CÓMO SE HIZO
"GUARDIANES DE LA NOCHE"
Notas de producción
© 2004
Hispano Foxfilm
1. En el interior de
"Guardianes de la noche": Sobre los orígenes de la película
La novela de Sergei
Lukyanenko, Night Watch, y sus secuelas Day Watch y Dusk Watch,
han marcado un antes y un después en la literatura rusa. El
argumento de los libros, batallas sobrenaturales
desencadenándose en las frenéticas y familiares calles del Moscú
de nuestros días, tuvieron un gran impacto en una multitud de
nuevos adeptos – jóvenes lectores rusos, fans del género
fantástico y usuarios de Internet – que les convirtió en
fulgurantes clásicos de culto, vendiendo 500.000 copias. Desde
el estreno en Rusia de la película GUARDIANES DE LA NOCHE
(NOCHNOI DOZOR), la trilogía ha logrado vender otros 2,5
millones de copias.
Prolífico autor que
originariamente se formó como psiquiatra, Sergei Lukyanenko
había querido siempre escribir una historia épica de antigua
magia ambientada en nuestros días. “Había estado deseando
escribir género fantástico durante bastante tiempo, pero ni los
gnomos ni los duendes me resultaban interesantes”, explica
Lukyanenko, entre cuyos restantes trabajos literarios se
incluyen la trilogía Line Of Reveries y Knights Of The Forty
Islands. “Entonces, se me ocurrió un concepto intrigante: esta
idea de la noche como un campo de batalla para magos y brujos,
los cuales vivirían a nuestro alrededor como personas normales y
ajustando cuentas entre ellos sin molestar a las personas
comunes y corrientes. A partir de aquí surgió la idea de los
Guardianes de la Noche, una unidad especial creada para
controlar a los magos. Esto llevó luego al desarrollo de los
antagonistas de los Guardianes de la Noche, los Guardianes del
Día, y la eterna lucha de unos contra otros”.
Pronto, los seres
sobrenaturales que son vigilados por los Guardianes de la Noche
y los Guardianes del Día – seres con devastadores poderes
mágicos que se mueven un paso más allá de la realidad normal y
urbana de ruinosos apartamentos y estaciones de metro
abarrotadas – fueron captando lectores por todo el país. Entre
estos lectores se encontraba el importante productor
cinematográfico ruso Konstantin Ernst, quien también es director
general de Channel One Russia, la cadena de televisión más
importante y de mayor éxito de Rusia. A Ernst no le atraen
normalmente trabajos de género fantástico, pero cuando empezó a
leer Night Watch, se dio cuenta de que no podía dejarla.
Entonces, impulsado por un apasionado entusiasmo con las
posibilidades cinematográficas de la historia, se metió de
cabeza a desarrollarla, junto con su colega productor Anatoly
Maximov. Nueve meses más tarde, empezó el rodaje con un guión
adaptado por Lukyanenko en colaboración con Timur Bekmambetov.
Para dirigir la historia de
Lukyanenko de brujas, hechiceros y vampiros sueltos por las
calles de la ciudad, los productores sabían que necesitaban a un
verdadero innovador visual. Empezaron a buscar a alguien con un
distintivo y original sentido de la historia y del estilo,
alguien que pudiera combinar el poderoso escalofrío de las
producciones de modernos efectos especiales con un personal
conocimiento del alma rusa. Encontraron lo que estaban buscando
en la persona de Timur Bekmambetov, de origen kazajistaní, una
aclamada fuerza creativa en los campos de los vídeos musicales y
la publicidad, que ha dirigido más de 600 anuncios para firmas
como Coca-Cola, Pepsi, Apple, Microsoft, Ford y Procter &
Gamble. Bekmambetov hizo su debut como director de cine en 1994
con la película THE PESHWAR WALTZ, una película de arte y ensayo
sobre la guerra de Afganistán; y su segundo trabajo, GLADIATRIX
(2000) (también conocido como THE ARENA), se rodó en inglés y
fue coproducido por el legendario Roger Corman.
“Timur es muy visual”, dice
el productor Anatoly Maximov, “y también profundiza mucho en los
personajes, de una forma muy Stanislavski. Es de esa combinación
de la que nace el estilo de la película”.
Konstantin Ernst conoció a
Bekmambetov cuando el primero era presentador, productor y
director de un programa mensual de arte y cultura en la
televisión rusa llamado “Matador”. Los dos compartieron a menudo
la sala de edición e intercambiaban opiniones sobre el arte de
hacer películas. “Una de mis principales metas ha sido siempre
insuflar nuevos aires a la industria cinematográfica rusa, y
hablamos de ello”, explica Ernst. “Le expliqué que quería forjar
una nueva imagen y llevar a un nuevo nivel la realización
cinematográfica rusa para que pudiera jugar su papel en la arena
internacional del cine, no sólo en salas de arte y ensayo o
festivales, sino con películas llenas de emoción que pudieran
resultar atractivas para un público muy amplio. Con GUARDIANES
DE LA NOCHE, teníamos esa oportunidad”.
Bekmambetov aportó al
proyecto un profundo amor personal por los maestros de la acción
en el Hollywood de nuestros días, contando entre sus principales
influencias con cineastas como James Cameron, Ridley Scott,
Roger Corman, los hermanos Wachowski y Quentin Tarantino. Con
todo, al principio se mostró escéptico sobre la posibilidad de
crear una película fantástica de terror que pudiera atraer a los
espectadores rusos.
