CÓMO SE HIZO "ILUMINADOS
POR EL FUEGO"
Notas del director Tristán Bauer
© 2005
Alta Films
Después de la batalla
«Esta película es la relación
de los recuerdos de un personaje ficticio, Esteban Leguizamón,
de 40 años, que en 1982, con 18 años, mientras hacía su servicio
militar, fue a combatir a las Malvinas. Gracias a este proyecto,
pude viajar a las islas en dos ocasiones. El ex soldado y
periodista Edgardo Esteban fue el primer combatiente en volver a
las Malvinas, aunque en calidad de periodista. Yo fui allí a
rodar y me encontré con los restos de la guerra que veinte años
después siguen presentes: zapatillas Flecha [deportivas de tela
con puntera de goma], cascos, medias, cantimploras. Nadie las
había tocado todavía.
La guerra de las Malvinas es
clave en historia y memoria. Es la bisagra entre la dictadura y
el gobierno constitucional. Es una guerra que se quiso ocultar
inmediatamente, se quiso “desmalvinizar”. Hubo una petición
explícita de los militares para que los excombatientes se
comprometiesen a no hablar. Fue una política que continuó con
Alfonsín. Tampoco el cine se ocupó del tema. Hubo una gran
desatención posterior. Lo que más me sorprendió fue la cantidad
de suicidios. Si exceptuamos a los muertos del crucero Belgrano,
se equipara a los que murieron en el territorio. Hubo más de 300
suicidios. Y el caso es que la sociedad estuvo involucrada. Hubo
un apoyo enceguecido: se apoyó una causa, se la reivindicó. El
problema es que ese apoyo fue manipulado por la dictadura más
terrible. Creo que quedó un cierto sentimiento de culpa, de no
querer reconocerse, de querer olvidar».
Edgardo Esteban
«Con Miguel Bonasso hicimos
un guión sobre El cadáver de Evita, que se emitió en Canal 13.
Esteban vino a hacernos una nota como corresponsal extranjero.
Después de la entrevista, me mostró el libro sobre Malvinas que
había escrito, Iluminados por el fuego. Después, Miguel escribió
un guión definitivo. En Canal 13 surgió la idea de un film y
también surgió una amistad. Pero quien planteó que había que
hacer algo con Malvinas fue el rector de la Universidad de San
Martín, donde trabajo. Lo que me llamó la atención de Edgardo
fue esa mirada particular, que no era política, táctica o
militar. Era un joven llevado como conscripto a esas islas, en
pleno invierno, sin preparación, a enfrentarse a uno de los
ejércitos más poderosos del mundo, como el británico.
Si bien hemos retocado
dramáticamente la historia, lo que marcó este eje es esa mirada
de la guerra. ILUMINADOS POR EL FUEGO está contada desde los
ojos de un joven. En mi opinión, a pesar de ser muy argentina,
tiene la mirada fuerte y latente de los conflictos armados».
La producción
«Tuvimos grandes problemas de
coproducción y presupuestarios. Fue un esfuerzo gigante. La
reconstrucción bélica es de enorme complejidad. Durante el
rodaje, reconstruimos, por ejemplo, una batalla del Monte Cordón
donde hubo unas 500 explosiones. Tuvimos que reconstruir el
vestuario y hacer réplicas de las armas. El Ejército nos apoyó
desde el comienzo, pero después de leer el guión nos negaron su
colaboración, supongo que porque son incapaces de hacer una
autocrítica. En toda guerra, y obviamente en Malvinas, fue
necesaria la crítica. En cambio, debo decir, la Fuerza Aérea
permitió filmar en El Palomar.
Hicimos viajes de estudios a
Malvinas, visitamos archivos fotográficos y compramos unos
uniformes ingleses. El material de archivo en Inglaterra es muy
abundante. Acá hay poco, sabemos que el Ejército argentino tiene
vídeos sobre Malvinas. Tiene una pared completa llena de vídeos,
pero no pudimos acceder a ella. En Inglaterra y en Argentina hay
material totalmente desconocido para nosotros. Filmamos en
muchos lugares: Malvinas, Buenos Aires, Puerto San Julián de
Santa Cruz y San Luis. En el primer viaje de reconocimiento nos
encontramos con el vicegobernador de las Malvinas. Fue un
encuentro muy diplomático. Nosotros les dijimos que no queríamos
pedir permiso porque pensábamos que era nuestro territorio. La
relación fue cordial, con algunos mejor, con otros hubo más
tensión».
La filmación
«Hubo dos viajes de una
semana. Una cosa impresionante fue la filmación en el cementerio
de Darwin. También fue emocionante filmar en los campos de
batalla. Allí se sigue encontrando bolsas de dormir, zapatillas
Flecha, cepillos de dientes, jarritos militares. Se limpió de
explosivos, pero hay todavía 25.000 minas marcadas. Es un lugar
de 2.000 habitantes, con campos retirados. La gente no ha
retirado las cosas de ahí. Además, filmamos en junio, en la
misma etapa en que sucedió la guerra. Los soldados vivían con la
sensación de que una bomba podía aparecer sobre sus cabezas. Una
noche me fui con Edgardo Esteban a recorrer el campo de batalla.
Le pedí que me mostrara su posición. Nos sentamos ahí y el
viento golpeaba nuestros rostros. Nosotros teníamos las mejores
vestimentas, y nos volvíamos a dormir al hotel. Pero los chicos
estuvieron más de 60 días bajo ese clima, y andaban con
zapatillas Flecha».
Excombatientes
«Edgardo fue el primer
excombatiente que volvió a Malvinas. Todos tienen una relación
muy fuerte. Acercarse a las islas es una manera de procesar el
duelo. Todos los excombatientes sienten la necesidad de volver.
El año pasado presentamos un fragmento en Mar del Plata, y se
acercó un excombatiente: conmovido, casi sin poder hilvanar las
palabras, nos dijo que durante toda su vida había querido volver
a Malvinas. Y que la película había sido una forma de volver».
Imágenes
de "Iluminados por el fuego" - Copyright © 2005
Universidad Nacional de General San Martín, INCAA y Mediapro.
Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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