CÓMO SE HIZO "LA ÚLTIMA
PUERTA"
Notas de producción © 2004
Aurum
1. Origen del proyecto
En el verano de 1999, el
productor Ciro Dammicco, el primer día de vacaciones con su
mujer se compró una novela que tenía intención de leer
pausadamente durante los momentos de tranquilidad de su
descanso. La novela –“The Lazarus Child”, de Robert Mawson, un
best seller internacional en el Viejo Continente– causó de
inmediato una profunda impresión a Dammicco. “Después de
comenzar a leer la novela la primera noche, no fui capaz de
soltarla”, señala Dammicco. “Me la leí de un tirón esa misma
noche y me di cuenta de que se trataba de una historia
fantástica con todos los ingredientes para convertirse en un
largometraje extraordinario. De manera que comencé a buscar al
agente literario del autor y volé a Londres al día siguiente,
interrumpiendo mis vacaciones para hacerme con los derechos del
libro”.
Mientras
tanto, en Londres, el autor, Mawson, y su agente se dedicaban a
descartar diversas ofertas de productores y empresas de
producción que querían adquirir los derechos escénicos de “The
Lazarus Child”. Como explica el propio Mawson, “sobre la mesa
teníamos muchas ofertas muy generosas, pero todas se presentaban
de manera muy contundente: en esencia, todas se dirigían a mi
agente para decirle ‘esto es lo que estamos dispuestos a pagar
por los derechos; esta oferta expira en el plazo de una semana’.
Y entonces, en medio de todos esos faxes, nos llama un caballero
desde Italia. Ciro Dammicco fue el único productor que se mostró
interesado en hablar conmigo, el autor el libro. Ese solo hecho
nos impresionó, de modo que accedimos a vernos con él”.
Al permitir
que los derechos quedaran en manos de un productor, lo que a
Mawson le preocupaba era qué le sucedería a la historia cuando
la adaptaran para la gran pantalla. Con un argumento pleno de
emoción, tenía el temor de que alguien lo cogiera e hiciera una
película ñoña o lacrimógena.
“Estaba
realmente inquieto a ese respecto”, explica Mawson. “¿Cuántas
veces no habremos visto una novela que, llevada al cine, no
funciona? Sucede muchísimas veces”.
La reunión de
Dammicco con Mawson fue bien y al final de la misma ambos se
estrechaban las manos; el productor se marchaba con los derechos
cinematográficos del libro y el autor se marchaba consciente de
haber encontrado un productor interesado en mantener la
integridad del argumento cuando se convirtiera en largometraje.
“Siempre hay un riesgo, pero estaba vez era diferente: las
sensaciones eran muy buenas”, concluye Mawson.
Por entonces
Dammicco y su empresa, Eagle Pictures, estaban dando los últimos
toques a una miniserie, Almost America, que debía filmarse en el
verano de 2000 en Canadá. Su socio en la producción era el
canadiense Bruce Harvey, de Illusions Entertainment, con sede en
Calgary.
Durante una
reunión en Europa, Dammicco le dio a Harvey su ejemplar de la
novela “The Lazarus Child” y le pidió que la leyera y le dijera
lo que pensaba. Al igual que Dammicco, Harvey la leyó de una
sentada y se sintió embelesado por las fibras que la novela
había tocado en su interior y, no menos que Dammicco, advirtió
el potencial de la novela de ser traducida a imágenes.
En palabras
del propio Harvey, “cuando busco dramatismo en una película,
busco aspectos que creen una emoción y la lleven al extremo. En
La última puerta contemplamos la familia desde el prisma de lo
que sería la mayor de las pérdidas. Al comienzo de esta película
tenemos una pareja que piensa que acaba de vivir un suceso
terrible sólo para descubrir que, en el orden general de las
cosas, no es nada comparado con lo que podría sucederle a una
familia y lo que podría separarles.” “Para hacer un largometraje
hay que encontrar elementos como esos: elementos que lleven las
cosas al extremo sin caerse al precipicio; permitir al público
enfrentarse a grandes emociones en un espacio de tiempo pequeño.
