CRÍTICA
por
Javier Quevedo Puchal
Petardear en la oscuridad
Marieta trabaja haciendo la calle, aunque en el DNI se sigue
llamando Adolfo y, de hecho, sigue teniendo un pene de 20
centímetros del que se quiere deshacer a toda costa. Claro que
los 20 centímetros que dan título a la última película de
Ramón Sala-zar no son el único
problema de Ma-rieta: dado que padece narcolepsia, se queda
dormida en los momentos más insospechados y, en sus sue-ños, se
convierte en protagonista de unos coloridos números musicales
que la aislan por un rato de la sordi-dez de su propia vida,
alimentándola con temas popularísimos que van desde Marisol
hasta Madonna, pasando por Queen o incluso la mismísima Sabrina.
Con semejan-te punto de partida, si algo hay que alabar a
Salazar es lo atre-vido de su propuesta. Independientemente
de los resultados, in-dependientemente de la taquilla que vaya
(o no vaya) a hacer, es innegable que "20 centímetros" es una
propuesta, cuanto menos, osada. Osada por regalarle el
protagonismo absoluto de la historia no sólo a un personaje
transexual, sino a una actriz tan desmarca-da de la norma como
lo es Mónica Cervera. Osada
porque muy poco tiene que ver con "Piedras",
el exitoso debut de Salazar en el largometraje. Osada por fichar
a Pablo Puyol, una de las
más po-pulares estrellas de la tele reciente (y, por tanto, de
lo políticamen-te correcto) para algunas escenas de lo menos
políticamente co-rrectas. Osada porque no escatima lo más mínimo
a la hora de ser explícita, con una cámara indiscreta que no se
corta un pelo en mostrarnos todo tipo de detalles, incluso
algunos que a bien seguro no todos los espectadores estarían
dispuestos a contemplar (no me refiero sólo a las escenas de
sexo, quizás las más desacom-plejadas que se han visto en una
película española desde la esce-na de la ducha en "Más que amor,
frenesí"). Y por último, y segura-mente más importante, osada
por no caer en el recurso facilón de rematar la historia con un
final trágico o agridulce, sino (ahí, "con un par") rematándola
con un final rotunda e inequívocamente feliz.
Mencionar "Bailar
en la oscuridad" a la hora de hablar de "20
centímetros" es, sí, una obviedad. Pero también inevitable,
pues los paralelismos entre el mundo interior de Selma y el de
Ma-rieta son insoslayables: las dos, almas básicamente
infelices, a pesar de ese optimismo y energía a prueba de
bombas, que hacen de tripas corazón e inventan números musicales
técnicamente im-perfectos, con los que evadirse de una vida que
no está siendo de-masiado justa con ellas. También comparten
ambas películas el contraste estético entre el mundo real
(sórdido, deprimente incluso, muchas veces cámara en mano) y el
soñado (cámara fija, mayor estilización y colorido, sobre todo
en el caso español). Claro que la película de Salazar bebe de
muchas otras fuentes recientes: "El
otro lado de la cama" (esos bailes rígidamente
coreografiados, que por suerte "20 centímetros" mejora con una
puesta en escena mu-chísimo más brillante), "Moulin
Rouge" (al igual que el film de Luhr-mann, la turmix
musical de Salazar tampoco hace ascos a ningún tema, siempre que
huela a "petardísimo") y, cómo no, el cine de Almodóvar (a este
respecto, la presencia de Rossy de
Palma no es ninguna coincidencia, e incluso se la
podría ver aquí como una suerte de madrina de Cervera... con la
honrosa salvedad de que el manchego nunca tuvo el coraje/virtud
de confiar a Rossy un papel protagonista).
Parece inevitable que "20 centíme-tros" vaya a ser recibida con
reaccio-nes encontradas... no en vano, "Pie-dras" ya vivió la
misma suerte en su momento. Pero también, al igual que ha
acabado ocurriendo con "Piedras", no resultaría demasiado
descabellado augurar a esta segunda película un privilegiado
futuro como film de culto. La avala la interpretación de Mónica
Cervera, inmensa, que después de salir más que airosa como
partenaire de aquella auténtica bestia actoral que fue Guillermo
Toledo en "Crimen
ferpecto", se atreve ahora con este re-galazo de
papel y, no contenta con bordarlo, lo perfecciona. Pero también
la avala su desparpajo, su incorrección política, su volun-tad
de obra marginal y a todas luces imperfecta, su coqueteo con el
musical más petardo y "queer"... En resumidas cuentas, su pa-sar
de todo y de todos.
Sin
embargo, resulta curioso constatar cómo, irónica y tal vez
in-comprensiblemente, la segunda obra de Salazar muestra más
errores y fisuras que la primera. La indefinición en el tono es
evidente, saltando de la comedia al drama con una falta de
sutileza no sé hasta qué punto intencionada, vertebrando la
historia sobre un ritmo muy inestable, que tan pronto
aligera co-mo lastra. Mientras tanto, algunos personajes
aparecen y desapa-recen como por arte de magia (véase el caso
del de Pilar Bardem) y, al
final, el único lo bastante sólidamente construído es el de
Ma-rieta. Eso por no hablar de los números musicales: pese a que
al-gunos estén realmente conseguidos (me refiero sobre todo a
los que corresponden a "True blue", delicioso, y "I want to
break free" —imposible elegir otro más apropiado para rematar la
película—), lo cierto es que la mayoría de ellos no hacen
avanzar la acción ni un milímetro, y por desgracia ni siquiera
son lo suficientemente ex-plicativos como para justicificar su
inclusión... Claro que el auténti-co paradigma está en "Quiero
ser santa", un número simple y lla-namente fuera de lugar (si
Salazar quería incluir a toda costa un te-ma de Alaska, se me
ocurren un par de docenas que podrían haber resultado más
adecuados a la acción de la película).
En cualquier caso, y siempre obser-vando la posibilidad de que
los incon-venientes de la película (¿no podrían haber dado los
títulos de crédito mu-cho más de sí?) puedan ser observa-dos en
la distancia y el tiempo como aciertos llenos de encanto, "20
centí-metros" continúa siendo una pelícu-la que merece la
pena visionar. Por el chute de estilismo y plastici-dad. Por la
buena selección musi-cal. Porque el cómputo de mo-mentos
afortunados posiblemente supera al de meteduras de pata. Por
Mónica Cervera. Por ver a Pablo Puyol como jamás lo vimos en
"UPA". Y porque la valentía de la propuesta lo merece,
natural-mente.
Calificación:
    
Imágenes
de "20 centímetros" - Copyright © 2005 Aligator
Producciones, Jet Films, Divine Production y Estudios Picasso. Distribuida en
España por Sogepaq. Todos los derechos
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