CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Contemplar
un cielo estrellado suele ser una buena manera para que uno
comience a hacerse una serie de preguntas acerca de nuestra
existencia. ¿Estamos solos en el Universo? ¿Habrá vida
inteligente en los incontables astros que se encuentran a años
luz de la Tierra? Si la hubiera, ¿podríamos alguna vez contactar
con esos seres? Su comportamiento... ¿sería hostil o amistoso?
Gra-cias a la investigación espacial, denigrada con no poca
demagogia por todos aquellos que están en contra de su alto
coste, aun sa-biendo los beneficios que ha aportado a la
humanidad, no ya desde un punto de vista material, médico o
científico, sino especialmente cognitivo, se ha abandonado en
los últimos años esa absurda tesis según la cual la vida no
existiría fuera de nuestro planeta.
Sin
embargo, el agua parece encon-trarse en abundancia en nuestro
sis-tema solar, algo que muchos negaban hace no pocos lustros,
aparte de que los astrónomos no cesan de descubrir nuevos
astros, algunos con ciertas si-militudes con la Tierra y, por
tanto, de características rocosas y no gaseo-sas. Ahora bien,
siendo un entusiasta de todas las historias que semejantes
planteamientos despiertan en la ima-ginación de numerosos
autores, tam-bién me considero un realista y reco-nozco que es
prácticamente imposible que dos civilizaciones avan-zadas
coincidan en el espacio y en el tiempo. Es una idea suge-rente y
se ha tratado en multitud de libros, películas y productos
te-levisivos. Steven Spielberg
lo ha hecho en anteriores ocasiones, pero ahora nos muestra esa
posibilidad desde su vertiente más te-rrorífica.
Como
afirma uno de los personajes del filme, lo que observamos no es
una guerra, sino un exterminio. Sin embargo, y aunque un
servidor tenía esperanzas de que así fuera, no nos hallamos ante
el largometraje definitivo que aborde una temática tan
apasionante co-mo la de las invasiones alienígenas, algo que el
director de "La
ter-minal" sí consiguió cuando nos habló de pacíficos
seres de otros mundos en las excelentes "E.T.
El extraterrestre" y "Encuentros en
la tercera fase". Porque, que nadie se lleve a engaño, el último
tra-bajo de Spielberg es una obra exclusivamente comercial que
promete más de lo que da, si bien está muy por encima de algunos
irritantes pasatiempos que se estrenan durante la temporada
veraniega.
No
conviene olvidar que uno de los guionistas de "La guerra de los
mundos" es el sobrevaloradísimo David
Koepp, un discreto escri-tor que ha tenido la suerte
de que algunos de sus libretos hayan si-do convertidos en
imágenes por insignes realizadores. Su labor en esta película es
bastante mejorable, de tal modo que la descripción de los
personajes o la forma de justificar la llegada de los
extrate-rrestres termina siendo absurda y despista al espectador.
Pense-mos, por ejemplo, en el ridículo empecinamiento de Robbie,
el hijo del protagonista, en hacer frente a los conquistadores,
o en la in-clusión de clichés tan en teoría superados como la
forma en la que Ray destruye a una de las máquinas en la que
está prisionero. Por último, no serán pocas las controversias
que levante la conclusión de este relato, aunque para ser justos
esto es algo que cabe acha-car a Spielberg y no a Koepp, pues
resulta coherente con buena parte de su filmografía.
Los
soberbios extractos sacados de la novela de H. G. Wells que
abren y cierran la película son, por contra, al-gunos de esos
fragmentos que mere-cen ser rescatados de "La guerra de los
mundos". Tras una breve intro-ducción a través de la cual
cono-cemos el carácter de los persona-jes principales de la
historia, Spielberg da una lección de cómo dirigir una cinta de
acción a todos aquellos que lo único que saben hacer es
marearnos con su estéti-ca videoclipera. A pesar de que la
cámara está casi siempre en movimiento, el espectador se percata
de dónde llegan los peligros y asiste con pesadumbre a la
destrucción de todo cuanto rodea a Ray en este vibrante y
angustioso comienzo (antes, y probable-mente en una de las
secuencias más espeluznantes de la cinta, ya presenciamos una
serie de inexplicables fogonazos que acongojan al público tanto
como a la familia Ferrier).
Asombrosa
es también la pericia técnica del cineasta cuando nos enseña a
Ray, Robbie y Rachel huyendo de la ciudad en un auto-móvil al
tiempo que el segundo le pregunta a su padre qué es lo que está
sucediendo. La visualización de los decorados es
im-presionante, al igual que la conjunción de los efectos
visua-les con las imágenes reales y el uso de las masas.
Quizás donde Spielberg no sabe dotar al filme de una necesaria
intensidad es en un instante en el que pretende crear suspense,
justo cuando un tentáculo de una máquina busca a los
supervivientes humanos en una casa donde se ha refugiado Ray y a
la que incluso descien-den los extraterrestres. Mas, no obstante,
esto cabe encuadrarlo en el segundo tramo de la narración, sin
duda el más irregular de "La guerra de los mundos". También se
echan en falta un mayor número de pasajes dramáticos, siendo en
este sentido los diálogos escasos. Sin embargo, cuando Spielberg
se centra en las relacio-nes humanas lo hace con la habilidad que
tanto le caracteriza (ca-be citar, por ejemplo, la escena en la
que Robbie le reprocha a su progenitor que sea tan egoísta y que
sólo piense en sí mismo).
La
interpretación de Tom Cruise
es muy correcta, siendo especialmente creíble en los momentos en
los que su personaje se muestra superado por las circunstancias.
Justin Chat-win y
Dakota Fanning, quienes, por
cierto, trabajaron en la miniserie "Ab-ducidos", producida por el
director de "Atrápame
si puedes", son una mues-tra de lo bueno que es
Spielberg tra-bajando con gente joven, aunque hay que reconocer
que a estas alturas a nadie le sorprende el talento de Fan-ning
(atención al ataque de pánico que sufre durante la huida en
coche). Queda mencionar la banda sonora de
John Williams, una partitura atmosférica de escasa
duración, puesto que priman los efectos de sonido en la mayoría
del metraje. No obstante, el maestro da muestras de su valía
cuando emplea sabiamente la música en un instante en el que un
amenazador tentáculo se retira tras rastrear una casa en la que
se ocultan Ray, Rachel y Ogilvy, aparte de que se aleja de esos
golpes orquestales a los que, por ejemplo, es tan propenso James
Newton Howard en las obras de M. Night Shyama-lan.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "La guerra de los mundos" - Copyright © 2005 Paramount
Pictures, DreamWorks Pictures, Amblin Entertainment y
Cruise/Wagner Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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