CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Peter Segal es uno de esos
directores que ha tenido la suerte de que en su camino se
cruzara un intérprete, Adam Sandler
(a quien personalmente todavía calificaría como aspirante a
actor), que no se sabe muy bien por qué obtuvo un éxito
desmedido con una serie de comedietas de dudosa calidad. Desde
que se estrena-ra en 2003 "Ejecutivo
agresivo" ambos han estado colaborando en varias
cintas comerciales que han rebasado con creces los cien millones
de dólares en el mercado norteamericano, y no hay duda de que
pronto volverán a trabajar juntos, puesto que "El clan de los
rompehuesos", remake de un filme dirigido por Robert Aldrich que
a mediados de los setenta obtuvo una nominación al Oscar® en la
categoría de Mejor Montaje y ganó un Globo de Oro en el apartado
de Mejor Comedia o Musical, se ha convertido en la producción
más rentable de todas en las que han participado.
El argumento de "El clan de los rompehuesos" no dista mu-cho del que
poseía la obra original en la que se basa. Paul Crewe es un
jugador de fútbol americano cuya carrera se ha ido al garete y
que, tras un encontronazo con la policía, va a dar con sus
huesos en la cárcel, en concreto en una prisión cuyo alcaide
está obsesionado por organizar un partido entre sus guardias y
los re-clusos, cuyo entrenamiento tiene que ser supervisado por
el propio Crewe, quien de este modo recupera el interés, no ya
en un depor-te que sólo le reportaba dinero, sino en una vida en
que hasta en-tonces únicamente hallaba soledad y aburrimiento.
No hace falta ser una lumbrera para percatarse de cuál es la estructura
que adopta la película partiendo de semejante premisa,
topándonos en primer lugar con los problemas que tiene Crewe
para seleccionar a un equipo decente de entre todos los presos
que le rodean, bien sea porque tiene que ganarse su confianza o
por-que ha de aceptar a unos cuantos ineptos en su grupo. Una vez
que he-mos superado este tramo del largo-metraje pasamos a la
siguiente fase: el entrenamiento de los jugadores y los
impedimentos que se van a en-contrar para poder llevarlo a cabo
en condiciones óptimas. Por últi-mo, y durante la media hora
final de la película, asistimos al partido en el que los
presidiarios han de intentar plantar cara a los guardas al
tiempo que se sirven del campo de juego para vengarse de las
humillaciones a las que algunos de éstos les someten en la
chiro-na (por cierto, ¿acaso habrá algún espectador que no
acierte de antemano cuál será el resultado de dicho encuentro?).
He de reconocer que "El clan de los rompehuesos" no es el bo-drio que me
esperaba encontrar, pero desde luego dista mucho de ser una
buena película. A la falta de originalidad de su desarro-llo
cabe añadirle otros pecados, caso de la simpleza de los chistes
que se incorporan al guión, que desde luego no se pueden
calificar de hilarantes, o la obsesión del director por utilizar
la cámara lenta para así recalcar la importancia de
deter-minados fragmentos del relato. Lo más curioso de todo es
que, qui-zás debido a que Sandler pretende darle un giro a su
carrera tras haber intervenido en filmes que, en principio, no
parecían hechos para él ("Punch-drunk
love. Embriagado de amor", "Spanglish"),
ha incluido en la cinta ciertos elementos dramáticos que pueden
sor-prender a buena parte del público.
Pero, no nos engañemos, "El clan de los rompehuesos" es una come-dia
intrascendente y de consumo rápido que, además, provocará cierto
hastío entre todos aquellos que aún no somos capaces de entender
las reglas de un deporte como el fútbol americano. Y aunque
Sandler abando-na las cargantes muecas de títulos como "Mr.
Deeds" o "Un papá genial", aquí evidenciamos que aún
le queda mucho para demostrar algo de expre-sividad en su rostro.
Por suerte para el espectador, y a pesar de que es imposible
librarse de algunas de sus necedades, el papel de
Chris Rock es completamente
secundario y, si uno es capaz de tragarse engendros como "De
incompetente a presidente", no lo pasará
especialmente mal observando su inter-pretación en esta película.
Además, en el reparto nos topamos a un
Burt Reynolds que acepta con agrado el homenaje que
le brin-dan los responsables del filme, ya que en su momento fue
el prota-gonista de la obra original, siendo también un acierto
la presencia de unos artistas tan capaces como
James Cromwell o
William Fichtner.
En el apartado musical, y dejando a un lado el aluvión de cancio-nes que
completan la banda sonora, reseñar que la partitura origi-nal de
Teddy Castellucci, el
compositor que casi siempre acom-paña a Sandler en sus
producciones cinematográficas, sea quien sea el realizador de
las mismas, tan sólo destaca en los minutos fi-nales de "El clan
de los rompehuesos", momento en el que escu-chamos piezas
heroicas que nos describen las hazañas deportivas de los presos
en el campo de juego. Eso sí, se puede afirmar que durante el
resto del metraje la labor de Castellucci pasa práctica-mente
desapercibida.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "El clan de los rompehuesos" - Copyright © 2005
Paramount Pictures, Columbia Pictures, Happy Madison y MTV Films.
Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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