CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
A mediados de marzo de 2005, an-tes incluso de que se
estrenara "La-yer cake. Crimen organizado", se hizo
público que Matthew Vaughn se ha-ría cargo de la
tercera entrega de "X-Men", sustituyendo de esta
manera a Bryan Singer, otro realizador prove-niente del
cine independiente que ahora le ha cogido el gusto a
las apa-ratosas superproducciones hollywoo-dienses (cabe
recordar que el debut como director de Vaughn recibió no pocos elogios en algunos festivales y la crítica le
dedicó encendidas alaban-zas). Sin embargo, escasos
meses después, concretamente en junio, Vaughn se
desentendió de esta aclamada saga de superhéroes por,
según dicen, motivos persona-les, arguyendo algunos que
no deseaba mantenerse alejado de su familia durante
todo un año.
Desde algunas páginas de Internet se especuló sobre
la verdadera razón de este abandono, revelando que,
treinta días antes de que esto sucediera, todo parecía
ir bastante bien, aunque es verdad que existían
presiones por parte de la Fox relativas a los deseos
del es-tudio de que se cumpliera el calendario de
estreno previsto o cier-tas renuencias a que el actor
Kelsey Grammer se convirtiera en Bestia. Sin embargo,
Avi Arad, un directivo de Marvel, comentaba a los
medios que «este no es un caso de diferencias
creativas [...]. Esta es una decisión personal de
Matthew, y te puedo decir que está hundido. Él adoraba
este material, quería hacer este film».
Siquiera ahora es posible que ya na-die se acuerde de
estos hechos, no hay duda de que seguramente le han
servido a este cineasta, que recorde-mos es un usual
colaborador de Guy Ritchie, el sobrevaloradísimo
firmante de esa tomadura de pelo llamada "Snatch.
Cerdos y diamantes", para que su nombre aún continúe
en las listas de numerosas majors, sobre to-do ahora
que buscan a jóvenes direc-tores para que le otorguen
algo de prestigio a sus productos comercia-les, meta
que no siempre alcanzan. Por otro lado, "Layer cake.
Crimen or-ganizado" se ha estrenado en un año en el que
se ha dado a cono-cer que su protagonista,
Daniel
Craig, es el sustituto de Pierce Brosnan como el
agente 007, dato que enseguida se nos viene a la
cabeza la primera vez que le vemos empuñando un arma.
El argumento de este largometraje puede parecer
sencillo de ex-plicar, pero créanme cuando les digo
que, mientras uno lo visiona, se tarda bastante en
cogerle el hilo a la trama, especialmen-te porque es
difícil enterarse de quién es quién en esa madeja de
criminales que se dedican al mundo de la droga y que
deambu-lan por la historia. No obstante, esta sensación
de deliberado de-sorden, que ya saben suele utilizarse
para hacer creer al especta-dor que se encuentra ante
una producción relevante y compleja, se va disipando
poco a poco hasta dar paso a un relato de traiciones y
violencia en el que hay que tener bien claras dos
cosas: es mejor no fiarse de nadie y es prácticamente
imposible abandonar una or-ganización mafiosa una vez
te has introducido en ella.
Tras un inicio titubeante, aburri-do y confuso en el
que incluso aparecen personajes que no po-seen excesiva
relevancia en el conjunto de la narración, mejora bastante durante su
tramo final, si bien me temo que ya resulta de-masiado
tarde para mostrarse in-dulgente con la cinta. Se
podría de-cir que nos encontramos ante un bati-burrillo
de ideas del cine moderno en el que tan pronto
atisbamos referen-cias a Quentin Tarantino como a
Christopher Nolan, por poner tan sólo un par de
ejemplos. ¿Quiere esto de-cir que la realización de
Matthew Vaughn es mala? En absoluto, al menos desde un
punto de vista técnico. Es verdad que bordea la
frontera de la autocomplacencia y que a punto está de
traspasarla con el objetivo de convertirse en la única
estrella de la película, pe-ro afortunadamente logra
controlarse y evita que el público se que-de con esa
desafortunada impresión.
Mencionaba anteriormente a Daniel Craig, el nuevo
007, quien rea-liza un buen trabajo interpretativo, si
bien la presencia de dos se-cundarios de la talla de
Colm Meaney y de un magnífico
Michael Gambon le hacen
empequeñecer cuando aparece junto a ellos en la
pantalla. Por último, permítanme finalizar este
comentario ha-ciendo referencia a la banda sonora de
Ilan Eshkeri y
Lisa Ge-rrard, una colaboradora habitual
de Hans Zimmer. Su partitura es correcta,
especialmente en los instantes donde predomina la
intri-ga, topándonos además con una abundante aunque no
enojosa uti-lización de los ritmos electrónicos y,
faltaría más teniendo en cuen-ta la presencia de
Gerrard, con algunas piezas musicales acompa-ñadas de
elementos vocales.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "Layer cake: Crimen organizado" - Copyright © 2004 Columbia Pictures
y Marv Films. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing
de España. Todos los derechos
reservados.
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