OPINIÓN DEL PÚBLICO
Ernesto
(Reseñas de un Butaquero)
«No sólo resulta increíble la
mala suerte de los protagonistas (donde quiera que vayan, pasa
lo peor), sino que además noté mu-chas inconsistencias
inconcebibles, como que Tom Cruise resulte un médium de la
mecánica, que la niña le sirva como florero al pa-dre para
ponerla en cualquier sitio durante un rato, que el río esté
lleno de cadáveres sin saber de dónde han salido, y así un largo
et-cétera. También me pareció que ciertas situaciones y
movimientos de cámara eran sospechosamente parecidos a los de M.
Night Shyamalan en "Señales"
y que las desaforadas reacciones de Da-kota Fanning resultan
ciertamente molestas a lo largo de toda la película (alguien me
comentó que hubiera preferido que se la carga-sen los
trípodes...). En fin, que para mí la película es una de las
peores de Steven Spielberg (Dios salve a E.T., Indiana
Jones, "La lista de Schindler", "Minority
report" y demás clásicos), y no me cabe en la cabeza
que un crítico de cine la destaque por encima del resto de
películas de palomitas de dudosa calidad que se estre-nan en
estas fechas (siempre según mi humilde criterio, eh)»
Dani García
(Lista de Cine)
«A "Señales" le restas
"Independence Day" = "War of the worlds" by Stevie & friends. La
invasión vista desde la gente de la calle (al estilo de
"Señales" pero sin prescindir de la espectacularidad). Ni
presidentes con aires de "Top gun", ni macarrillas con
chascarrillos odiosos, ni grandes despliegues militares, ni la
Casa Blanca y el Empire State destruidos, ni las grandes
ciudades mundiales ase-diadas, ni noticiarios enseñando el resto
del mundo, ni científicos iluminados, ni personas normales
convertidas en héroes. Gente pu-ra y dura de la calle, presa del
pánico (el ataque al coche de Ray y el posterior uso que hacen
del arma de éste son un fiel reflejo de la histeria que caería
sobre la gente y sobre todo de los USA post 11-S). Y las
personas haciendo lo único que harían, salvarse ellos y a los
suyos, y cueste lo que cueste. [...] Stevie nos mete en la piel
de esa pseudo-familia desmembrada (Ray no sabe nanas ni qué
alergias tiene su hija) y logra que ni Tom y sus tics molesten
(por esta vez los tics van muy bien con el personaje), el niño
dé la justa rabia (esa manía de querer atacar y devolverles el
golpe es muy yankie, como buen yankie que el niño es) y Dakota
que logra la mejor interpretación de la función, preguntándolo
todo, siendo muy expresiva y reflejando auténtico terror en las
escenas cumbres co-mo en la del río lleno de cadáveres. [...]
Spielberg da una lección de cómo filmar escenas de
destrucción/acción, sabe colocar la cá-mara donde debe para que
la acción no sea confusa y en todo mo-mento sepas lo que pasa y
a dónde van los protagonistas. El ritmo de la película es
altísimo y sólo baja un pelín en pequeños momen-tos
'familiares'. La tensión en la que te mete es constante y baraja
momentos de suspense con otros de terror de forma brillante. No
abruma ni abusa con los efectos especiales/digitales (ya le
podría haber echado una mano a su amiguito Georgito Lucas),
todos los ataques son terroríficos y espectaculares desde el
inicio al final pa-sando por el ferry, haciendo un uso del
sonido (aterradores los bocinazos) magistral, y una música del
–digámoslo ya– uno de los 3 ó 4 más grandes compositores de
música de cine de toda la his-toria: John Williams. Algunos
dirán que con esa cantidad de pasta es fácil. Pues va a ser que
no, y para ejemplos otros blockbusters donde la acción
espectacular aburre y es confusa: "Van
Helsing", "Matrix
reloaded" y "Matrix
revolutions", "La
liga de los hombres ex-traordinarios", "Dos
policías rebeldes II"... Cine de entretenimiento
veraniego de calidad y bien contado, que no es poco. ¿O es que
al-guien pretendía ver una gran tragedia intimista con ecos de
Berg-man?»
