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Dirección: Garth Jennings.
Países: USA y Reino Unido.
Año:
2005.
Duración: 110 min.
Género:
Comedia,
ciencia-ficción.
Interpretación: Sam Rockwell (Zaphod Beeblebrox),
Martin Freeman (Arthur Dent), Mos Def (Ford Prefect), Zooey Deschanel (Trillian), Bill Nighy
(Slartibartfast), John Malkovich (Humma Kavula), Warwick Davis
(Marvin), Anna Chancellor (Questular), Steve Pemberton
(Prosser), Dominique Jackson (Fook).
Guión: Douglas Adams y Karey
Kirkpatrick; basado en el libro de Douglas Adams.
Producción: Gary Barber, Roger
Birnbaum, Nick Goldsmith, Jay Roach y Jonathan Glickman.
Música: Joby Talbot.
Fotografía: Igor Jadue-Lillo.
Montaje: Niven Howie.
Diseño de producción: Joel Collins.
Dirección artística:
Alan Cassie, Dan May, Andrew Thomson y Phil Sims.
Vestuario: Sammy Sheldon.
Estreno en USA: 29 Abril 2005.
Estreno en España: 2 Septiembre 2005. |
CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Me reconozco un lego en el universo ideado hace ya
unas cuan-tas décadas, primero en la radio y luego
expandido en novelas, se-ries de televisión e incluso
videojuegos, por el prematuramente fa-llecido
Douglas
Adams. Es por ello que afronto la redacción de es-ta
crítica sin la habitual necesidad de comparar la obra
original con su adaptación cinematográfica. Aun
admitiendo que "Guía del auto-estopista galáctico"
posee pasajes divertidos, personajes que se dejan
querer y situaciones delirantes, no hay duda de que a
lo largo de su desarrollo se percibe su origen
literario, sintetizándose un ba-tiburrillo de
ocurrencias en una cinta que no alcanza las dos horas.
El punto de partida de la historia es en verdad
ingenioso y llamativo. La Tierra, tantas veces
amenazada por todo tipo de in-vasiones extraterrestres,
vuelve a demostrar que tan sólo es un pe-queño astro en
la infinitud del cosmos, de tal forma que a los
res-ponsables de construir una autopista espacial les
importa bien po-co tener que destruirla para que ésta
pueda pasar por el lugar en el que se encuentra
nuestro querido planeta. La propuesta, disparata-da y
surrealista a más no poder, prosigue cuando observamos
có-mo un atribulado individuo, Arthur Dent, sobrevive
al cataclismo gra-cias a la ayuda de su mejor amigo,
quien, cosas de la vida, es un alienígena.
Aunque sus ingresos no se puede decir que hayan sido
apabullantes, tampoco sería justo afirmar que "Guía
del autoestopista galáctico" ha fraca-sado en la
taquilla, puesto que ha ob-tenido cincuenta millones de
dólares en los Estados Unidos, lo mismo que su
presupuesto, y una cifra similar en el resto del mundo
(como es lógico, pues Douglas Adams es un autor
in-glés, los cinéfilos del Reino Unido son los que más
han contribuido a que se-mejante empresa no se haya
converti-do en un fiasco). En España, donde esta obra
no goza de tanta fama, se ha recurrido a una sarta de
famosos para atraer la atención de los medios de
comunicación, aunque esta vez hay que agradecerle a la
distribuidora que los personajes principales posean
voces de pro-fesionales del mundo del doblaje.
"Guía del autoestopista galáctico" utiliza el género
de la cienfia-ficción para construir una sátira sobre
nuestra sociedad, algo que consigue en unas cuantas
escenas; así, cabe destacar al respecto el prólogo con
los delfines, la importancia de los ratones en la
tra-ma o las referencias políticas y religiosas que,
sin caer en la vulga-ridad, nos topamos a lo largo del
metraje de la película. Sin embar-go, sería de necios
obviar la irregularidad del relato, de tal forma que
el interés del espectador va fluctuando depen-diendo
del lugar en el que se encuentren los protagonistas
(la presencia de los vogones, por ejemplo, termina
haciéndose lar-ga y pesada).
Para que el lector se haga una idea de lo que se va a
encontrar en este filme, lo mejor es que se imagine
una versión descafeinada de "Futurama", con la
salvedad de que el libro de Douglas Adams apa-reció en
el mercado antes de que Matt Groening creara esta
serie de animación que no obtuvo la misma repercusión que "Los
Simp-son", o bien que recuerde producciones
como "Men in black (Hom-bres de negro)" y "Héroes fuera
de órbita". A ratos amena, "Guía del autoestopista
galáctico" podría haber sido un producto que
aprovechara mejor su disparatado argumento, aunque por
suerte sus responsables parecen haber respetado el
espíritu de los textos de Adams y no han convertido su
trabajo en una demencial comedia para adolescentes.
Aun así, le falta al-go...
El actor Martin Freeman se pone en la piel de Arthur
Dent, un rostro perfecto para que enseguida nos
per-catemos de que nos encontramos an-te un tipo
bastante corriente. Zooey Deschanel tampoco es la
chica des-pampanante a la que tanto recurren los
grandes estudios, atisbándose en su interpretación un
encanto especial. Sam Rockwell utiliza a Zaphod
Bee-blebrox para, faltaría más, sacar a re-lucir su vena
histriónica, dejándose ver en el reparto un correcto
Mos Def y unos estupendos
John Malkovich y
Bill Nighy
(apuntar que en la ver-sión original se pueden escuchar
las voces de Alan Rickman,
Ste-phen Fry y
Helen
Mirren). Respecto a la banda sonora,
Joby Talbot
mezcla con acierto las notas cómicas con las piezas de
acción y otros destacables fragmentos musicales que
sirven de perfecto acompañamiento a las secuencias en
las que los ele-mentos visuales captan toda la atención
del público.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "Guía del autoestopista galáctico" - Copyright ©
2005 Touchstone Pictures, Spyglass Entertainment,
Barber/Birnbaum Productions, Hamer & Tongs y Everyman Pictures.
Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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