Sólo tenemos unas dos horas para contar una historia. Y hay que
encontrar cosas que atrapen a los espectadores rápidamente y les
lleven a lugares a los que normalmente no les gustaría ir y
luego liberarles al final de una manera que les haga sentirse
bien en torno a lo que acaban de ver. Este libro poseía todos
esos elementos: redime a la familia, redime la fe y sin embargo
no toma el camino más fácil, habla de no aceptar lo que se nos
dice y de esforzarnos por aquello en lo que creemos. Esta novela
era magnífica desde el punto de vista de que poseía todos esos
elementos”.
Cuando Harvey
le llamó al día siguiente, Dammicco sabía que tenía el socio de
producción con el que hacer La última puerta. “Bruce se sentía
tan fascinado por el libro como yo me había sentido. Y le dije,
‘no sé cuándo haremos la película, pero cuando ambos estemos
preparados la haremos y la haremos bien’”.
El drama
épico Almost America, protagonizado por Sabrina Ferilli, Massimo
Ghini y Henry Czerny se filmó entre el verano y el otoño de
2000. Cuando se emitió en el canal de la televisión italiana RAI
tuvo una tremenda audiencia las dos noches que duró. La versión
escénica se exhibió en festivales de todo el mundo y cosechó
diversos premios. La experiencia también puso de relieve que
tanto Dammicco como Harvey, que son ya grandes amigos, se
sentían muy cómodos trabajando juntos.
Harvey expone
que Dammicco y él piensan de manera similar sobre los proyectos:
“a lo largo de los años he tenido muchos socios de coproducción,
y lo bueno que tenemos Ciro y yo es que compartimos una base
emocional. Hay ciertas cosas que nos gustan de la narración y
nos sentimos muy cómodos juntos”.
Dammicco está
de acuerdo y añade que “cuando hago una película, lo abarca
todo: es como un crío; forma parte de tu familia y la vives y la
exhalas durante todo el proceso creativo y en ocasiones se
convierte en un monstruo con el que hay que lidiar –una batalla,
qué digo, una guerra– pero al final, si te sale una buena
película, todo el esfuerzo y las penurias han merecido la pena.
Y necesito hacer cine con alguien que no sólo piense, sino que
también sienta como yo. Ese alguien es Bruce, que no sólo es
alguien en quien confío, sino que ansía hacer buenas películas,
que sabe hacer las cosas como productor”.
Y de esta
manera comenzó el proceso de producción de La última puerta,
aunque tardaría más de tres años en filmarse el primer
fotograma.
Los
productores sabían que una novela de emociones tan apasionantes
como “The Lazarus Child” necesitaba a alguien que pudiera
adaptarla a la pantalla de manera que se mantuviera el espíritu
de la narración de Mawson. Dammicco y Harvey consideraron a
varios escritores antes de decidirse por el ganador de un Oscar®
Ron Bass.
Dammicco
sabía que “esta novela se merecía y demandaba una adaptación
escénica de primera categoría. Ron Bass se sintió conmovido al
leer la novela, de manera análoga a lo que nos sucedió a Bruce y
a mí. Pensar que Ron Bass escribiera nuestro guión era para mí
como un sueño, algo casi imposible de creer. Pero le había
gustado la novela, así es que me reuní con él en Napa Valley y
escuché sus reflexiones”.
A Bass le
gustaba el libro y se mostró entusiasmado cuando se encontró con
Dammicco. Tenía diversas ideas sobre cómo escribir el guión en
un lenguaje visual que fuera fiel al argumento y estaba ansioso
por ponerse a trabajar. Su apasionamiento convenció a los
productores de que tenían guionista.
Pensar en su
novela en las manos de Bass satisfizo a su autor, Mawson.
“Cuando los productores me dijeron que Ron Bass iba a escribir
el guión supe que la novela iba a recibir un buen trato. Para
coger 100.000 palabras y convertirlo en 100 minutos hay que
cortar mucho, pero estaba convencido de que Ron Bass podía
hacerlo como el mejor”.
A los
productores les impresionó la capacidad de Bass de reducir la
novela a un guión sin renunciar a la esencia y a la integridad
de la historia. Para Harvey, “mucho de lo que Ron ha hecho
–tomar del libro todos los elementos que realmente importaban de
un modo que uno creería estar leyendo la novela completa en lo
que, de hecho, es la cuarta parte del material– es increíble. Lo
que mejor hace Ron Bass es contar historias que nos hacen creer
que tratan de gente a la que conocemos. Aunque haya elementos de
ciencia-ficción en el argumento, seguimos creyendo que se trata
de personas de carne y hueso que experimentan sucesos reales.