Juan Antonio Moreno Martín
(Lista de Cine)
«Me he tragado, no tengo otra
forma de expresarlo, "La guerra de los mundos". No sé por dónde
pillar la película. Iba a verla con bas-tante ilusión. Pero
conforme transcurría la película me desilusioné cada vez más.
Para comenzar, el guión no tiene ni pies ni cabeza. Les ha
salido un refrito entre "Independence Day" (pero esta vez el
virus es biológico, no informático) y "V" (pero esta vez, en vez
de comerse a la gente, lo que hacen es chuparles la sangre).
Primero, que comienzan a destruir todo (cuando se supone que lo
que quie-ren es chupar la sangre a la gente). Luego, que se dan
cuenta que las máquinas estaban enterradas ya hace miles o
millones de años (me parece un poco excesivo). Lo único que se
puede salvar de la película son algunos efectos, pero tampoco
tantos. Tal vez la inter-pretación de la niña Dakota Fanning.»
Darth Foley
(Reseñas de un Butaquero)
«Vaya, vaya con Steven. Lo ha
vuelto a lograr. Qué quieren que les cuente, es el mejor y lo
será siempre. Su adaptación de "La guerra de los mundos" es un
homenaje a su propio cine. Es como si nos quisiera deleitar con
un "Spielberg Greatest Hits" para que gente de todas las edades
lo compren. No les voy a hacer una lista de todas las
reminiscencias a otras de sus obras que hay en este film.
Paguen, vean y lo discutimos otro día. Siempre rodeado de los
mismos colaboradores a nivel de música, fotografía y efectos
espe-ciales, el rey de los "blockbusters" logra una de sus
películas más completas de los últimos años, y en el género que
mejor domina: la ciencia-ficción. Geniales Tom Cruise y Tim
Robbins. Creo que me ha gustado...»
AmY lo ++
(Lista de Cine)
«Una película genial. [...]
Creo que esta película no estuvo nada mal, a mí me encantan las
peliculas de ese género, me gustó esta especialmente porque
trabaja Tom Cruise, pero lo que más me gustó fue la actuación de
Dakota Fanning. Les cuento para alguien que esté interesado: yo
soy la fan nº 1 de Dakota en Argentina [...]. Pienso que es una
de las mejores actrices de Hollywood, y más preciosas.»
Pedro
(Lista de Cine)
«La importancia de la
película es la relación de un padre con sus hijos, el cómo de
repente tu vida se puede volver un infierno, y lo más importante
de la película es la tensión que Spielberg lleva a la máxima
potencia en casi todos los planos. Para cinéfilos, atención al
movimiento de cámara cuando salen la primera vez en el coche,
inexplicable movimiento de 360 grados mientras el coche va
andan-do.»
Zena
(Lista de Cine)
«Para no desvelar más de lo
necesario, aunque muchos ya saben con lo que se van a encontrar,
sólo diré que hay varios puntos que me gustaron mucho y otro que
me estropeó toda la película. Los primeros: La escena del sótano
es genial, en muchos aspectos; consigue que sientas la tensión,
el miedo, la respiración contenida, hasta el punto de
preguntarte cómo la niña protagonista puede ser más fuerte que
tú y estar aguantando tan seria y tan bien. La luz del sótano,
el cada vez más admirado Tim Robbins, los miles de objetos y
parapetos que existen y que logran esa inolvidable puesta en
escena, repleta de recovecos y tamizadores de luz en los ojos
asustados y casi ahogados en un intento de no hacer ruido. [...]
