirlo en una versión apocalíptico-religiosa de "Matrix",
en la que esta alternativa de Neo —en definitiva otra especie de
ele-gido—, en lugar de luchar contra las máquinas, el agente Smith
y otros obstáculos derivados del funcionamiento de la red, se enfren-ta a los demonios y a los designios del Cielo,
llevando estas claras influencias de los hermanos Wachowski a lo formal en escenas
concretas, como aquellas en las que los protagonistas atraviesan
paredes. También se echa en falta una mayor definición de
los caracteres secundarios, algunos reducidos por su fugaz
interven-ción a la mera anécdota, caso de Chas (Shia
LaBoeuf), Mediano-che (Djimon
Hounsou) o el Padre Hennessy (Pruitt Taylor Vin-ce).
Y es que, ya sea por la nulidad de Reeves o por el mejor de-sempeño del elenco de
soporte, en "Constantine" los personajes subsidiarios logran
hacerse mucho más interesantes que el propio protagonista. De
ahí que la
entregada actuación de Rachel Weisz
como pareja romántica quede desaprovechada o que incluso
la-mentemos que no se haya explotado más certeramente la
partici-pación de la andrógina Tilda Swinton
como Ángel Gabriel
o del satánico
Peter Stormare. Por lo menos su ambientación ha sido
considerada a la hora de trasladar
esa mezcla deudora del gótico y el noir, con una ciudad
sumida por la oscuridad y la lluvia, repleta de interiores
opresivos y personajes turbios e intrigantes, aunque esta
réplica del alma de "Hellblazer" queda limitada sólo a la
facha-da y nunca trasciende al corazón de esta desapasionada y
estólida película.
Quizás
podría pensarse, entonces, que "Constantine" resultará una cinta de entretenimiento
con mucha mejor aceptación por parte de aquellos que no estén
familiarizados con las viñe-tas que toma como fuente. También lo
dudo. El principal problema se encuentra en el deslavazado e
insustancial libreto basado en la
obra de Delano y Ennis, transfor-mado en una
suerte de
"Angeles y demonios" (titulada en su origen "The
prophecy"), que encadena con torpeza una serie de situacio-nes
poco inspiradas y ofrece per-sonajes exentos de carisma: primero,
porque aburre, y su tono es tan impreciso y titubeante que raya
involuntariamente la autopa-rodia en demasiados momentos; y
segundo, porque
nos encontra-mos ante un refrito de lugares comunes y estereotipos demasiado genérico como para merecerse un
sitio propio. Tampoco
el surtido de efectos digitales consigue en esta ocasión
eclipsar sus eviden-tes debilidades, ya que son más propios de
un videojuego que de una efectiva puesta en escena.
"Constantine"
posee un arranque bastante prometedor —probable-mente la escena del exorcismo inicial
sea uno de sus mejores y únicos tantos— y algunos aciertos
aislados —es una lástima que el tabaquismo del protagonista,
recogido por esa estupenda metá-fora de la araña atrapada en el
humo del vaso, degenere en un spot de la liga anti-tabaco—, pero
el resto sólo despunta por su tediosa mediocridad y por su
caótica inconcreción. De este modo, "Cons-tantine" obedece a
una deslucida adaptación que
ha desapro-vechado todo el potencial del cómic y que tampoco
satisface como cinta de evasión, pero es tan pésima que a todas
luces promete secuela.
Calificación:
    
Imágenes de "Constantine" - Copyright © 2005 Warner Bros.
Pictures, Village Roadshow Pictures, Donners' Company, Batfilm
Productions, Weed Road Pictures y 3 Arts Entertainment.
Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Constantine"
Añade "Constantine" a tus películas favoritas
Opina sobre "Constantine" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Constantine" a un amigo
|