CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Vivir el tiempo
interior
El cine siempre ha sido un campo idóneo para explorar
territorios fuera del alcance del hombre. Gracias a su capacidad
para romper las barreras del tiempo y el espacio, en muchas
ocasiones ha servido de instrumento para recrear la realidad,
para desdibu-jar los límites que la separan de la fic-ción, y para
borrar la frontera que se-para la vida de la muerte. Son mu-chas
las películas que han permitido a sus personajes viajar por el
túnel del tiempo para revisitar su pasado o para adelantar su
futuro y conocer incluso el momento y manera en que habían de
morir. Son también muchas las ocasiones en que nos ha pre-sentado
a seres amnésicos (“Un
hombre sin pasado” de Kaurismä-ki o “Memento”
de Nolan son algunas de las más recientes) o a personas lúcidas
tratadas como dementes por una psiquiatría ex-perimental (lejos
queda ya “Corredor sin retorno” de Samuel Fuller o la célebre
“Alguien voló sobre el nido del cuco” de Milos Forman).
La
propuesta que ahora nos presenta el inglés
Maybury —produ-cida por
Clooney y
Soderbergh, y programada en el
último Sit-ges— participa plenamente de todos esos parámetros,
para reali-zar un thriller psicológico con un universo
inquietante y opresivo. Su eficaz puesta en escena consigue
esa angustia necesaria para sostener una historia sin lógica
racional, condimentada con algunos pasajes llenos de ternura y
romanticismo, y otros en que respira el dramatismo propio de un
psiquiátrico. La construcción de la historia está hábilmente
diseñada, con una cuidada dosificación de la información y una
alternancia de momen-tos surrealistas y de otros pegados al
terreno que aportan el oxíge-no necesario. La música efectista y
los acertados recursos visua-les de luces y formas vanguardistas
contribuyen decisivamente a crear esas atmósferas ambiguas y
llenas de indefinición. Con todo, el espectador deberá ser
paciente para recomponer las piezas del puzle y armar la
historia cronológicamente, así como para entender las
motivaciones de cada personaje y su lucha contra el tiempo.
Jack
Starks, veterano de la Guerra del Golfo y amnésico por una
herida de bala en el cerebro, ha tenido la desgracia de verse
invo-lucrado en el asesinato de un policía, para después ser
ingresado en un psiquiátrico de dudosas prácticas
experimentales. Sin me-moria, aprovechará de esos crueles
tratamientos para bucear en sus recuerdos y buscar momentos de
humanidad, para viajar al fu-turo e intentar enderezar vidas
solitarias y a la deriva.
El
panorama que “The Jacket” nos presenta no es ciertamente muy
alen-tador: una guerra sangrienta —como todas—, una madre
alcohólica e irres-ponsable, unos médicos sin escrúpu-los, una
joven inmersa en la soledad, un niño inmigrante y enfermo...
pero entre ellos emerge la humanidad de Jack: como si fuera un
ángel de la guarda de rostro nostálgico y compa-sivo, viene a
rescatar —al menos en su viaje mental imaginario— a esos seres
perdidos en el tiempo, a darles alientos de vida, a decirles al
oído que merece la pena aprovechar el instante presente para
saborearlo intensamente y contribuir a la felicidad; ése es el
suspiro que aletea en el último plano de la película, cuan-do la
historia se repite y la joven Jackie —su nombre no es ca-sual—
vuelve a recoger al hombre de su vida y exclama “¿Cuánto tiempo
tenemos?” (para estar juntos). En el aspecto interpretati-vo,
el peso recae sobre la capacidad expresiva de
Adrien Brody: la intensidad de
una mirada melancólica y triste, el ceño fruncido para trasmitir
congoja e indefensión, y el aspecto un tanto desvalido de su
escuálido cuerpo logran dar vida a su perplejo per-sonaje y
trasmitir toda la angustia al espectador.
Historia
de amor rodeada de atmósferas frías y desasosegantes, donde se
plantea la necesidad del pasado para que el hombre construya su
presente, donde se resalta su dimensión de apertura al otro y su
capacidad para redimirlo por el amor, y donde la ética médica y
la vanidad científica entran en colisión irremediable.
Inte-resante película con cierta profundidad antropológica y
de-rroteros fatalistas, que logra mantener la tensión gracias a
un buen guión y montaje, y que sabe servirse de las licencias
del género fantástico para entretener a un público amplio.
Calificación:
    
Imágenes
de "The jacket" - Copyright © 2005 Mandalay Pictures, VIP Medienfonds 2, VIP
Medienfonds 3, MP Pictures, Rising Star y Section Eight
Productions. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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