La escena de la cumbre también es muy buena, resulta épica
incluso con menos elementos de los que requeriría. Se nota que
Spielberg es quien es. Los efectos especiales y los muñequitos,
muy rebien. El darnos la típica peli de invasión extraterrestre
servida en plato diferente, perfecto. Ya no se sigue la
confusión y caos de destruc-ción generalizada de estas
películas, sino que se elabora la historia personal de una
familia, una historia bien trabajada y desde ahí se focaliza
todo el punto de vista de lo que está ocurriendo. La niña Dakota
Fanning es maravillosa. Maravillosa actriz, y hasta parece
maravillosa persona. Pero es que igual me la imagino
perfectamen-te haciendo de niña diabólica en una peli. Es tan
creíble que aca-bas queriéndola. Tom Cruise tiene tablas y eso
se nota. No es que sea uno de mis actores favoritos, pero hay
que reconocer que la cámara le quiere, que tiene carisma, que le
es tan fácil y natural ser protagonista de una historia que es
natural que él lo sea. Lo peor: El final. [...] A mí me dejó
planchada en la butaca, se me cayó la moral a la moqueta y no me
quedaron ganas ni de recoger-la. Idéntica impresión parecía
escuchar de las personas que salían de los asientos contiguos.
Pero ir a verla, eh. Como en otros ca-sos, puede que a muchos os
encante. Ésta es mi opinión particular y es honesto que os la
comente tal cual, pero también me gustaría que no os desanimase
si tenéis ilusión por verla.»
Jennifer Rey Pangalangan
(Lista de Cine)
«“Nadie hubiera creído en los
últimos años del siglo XIX que las cosas humanas fueran
escudriñadas aguda y atentamente por inte-ligencias superiores a
la del hombre y mortales, sin embargo, co-mo la de éste; que
mientras los hombres se afanaban en sus asun-tos fuesen
examinados y estudiados casi de tan cerca como pue-den serlo en
el microscopio las transitorias criaturas que pululan en una
gota de agua” (La guerra de los mundos, H.G. Wells) Así
em-pieza su libro el periodista, ensayista y novelista inglés.
Así empie-za su película Steven Spielberg, lo único que cambia
es el siglo. De fondo la imagen de las microcélulas que
constituyen una gota de agua, el agua se transforma en parte de
una hoja, la hoja en vida de una planta y de allá vamos a la
imagen de la Tierra, vigilada por ojos ajenos, no humanos e
inteligentes… desde un planeta rojo, cuyo nombre no se
pronunciará en ningún momento de la película. Es el primer signo
de que será una película llena de insinuaciones, a la vez guiños
al libro, pero sin atreverse a afirmar nada… todo queda al libre
albedrío del espectador. Una voz, en versión original conocida y
probablemente la doble la voz que le conocemos tam-bién en
español (Morgan Freeman), inicia esta superproducción en ese
tono que hiciera la adaptación anterior, un tono radiofónico que
anuncia una catástrofe, una verdad horrible que nos condena a
to-dos. Cuando su narración concluye, el planeta rojo visto en
la dis-tancia pasa a transformarse en la luz roja de un
semáforo, el esce-nario ha cambiado y nos encontramos en una
ciudad de Estados Unidos. Aquí empieza la historia de Ray
Ferrier, esa vida que cono-ceremos en apenas dos horas pero
suficientemente desarrollada para tener vida propia y mantener
el interés a lo largo del gran rela-to de la invasión.
Trabajador en un muelle, divorciado y, sobre todo, mal padre,
Ray vuelve a llegar tarde para hacerse cargo de sus hijos. Cree
que va ser un fin de semana cualquiera, un fin de sema-na
durante el que tiene que ejercer de algo que no sabe y queda
patente en un hijo adolescente maleducado que le llama por su
nombre y no “papá” y una hija que le mira con desconfianza y
pare-ce sentir más admiración por la nueva pareja de su madre
(interpre-tada maravillosa, aunque brevemente, por Miranda
Otto). Eso es lo que Ray Ferrier cree pero pronto unos truenos
caen sin piedad des-de el cielo y el día empieza a dejar de ser
normal. Él incluso se lo toma como algo emocionante pero cuando
anima a su hija a com-partir tal espectáculo en el cielo que
pronto se torna peligroso, se da cuenta de que algo no va bien.
