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LAYER CAKE: CRIMEN ORGANIZADO
(Layer cake)


cartel
Dirección: Matthew Vaughn.
País:
Reino Unido.
Año: 2004.
Duración: 105 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Daniel Craig, Colm Meaney (Gene), Kenneth Cranham (Jimmy Price), George Harris (Morty), Jamie Foreman (El Duque), Sienna Miller (Tammy), Michael Gambon (Eddie Temple), Marcel Iures (Slavo), Tom Hardy (Clarkie), Tamer Hassan (Terry).
Guión: J.J. Connolly.
Producción: Matthew Vaughn, Adam Bohling y David Reid.
Música: Ilan Eshkeri y Lisa Gerrard.
Fotografía:
Ben Davis.
Montaje: Jon Harris.
Diseño de producción: Kave Quinn.
Dirección artística: Steve Carter.
Vestuario: Stephanie Collie.
Estreno en Reino Unido: 1 Octubre 2004.
Estreno en España: 13 Enero 2006.

CRÍTICA por Tònia Pallejà

El crimen con más fachada que cuerpo

  Que Matthew Vaungh ejerce como amigo, padrino de boda y, sobre todo, habitual productor de Guy Ritchie es algo que no se ha molestado en disi-mular, precisamente, en su debut co-mo director. Si con algún referente moderno cabe emparentar su primer largometraje es con esa especie de díptico formado por "Lock & Stock" y "Snatch. Cerdos y diamantes", los dos trabajos que encumbraron a su colega, bautizado como el Tarantino inglés, y ahora de capa caída desde que contrajo matrimonio con Madonna (ojo, que indico coincidencia y no causalidad, aunque sea con toda la peor intención del mundo). Del cine de Ritchie, "Layer cake. Crimen organizado" no sólo toma los ambientes y personajes del hampa británica, en lo que ha venido a convertirse en un subgénero propio, eso sí, elevando el nivel socio-cultural y económico de sus protagonistas, lo cual repercute en su sentido del humor, prácticamente inexistente, sino que también adopta su dinámica narrativa y llamativo tratamiento visual. Sin em-bargo, en este intento por ser una variante más ambiciosa, elegan-te y seria de aquél, también se acaba convirtiendo en una propues-ta que peca de pretenciosidad, rigidez y falta de cohesión, a la par que resulta mucho menos divertida e intensa. Vaugnh es conocido, asimismo, por trabajar como marido de Claudia Schiffer y descen-diente del Rey Jorge VI, pese a que esto no tiene mayor influencia en la película que una cierta glamourización de la mafia, respectiva-mente.

 

  Dejando de lado cuestiones amarillistas y centrándonos en la cin-ta, "Layer cake. Crimen organizado" sigue las tribulaciones de un anónimo intermediario del narcotráfico, un tipo cuya inteligencia, ética y clase le han permitido establecerse en una buena posición junto a sus leales socios, pero que, poco antes de retirarse del ne-gocio, deberá enfrentar dos encargos que obstaculizarán sus pla-nes y pondrán en peligro su vida. Por un lado, uno de sus contac-tos le meterá en un apuro cuando tenga que encontrar salida para un cargamento de pastillas robado; y, por otro, su jefe le pedirá que localice a la hija de un poderoso capo, una adicta fugada en malas compañías. Dos asuntos que desembocarán en una red de traicio-nes y asesinatos de la que será imposible escapar.

  Como se puede comprobar, el guión escrito por J.J. Connolly, según su propia novela, no es en sí mismo un dechado de originalidad, pero eso es lo de menos, porque tampoco es un dechado de claridad, humildad, soli-dez, emoción o cualquiera de las vir-tudes que se le suele pedir a una na-rración. Desde luego, no se puede ne-gar que la película posea un arranque potente, aunque no se deba tanto a la calidad como a la acumulación. Así, en los minutos iniciales, la voz en off del protagonista nos pone al corriente de los personajes y relaciones que constituyen su entorno, como si de un vertiginoso álbum de fotos se tratara. Todo un detalle que le honra, considerando que no son pocos los participantes en este entuerto, pero que resulta un es-fuerzo algo baldío: una tercera parte de dichos personajes ya no vuelven a aparecer en toda la cinta, otra tercera parte no tendrán mayor relevancia en adelante que la de hacer bulto, y, lo peor, irán surgiendo otros tantos nuevos con mucho más peso que nadie se habrá acordado de presentarnos antes de que desaparezcan. Afor-tunadamente, a partir de entonces el relato se calma, pero sólo pa-ra empezar a retorcerse, embarullarse y contorsionarse por todo lo largo, lo ancho y en paralelo. Para entendernos, la historia más que avanzar, se complica, abriendo numerosas subtramas mal hilvana-das (y la mitad de ellas, peor asistidas y resueltas), llenas de per-sonajes que entran, salen o adornan, y donde todo ocurre y encaja más bien a la fuerza. En definitiva, el viejo truco de explicar las co-sas de la manera menos eficaz posible para que la idea parezca más sorprendente, elaborada y trascendente de lo que en realidad es; un recurso que sólo han empleado las últimas ochenta pelícu-las que he tenido oportunidad de ver, y eso que que no cuento a "Aeon Flux", porque ni siquiera la considero una película.

