CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Cada vez
que reconozco el nombre de Luc Besson asociado a un pro-yecto
cinematográfico... no puedo evi-tar echarme a temblar. Este
cineasta francés ha escrito y producido un buen puñado de cintas
que sólo mere-cen la indiferencia del público, empe-zando con una
nadería como la saga "Taxi express" y continuando con
lar-gometrajes tan "estimulantes" como "El beso del dragón",
"Wasabi. El tra-to sucio de la mafia" o "Transporter". El caso es
que el director de "El pro-fesional (Léon)" le ha cogido el gusto
a esto de dejar a otros que se sitúen tras las cámaras para
sacar adelante historias pergeñadas por él, obteniendo gracias a
ello pin-gües beneficios, sobre todo teniendo en cuenta que, en
general, estos filmes manejan presupuestos bastante moderados.
"Danny The Dog" parte de un argumento en principio apetecible,
encontrándonos con un individuo que únicamente ha conocido la
violencia y que ha sido entrenado para matar, al tiempo que él
mis-mo vive y es tratado como si fuera un animal. No conoce,
pues, la compasión, ni siquiera sabe lo que son los
sentimientos, olvidados a causa de todos los años que han
transcurrido desde que su ma-dre se despreocupó de él (o al menos
eso es lo que le dice su mentor). Por desgracia, Besson no sabe
aprovechar una idea que podía haber dado mucho más de sí, sobre
todo en su vertiente emocional, redactando un guión repleto de
tópicos en el que echamos en falta que se profundice un poco más
en la transformación que se lleva a cabo en el protagonista una
vez conoce a Sam y a Victoria.
Tras un prólogo en el que se nos muestran unas cuantas secuencias de
cierta brutalidad con el objeto de describirnos las
personalidades de Danny y de Bart, el despiadado edu-cador de
éste, la cinta se adentra en una serie de pasajes donde priman
los componentes afectivos, aunque se abordan de un modo tan
superficial y simplista, con fragmentos breves y re-petitivos,
que uno enseguida se per-cata de cuál es el camino que va a to-mar
la narración (de hecho, el propio tráiler de "Danny The Dog"
casi pare-ce un resumen de la película, ordenando incluso de
forma cronoló-gica los acontecimientos que observaremos en la
misma). Por su-puesto, no faltan algunas escenas de lucha,
especialmente en el tramo final de la historia, si bien
recomendaría que se quedaran en casa todos aquellos cuya única
pretensión es la de disfrutar con un vertiginoso espectáculo de
acción.
Las escasas coreografías que se dispersan a lo largo del metraje de
"Danny The Dog", debidas a la pericia de
Yuen Wo Ping, son
desaprovechadas por un realizador que, como era de prever,
quiere dárselas de moderno. Continuos movimientos de cámara, flash-backs predecibles, montajes precipitados o el
aceleramiento
y la ralentización de la acción son la nota dominante de su
manera de trabajar, nada nuevo para todos aquellos que hayan
visto "Transpor-ter", la anterior obra de
Louis Leterrier. Me
irrita también la falta de originalidad del director de
fotografía, quien suaviza los colores cuando Danny se encuentra
inmerso en los hostiles ambientes de Bart y sus cómplices,
dándole algo de calor a los mismos cuando el protagonista se
halla al lado de Sam y Victoria. Ahora bien, lo que más me
exaspera de la película es su horrenda partitura, un cúmulo de
ruidosos ritmos que, desde luego, espantan a cualquie-ra. Y es
que, si el realizador pretendía que las emociones de los
personajes fueran las estrellas del relato, ¿por qué eligió a
Massive Attack para que se hiciera cargo de esta banda sonora?
Dejo para el final lo que, a mi pare-cer, es lo mejor de "Danny
The Dog".
Por un lado nos encontramos a un Jet Li que resulta perfecto
para este papel, puesto que no sólo convence en aquello que ya
ha demostrado sa-be hacer muy bien, esto es, moverse con agilidad
ante la cámara mientras suelta patadas o esquiva puñetazos, sino
que se percibe cierto interés por su parte a la hora de
construir la per-sonalidad del individuo al que da vida,
especialmente cuando contemplamos su ingenuidad, casi infantil,
en deter-minados fragmentos de la película.
Morgan Freeman, quien
tuvo la idea de que Sam fuera ciego (ya ven, encima enriquece el
libreto de Besson), no necesita esforzarse demasiado para salir
airoso de un
proyecto en el que nunca debería haberse involucrado, mientras
que Bob Hoskins parece pasárselo en grande poniéndose en la piel
del malévolo Bart.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Danny the dog" - Copyright © 2005 EuropaCorp,
Danny The Dog Limited, TF1 Films Production, Qian Yang
International y Current Entertainment. Distribuida en
España por New World Films International. Todos los derechos
reservados.
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