“A diferencia de en los
Estados Unidos, en Rusia no se habían rodado con anterioridad
películas de cine fantástico”, señala el director. “Pero al leer
el libro, de repente me di cuenta de que Sergei había logrado
sacar la magia y los milagros, lo trascendente y lo
sobrenatural de nuestra forma de vida. Descubrí que la historia
era realmente algo especial porque en ella, la fantasía no sólo
se confronta con la realidad, sino también con la realidad rusa
— y es la primera película de esta nacionalidad que muestra este
singular punto de vista. La historia tiene lugar en el mundo
real, en la vida real rusa, pero es también fantástica. Así que
mi idea era hacer que pareciera todo lo real que se pudiera en
la pantalla, hallando al mismo tiempo un contexto para la
mística y lo fantástico en la vida del Moscú de nuestros días.
Era un reto maravilloso”.
Cuanto más leía, más se
quedaba enganchado Bekmambetov con la visión de los vampiros
vagando por las a menudo caóticas y turbulentas calles del Moscú
actual. “Los libros se convertían en poesía. Eran fabulosos.
Eran muy divertidos”, dice. “Me produjo grandes desvelos porque
empecé a pensar cómo podrías poner en conexión esas cosas: La
Plaza Roja y los vampiros, los vampiros y el ballet ruso,
etcétera. Era una mezcolanza muy interesante, y descubrí que me
producía una sensación muy personal porque la mitad de mí es un
cineasta que ama a los vampiros, a Roger Corman y THE MATRIX.
Mientras que la otra mitad de mi mentalidad es una realidad ruda
donde hay montones de problemas, donde hay coches muy malos,
casas muy sucias, magnates del petróleo sumamente ricos y gente
muy pobre. Esta historia juntaba esa dos mitades mías: la
realidad rusa y las películas americanas”.
Bekmambetov empezó a ver la
película como una forma de engranar todas esas influencias en un
divertimento original y sazonó la película no sólo con
frenéticas persecuciones, escenas de alto riesgo, impactantes
explosiones y etéreos efectos de criaturas, sino también con esa
particular mezcla de sagaz humor, rica filosofía y penetración
humana que siempre han sido señas de identidad de la literatura
rusa.
Le atraía especialmente la
exploración alegórica presente en la historia del frágil
equilibrio entre el bien y el mal en el mundo de hoy en día.
Para Bekmambetov, los miembros de los Guardianes de la Noche y
su contraparte, los miembros de los Guardianes del Día
representan dos filosofías sociales diferentes y enfrentadas.
“Representan dos modos de vida distintos, la total libertan
frente a la responsabilidad”, comenta. “Los Guardianes del Día
serían los malos y representarían una especie de independencia
completamente libre, pero los Guardianes de la Noche son todo
responsabilidad y conciencia. Es un dualismo que ha estado
presente durante mil años. Es una idea muy antigua la de que
debes medir las consecuencias de tus actos”.
Bekmambetov trabajó codo con
codo con Lukyanenko para adaptar la novela a la gran pantalla, y
se encontró a un Lukyanenko más que deseoso de jugar con su
creación, añadiendo incluso nuevos elementos para hacer aún más
intensa la experiencia de los espectadores. “Añadimos una
subtrama con Anton (Konstantin Khabensky) y su hijo Yegor (Dima
Martynov), desaparecido durante tanto tiempo, para hacer una
película más dramática, más emotiva y más rusa”, explica
Bekmambetov. “Por encima de la acción, tienes esta historia de
un padre que perdió a su hijo, siente esa terrible culpa y pasa
luego su vida intentando arreglar ese problema que mina su
conciencia; es una historia muy rusa”.
A la hora de prepararse para
rodar esta historia épica con un presupuesto no tan épico,
Bekmambetov siempre tuvo en cuenta lo que su amigo y mentor
Roger Corman le dijo una vez como lección vital a la hora de
hacer una película. “Le dijo que la cosa más importante para el
director es pensar sobre cómo hacer que el presupuesto parezca
más grande de lo que es en realidad”, recuerda Bekmambetov. “Se
trata de usar la creatividad”.
Clave para la visión creativa
de la película de Bekmambetov fue un omnipresente e intenso
realismo, situado por encima de los penetrantes e imaginativos
efectos especiales. De hecho, el director dice que quería que
los espeluznantes vampiros, las brujas y los hechiceros de la
película parecieran en el acto amenazadores... pero tan reales
como una persona que viviera en la puerta de al lado. “Los
espectadores rusos no tienen ninguna experiencia con este tipo
de películas, porque aquí nunca hemos hecho películas de género
fantástico o basadas en un cómic; es todo nuevo para ellos. Así
que la única forma como podía empezar, era haciendo que todo
fuera muy realista, para que los espectadores se lo creyeran lo
bastante como para aceptar la fantasía”, explica. “Para mí, esto
significaba que también yo tenía que creer en un mundo en el que
los vampiros existieran, incluso sabiendo que no es así”.
Para Anatoly Maximov, la
estrategia de Bekmambatov aportaba a la película una corriente
subyacente que la hacía todavía más excitante. “El mundo que ha
creado es hiperrealista pero reconocible”, afirma. “Los
personajes, las situaciones sociales y los elementos
psicológicos son todos familiares para nosotros. Se convierte en
una película sobre un hombre que atraviesa una crisis moral y
las fuerzas de la Luz y la Oscuridad luchando por su alma; es la
bomba”.
2.
Uniéndose a los Guardianes de la noche >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Guardianes de la noche" - Copyright © 2004
Channel One Russia, Tabbak y Bazelevs Production. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
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