CRÍTICA
por
Judith Vives
"Obabakoak" resulta del intento del escritor
Bernardo Atxaga de crear, a
partir de la tradición mítica y oral, un espacio literario en
euskera hasta ese momento prácticamente inexistente. Se trata de
relatos de corte costumbrista con un toque fantástico sobre el
mun-do rural vasco, en los que también se intuye un retrato
velado, ale-górico, de la realidad política y social del país.
A partir de esta base
literaria imagi-nada por Atxaga, el realizador vasco
Montxo
Armendáriz construye en su nueva película, "Obaba",
una be-lla
reflexión acerca del arte de re-latar historias, hábilmente
trasla-dada a su propio ámbito, el cine-matográfico, sin por ello
llegar a comprometer el espíritu del libro. No se trataba de
una tarea fácil, te-niendo en cuenta la complejidad de una obra
estructurada en cuentos de índole muy distinta. Consciente de
esta dificultad, Armendáriz ha tomado dos sabias decisiones que,
a priori y sobre el papel, pueden parecer fáciles o simplonas,
pero que ejecu-ta con destreza dando notables resultados. Por
una parte, ha deci-dido limitar a tres los relatos llevados a la
gran pantalla. Por otra, les ha buscado un mínimo hilo
conductor, personificado en la joven estudiante de Audiovisuales
que debe resolver una práctica de cla-se. Con este objetivo y
cámara de vídeo en mano, la joven llega al pequeño pueblo de
Obaba para registrar la realidad cotidiana de sus habitantes
durante todo un fin de semana. La suya es una mi-rada
distanciada a una realidad que pronto se antoja misteriosa y
fantástica.
Sin embargo, no hay nada de
misterioso ni fantástico en las vidas de los habitantes de
Obaba: sólo viejas rencillas, inconfesados se-cretos a voces,
locuras cotidianas, desarraigo, nostalgia y algún que otro
momento de felicidad. Pero será a través del narrador que las
relata —léase la joven estudiante de imagen, pero a otro nivel
también Armendáriz y Atxaga— que estas historias tan
terrible-mente anónimas, cotidianas, incluso vulgares, cobrarán
una nueva dimensión como base de fascinantes relatos llenos de
emoción, suspense, drama, terror, humor y pasión.
De este modo, "Obaba" pone en
sutil evidencia los mecanismos del relato, en este caso el
relato audiovisual, lo que acaba por con-vertir la película de
Montxo Armendáriz, en último extremo, en una original reflexión,
alejada de convenciones y tópicos, acerca de las formas —¿las
trampas?— de hacer cine.
"Obaba"
se sustenta en un excelen-te guión firmado por el propio
Armen-dáriz, que se muestra relajado, segu-ro y cómodo con el
material literario de partida. Fiel a su propio estilo (basta
recordar, por ejemplo, la mara-villosa "Secretos del corazón"),
Ar-mendáriz se ha planteado el film co-mo un relato de corte
realista y clásico, que fluye pausadamente, sin prisas, pero con
elegante con-vicción. Elocuentes silencios y mira-das dotan
a "Obaba" de ese peculiar halo de misterio que subyace también
en la novela de Atxaga. Al ejemplar trabajo de guión y puesta en
escena, por último, cabe añadir el buen hacer de un reparto que
equilibra los jóvenes valores (Bárba-ra Lennie,
Pilar López de
Ayala) con la solvente veteranía de
Mercedes Sampietro,
Lluís
Homar, Eduard Fernández o
Txe-ma Blasco, entre otros.
Calificación:
    
Imágenes
de "Obaba" - Copyright © 2005 Oria Films, Pandora
Film y Neue Impuls Film. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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