  La sensación general tiende a la dispersión, la confusión y el pasotismo, que viene a significar que pasan muchas cosas porque sí, sin que esto sea sinónimo de ritmo, y uno pasa olímpicamente de ellas; una ausencia de empatía o garra a la que no ayuda demasiado la interpretación de Daniel Craig, aquí ya entrenándose como futuro Agente 007. No es que su ejecución sea buena, más bien es que su único registro no le sienta mal al papel, de modo que nunca se sabe si su inexpresivi-dad forma parte voluntaria de la caracterización o es que ni siquiera está actuando. Algo que compensa parcialmente con su presencia escénica, quedando en cualquier caso eclipsado por los siempre infalibles Colm Meaney y Michael Gambon. Así las cosas, la principal intriga consiste en temerse con qué nueva vuelta de tuerca nos saldrán a continuación, y el principal interés de su desarrollo reside en verla acabar para quitársela de encima. Al menos, en su parte final se centra y mejora en atractivo, pero ya es demasiado tarde para que logre ganarse excesivas simpatías.

  Por otro lado, los diálogos, aun resultando funcionales, no son na-da del otro mundo, y con esto quiero decir que carecen de la chis-pa de los de Tarantino o Shane Black, para hacernos una idea, no obstante, sus responsables han querido envolverlos en un aire fata-lista, incisivo y profundo, en el que cualquier perogrullada del tipo "Una mano cerrada es un puño" suena a revelación sobre la condi-ción humana o a análisis de la sociedad moderna. También se le puede reprochar que el tratamiento de los personajes femeninos, al margen de ser anecdótico, desprenda un tufillo machista-misógino que echa para atrás, vamos, lo acostumbrado: la que no es una colgada torpe e histérica es un pendón desorejado, mientras que la chica-florero-reposo-del-guerrero queda "definida" como una mujer que en cuanto se topa con nuestro héroe, cae arrebatada a sus pies y halla el sentido de su existencia: abrírsele de piernas. La verdad es que el asunto romántico está metido con calzador, y no es más que una excusa para introducir una escena de escote y muslamen, que constituye la obligada y única nota de sexo de esta película.

  Uno de los aspectos más desta-cados es, en cambio, su vistosa puesta en escena, a pesar de que en ocasiones responda más al lu-cimiento de Vaugnh que a exigen-cias puramente narrativas. No es que se trate de recursos que no haya-mos visto antes, pero sí poco explota-dos, de manera que la dirección nos obsequia con algunos rebuscados planos (picados, contrapicados, en-cuadres descentrados...) que ofrecen una perspectiva inusual de la acción, y, sobre todo, con unas atractivas transiciones donde una escena se funde con la posterior. Además, se agradece que por una vez este ambiente criminal que actualiza el noir clásico no vaya asociado a la ausencia de higiene y el impago de las facturas de la luz, por lo que la fotografía es menos sórdida y oscura de lo que viene siendo habitual, y la producción cuenta con unos decorados más estilo-sos, que no estilizados.

  Si bien "Layer cake. Crimen organizado" nos ha llegado con un notable retraso y una pobre distribución, casi se diría que a remol-que de la reciente popularidad adquirida por Daniel Craig desde que fue elegido como el nuevo James Bond, lo cierto es que venía pre-cedida por una notable aceptación crítica, e incluso respaldada por algunas nominaciones y premios; algo que sólo se puede explicar por el escaso nivel de las producciones que colman el actual pano-rama, provocando que cualquier producto que destile un poco de clase, ofrezca un renovado corte clásico, y tenga cara y ojos (aun-que estén mal colocados) sea automáticamente sobrevalorado. Y es que, pese a que el film posee bastantes aciertos en la construcción de algunos personajes (pocos), en la planifica-ción de ciertas escenas (aisladas) y en su cuidada ambienta-ción (tibia en cuanto a atmósfera se refiere), apoyada por una certera banda sonora, no pasa de ser un aceptable pero flojo entretenimiento sin fuerza o personalidad suficiente para re-calar en la memoria a largo plazo.

Calificación:


Imágenes de "Layer cake: Crimen organizado" - Copyright © 2004 Columbia Pictures y Marv Films. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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