Creo que merece la pena destacar cómo Ron cogió un libro muy
bello y lo convirtió en un guión aún más bello y luego Graham lo
elevó todo a un nivel completamente nuevo al trasladarlo a la
pantalla”.
El director,
Graham Theakston, trabajó con Ron Bass en varios borradores del
guión, hasta el mismo día del comienzo del rodaje. Theakston
dice que el guión cambió algo, aunque no gran cosa. “Leí el
guión y luego leí el libro y luego volví a leer el guión otra
vez. Son muy parejos. Han cambiado algunas cosas pero creo que
Ron ha sabido preservar el tono y las verdaderas emociones de la
novela. Lo que ha cambiado es que suprimimos toda la parte de
antecedentes de la historia que creíamos que no necesitábamos:
una especie de flashback de Lizzie que interrumpía el desarrollo
de la trama. El otro gran cambio fue el paisaje de la secuencia
de la hipnosis, al final de la película. En un principio era
bastante parecido lo que Mawson había escrito en su libro pero
por razones prácticas y de concepto narrativo lo cambiamos para
destacar los hechos en un mundo más pequeño”.
Para Andy
Garcia, que ya había intervenido en dos filmes con guión de Ron
Bass antes de La última puerta, el guión es excelente. “Es de
una factura exquisita. Resulta emotivo sin caer en lo
melodramático y posee un impulso externo, que crece y crece,
sumamente interesante. Ron es un guionista maravilloso”.
Tras haber
actuado también en dos películas en las que Bass había escrito
algunos de sus papeles más potentes (Bernadine Harris en
Esperando un respiro y Stella Payne en How Stella Got Her Groove
Back), Angela Bassett afirma que se siente encantada cuando
tiene un guión de Ron Bass sobre el escritorio para leer, y que
esta vez tampoco fue una excepción. “Al leer el guión lo primero
que me llamó la atención fue que ésta es una de las primeras
veces que leo un texto en el que hay dos –no uno, sino dos–
personajes femeninos muy tridimensionales, redondos,
emocionalmente ricos”.
En cuanto a
Theakston, dirigir esta historia le resultó muy natural. “Trata
sobre la paz emocional,” dice, y añade: “Presenta aspectos que
me gustan mucho, como la idea de que lo que nos sucede en la
infancia puede marcar el futuro y afectar a nuestro
comportamiento de adultos, como le sucede a Lizzie Chase”.
Para Dammicco
y Harvey, su elección del director fue todo un acierto. Según
Harvey, “Graham encaja muy bien con nosotros, porque posee las
mismas percepciones en torno a la emoción, al talento y a los
actores y como extraer los primeros de los segundos, buscar la
esencia de la escena y traerla al primer plano”.
Dammicco está
de acuerdo. “Graham posee una visión singular propia. Es capaz
de tomar un pequeño momento o instante de una escena que todos
los demás habrían pasado por alto y convertirlo en algo grande y
mágico”.
Mientras,
Dammicco y Harvey estaban consiguiendo financiación y
asegurándose de que hubiera talento de sobra, tanto
interpretativo como técnico, para hacer posible el largometraje
que deseaban hacer.
Según Harvey,
“para trabajar en este tipo de película de producción
independiente –a este nivel de cinematografía- tienes que querer
de verdad hacer la película. Si estás pensando cómo vas a
hacerte una buena hucha, y cómo vas a cobrar unos buenos dineros
por la producción y unos buenos gastos fijos de la productora y
tal… si tus socios están pensando eso, lo llevas claro, porque
jamás tendrás dinero suficiente para hacer la película que
quieres hacer. Estábamos dispuestos a coger hasta el último
céntimo que teníamos y ponerlo en el proyecto. Y queríamos estar
seguros de que todo el mundo tuviera el mismo objetivo en mente.
Con socios
internacionales como el grupo Hachette, Aurum Producciones S.A.,
Random Harvest Group, Telefilm Canada, Morgan Creek y Alliance
Atlantis, La última puerta se puso en marcha con un objetivo
compartido por todos los que tuvieron algo que ver en ella:
hacer la mejor película posible.
2.
El reparto
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Imágenes, sinopsis
y notas de cómo se hizo "La última puerta" - Copyright © 2004 Eagle
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