CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
Soporífero desierto sin
fin
Van Sant propone un letárgico
producto sobre la búsqueda de iden-tidad a modo de terrible
pasquín experimental que yerra en sus de-signios debido a su
anodina lentitud.
"Gerry", la última obra
estrenada en España del imprudente Gus
Van Sant, es en realidad precedente a "Elephant",
filme con el que el cineasta ganara hace dos años la Palma de
Oro en el Festival de Cannes. La trama es la siguiente: dos
amigos que van de excur-sión con un coche deciden dejar la
autopista y lanzarse campo a través en busca de algo que sólo
ellos conocen. Con el desierto por delante, estos dos "Gerrys"
(que significa algo así como “gilipollas”) se lanzan a un viaje
sin retorno que les llevará a perderse en el de-sierto para que
uno de los dos mate al otro al final de la película.
Evidentemente es un atroz
spoiler, pero como la película de Van Sant es de lo más
previsible, e incluso soporífera, no se desentraña nada. Al
igual que en "Elephant", el director de la maravillosa "Mi Idaho
privado" expone sus planteamientos desde el siempre
di-ficultoso experimentalismo, en varios niveles, ya que la cinta
no tiene ninguna construcción dramática para relacionar un
esquema lógico, obviando de este modo las causas y los efectos.
Obviamente, el aburrido viaje que se sostiene en la no-ac-ción es
una metáfora de la búsqueda de la identidad, de la pérdida de
valores y el indicativo del desconcierto de la juventud en un
en-torno desconocido donde, por supuesto, habrá una comunión
lógica entre lo violento y lo hermoso. Con las sutiles notas de
Arvo Pärt de fondo,
Casey Affleck y
Matt Damon (que figuran como
guionis-tas de la película porque lo que hacen es improvisar los
pocos diá-logos que se escuchan a lo largo del metraje)
protagonizan una his-toria donde las coordenadas de espacio y
tiempo se agolpan en un punto de fuga que Van Sant ni siquiera
se molesta en explicar. Só-lo importa soslayar lo tópico o
preestablecido para enfatizar en lo experimental del asunto, sin
percatarse de lo plomizo que resulta todo.
La arquitectura de "Gerry"
es una tomadura de pelo minimalista de Van Sant que ostenta en
su somnífero ejercicio empírico una sucesión de largos
travellings, de bellas panorámicas paisajísticas, de la
utilización excesiva de la stedy cam. Directriz que
se deriva en una duración de los planos que van más allá de lo
aceptable. Un filme que muy bien podrían haber rodado Andy
Warhol o Michael Snow y que pivota en su desfachatez mantenida
en una carencia de explicación racional ca-paz de dar sentido a
las situaciones que se ven en pantalla y que tan bien
funcionaron en "Elephant", dado que en aquélla había un
estallido de violencia final descarnada y lacónica. Algo que
pierde su sentido en "Gerry", fundamental-mente por la
desmotivación que provoca la insuperable desazón que imbuye al
relato, la misma que sienten los tediosos protagonis-tas,
perdidos en un desierto que les enfrentará a sí mismos y don-de
sólo el más fuerte será capaz de sobrevivir. Una opción que tal
vez el realizador se haya planteado, la de exhibir mediante
imáge-nes la desorientación y pesadumbre de dos personas
perdidas en una estéril estepa sin fin.
Hay quien dice que esto es un
homenaje al western debido a los paisajes, a su recurrente
espíritu vocacional. Deliberación hilarante, sin duda alguna.
"Gerry" no es más que la manifestación de que Van Sant ha pasado
de poner la mano para contar el dinero del re-make de "Psicosis"
a agredir con sus pretenciosas y fatuas debili-dades
experimentales sin ningún pudor.
Calificación:
    
Imágenes
de "Gerry" - Copyright © 2002 ThinkFilms y My Cactus.
Distribuida en España por Lauren Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Gerry"
Añade "Gerry" a tus películas favoritas
Opina sobre "Gerry" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Gerry" a un amigo
|