El cielo ya no está grisáceo avi-sando tormenta, ha dejado paso
al color anaranjado y temible que tan bien describía Wells en su
novela y que tan bien queda refle-jado en la película de
Spielberg. Es el comienzo de una cadena de sucesos que cambiarán
la vida de Ferrier, de sus vecinos e incluso del mundo entero.
Es quizás ésta la mayor licencia que se han to-mado David Koepp
y Josh Friedman, guionistas de la película. Wells habla sólo al
principio y al final en términos generales, pero después la
invasión pasa a centrarse en Inglaterra, quizás porque era la
potencia en aquella época, y quizás por serlo ahora Estados
Unidos (o así al menos es visto por una inmensa mayoría de
paí-ses) sería lógico que sea el escenario central de la
historia. Por pri-mera vez estaría justificado que así fuera y
no podría aparecer ese sentimiento “antiamericano” que, en mayor
o menor medida, tene-mos todos. Y sin embargo, ya en los
primeros minutos de metraje se hace referencia a un ataque a
escala mundial, empezando por Ucrania donde empiezan las
tormentas y los primeros movimientos sísmicos. Al final, sólo
ésta y una segunda referencia mediante unos reporteros a los que
se encuentra Ray en el domicilio de su esposa, son las únicas
que aparecen. La historia acaba por cen-trarse en terreno
estadounidense y es, al fin y al cabo, lo que mu-chos
esperábamos. La acción de los marcianos es rápida, mordaz y
calculada, tal y como describe Wells en su libro, tal y como
avanza a cada secuencia de la película. Desde la aparición del
primer marciano en su trípode, asistimos a una excelente puesta
en escena que no peca de exceso de efectos especiales y
equili-bra el protagonismo entre Ray Ferrier y sus hijos, y las
máquinas que matan con su rayo verde. Poco antes de dársenos a
conocer la cara de quienes conducen esos artilugios, aparece
Harnan Ogilvy (Tim Robbins) acudiendo al rescate del padre y la
hija, ya separa-dos del hijo mayor. Ogilvy es, sin duda, la
síntesis de tres persona-jes del libro de Wells: el que responde
al mismo nombre y compar-te el descubrimiento del primer
cilindro junto al protagonista de la novela; el capellán que
comparte una parte de la huida y acaba por ser alguien tan
desquiciante que hay que sacarlo de en medio y finalmente, un
militar que el protagonista conoce en las primeras páginas y
reencuentra al final, escondido bajo el manto rojo que se cierne
sobre pueblos ingleses y, ya loco, desvaría sobre alzarse como
la resistencia de la Tierra. Ogilvy, encarnado por Robbins,
en-carna en su sola persona a estos tres personajes y supone uno
de los momentos más álgidos de una película que podría caer en
la simple historia de invasión alienígena resuelta con cuatro
disparos o un virus en un ordenador. Aun así, no deja de avanzar
de forma trepidante y espectacular, haciendo que el espectador
pueda espe-rar un final no menos impresionante. Pero el final ya
está escrito y nunca mejor dicho. Era simple en las páginas de
papel, quizás es el único final que podía darle Wells o quizás
no, y resulta simple en pantalla. De haberlo alargado más, tal
vez podríamos saborearlo y probablemente éste acabe siendo el
único lugar por donde cojea una película que nos devuelve al
Steven Spielberg de Indiana Jones y a un Tom Cruise capaz de
cantar con voz rota y llorosa a una hija que padece de
claustrofobia tan bien interpretada por Dakota Fan-ning. La
música de John Williams y los efectos de sonido para los
marcianos en sus trípodes acaban de poner el broche de oro a
esta película que resulta algo más que entretenida…»
Imágenes
de "La guerra de los mundos" - Copyright © 2005 Paramount
Pictures, DreamWorks Pictures, Amblin Entertainment y
Cruise/Wagner Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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