CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
En ocasiones uno
llega a pensar que lo único que hacen algunas distri-buidoras a
la hora de cambiar los títu-los originales de determinadas
pelícu-las es espantar al público. Si no fuera porque en el
cartel de "Un canguro superduro" observamos al protagonis-ta
rodeado por los jovencitos con los que tendrá que acostumbrarse
a vivir, cualquier incauto podría pensar que nos hallamos ante
otra de esas des-cerebradas comedietas para adoles-centes que
llegan a la cartelera con una asiduidad mayor de la deseada.
Pues no, este nuevo largometraje de Adam Shankman sigue el
patrón de productos como "Doce en casa" o "Papá canguro", algo
que conviene aclarar para, primero, que los fans de este tipo de
filmes sepan que no saldrán defrauda-dos del cine y, segundo,
para que los amantes del humor escatoló-gico y grosero no
malgasten su dinero en algo que no se ha hecho para su disfrute.
Vin Diesel, recién salido del fracaso de "Las crónicas de Rid-dick", ha conseguido con "Un canguro superduro" que Hollywood
aún crea que es un actor capaz de atraer a las masas, y el mayor
problema es que seguro que él también piensa lo mismo. Con un
coste de poco más de cincuenta millones de dólares, la cinta ha
rebasado, únicamente en la taquilla estadounidense, los cien
millo-nes, convirtiéndose en uno de los primeros éxitos sorpresa
del año 2005. El director, Adam Shankman, estará igual de
contento, pues esto le permitirá seguir trabajando en comedias
de este tipo des-pués de habernos hecho "disfrutar" con "Planes
de boda" y "Se montó la gorda".
Tras un prólogo en el que Vin Diesel pretende demostrarnos que
sigue siendo el mejor a la hora de rodar unas cuantas escenas de
acción, el relato se traslada al hogar de los Plummer,
transformán-dose a partir de ese instante en una tontorrona
película familiar en la que se acumulan sin pudor todos los
clichés que últi-mamente se han adueñado de este tipo de
producciones. No faltan los tropiezos, los golpes y las caídas,
elementos imprescin-dibles en estos filmes desde que Chris
Columbus abusara de ellos en "Solo en casa". El inicial choque
de personalidades entre el for-nido Shane Wolfe, quien ha de
hacer las veces de guardaespaldas y de niñera, y los distintos
hijos de Julie y su difunto marido, Ho-ward, no pilla a nadie por
sorpresa, siendo su desarrollo tan prede-cible como aburrido.
El corazón de este soldado bruto y tosco se ablandará según vaya
cono-ciendo a los Plummer, mientras que éstos irán aceptando poco
a poco su presencia y seguirán sus consejos para resolver sus
problemas. Sólo un espectador demasiado cándido o que no haya
visto una película de este género desde hace lustros no
adivinará cada uno de los pasos que los guionistas han trazado
pa-ra que al final reine la armonía y se imponga la tolerancia
entre los prota-gonistas de "Un canguro superduro". Por supuesto,
no escasean las esce-nas que persiguen provocar la lágrima fácil
en el público o incluso un romance metido con calzador y que,
ingenuo de mí, creía que al final los responsables del libreto
optarían por obviarlo, evitando así manifestar con tanto descaro
su bochornosa falta de originalidad.
En medio de todo ello se introduce una trama de espionaje en la
que se ven involucrados criminales de todo tipo, quienes ansían
ha-cerse con determinados inventos de Howard pero que, por
supues-to, cuentan con una organización más propia de una banda
calleje-ra que de unos individuos desalmados que son capaces de
todo con tal de cumplir su misión (¡ojalá en la vida real
sucediera lo mis-mo!). En definitiva, más de lo mismo en una
inofensiva cinta cu-yo visionado sólo recomendaría a los más
pequeños de la casa y a sus padres, quienes seguramente
sonreirán viendo a sus hijos soltando carcajadas ante lo que
sucede en la pantalla y no prestarán atención a este torpe,
efímero y banal divertimento.
No quisiera terminar este texto sin ensañarme nuevamente con Vin
Diesel, pues está realmente penoso como actor cómico, algo que
se puede comprobar mientras observamos su rostro cuando cambia
los pañales del bebé de la casa o se pone a realizar el bai-le de Peter Panda. En fin, me atrevería a decir que los intérpretes
más jóvenes del filme se muestran más sueltos y graciosos que él
y le roban no pocas escenas en las que aparecen juntos; por
mu-cho que en el cartel de "Un canguro superduro" su nombre casi
uti-lice el mismo tipo de letra que el título de la película,
mucho me te-mo que al protagonista de "xXx" aún le queda bastante
camino por delante si lo que pretende es emular la carrera de Arnold Schwar-zenegger.
Por último, tan sólo unas líneas para hacer referencia a una
banda sonora convencional que sólo brilla en las es-casas
secuencias de acción que se desperdigan a lo largo del relato.
John Debney introduce música mili-tar en la partitura cuando Shane Wol-fe ha de "enfrentarse" a los Plummer, pero, como es
lógico, lo hace de una forma burlesca y paródica. Por su-puesto,
no faltan las notas acaramela-das para acentuar los fragmentos
más emocionales de un filme prescin-dible pero del que mucho me
temo pronto veremos una secuela.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "Un canguro superduro (The pacifier)" - Copyright ©
2005 Walt Disney Pictures, Spyglass Entertainment y
Birnbaum/Barber Productions. Distribuida en España por Buena
Vista International. Todos los derechos
reservados.
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